Andrés Manuel López Obrador sin duda es un político astuto. Su carrera en la política mexicana la inició como priísta,, no olvidarse de esto, y poco a poco, con el tiempo, se dio cuenta que el PRI no buscaba más que el beneficio de sus jerarcas, sin desde luego, pensar en el pueblo. Esto no es privativo del PRI y probablemente en muchos países los políticos piensen primero en sus beneficios y si hay oportunidad, entonces vean qué pueden hacer por el pueblo. Y en mi opinión, esto es parte de la naturaleza humana. Todos primero veremos por nuestro bienestar y después veremos por terceros y creo que por ello no hay que estigmatizar esta actitud.
Es claro que el problema es que cuando alguien trabaja por el bien público, su beneficio personal debería quedar en segundo plano, porque precisamente, trabaja en favor de los ciudadanos, de las personas que a través de los impuestos pagan los salarios de muchas personas que están en el ámbito público gubernamental. Por ello, cualquier político que se enriquezca se ve mal. Aquel que le encuentran no sé cuantas casas, las cuales no pueden ser producto del trabajo de toda una vida, nos hace pensar que estamos frente a un ladrón que ha hecho su modus vivendi mintiendo y brincando de puesto en puesto hasta de pronto tener una cantidad de dinero tal que le permitir vivir a él y a suas familiares por muchos años sin problema alguno.
Los políticos han hecho de la mentira su verdad. Pueden mentir cotidianamente y no les preocupa. Déjenme ponerles un par de ejemplos: Marcelo Ebrard, que está desesperado por ser el candidato de Morena para el 2024, dijo en su gira por Qatar que habló con el CEO de Qatar Airlines y que se interesaron por volar a México, particularmente al Aeropuerto Felipe Angeles. Pero su aserto fue desmentido al día siguiente por la propia aerolínea, que indicó que no tenía ningún interés de volar al AIFA. Y probablemente Ebrard sabe qu mintió, lo evidenciaron pero entiende que a este país mañana se le olvida. Fue un tonto desliz por querer quedar bien con el presidente pero la prensa lo descubrió... No pasa nada, el propio AMLO sabe que estas cosas pasan seguido en la política y la vida sigue.
Un segundo ejemplo son las declaraciones del presidente AMLO para justificar la razón de ponerle la etiqueta de obra de "seguridad nacional" al Tren Maya. Dijo López Obrador que era una obra prioritaria, que se etaba perdiendo dinero de los mexicanos por estar detenida (vía un amparo otorgado por un juez), que además, los Estados Unidos estaban pagando a seudo ambientalistas para bloquear la obra y además, porque la justicia no era expedita. El problema es que el titular del ejecutivo no tiene que demostrar sus dichos. Vamos, si él dice que los EEUU están boicoteando al Tren Maya y que patrocina a seudo ambientalistas, no tiene que probar nada y entonces puede declarar la obra de seguridad nacional y listo, se pasan por el arco del triunfo las leyes, los amparos y cualquier denuncia legal contra la obra del tren maya. Dicho de otra manera, AMLO es la ley y se hace lo que él dice, aunque sea una estupidez (léase rifa del avión, por ejemplo).
Y me parece que sí, ser presidente es un puesto muy ingrato porque no vas a lograr que todos estén contentos con tus decisiones. Sin embargo, las decisiones que se tomen deben estar soportadas por las leyes de este país. Acusar un día sí y otro también a todo aquel que se opone a cualquiera de los proyectos de López Obrador es la marca del presidente. Vamos, él mismo ha dicho: "no me salgan con ese cuento de que la ley es la ley" y por ende, esto lo pinta de cuerpo entero. Y esa declararción, viniendo del propio presidente de México, es muy grave. Si él, que representa a todo un gobierno dice que la ley es un cuento, ¿qué podemos esperar en nuestro país para los ciudadanos? López Obrador ha dicho que él no miente, pero lo hace todos los días. Yo quiero creer que como toda la vida ha vivido en la política mexicana, donde el mentir es lo de siempre, ya no distingue entre lo verdadero y lo falso.
Por cierto, hoy mismo un juez ha ordenado al gobierno federal parar definitivamwente la obra del tren maya para que se respete el amparo ya otorgado. ¿Quería justicia expedita? Bueno, ahí está.

