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Saturday, October 26, 2019

De cómo son los internautas



Fue Umberto Eco quien afirmó que "Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas", y si vemos cómo se comportan los internautas en los foros de discusión, en las páginas que permiten comentarios (como YouTube), tendríamos que aceptar que Eco tiene la razón. ¿Pero por qué ocurre esto?

Quien escribe tiene un canal de ajedrez en YouTube, en el cual están abiertos los comentarios. Y aunque en muchos casos los comentarios de los suscriptores son amables, hay siempre algunos que parecen querer simplemente disminuir el valor del esfuerzo que se hace por entregar estos contenidos en video. Y esta experiencia se ve en otros canales, no solamente en el que tenemos, sino en otros con muchos más suscriptores, por ejemplo.

Y podemos poner muestras de esto, es decir, de lo que escriben algunos internautas: "viejo ridículo", "tu voz no corresponde a tu cara", "¿eres gay?", "eres malísimo en ajedrez, te gana todo el mundo". "sólo le ganas a principiantes", etcétera. Y cuando leo estas cosas yo me pregunto: ¿Pues qué les he hecho para que se expresen así? Porque miren, cuando se acercan a saludarme, ya sea porque me identificaron en la calle, o en el transporte público, nadie me insulta. Nadie me pregunta si soy homosexual. Es más, muchos exageran sus elogios por el canal de ajedrez. Entonces ¿por qué se ven este tipo de comentarios en Internet?

Mi teoría es que mucha gente que escribe comentarios (no toda, desde luego), no piensa nada y escribe lo primero que se le ocurre. Por ejemplo, en un video que hicimos sobre algunos personajes emblemáticos del ajedrez mexicano, que se reúnen cada sábado en algo que llaman "la Royal Society", no faltó quien escribiese: "¿Royal Society que usa sillas de plástico?". Es decir, a todo le ven el negrito en el arroz. ¿Por qué no disfrutar lo que tienen que decir estos ajedrecistas que han sido campeones nacionales, que han trabajado muy duro en ajedrez y que ahora ya no juegan en torneos, pero que disfrutan el juego ciencia todavía? No. La idea es descalificar, menospreciar, hacer burla de todo y mostrar en el fondo una triste envidia, sentimiento muy lamentable pero común en Internet.

Y miren, mucha gente me dice que juego muy mal al ajedrez. Y ahora apuntan el error que apareceen cada partida que muestro. Pero en más de 40 años de ajedrez ningún ajedrecista en vivo me ha indicado esos errores como si yo fuese un principiante y ellos grandes maestros. Es más, en 40 años ni quien se fijara en mis partidas pero ahora parece que todos son grandes ajedrecistas y apuntan con índice de fuego cada error cometido (aunque ninguno siquiera juegue relativamente bien en segunda fuerza, si es que participa en torneos).

El hecho de que ocurran estos comentarios que en ocasiones son de una vileza extrema es común, y tan lo es, que muchos sitios permiten comentarios pero usan la tijera y borran inmediatamente aquellos que no son respetuosos. YouTube advierte a los usuarios de su sitio, que por favor se adhieran a un buen comportamiento en lo que ponen. Sin embargo, YouTube no borra ningún comentario de nadie. Esa labor la hacen los dueños de los canales. En mi caso, comentarios groseros son eliminados. Yo en mi casa mantengo el orden y como quiero las cosas. Y por eso aplico esta medida cautelar para no desmerecer el entorno que debe tener el ajedrez, que es de camaradería, por decir lo menos.

Y podría mencionarles aquellos que dicen que mi canal de ajedrez es una porquería. Otra arista de la envidia. Vamos, si es una envidia, pues que el autor de semejante descalificación haga su propio canal y lo haga mejor. Todos al final tenemos la misma oportunidad de usar las herramientas como YouTube, por ejemplo, o la de tener un blog, o la de crear una página web. ¿Entonces? ¿Para qué la crítica malsana? Tan simple que es descalificarlo todo, desde la comodidad de su sillón en su casa, ¿verdad? Porque tirar es más fácil que levantar.

En mi opinión, Internet en general es un espejo de lo que somos como seres humanos. Nuestras virtudes y defectos. La envidia muestra uno de los aspectos más lamentables que tenemos que soportar los seres humanos. Afortunadamente podemos limitar esas actitudes hostiles. Yo no entiendo sin embargo por qué la naturaleza humana es en algunos casos tan miserable.

Wednesday, February 13, 2019

La miseria humana



Publiqué hace muy poco, la iniciativa que bauticé como "Reto Tiscareño", pues la idea original es de David Tiscareño, un muy buen amigo al que le gusta mucho el ajedrez y con el que trabajamos en el tema.

David, como puse en la entrada original, es un amante de los libros y cuando quiso empezar a deshacerse de muchos de ellos que ya leyó y que no uiere tenerlos más, los quiso vender en la librería de viejo, pero ante el precio que le ofrecían: un peso por libro, decidió no venderlos pero sí regalarlos. Como mencioné, como yo viajo mucho en transporte público, me ofrecía a ayudarle en su iniciativa. Así, yo me llevaría un libro, encontraría a alguien a quien regalárselo y listo, misión cumplida. Entonces David me daría un segundo libro y ejecutaríamos la misma mecánica.

El primer libro se lo llevó un oficial de policía, que está en la estación Olivo del MetroBús. Me tomé una foto con él para dejar constancia que había dejado el libro en nuevas manos y listo. Puse el artículo de mi blog en Facebook y varios aplaudieron la iniciativa, que es de David, y que además, él "patrocina", por decirlo de alguna manera, puesto que los libros los dona él. Yo solamente los entrego en su momento.

