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Thursday, April 09, 2015

Cantidades infinitas de dinero

Imaginen que a un niño le muestran una llave del agua, la abren, y le dicen que de ahí pueden conseguir agua, y que jamás se va a acabar, aunque no cierre la llave. ¿Qué enseñanza le estarán dando al chamaco en cuestión? ¿Si no cierra nunca las llaves del agua, tendríamos que recriminárselo? Probablemente no. Y si menciono este ejemplo es porque me he dado a reflexionar sobre el último video de la Gaviota, sus hijas (suyas y de su marido), así como de algunas amigas de ellas, todas paseando en un Centro Comercial de Beverly Hills que barato no será. Hay tiendas carísimas y si se trata de ropa y demás, de acuerdo al reportaje de Telemundo, un vestido Versace puede costar entre 10 mil y 20 mil dólares. Es decir, para la mayoría de nosotros las cantidades que mencionan son de insulto.

Pero pensemos en la Gaviota y sus hijas. De pronto tienen una llave de dinero, que no agua, que pueden no cerrar. ¿Qué necesitas? Se te puede comprar. ¿Quieres esos zapatitos de moda? pues cómpratelos. ¿Quieres esa bolsa Louis Vitton? Pues llégale... ¿dos mil dólares cuesta? ¡qué barato!  Y eso es lo que está pasando: Angélica Rivera le llegó el dinero a manos llenas (y no por su amplio trabajo en televisa), sino por motivos más obvios. Y entonces pasear por las tiendas más costosas le es algo que a la larga le será indiferente en alguna medida. ¿Un vestido de 2000 dólares le será costoso a la señora? No, porque lo puede pagar con la mano en la cintura, porque tiene un cheque en blanco y en ese sentido nunca le faltará para pagar lo que quiera. Y eso es parte de lo que da el poder. La casa de 80 millones de pesos dejará de ser esa bonita mansión para convertirse en algo infame, porque seguramente al tenerlo todo, su estándar subirá y entonces querrá tener más. Y si tiene la señora primera dama de este país 100 pares de zapatos, quizás requiera otros cien pares más. Vamos, que ya subido en el barco del dinero ilimitado se pierden todas las proporciones.

A mí, confieso, Angélica Rivera me caía bien antes. Era una actricita de televisa de buen ver y que hacía su luchita. Pero de pronto le llega el galán de telenovela, con poder, candidato a la presidencia y aparece el supuesto flechazo. Y gran boda, y gran pareja presidencial, y gran matrimonio entre el espectáculo y la política (prepárense a Manuel Velasco y su flamante esposa Anahí), el cual muchos dudan que sea cierto. Probablemente se terminará el amor cuando acabe la gestión de nuestro iletrado presidente, ya veremos.

Pero en el mientras, la Rivera no le importa que se sepa de sus dislates, de su dispendio, porque finalmente ella está ahí por decisión propia y cuando sintió que el mundo no se la merecía, estaba Enriquito para darle todo ese dinero que sustituye casi cualquier carencia. Pero eso tiene consecuencias que la señora seguro no ha visto. Tiene tanto ahora, tiene a manos llenas. No le alcanzan los ojos para leer las cifras de dinero que puede gastar, que simplemente gasta. Y nada entonces empezará a satisfacerla. Y ya los zapatos de no sé qué enorme precio quedarán arrumbados en un gigantesco clóset porque hallará otros más costosos que le parecerán más divinos. Y sus hijas, peor tantito, porque han sido ya entrenadas en este concepto de la llave de agua que nunca se agota. Y por eso, vemos a la pseudo actricita, Sofía Castro, con una bolsa que cuesta, dicen, unos 2000 dólares. Y la niña tiene unos 20 años... Si así tiene a esa edad, ¿qué esperamos que ocurra con ella cuando pasen los años?

