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Monday, January 03, 2022

Privacidad y grandes datos


Mi cuenta de Google Mail me manda, cada mes, un reporte de dónde he estado en los últimos 30 días. Para ello usa los datos geográficos de mi teléfono, pues en muchos casos, para usar los servicios de Google en el celular, tenemos que dar de alta nuestro número telefónico móvil. En alguna medida asusta saber la cantidad de información que tiene Google sobre cada uno de nosotros. Pero no son los únicos. Facebook y Amazon tienen algún pacto de compartirse información de sus clientes y para probarlo, entren a Amazon y busquen algún libro en particular. Cuando terminen dicha búsqueda, entren a Facebook y "sorprendentemente" veremos anuncios de los libros que hemos buscado. No, no es coincidencia. Claramente estas empresas se comparten datos.

Pero quizás no deberíamos sorprendernos demasiado. Por ejemplo desde que nació GMail, se anunció que Google "leería" los correos con un robot, buscando en realidad palabras claves para eventualmente, ponerle anuncios al usuario sobre temas que le interesan. Vamos, no es que Google lea nuestros correos, sino que los escanea buscando temas que puedan ser de interés comercial. Así, si yo tengo comunicación vía GMail con otros jugadores de ajedrez, es probable que de pronto Google me muestre anuncios asociados al tema del ajedrez (compra de ajedreces, libros del tema, etc.).

Y la pregunta que surge es ¿qué tan peligroso es esto para nuestra privacidad? La verdad es que no tenemos de qué preocuparnos porque en términos generales, lo que buscan estas enpresas que acumulan y adquieren datos de sus clientes, es en términos estadísticos sus intereses para venderles cosas. Vamos, a Google no le interesa quién eres en lo personal. No le interesa tu nombre. Lo que quiere es simplemente ubicarte a través de sus servicios para eventualmente buscar venderte bienes y servicios. Por ello, la seguridad y privacidad personal no es en realidad un tema aunque no falte quien diga que hay empresas que de esta manera espían a sus usuarios y esta información bien podría pasar a los departamentos de inteligencia de los diferentes gobiernos. Dicho de otra manera, si alguien en las redes sociales protesta contínuamente contra su gobierno, bien podría -esta información- ser usada en contra de los usuarios por sus manifestaciones políticas. Pero este escenario es probable que ocurra, si ocurre, en regímenes totalitarios.

El "big data" no tiene como función el andar vigilando a los usuarios particulares. Lo que les interesa es la cuestión estadística. Ahora bien, hay muchas maneras de evitar que Google sepa más de cada uno de nosotros. Vayan a sus cuentas de Google y entren a la parte de configuraciín y privacidad y modifiquen los parámetros para evitar que la empresa siga recolectando sus datos. Esto puede hacerse aquí.

Wednesday, February 13, 2019

La miseria humana



Publiqué hace muy poco, la iniciativa que bauticé como "Reto Tiscareño", pues la idea original es de David Tiscareño, un muy buen amigo al que le gusta mucho el ajedrez y con el que trabajamos en el tema.

David, como puse en la entrada original, es un amante de los libros y cuando quiso empezar a deshacerse de muchos de ellos que ya leyó y que no uiere tenerlos más, los quiso vender en la librería de viejo, pero ante el precio que le ofrecían: un peso por libro, decidió no venderlos pero sí regalarlos. Como mencioné, como yo viajo mucho en transporte público, me ofrecía a ayudarle en su iniciativa. Así, yo me llevaría un libro, encontraría a alguien a quien regalárselo y listo, misión cumplida. Entonces David me daría un segundo libro y ejecutaríamos la misma mecánica.

El primer libro se lo llevó un oficial de policía, que está en la estación Olivo del MetroBús. Me tomé una foto con él para dejar constancia que había dejado el libro en nuevas manos y listo. Puse el artículo de mi blog en Facebook y varios aplaudieron la iniciativa, que es de David, y que además, él "patrocina", por decirlo de alguna manera, puesto que los libros los dona él. Yo solamente los entrego en su momento.

Pero no falta el miserable envidioso, que en este caso se llama Pablo Tamayo, cuya página en facebook es https://www.facebook.com/arturo.aguirre.10485 (dice Arturo Aguirre pero la red social muestra la página de este señor Tamayo), quien contestó a mi nota con:


"Pablo Tamayo Regalo un libro, me tomo una foto y me hago publicidad... #soybuenapersonasiono :v"

Y continuó en el siguiente mensaje con:

"Pablo Tamayo Morsa, si quieres regalar libros a personas que lo necesiten, hay varios colectivos que juntan bibliotecas para comunidades necesitadas (e.g. "Brigada para leer en libertad", el grupo FB "El rincón de la cháchara", etc). Pero si lo que realmente quieres es compartir SELFIES y disfrazarlo como altruismo, pues sigue así, vas bien."

Me sorprendió lo miserable de sus comentarios. Si me tomé una selfie con el que se hizo acreedor a ese libro, fue para que quedara constancia, no para mostrarme como el más bueno. Eso simplemente habla de la calidad moral de este señor Tamayo, que supongo, pretende que solamente se puedan hacer buenas acciones a partir de instituciones. Es claro que me tiene envidia por algo, porque miren, criticar hasta la mínima buena obra que uno puede hacer me parece de una miseria personal espantosa.

Y si he decidido exponer a semejante personaje públicamente es porque no se vale esta crítica a todo porque cree, desde su lamentable perspectiva, que todo acto se hace por una razón y que no puede haber bondad de nadie. Seguramente piensa como el león, que cree que todos son de su condición.

Así las cosas.

Thursday, January 19, 2017

Nueva colección de sabiduría tuitera


Las redes sociales han permeado en los últimos años en la cotidianidad. Ya es algo común escuchar frases como “lo leí en Facebook”o “lo vi en Twitter”. También muchas veces las conversaciones giran en lo que hemos escuchado en las redes sociales. Es claro que están muy presentes y quizás en algún momento se conviertan en un agente mucho más fuerte del cambio. En cualquier caso, con un acceso cada vez mayor a Internet, es evidente que esto es ya más que una moda y que estará largo tiempo con nosotros.