Pero no falta el miserable envidioso, que en este caso se llama Pablo Tamayo, cuya página en facebook es https://www.facebook.com/arturo.aguirre.10485 (dice Arturo Aguirre pero la red social muestra la página de este señor Tamayo), quien contestó a mi nota con:


"Pablo Tamayo Regalo un libro, me tomo una foto y me hago publicidad... #soybuenapersonasiono :v"

Y continuó en el siguiente mensaje con:

"Pablo Tamayo Morsa, si quieres regalar libros a personas que lo necesiten, hay varios colectivos que juntan bibliotecas para comunidades necesitadas (e.g. "Brigada para leer en libertad", el grupo FB "El rincón de la cháchara", etc). Pero si lo que realmente quieres es compartir SELFIES y disfrazarlo como altruismo, pues sigue así, vas bien."

Me sorprendió lo miserable de sus comentarios. Si me tomé una selfie con el que se hizo acreedor a ese libro, fue para que quedara constancia, no para mostrarme como el más bueno. Eso simplemente habla de la calidad moral de este señor Tamayo, que supongo, pretende que solamente se puedan hacer buenas acciones a partir de instituciones. Es claro que me tiene envidia por algo, porque miren, criticar hasta la mínima buena obra que uno puede hacer me parece de una miseria personal espantosa.

Y si he decidido exponer a semejante personaje públicamente es porque no se vale esta crítica a todo porque cree, desde su lamentable perspectiva, que todo acto se hace por una razón y que no puede haber bondad de nadie. Seguramente piensa como el león, que cree que todos son de su condición.

Así las cosas.

Wednesday, September 26, 2018

De la envidia



Dice la Wikipedia (2012): La envidia (del latín invidia) es aquel sentimiento o estado mental en el cual existe dolor o desdicha por no poseer uno mismo lo que tiene el otro, sea en bienes, cualidades superiores u otra clase de cosas. Y si hablo de esto es porque estoy notando que por alguna razón, ahora parece que hay mucha gente que me es hostil, que me insulta, que busca difamarme incluso. Me explico.

Estoy en Facebook y recibo el mensaje del usuario Armando Castro, que vive en Mérida aparentemente. A eso de las 12 de la noche, quizás un poco más tarde, me dice: "Hola", para continuar con un "eres un fanfarrón". Me sorprendo un poco y le pregunto por qué me dice eso. Me contesta con un mensaje poco claro sobre que he jugado varias veces en el Carlos Torre, un torneo de ajedrez que se hace en diciembre cada año y que se llena de grandes maestros. Le indico que siempre he jugado el Torre mal y que, efectivamente, nunca he sacado premio. Le aclaro que no soy un profesional del ajedrez y que juego y estudio porque me gusta, pero que no me dedico a eso (claro, si me dedicara y nunca sacara un premio pues sería poco menos que lamentable y tal vez hasta criticable). Y entonces el Sr. Castro me dice: "Todos en Mérida saben que eres un fanfarrón" y remata: "todos en la República lo saben". Vaya, parece que el Sr. Castro ha hecho una encuesta a nivel nacional para saber si soy o no un fanfarrón. Le pregunto qué le molesta, si le he hecho algo. Me contesta que no, pero eso no me quita lo fanfarrón. Decido entonces bloquearlo. No puedo creer que alguien se haya molestado en querer platicar conmigo por Facebook para insultarme. Le digo que voy a bloquearlo y me contesta con un "fanfarrón".

Y esto lo achaco al canal de YouTube que ha empezado a tener éxito. Estamos acercándonos a los 100 mil suscriptores, una meta que hace un tiempo parecía imposible para un canal de ajedrez pero sorprendentemente, parece que ha caído bien en el gusto de los amantes del juego ciencia. José Antonio Pontón, con quien grabo, hace mucho trabajo de edición y apoya para que todo esto empiece a funcionar, pero parece que la envidia de algunos es inevitable y entonces expresan su molestia como el siguiente mensaje que me llegó a uno de los videos:


Este mensaje no lo entiendo. Si yo veo un contenido pésimo no sigo más ese canal. ¿Por qué alguien se molesta en escribirme eso? La respuesta es simple: por alguna razón le da envidia. Y les diré algo, quizás sea justificable envidiar algo queuno no puede tener, por ejemplo, imaginemos que yo quisiera un Lambourghini (cosa que no quiero en el mundo real). Claramente no puedo hacerme en esta vida de un coche de ese precio porque quizás ni siquiera lograse juntar ese dinero en mi vida. Pero envidiarme porque tengo un canal en YouTube cuando cualquiera puede hacer lo mismo, me parece sorprendentemente raro.

Cuando veo estas muestras de molestia y enojo me doy cuenta que si yo, que tengo un canal con apenas 100 mil suscriptores, soy blanco de toda clase de insultos, no sé qué sentirán los "influencers" o los "youtubers" con millones de suscriptores, ya sea el Werevertomorro, Yosstop o Luisito Comunica, entre otros.

Creo que la envidia es uno de los peores sentimientos de los seres humanos. Envidiamos lo que no podemos ser porque no queremos hacer el mínimo esfuerzo para hacerlo. Si hablamos de ajedrez, apuntamos las fallas de los grandes maestros en sus partidas porque eso nos da un sentimiento de superioridad tal vez, mostrando los fatídicos errores de los que nadie se salva y que -desde luego- los "engines" de ajedrez muestran casi al instante. Pero eso nos hace feliz, disminuye a lo mejor nuestra envidia que es de pena ajena.

En fin, no quería dejar pasar esta reflexión. Así las cosas en este mundo de la comunicación instantánea y del Internet.