Un muy buen amigo, traductor, lector incansable y fortísimo ajedrecista, murió después de una serie de enfermedades que se fueron agravando. Enrique era tan entusiasta que cuando Armando Acevedo lo invitó a las reuniones de ajedrez sabatinas, se aplicó en ir, a pesar de que cada día su movilidad era más complicada y difícil. Cuando llegó la pandemia, se incorporó a las reuniones virtuales y por meses estuvo comentando y viendo las partidas que analizábamos.
Sin embargo, hace unas pocas semanas dejó de asistir y Armando se encargó de averigüar qué estaba pasando. Lo que ocurrió fue que tuvo problemas médicos que lo obligaron a hospitalizarse. Fue cuidado por su expareja y hace un par de días Enrique jugaría -aún en el hospital- una partida a ciegas contra su hijo. No la terminaron. Decidieron continuarla al día siguiente. Enrique se sintió mejor, hasta tenía más apetito. Pidió un jugo de naranja pero en el misterio de la vida, algo pasó y el cuerpo de Enrique decidió rendirse. Nuestro amigo falleció el 21 de abril pasado.
Enrique Palos Báez fue un amigo excepcional. Un amante del ajedrez que siempre nos unió como grandes amigos. En el año 1977, cuando yo estaba ya jugando en torneos, participé en el Camperonato del DF (ahora CDMX) y suspendí una partida contra Aníbal Navarro, al que le decía el jugador más grande de México por su altura física. La posición de análisis era complicada y le pedí ayuda a Enrique Palos para analizar. Los detalles del encuentro los pueden leer aquí. Una vez más Enrique demostró ser muy cariñoso con alguien como yo, que empezaba en el duro mundo de los torneos de ajedrez.
Otro detalle notable fue cuando -en una ocasión- fue Willy de Winter a las reuniones sabatinas y se encontró con Palos Báez. El gusto de saludarse y encontrarse, de hablar de ajedrez, de que, a pesar de no verse en años, de nuevo se veían y hablaban como los grandes amigos que se hacen en el tablero, porque al final del día, compartimos esta maravillosa obsesión y eso no tiene precio.
Acabó su aventura por este mundo. Triste noticia para el ajedrez mexicano y desde luego, para todos aquellos que lo conocimos personalmente. Descanse en paz.
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(*) En la foto aparecen de izquierda a derecha (de pie): Kenneth Frey, Jorge Aldrete, Manuel López, Guil Russek y sentado, Enrique Palos Báez.