Peña Nieto como priísta de cepa, se llevará todo el dinero que pueda a sus arcas personales. No le importará nada este país y probablemente llegará a tener tanto dinero que gastándolo a manos llenas no será suficiente para acabárselo en varias generaciones. Angélica Rivera desde luego, verá cómo le hce para mantener esta vida de lujos absurdos que a la larga nom's hacen más grande un vacío existencial. La pareja presidencial será denostada por todos. Ya no será Enriquito el blanco de todos los insultos, sino que su mujer tambien será partícipe activo en este desangelado final de un sexenio. Nos habrán robado todo lo que hayan podido, pero probablemente sus vidas serán más que miserables y además, porque ellos así lo quisieron. En el fondo me dan una pena infinita.

Wednesday, February 25, 2015

Egocentrismo e impunidad


Dice La Jornada: Al cumplir hoy 79 años la Confederación de Trabajadores de México (CTM), el dirigente de esta central, Joaquín Gamboa Pascoe, develó su propia estatua en este recinto. El sindicalista recordó a Fidel Velázquez y sostuvo que “en la CTM vivimos con nuestros muertos, no los olvidamos, sabemos lo que les debemos...”.

A punto de las lágrimas, el octogenario dirigente sostuvo que los trabajadores que pertenecen a esta central no han salido a invadir y “ensuciar las calles como otros gremios. No hemos pagado a otros para que incentiven el desorden”, se le ha apostado al diálogo “y hemos comprendido cuando los empresarios han estado en situaciones difíciles porque no somos enemigos”.

En el recinto de la CTM acompañaron al dirigente los representantes seccionales de todo el país, su comité ejecutivo y los presidentes de todas las comisiones de esta central, quienes hacían fila para retratarse con la estatua.


Y al enterarme de esta noticia no me queda más que darme cuenta que este país no tiene remedio, al menos a mediano y corto plazo. Que un dirigente de uno de los sindicatos otrora más poderosos de este país (cuando estaba Fidel Velázquez) devele su propia estatua habla de cómo la clase política piensa y actúa en México.


Y no es el único caso. Si mal mo recuerdo a la productora de Televisa, Carla Estrada, le hicieron una estatua que desde luego, ella fue a develar, en no solamente un acto de egocentrismo vergonzoso, sino sin siquiera pensar que las estatuas es para recordar a los hombre sy mujeres importantes de nuestro mundo, no para quien hace telenovelas.

Desde luego estos casos no son únicos. El periodista Fernando del Rincón contaba en su programa de TV en Estados Unidos, que fue a cenar a un restaurante en Miami con su mujer y una pareja de amigos, pero que coincidió dos horas después con la llegada de nuestra primera dama, Angélica Rivera, que se apersonó en dicho restaurante con un comité de personas, inlcuyendo niños. El asunto parece ser que se puso difícil porque los escoltas de nuestra primerísima dama veían a todos los demás comensales con recelo. Fue probablemente un momento largo, incómodo, porque me imagino que estos escoltas tenían órdenes de que nadie se acercara ni siquiera a la Sra. Rivera, no fuera que quisiesen atentar contra ella. Qué sé yo. El caso es que incluso al salir del restaurante, al periodista le pidieron su celular para ver si no tenía fotos de Angeliquita, como si eso fuese un delito. En este caso lo grave es la prepotencia, pero más grave aún que ocurrió en Estados Unidos, porque bueno, aquí sabemos que los "guaruras" van en coches negros con tumbaburros y hay de aquel que no los deje pasar. La seguridad de quien estén cuidando les permite -seguro piensan- pasar por encima de todos.



¿Pero qué tiene que ver el develar una estatua y el caso del restaurante en Miami? Mucho, son dos caras de una misma moneda llamada impunidad. Los ricos, los que tienen, los que mueven todo con dinero, creen que pueden brincarse todas las trancas. Porque "poderoso caballero es don dinero", como puso Quevedo en un estupendo poema.

Los episodios de la Rivera y de Gamboa Pascoe son interesantes porque es claro que esos personajes ya ni siquiera son conscientes de su actuar. Miren lo que dijo Blaise Pascal: "Si no actúas como piensas, vas a terminar pensando como actúas".