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Thursday, March 24, 2016

¿Cuántos libros de ajedrez necesitamos para progresar?



Los ajedrecistas en general somos consumidores de todo tipo de contenidos ajedrecísticos. Los más comunes son los libros de ajedrez, de aperturas, medio juego, finales, biografías de los mejores jugadores, entre otros, y muchas veces caemos en la trampa mercadológica de "Juegue la apertura X y gane", por ejemplo, que nos muestra un sinfín de partidas con una variante en particular donde el jugador que desarrolla la apertura X gana en la mayoría de las partidas. Si el autor de la obra pone encuentros donde dicha apertura X no sale bien librada a veces, siempre e justifica.

Y si a esto añadimos los discos compactos con monografías de aperturas, con archivos de "chessmedia"  en donde incluso los grandes maestros y hasta el excampeón mundial Garry Kasparov nos platican sus hazañas en el tablero, pues ya tenemos una cantidad de información casi inmanejable. A esto podemos añadirle el jugar en un club por Internet, o tomar clases de ajedrez por Skype, etcétera, y entonces el escenario es abrumador en términos de información.

Pero en ocasiones me pregunto si necesitamos más libros de ajedrez y no porque ya se haya dicho todo sobre nuestro juego, sino para podernos preparar y llegar a jugar mejor. ¿Requerimos de hacernos de los últimos libros de Gambit quizás para intentar progresar? ¿O es una obligación tener la colección de los Grandes Predecesores, de Kasparov?

En mi opinión ya tenemos más que libros suficientes para intentar progresar. Lo que tenemos que hacer es un plan de cómo trabajar con toda esta información para que nos reditúe. El problema principal probablemente es el tiempo disponible. Creo ya haberlo dicho pero va de nuevo: A Kasparov le preguntaron cómo se podía progresar en ajedrez si se tenía poco tiempo. Garry respondió: "¿Cómo quiere progresar si no tiene tiempo?". Y he ahí el quid de la cuestión. Si se tiene interés en jugar mejor, si es usted un jugador ambicioso y quiere eventualmente ganar algún torneo en primera fuerza o incluso, ser Maestro FIDE, Maestro Internacional o de plano Gran Maestro, tendrá que dedicar tiempo a la preparación.

Yo ya he dicho muchas veces que hoy en día tenemos toda la información posible -y casi de manera gratuita- para poder mejorar en ajedrez. Lo que entonces requerimos es algo que tiene que ver con la disciplina. Si no se estudia con disciplina, todos los días, las mejoras serán muy eventuales y además, probablemente se pierdan con el tiempo, porque el cerebro requiere de un entrenamiento constante y no estudiar un rato hoy y quizás otro rato en un par de días.

Por ello, la sugerencia es hacerse de un plan de trabajo. Voy a bosquejar uno simple y quizás pueda servirle de base:


  • Tome un par de discos compactos de la apertura que le interese, o libros sobre el tema, y estudie por día una hora esa apertura. Revise las variantes. Haga notas si no entiende para después ver con el programa de ajedrez de su preferencia, las razones por las cuales una jugada que quizás a usted le parece buena es mala o viceversa. No intente de memorizar necesariamente las variantes, sino busque comprender las ideas detrás de la apertura (o defensa) elegida. No espere que en un par de días domine usted la apertura que está estudiando.
  • Juegue partidas rápidas contra sus amigos, en Internet, para ir "midiéndole el agua a los camotes", es decir, probando la apertura en cuestión para ir viendo las sutilezas que muchas veces sólo aparecen cuando uno está en la partida. No le preocupe demasiado el resultado. El chiste es adquirir experiencia práctica al respecto.
  • Use otra hora para jugar una partida contra su engine favorito desde la posición crítica de la apertura. No haga trampa y juegue incluso anotando la partida. Simule la situación del torneo. Si pierde no tiene que decírselo a nadie. No importa el resultado, sino ver cómo manejar dicha apertura en la práctica.
  • Estudie ejercicios de táctica, hay muchísimos libros y programas, inclusive páginas en Internet, que tienen ejercicios de "juegan blancas y ganan", "juegan negras y empatan", etcétera. Si no puede con un ejercicio, márquelo y regrese a él después. Trate de no ver la solución si no encuentra cómo se gana. Hay que salir de la zona de comfort y hacer un esfuerzo porque sino, todo es inútil. Haga de 25 a 50 ejercicios por día. Lleve un cuaderno donde anota las jugadas. Yo, por ejemplo, estos ejercicios los hago sin tablero, viendo el diagrama del libro nada más. No deje un día sin hacer ejercicios de táctica. Son fundamentales.
  • Vea partidas de algún jugador que le guste. Estudie por ejemplo a Mijaíl Tal. Tiene partidas maravillosas. No solamente reproduzca las partidas. Trate de entender qué motiva las jugadas del héroe que está estudiando. De nuevo, en el esfuerzo está el aprendizaje.
  • Una vez a la semana trate de jugar una partida contra alguien de su nivel o más alto (la computadora puede ayudar en esto), con tiempos reglamentarios. Anote la partida y después revísela con el motor de ajedrez. Seguro hallará fallas espantosas de pronto pero de nuevo, he ahí donde llega el aprendizaje.
  • En los finales, dedique tiempo a los de torres, que son los que más se dan en las partidas de torneo. Aprenda las maniobras y posiciones básicas. Hay libros también de ejercicios de finales en donde hay que ganar o buscar un empate milimétrico.