En este mundo virtual de las redes sociales hay muchas personas que tienen un notable ingenio. Son buenos escribiendo no solamente artículos, sino que también ponen en ocasiones frases que nos hacen meditar sobre un tema que puede ser de actualidad o bien, que habla de alguna situación que nos es por demás familiar. Hay por supuesto de todo y en algunos casos los autores dentro de Internet ponen los puntos sobre las íes y en ocasiones lo hacen de manera sarcástica, graciosa, con un humor ácido, inclusive.

Hace tiempo me di a la tarea de recopilar las frases que me parecían ingeniosas y que leía en las redes sociales. Muchas de ellas no tienen autor y otras es claro quién es que acuñó una frase en particular. Buscando que todo este ingenio tuitero no se olvide y se pierda en la línea de tiempo de red social de microblogging, empecé a recolectar estas frases y ya han salido dos volúmenes del ingenio de quienes ahí escriben.

Cabe aclarar siempre que yo no soy el autor de la mayoría de las frases, si acaso una que otra es de mi autoría. He actuado a manera de compilador y creo que ha sido una buena idea recopilar todo este ingenio que por escrito se exhibe en las redes. Debo decir que en muchos casos no sé de dónde salieron algunas frases y quiero creer que son del dominio público. Los mismos tuiteros se copian unos a otros las frases por lo que saber quién es el autor sale de mis posibilidades. Sin embargo, si alguien cree que no le he dado el crédito que se merece por alguna(s) frase(s) que pudiese ser de su autoría, escríbame y en la siguiente edición de este nuevo librito (si la hay), corregiré esto y daré la autoría a los que correspondan.

Por lo demás, espero que esta nueva compilación los haga reír o al menos sonreír. Hay que reconocer que los giros idiomáticos, los trucos del lenguaje, las ironías y sarcasmos propios del mismo, hacen que estas frases sean memorables de alguna manera. De nuevo, si logré sacarle una sonrisa al lector al menos, me doy por bien servido.

El librito lo pueden descargar de este enlace.

Tuesday, February 02, 2016

Nueva sabiduría tuitera, un experimento en "donationware".



Hoy acabo de terminar de formar el siguiente librito de la Sabiduría Tuitera, que viene a ser una segunda obra sobre las frases ingeniosas que la gente pone en Twitter. El primer librito tuvo buena aceptación y alrededor de unas 300 personas se hicieron de él. Creo que para ser una compilación de frases es todo un éxito. Así entonces, a partir del primer librito, seguí recolectando más frases y ahora he llegado a tener unas 950 aproximadamente.

Considerando la bonhomía de los lectores de este blog, pongo a disposición de los mismos esta segunda obra llamada "Más sabiduría tuitera", esperando que sea una buena segunda parte, tratando de refutar aquello de que "segundas partes nunca fueron buenas". Sin embargo, se me ha ocurrido lo siguiente: si aproximadamente unas 300 personas, poco menos, descargaron el primer libro de la sabiduría tuitera, ¿qué tal hacer esta segunda entrega bajo el esquema de "donationware"? ¿Qué quiero decir con esto? Que esta vez el librito no es gratuito sino que se pide una colaboración, un donativo, el cual es -desde luego- opcional. Propongo pues que a quien le interese tener la obra y cooperar, me deposite 50 pesos mínimo, de forma que si logramos que 300 personas cooperen, entonces se lograría tener unos 15,000 pesos. Todo el dinero que se junte, todo, se daría a una obra de caridad y evidentemente, se dará reporte a quién se le dio ese donativo en total.

Ahora bien, quien no quiera donar y aún así quiera el librito, pues pídamelo y se lo mando sin problemas. Apelo simplemente a la posibilidad de tratar de ayudar en alguna medida desde este nicho. Vamos, que 50 pesos es menos de lo que cuesta una entrada al cine hoy en día. Aclaro de una buena vez que no es un negocio mío, ni me voy a quedar con el dinero de nadie. Por razones que no viene al caso comentar aquí, muchas veces tengo la oportunidad, si así pueder decirse, de ver muchas deficiencias básicas en el propio entorno. Es cuando de pronto uno se da cuenta de la buena vida que finalmente llevamos, pero no todos están en estas condiciones.

A quien le interese, escríbame a morsa@la-morsa.com y le mando detalles de cómo depositar y del enlace para bajar el nuevo libro de la saga.

Friday, July 24, 2015

Esos revolucionarios de sillón, los nuevos jueces

Las redes sociales, en particular Facebook, se han convertido de pronto en protagonistas de todas las causas justas. Por ejemplo, muchos están en contra de los experimentos con animales, pero si les mordiese un perro del cual no pudiesen saber si tiene rabia, el procedimiento médico sería inyectarle a un ratón parte de la saliva del animal (que se encuentra en la herida que provocó). Si el ratón muere, entonces el galeno procederá a inyectar los antirrábicos al paciente humano. Y ahí no diremos nada.

Si hablamos de zoológicos, pues muchos dirán que es inhumano tener a los animales encerrados y probablemente lo es, pero en muchos casos, los zoológicos son los santuarios y la última esperanza de muchos animales. Y pasa lo mismo con los acuarios, particularmente en donde hay ballenas "asesinas", orcas. Dichos centros de diversión (y de investigación animal), están en la picota de las redes sociales después del documental Black Fish, en donde se denuncia el maltrato a esos animales marinos y las consecuencias que esto ha tenido. No importa y tampoco les interesa a estos jueces de sillón de Facebook si esos centros han estudiado a dichos animales y si se ha aprendido algo de ellos. Simplemente es inadmisible que en pleno siglo 21 existan estos dizque acuarios en donde se explota a los animales.

Buscamos que los seres humanos sean nobles, amables con los demás animales. Es claro que no somos los reyes de la creación y de alguna manera los otros animales merecen vivir. Pero no decimos nada de ello cuando nos zampamos un filete con papas, ¿verdad? Porque pues sí, tenemos que alimentarnos ¿o no? Y no hablamos de cómo se manejan los animales en un rastro porque les aseguro, no quieren ver cómo se tratan a los animales en esos lugares. Ignoramos a propósito lo que nos parece vergonzoso pero que hacemos cotidianamente. Como obviamente cuando vamos al supermercado no vemos cómo han matado al animal, entonces compramos parte del mismo ya empacado y listo para ser cocinado. Y no nos sentimos mal por ello.

Y si vamos a otros ámbitos, resulta que si la Selección Mexicana de futbol gana de manera mañosa frente a un rival de pena ajena como Panamá, entonces hay quien le quiere reclamar a Guardado por no fallar el penal, como esperando que su ética le dé para que arroje la pelota afuera. Y sí, es claro que nadie quiere ganar haciendo trampa, pero un profesional tiene que hacer su trabajo. Cuando el holandés se tiró en la Copa Mundial contra México, y le marcaron penal, nos desgarramos las vestiduras con eso de #NoFuePenal, pero el que cobró el tiro de castigo hizo lo que tenía que hacer. El futbol es muy injusto en esos términos. Muchas decisiones equivocadas de un árbitro pueden cambiar la suerte de un partido y los jugadores profesionales tienen que sacar ventaja de si lo que marca el árbitro los favorece. En ajedrez, si el rival comete un error burdo pierde. Nadie anda perdonándoles los errores a los contrarios. El deporte es así. Asúmase y listo.

Pero no, lo que pasa es que en las redes sociales todos los que escriben sobre el tema que sea se sienten perfectos, sin mancha alguna. Son modelos de rol y todo lo que dicen parece venir de una lógica y ética intachable. Aunque esos mismos personajes en el mundo real no se comporten como quieren hacernos creer cuando escriben en Facebook. En fin, cada vez las redes sociales me parecen más lamentables.

Saturday, July 11, 2015

Para la comodidad del revolucionario de escritorio


Los países, todos, tienen sus propias políticas. En algunos de ellos son de rajatabla y quien se sale de las normas consideradas puede sufrir serios problemas. Vamos, si ponemos el peor de los ejemplos, en Corea del Norte, el dictador de ese país puede mandar matar a su Secretario de la Defensa si se queda dormido en un acto público. En otros países, las reglas no son tan salvajes y la gente busca de alguna manera protestar ante lo que le causa alguna dificultad en su cotidiano vivir. En Estados Unidos vemos, por ejemplo, que los que protestan por algo salen a la calle con sus pancartas y cartulinas, y giran alrededor del edificio donde se encuentran los funcionarios que han dictado una norma que les afecta. Jamás se les ve bloqueando las calles o causando problemas de tránsito.

En México las cosas son diferentes: como los funcionarios públicos hacen normas muchas veces injustas, tomadas desde las rodillas, sin el más mínimo análisis, la gente sale a la calle a protestar. Como no le hacen caso, entonces deciden tomar calles y avenidas. Y entonces un grupo de unas 30 o 50 personas son capaces de bloquear por horas una vía rápida o de alta concentración de automóviles, con la consecuente molestia y pérdida de tiempo para los capitalinos, porque esto afecta muchas veces otras zonas de la capital, por ejemplo.

Pero hay alternativas en Internet: las redes sociales, en donde una serie de revolucionarios e inconformes se quejan amargamente de algún tópico. Todos ellos son perfectos que jamás cometen ningún error, son ciudadanos maravillosos que saben todo lo que hay que hacer en este país y entonces, a través de Twitter y Facebook deciden "tomar acción" y protestan por las cosas que pasan en nuestro país y que son cada vez menos tolerables. Son estos personajes de sillón los que creen que con poner "me gusta" o hacer una denuncia por Twitter o Facebook están haciendo algo.

Pero más allá de esto, muchos apelan al sitio Change.org, donde estos ejemplares ciudadanos proponen iniciativas para ser firmadas por otros para que, de alguna manera, se haga presión sobre los funcionarios y gobernantes y se limiten las normas o leyes que nos afectan y que quizás con firmas acumuladas de internautas puedan tener un resultado final favorable a sus causas.

Pero... ¿funciona esto? La realidad es que para entender el asunto, habría que entrar a change.org y ver qué clase de propuestas hay y cuáles han sido resueltas favorablemente para los quejosos. Por ejemplo, hay una iniciativa: "Castiguen al "Piojo" Herrera por promocionar al Partido Verde", que busca 50 mil firmas y que ya tiene 37,996 participantes. Otra: "Que Cinépolis baje precios en alimentos y bebidas", que busca 150 mil firmas y tiene 99,346 participantes. La verdad es que estas iniciativas suenan lamentables, pero en fin. Veamos otras: "#CarmenSeQueda. A que juntamos 100 mil firmas #EnDefensaDeAristegui", que busca 300,000 firmas y tiene 225,997 participantes. Pero ojo, no se quedará Aristegui en MVS Radio porque al ser una empresa privada, no tienen que restituirla en su puesto. Le tendrán que pagar su liquidación si bien le va, pero Aristegui no regresa a MVS. Los Vargas no la quieren. Así, es una iniciativa que puede ser muy loable, pero que choca ante algo muy simple: un empleador puede decidir quién trabaja en su empresa y quién no. Ninguna ley le puede obligar a tener a un elemento que no quiera.

Hay peticiones ridículas, como "¡Cursos de Derechos Humanos y Teoría de Género para el Instituto Cumbres y su última generación!", la cual se dio a partir del video que hicieron unos estudiantes de dicha institución escolar. Hay 21,586 participantes y se busca que sean 25,000. Una más: "Consorcio Unicode: Incluyan emojis gay / Include gay emojis". Ya no la pienso comentar. Francamente me parecen peticiones absurdas en el mejor de los casos.