Todo esto lleva tiempo. Adminístrelo. No busque apurarse y pensar que en un par de semanas ya habrá mejorado en ajedrez. Los avances en el ajedrez de competencia son muchas veces pequeños, poco a poco, y subir al siguiente escalón puede llevar meses y a veces hasta años. Pero no desespere. Si trabaja con constancia, con dedicación y de nuevo DISCIPLINA, su ajedrez mejorará significativamente, aunque pueda llevarse un año o año y medio en ver resultados. Si no  aparecen estos resultados no se decepcione. Poco a poco llegarán. La fórmula de trabajo que le he dado desde luego quizás no lo haga campeón mundial, pero que empezará a jugar mejor en algún momento, no tengo la menor duda.

Y regresando a la pregunta que da título a este artículo: no, no necesitamos mil libros más nuevos. Podemos usar muchos libros incluso "antiguos", como el 1001 Sacrificios y Combinaciones Brillantes, de Fred Reinfeld, que le dará un bagaje de posiciones de táctica muy valioso. Es un libro que tendrá unos 40 años o más escrito, y sin embargo, es tan utilizable como algún libro que pueda editarse en este 2016.

Wednesday, December 02, 2015

De los libros de aperturas


Uno de los pecados capitales de los ajedrecistas es estudiar aperturas. Esto es algo que vemos natural porque nadie quiere perder en la primera etapa de una partida de ajedrez. Por lo tanto, el ajedrecista se embarca con libros variados, de las defensas y aperturas más populares, o las de su elección (hay ua enorme cantidad de libros dedicados a las aperturas, desde las más conocidas hasta las que pueden sorprender a un rival no muy preparado), y padece lo que todos: no entiende cuando el autor del libro dice: "y las blancas están mejor" o "las negras tienen ligera ventaja", o quizás "las blancas siguen con la iniciativa", entre muchos diagnósticos finales sobre las posiciones a las que se llega. Y es natural. Los libros están mucha veces escritos por grandes maestros que inconscientemente piensan que sus lectores tienen su mismo nivel y por ende, es más que suficiente con este tipo de comentarios, que a más de un aficionado les seguirá pareciendo crípticos.

El estudio de las aperturas, pienso, debería empezarse a considerar cuando uno es un jugador de primera fuerza y que además, toma más allá que un pasatiempo al ajedrez. Es para el ajedrecista ambicioso, el que quiere ser mejor, el que quizás quiera ser un gran maestro, etcétera. Si usted entra dentro de esta categoría, entonces eventualmente tendrá que estudiar aperturas. Pero antes de que llegue ese momento, quizás la reflexión de Capablanca sea la más sensata: ¡Estudie finales!

Hoy en día hay -aparte de los libros de aperturas- mucha información digital de ajedrez. Chessbase y ChessOK, por ejemplo, venden discos compactos de monografías de aperturas, de las diferentes variantes en boga, en donde se saca provecho de la tecnología de las computadoras y entonces podemos tener colecciones de una variante en particular, en donde se observe a los mejores jugadores del mundo en acción. Si a esto le añadimos los comentarios de jugadores expertos, si podemos hacer un reporte de aperturas en donde se nos indiquen los planes más comunes en estas posiciones, que se nos enseñe, además, las diversas estructuras de peones, las cuales finalmente nos dicen qué es lo que hay que hacer en el tablero, entonces el estudio podrá ser fructífero. Cabe sin embargo decir que no se espere entender una apertura o una defensa de la noche a la mañana.

Una buena idea es jugar torneos (en el club local), de apertura obligada. Si su club no ha intentado este tipo de torneos, propóngalo. Jugar, por ejemplo, una defensa como la Siciliana, o la Francesa, con una variante en particular, termina siendo muy beneficioso para el ajedrecista, porque es en la partida viva, donde tiene que pensar, que decidir qué hacer. De hecho, este tipo de torneos en ocasiones nos permite ir armando los diferentes reportorios de aperturas y defensas.

Hay sin embargo, una idea que ya es casi lo tradicional en el ajedrecista de alto rendimiento. Veamos esto en las palabras del GM John Nunn cuando le preguntaron si escribiría otro libro nuevo de aperturas. Nunn contestó: "el mundo ha cambiado. La mayoría de los jugadores tienen bases de datos en las computadoras y frecuentemente, muy frecuentemente, prefieren usarlas a a leer un libro de aperturas. Y también, usted sabe, los programas de computadora son muy fuertes ahora. Pienso que es difícil escribir un buen libro de aperturas ahora. Pienso que uno está frecuentemente duplicando el material que se encuentra ya en las bases de partidas".

Así pues, es claro que la tecnología ya nos ha invadido y que las bases de partidas nos pueden ayudar tanto o más que los libros de aperturas tradicionales. Pero sea como sea la forma en que encare el estudio de las mismas, que quede clara la necesidad de trabajar en ajedrez. No se puede mejorar sin estudiar. Eso es un hecho indiscutible.