Yo creí siempre que change.org era un sitio que buscaba algo más sustancial e importante para beneficiar a las sociedades. Pero no, es un cúmulo de peticiones por demás ingenuas que no llevan a ningún lado porque por ejemplo, imaginemos que se juntan las firmas para que el 'Piojo' sea castigado... ¿y será castigado? ¿La presión de las firmas hará algo? No. No pasará nada.

Pero veamos, por ejemplo, las iniciativas que llegaron a buen fin y que por las firmas de los internautas, la presión fue tal que se logró un cambio:  "Eliminen los estados de "Me siento gorda" y "Me siento fea""(de Facebook). ¡Victoria confirmada! dice el sitio en cuestión. Es decir, ¿para eso sirve change.org? Yo esperaría que influyera en asuntos de verdadera importancia. No si el costo de las golosinas en Cinépolis es exagerado, porque finalmente, así es el mercado libre. ¿No te gustan los precios que ponen? No vayas al cine. No hay iniciativa a base de firmas que vaya a cambiar esto, por favor.

Todo esto es parte probablemente de esta idea de que podemos incidir en las decisiones que se toman en nuestras comunidades, pero la realidad es que los gobiernos no toman decisiones a partir de peticiones con apoyo de firmas. Es una manera de que los comodinos revolucionarios de sillón desde sus casas, sientan que hacen algo, porque francamente, no tengo otra explicación.

Sunday, April 26, 2015

Válvulas de escape y redes sociales


Las redes sociales son uno de los atractivos más importantes de Internet, porque finalmente mucha gente no necesita saber gran cosa de computación para acceder a ellas. Twitter y Facebook, las más populares en nuestro país, están llenas de muchísimos mexicanos que día con día alimentan un sinfín de contenidos, muchos de ellos supuestamente graciosos, interesantes, inútiles y falsos. Y como todos tenemos las mismas posibilidades de publicar lo que se nos ocurra, entonces hallamos que la basura de contenidos está a la orden del día.

Desde luego, en muchas ocasiones las redes sociales nos permiten mostrar nuestro descontento ante las cosas bizarras que por ejemplo, ocurren en nuestro país. Un ejemplo claro fue el caso del problema de Ayotzinapa, el cual prácticamente se ha demostrado como un crimen de Estado. Las protestas virtuales han dado de qué hablar y los medios electrónicos tradicionales, como la televisión y la radio, hablan contínuamente de lo que se dice en las redes sociales. Y la realidad es que es un caso tan triste y lamentable, que no hay quien no se indigne por esta situación.

También tenemos los "memes", esas imágenes a las que se les añade algún texto y que buscan ser irónicas, graciosas, ridículas o bien, con el afán de insultar a algún personaje público. Estos memes suelen salir cuando ocurren hechos como el de la casa blanca de peña Nieto, o las explicaciones de la actriz mejor pagada del mundo, Angélica Rivera, sobre el origen de sus recursos, etcétera. Y entonces vemos que los internautas se burlan de estos personajes con memes o inclusive, con videos en donde se hacen parodias de las actuaciones televisivas de los involucrados en algunas situaciones particulares.

Cuando veo todas estas manifestaciones de los internautas, me es claro que son en general de descontento. Y nos burlamos de la Gaviota o de Peña Nieto, y hasta editamos videos en donde mostramos una y otra vez lo mal que habla el inglés el presidente de este país, o hacemos burla de sus dislates cotidianos. Pero todo esto es una mera válvula de escape del mexicano con acceso a Internet, porque más allá de nuestras protestas no pasa nada. La clase política y sobre todo, la que está en el poder, simplemente ni nos escucha, ni nos ve y menos nos contesta. Así, nos sentimos geniales y mejores porque una vez más pusimos una imagen en donde se avergüenza al primer mandatario mexicano o a su mujer, pero en el fondo nada cambia porque la clase política sabe algo que no queremos aceptar pero que es un hecho: las redes sociales no tienen fuerza real en las decisiones que dan los mandatarios en este país.

Es más, me atrevería a pensar que en realidad los propios políticos saben de estas burlas que les hacen contínuamente los internautas, y en ocasiones les obligan a cerrar sus cuentas de Twitter o Facebook para evitar más problemas, pero en el fondo se mueren de la risa haciéndonos creer que les importamos un ápice. No, no les importamos y por eso la impunidad desbordada, la corrupción de no creerse y la desvergüenza que demuestran todos estos personajes a diario. No es casualidad ni es gratuito. En pocas palabras, ahí están esas válvulas de escape para no explotar y el mundo que siga su curso.

Se ha dicho que en otros países las redes sociales han logrado incluso tirar a algún dictador que se ha eternizado en el poder. Puede ser, pero en México esto jamás ha ocurrido ni ocurrirá. Aquí tendremos a Denisse Dresser que pide firmas para que reinstalen a Aristegui en su puesto en MVS, como si las decisiones de las empresas, privadas o públicas, alguna vez hubiesen cambiado por una recolección de firmas. Solamente pensemos en cuantas iniciativas de recolección de firmas para que no se dé una situación se han hecho en México y cuántas han sido funcionales. Les doy la respuesta: ninguna.

Por eso, mientras no se llegue a un nivel espantoso, mientras el robo de los políticos no se castigue y solamente se tengan paliativos como el que el cretino director de la CONAGUA haya tenido que renunciar por la presión mediática (lo mismo que le pasó al padre de Lady Profeco), estaremos al margen de lo que ocurre en México. Estamos tan acostumbrados a la transa y al robo desmedido que ya todos sabemos que Peña saldrá millonario de la presidencia y nadie hará nada... Bueno, sí, harán memes y videos de burla mientras que los que saquean al país se ríen de nosotros de verdad. Nuestras burlas y carcajadas se convertirán en muecas de disgusto y de tristeza. Y esa es la horrible verdad.

Friday, March 06, 2015

Cómo tener muchos "likes" en Facebook

A veces pienso que el éxito de las redes sociales reside en que de pronto, a todos los ciudadanos, las personas de la calle, se les otorgó no solamente el poder opinar, sino que estas opiniones aparecen publicadas inmediatamente vía Internet y entonces los amigos y quienes nos leen, meros conocidos quienes nos siguen, leen lo que ponemos y eso nos da una mínima pero cierta notoriedad.

La realidad es que todo esto es un poco artificial y sin mucho sentido, porque en estas inmediatez de las redes sociales nuestros comentarios se mueven muy pronto y no quedan por un tiempo importante para que todos los lean. Aún así hay quien se desvive por tener muchos "likes, muchos " me gusta" pues los hace sentir quizás queridos, o admirados. No lo sé.

Si usted lector, lectora, quiere ser popular en Facebook, le tengo aquí la clave del éxito. Es fácil: hágase de un programa de gráficas como Photoshop o incluso el Paint de Windows quizás le pueda servir. Busque entonces un tema, por ejemplo, el maltrato de los animales, el  bullying o la discriminación por motivos sexuales, por mencionar los temas más socorridos. Haga un letrero con el texto que se le antoje con una foto que aluda al tema que le interesa publicar. Cite a algún personaje histórico que sea experto en el tema (no use una vez más a Einstein, eso ya no se lo traga nadie) y entonces publique su bonito cartel, Si quiere que hasta los más escépticos tomen en cuenta su letrero, citen a alguna institución extranjera que trabaje en el tema. Busque el logotipo de dicha fundación, compañía o institución de manera que quede como la fuente de sus afirmaciones en el letrero creado. De hecho no importa que no exista referencia sobre el tema que usted está tratando. Ya lo sabemos, la gente cree sin consultar en Internet, a pesar de tener el acceso a esto en la punta de sus dedos.


Otra idea es poner un cartel exhibiendo la falta de profesionalismo de un equipo de futbol, o hablando bien del América, o mal del Guadalajara, o de cualquier equipo de la liga mexicana. Puedo apostarle que recibirá muchos "me gusta" y también muchas mentadas. Parece que se habla de futbol y entonces aparecen todo tipo de personajes que antes de pensar en lo que dice el cartel, lanzarán e insulto más rápido y fácil que encuentren. Esté preparado para eso. No todo es miel sobre hojuelas.

Desde luego que todo esto solamente habla de nuestra enorme hipocresía en muchísimos temas. hablamos de proteger a los animales callejeros, pero ignoramos al anciano que nos pide una moneda en la calle. ¿A cuánta gente que no tiene ni que comer, estimado lector/lectora, les ha invitado usted siquiera a saciar su hambre en una fonda? Y si somos lo suficientemente honestos, veremos que somos muy de "hágase lo que digo, no lo que hago", y vamos por la vida pensando que somos muy buenos. Hacemos carteles apelando a cuidar el ambiente, pero no nos tentamos el corazón cuando se trata de destruir toda una zona para construir ahí el departamento o la casa en donde vamos a vivir. Ahí sí se justifica que destruyamos el entorno. Podemos fumar todo el día, pero nos alarmamos de la contaminación del aire.

Igualmente pasa probablemente con su letrero para defender a los animales. Todos los días comemos carne de animales que fueron sacrificados de formas que no nos gustaría siquiera conocer, pero como esa parte no la vemos porque ya la carne de esos animales nos la dan empaquetada y en trozos, entonces felices nos zampamos un buen filete o peor aún, hacemos una fiesta en donde se comerá lechón. Porque bueno, nos tenemos que alimentar y ahí los sacrificios a los animales, sean de manera humanizada o no, no los vemos. En esta medida somos los seres humanos bastantes hipócritas. Hacemos muchas cosas mal, pero en Facebook nos comportamos como si fuésemos moralmente superiores siempre.

Pero todo esto es una reflexión inútil. En general nos tragamos todo lo que nos pongan en la mesa de las redes sociales, sin siquiersa pensar lo que nos están diciendo verdaderamente. No importa, porque lo único relevante es pues tener "me gusta" al por mayor y ser populares, y tener muchos seguidores, cosa que tal vez nos hace pensar que somos importantes. ¿Y cómo no va a ser cierto esto? Los artistas de moda tiene muchos, muchísimos seguidores, miles y miles. Y estos personajes son muchas veces los modelos de rol que seguimos. Y por eso simplemente son importantes.

Ahí tienen pues lo que hay que hacer para ser felices y populares en las redes sociales, aunque los problemas reales simplemente los dejemos pasar de largo o les demos "me gusta" aunque jamás pasemos a las acciones.

Thursday, October 30, 2014

La fama instantánea y efímera

Internet se ha polarizado a las redes sociales. Todo el mundo está en Facebook y/o Twitter. Se dirimen puntos de vista en batallas campales de comentarios, muchas veces incluso demasiado agresivos, groseros y vulgares. Mucho de esto se basa en el relativo anonimato que da la red. Pero amén de esto, las redes sociales de pronto se han convertido en hacedores de fama instantánea. Podemos ver, por ejemplo, a un niño que toca la batería y sin importar si lo hace bien o mal, surgen una infinidad de comentarios sobre el nuevo prodigio que vemos en un video sacado con el celular.

Y esta fama rebasa las fronteras, porque mucha veces el video sale de YouTube y se populariza al grado tal, que el artista o personaje en cuestión, se vuelve la sensación del momento (recordemos a Gangnam style, por ejemplo, con 2 mil millones d vistas de su video). Localmente se observa también este fenómeno. Tenemos ahora un catálogo interminable de jóvenes (y no tan jóvenes), que se ponen frente a su camarita de video y hacen un sketch dizque cómico, o platican de las cotidianidades, muchas veces actuándolas. Así tenemos a Werevertumorro, Soy Germán, Yuya, Yostop y una infinidad de personas que quieren vivir como comediantes. Tienen millones de visitas y de verdad, en muchos casos son lamentables en sus contenidos pero claro, muchos chavos y chavas los han tomado como modelos a seguir, les parecen simpáticos y bueno, lo que el público pida, ¿no?

Y en otro ámbito sabemos de nuevo, por las redes sociales (en el ámbito local), que en México ahora tenemos una generación de jóvenes ajedrecistas todos sensacionales. Y aparecen recibiendo premios, medallas, trofeos, computadoras, etcétera. Y sí, es bueno motivar a los niños y jóvenes en el ajedrez, pero tampoco se vale andar poniendo por las nubes a jugadores que de verdad, les falta mucho para dar el ancho. Porque miren, de pronto aparece un niño de 10 años que ganó un torneo X o fue primer lugar en la Olimpiada Nacional de Ajedrez. Y resulta después que ese mismo niño va a competir a eventos internacionales, que no son otra cosa que festivales infantiles y juveniles. Y oh sorpresa, nuestra naciente estrella choca contra la realidad: Niños de su edad no juegan como él, 1700 puntos de rating, sino que tienen ya al menos 2100 puntos Elo. Y entonces no hay competencia posible y frustra al ensalzado niño, porque no puede entender que él, siendo tan buen jugador en México, esté jugando en las últimas mesas, luchando por no quedar último en el torneo o festival internacional.

Yo diría pues que habría que hacer un alto y sopesar contra la realidad las cosas. Un niño de diez años que gana la Olimpiada Nacional debería -antes de ser enviado como carne de cañón a un torneo al extranjero- la posibilidad de poder trabajar con entrenadores o al menos, que tenga una guía de ellos. Y lo que se gastan muchos padres en mandar a sus hijos a esos torneos frustrantes, bien podrían invertirlo contratando a un fuerte jugador que ayudara a guiar los pasos de esta promesa local.

Y no se me malinterprete. No es que no me guste que los niños salgan al extranjero a jugar ajedrez, sino que en términos reales no es una buena idea porque no están preparados, porque otros niños de otros países, con las mismas edades que los nuestros, ya juegan a un nivel muy superior. El fogueo es importante pero no hay tal cuando la diferencia de fuerzas es insalvable. No sirve y sólo causa frustración. Y solamente en términos comparativos y para ilustrar el asunto, a las Olimpiadas de verano mundiales (los juegos olímpicos que vemos en la televisión), los atletas que van por México se tienen que ganar su lugar. Pueden ser el mejor en su especialidad en nuestro país, pero si no logran la marca mínima pedida para esa prueba por el COI simplemente no van, aunque sean lo mejor que tenemos aquí.

Por eso hay que ser más cuidadosos con estas expresiones de júbilo, en donde se ponen fotos en las redes sociales de los éxitos de un atleta primerizo, o bien, videos de alguien que sí, toca para su edad un instrumento de manera razonablemente buena, pero que finalmente, de ahí a convertirse en un prodigio que hay que apoyar y seguir, pues como que todavía falta mucho camino por andar.

Hoy, gracias a las redes sociales todos podemos de pronto tener fama instantánea... y efímera, que se acaba al primer descalabro del ajedrecista ensalzado, o al intérprete novato que de pronto crece y entonces deja de ser simpático y entonces regresa a ser alguien más, y no un prodigio inventado por la inmediatez de Facebook.

Tuesday, October 28, 2014

De la hipocresía en las redes sociales


Facebook y Twitter, dos de las redes sociales más usadas en el planeta, están llenas de seres humanos hipócritas, en donde dicen ser defensores de la vida, de sostener los valores que nos enaltecen como raza pero, en realidad, son tan falsos como una moneda de tres pesos (porque sí hay monedas de dos pesos). Vemos, por ejemplo, imágenes de perros abandonados que buscan que alguien los adopte y entiendo el sentimiento, es feo ver a un animal desamparado dependiendo de la posibilidad de que alguien lo cuide en su hogar. El exceso de animales callejeros, particularmente perros y gatos, es un problema que lleva muchos años en la Ciudad de México, por ejemplo.

E igualmente, vemos que se enardecen los ánimos contra los que les gusta la tauromaquia. Debo reconocer que a mí no me hace feliz que a un animal como un toro, con más de 500 kilos de peso, sea vapuleado, disminuído a base de arponazos en su lomo, que le van quitando fuerza, todo para que un personaje vestido de manera extraña, demuestre su hombría, haga una faena y como premio mate al toro y corte orejas y rabo del animal a manera de trofeo. Y sí, a muchos nos parece deleznable esa práctica, pero jamás pensamos en cómo matan a los animales en los rastros. Se supone que son expertos en matar a los animales que nos comemos, sin dolor. Pero la realidad en los rastros mexicanos es atroz. Pero de eso mejor no hablamos, porque es feo. Ahí los derechos de los animales simplemente no existen y tampoco se ven seres humanos defendiéndolos. Vamos, que si vemos un video de cómo matan un animal en un rastro nos alarmaremos, y entonces saldremos con una virulenta andanada de comentarios contra semejante salvajada… que ocurre diariamente y de la cual jamás decimos nada. ¿Y por qué no decimos nada? Porque en el fondo nos comemos a los animales que matamos. Es la ley de la vida. ¿Que le vamos a hacer? Sí, no es deseable que mueran con sufrimiento, pero nos olvidamos de eso cuando nos zampamos un rico filete con papas, ¿verdad?

Y podemos ir más lejos. Podemos reclamar que se usen animales para la investigación de cosméticos. Suena ridículo en algún sentido que les echemos a conejos y ratones toda clase de polvos y líquidos a ver qué les pasa en la piel, pues de esos resultados dependerá la fabricación de algún producto de belleza para las mujeres. Y podremos decir misa y renegar de esta práctica, pero podrá más la vanidad humana antes que la protección de ¿los derechos? de los animales. ¿O no?

Y puedo ir más lejos. Leo el caso de un entomólogo, Piotr Naskrecki, que trabaja para el Museo de Zoología Comparativa de Harvard. Su última expedición lo llevó a la selva de Guyana, donde se encontró con una araña, la Theraphosa blondi, conocida como “araña Goliat”. Sus patas se extienden casi 30 cms. y pesa unos 170 gramos, casi tanto como un cachorro pequeño. Naskrecki tomó un especimen, lo sometió a un proceso de eutanasia y lo preparó para ser preservado y exhibido en un museo de Guyana. Pero fue probablemente la desafortunada metáfora con el cachorro lo que convirtió el blog de Naskrecki en un campo de batalla durante las últimas semanas.

Y los comentarios en su blog siguen llegando, a pesar de que el entomólogo ha explicado una y otra vez lo que hizo y porqué lo hizo. Tal vez fue la comparación con lo del cachorro lo que encendió los ánimos. Los que entran a su blog le piden que no mate animales, sino que haga versiones tridimensionales de ellos. Otros esperan que miembros de la familia del científico deberían ser asesinados y exhibidos en museos, y cosas por el estilo. En otras palabras, se trata de un caso perfecto para ver la dinámica del Internet en acción: un montón de gente preocupada súbitamente, que sólo espera el siguiente escándalo para ejercer el comentarismo virulento e ignorante de siempre, ignorando metodologías de estudio científico, experiencia de campo, e incluso la más elemental gramática.

Y Naskrecki se defiende diciendo: “Matamos miles de organismos sin darnos cuenta. Mira las instalaciones eléctricas y lámparas de tu casa o el radiador de tu auto, llenos de insectos y arañas muertas. Esa autopista por la que vas a trabajar: cada milla equivale a millones de animales y plantas que fueron exterminados durante su construcción (y si vives en un área altamente endémica, como California o Nueva Zelanda, su construcción probablemente contribuyó a llevar a ciertas especies al borde de la extinción). El tofú que comes porque comer carne es asesinato: probablemente viene de Brasil, donde gigantescas plantaciones de soya extendiéndose de un horizonte a otro han reemplazado las selvas y llevado a la desaparición a miles de especies”.

Y el científico concluye: “Es muy sencillo estacionarse en el caso individual de un organismo sometido deliberadamente a eutanasia. Lo hacemos porque es emocionalmente conveniente –es mucho más fácil sentirse superior cuando podemos señalar con el dedo a alguien que lo hace concientemente, incluso por una razón buena, justificable, pero no queremos pensar en esos trillones de animales y plantas que matamos en virtud simplemente de ir a la tienda.”

Ahí está pues ilustrada la hipocresía en la red. Díganme que me equivoco.

Friday, August 01, 2014

La privacidad en las redes sociales


Facebook es probablemente la red social más usada en el mundo y curiosamente, para poder entrar a ella -la mayoría de quienes ya lo hemos hecho- se nos pide que aceptemos una especie de largo contrato -el cual aceptamos- y listo: a navegar en la red social, compartir contenidos, fotos, mensajes, videos, etcétera. Desafortunadamente como no leemos este "contrato" aceptamos lo que Facebook hará con nuestra información sin previa consulta y si leemos lo que hacen con nuestros datos, en términos generales se reduce a "puedo hacer lo que quiera con ellos y sin consultarte". Vean nada más aquí y aquí.

El tema de la privacidad es algo interesante por muchas razones, la primera es que si no cuidamos este aspecto, nos exponemos en Internet a muchísimas dificultades. No falta quien hace uso de tus datos, de tus fotos, de tus datos personales. Hay quien no tiene empacho en poner que sale de vacaciones, a dónde va y cuando regresa. En esta época en donde la información es un bien valioso, hay que andarse con más cuidado.

Cabe decir que la privacidad no solamente es poner controles a quién puede ver nuestros contenidos porque no olvidemos que Facebook, dentro de su propio sistema, es el "gran hermano" al mejor estilo orwelliano, porque lo ve todo y además, lo guarda para sí todo: fotos, videos, mensajes, incluso reportes que se le hacen a la red social.

Pero ¿cómo debemos cuidarnos? La realidad es que no es difícil, y no se trata de poner controles para que otros no vean nuestros contenidos, cosa que desde luego, no es mala idea restringir. En realidad, sin embargo, lo más simple es seguir esta sencilla regla: "no publique en ninguna red social nada que no quiera que otros vean".

Pero más de uno puede preguntarse "¿Qué importa que otros vean mis contenidos? Finalmente el que nada debe nada teme". Pues sí y no. Es cierto que uno podría pensar que publicar una foto de la comida en un restaurante, o bien, fotos de un evento que ocurrió en la ciudad, una marcha por ejemplo, no tiene mayores consecuencias. Podría uno estar simplemente "documentando" lo que está pasando, ¿no? Pues no necesariamente. Considerando que en Estados Unidos la Agencia de Seguridad Nacional - NSA, vigila a mucha gente y que además, debido a los ataques a las Torres Gemelas en Nueva York en el 2001, en donde Bush emitió una ley sobre "homeland security", y gracias a esta ley prácticamente el gobierno norteamericano tiene derecho de entrometerse donde le dé la gana, cualquier actividad de cualquier ciudadano, la que sea, puede ser investigada.

¿Pero esto es sólo en Estados Unidos, verdad? Pues no, es en el mundo entero. Los norteamericanos han vigilado, lo sabemos por Snowden, incluso a presidentes de otros países, incluyendo Enrique Peña Nieto. ¿Y para qué nos vigilarían? Pues porque cada acción de cualquier ciudadano bien podría ser sospechosa.

La privacidad es algo importante. Uno puede pensar que como ciudadano normal promedio no tendría de qué preocuparse, pero seamos francos, ¿para qué darle argumentos a los "guardianes" del orden? Porque como están las cosas, sin duda hay que ser muy cautos con la información aque compartimos, incluso aunque supongamos que la compartimos solamente con quienes conocemos, cosa que en general no es cierto, aunque así parezca.

Saturday, March 29, 2014

Mitos modernos


Hoy en día los medios electrónicos dominan muchas de nuestras ideas. Por ejemplo, la televisión puede poner en un pedestal a quien se le antoje o bien, hacerlo un guiñapo humano. Todo depende de los intereses que haya detrás de -por ejemplo- las televisoras. Casos hay muchos: Cárdenas, cuando era el gobernador del DF, tuvo que enfrentar el asesinato del conductor Paco Stanley, quien fue masacrado al sur de la ciudad en conocida taquería. Recuerdo ese día porque regresar de la Universidad Iberoamericana hasta el sur fue una odisea puese el tráfico estuvo insoportable. La TV, particularmente TV Azteca, hizo que todos los que ahí trabajaran hicieran comentarios sobre la muerte de dicho locutor, que después se sabría que le entraba a la coca y que probablemente, debía dinero a los narcos y por eso lo mataron. Todos hablaron entonces de la inseguridad del gobierno del DF. Hubo -aparentemente- consigna de hacer ver mal a Cárdenas pues no era el favorito de Salinas Pliego.

Pero más allá de estas coyunturas políticas, tenemos a Televisa, que se la pasa ensalzando a ciertos personajes como si fueran mitificables. Uno de ellos es Cantinflas. Y sí, en un principio, las primeras películas del mimo mexicano, pudieron haber sido muy divertidas, con el tiempo el personaje perdió su gracia, algo parecido a lo que le pasó a Sherley Temple, que de ninita era espectacular. Cuando creció perdió mucha de su gracia. El peladito mexicano "Cantinflas" fue popular, pero la fórmula no se puede explotar por 60 años, por favor. Y la consecuencia de todo esto es ver los bodrios que hizo Mario Moreno: El barrendero (1981), El patrullero 777 (1978), El ministro y yo (1975), El padrecito (1964), etcétera. Todas son francamente deplorables. Pero mientras la TV nacional, particularmente Televisa, ponga a Mario Moreno como el gran mimo mexicano, se mantendrá este mito. Igualmente pasa con Agustín Lara o María Félix, "la doña", que si hacemos memoria, la señora se instaló en el papel de "Doña Bárbara" y explotó esa idea de la diva en todo su esplendor, donde se hacía siempre su voluntad amén de ser grosera innecesariamente con todos. Y los medios le aguantaban los desplantes porque ¿saben? era "la doña". Siempre me pareció una señora grosera y nefasta.

Hoy en día, además de estos personajes, Facebook y otras redes sociales hacen mitos modernos. Uno de ellos es el presidente de Uruguay, José Mujica, que bueno, parece que porque vive en una casa destartalada y tiene un VW desvencijado, hay que rendirle pleitesía. Y que conste, sus ideas de apoyar la educación y del no hacer del dinero el bien más importante de un país suena ideales razonables, pero de ahí a que Mujica sea un gran presidente, tengo mis más severas dudas. Habrá que ver cómo ha hecho crecer a su país y no sólo ver sus frases bonitas. Así se miden a los presidentes de los diferentes países y no con posturas de humildad o discursos mágicos. Bueno, pues ahora ya hasta campaña por Facebook hay para que se le dé a este señor el Premio Nobel. Les recuerdo a todos estos que opinan así que dicho premio no se da por votación popular, como el premio TV Novelas.

Otro que las redes sociales impulsan como el gran genio incomprendido es Nicolás Tesla. Primero, ni fue tan incomprendido c omo han querido hacer ver y uno de sus grandes trabajos en electromagnetismo, sobre la corriente alterna, se usa actualmente. Cabe decir que Edison pensaba que había que usar corriente directa y para demostrar que Tesla se equivocaba y que además, la corriente alterna era muy peligrosa, el señor Edison compró un elefante y lo electrocutó con corriente alterna. Si tienen estómago, he aquí el video:


Así pues, a pesar del sacrificio idiota de matar un elefante, Tesla dominó al mundo con la corriente alterna. Por tanto, ¿dónde está la incomprensión a este genio? Misterio. Pero es de los mitos que surgen en Internet y que en las redes sociales se retroalimentan constantemente.

Yo pienso que hay que ser un poquito más críticos. Hay gente muy valiosa y vale la pena admirar a personas que han hecho el cambio y no guiarse por lo que los medios electrónicos nos dicen y que muchos usuarios copian porque sin pensar tantito, comparten información de la cual ni idea tienen. Yo quisiera ver quién ha leído la biografía de Tesla siquiera antes de dar compartir a alguien que apoya a este científico. Deberíamos entender que las redes sociales nos pintan como somos y lo que veo no me gusta nada. Si somos como nos dibujamos en Facebook, pues qué lamentable somos como raza humana. De verdad.

Sunday, March 09, 2014

Para llamar la atención en las redes sociales


A mí las redes sociales me parecen interesantes porque de alguna manera nos pintan de cuerpo entero. Por ejemplo, podemos ver nuestra supina ignorancia con la ortografía. Me llama mucho la atención que mucha gente que ha tenido acceso a la cultura, a la escuela, a tener una computadora, al acceso a Internet, escriba tan mal. No parece además, preocuparles demasiado pero, sea como sea, nos pinta como sociedad.

Igualmente, podemos ver cómo somos influidos absurdamente con cualquier cosa. Por ejemplo, Ellen Degeneres en la entrega de los Óscares, sacó una foto con su celular a una serie de actores y actrices que estaban en las butacas del teatro. La foto la mandó a Twitter y se volvió trending topic, retuiteándose por unos 2.3 millones de personas en menos de dos horas. Ahora vemos en los diarios nacionales la foto de Cárdenas y otros políticos del PRD con una foto similar y ya en Facebook vemos imágenes de personas que -quiero creer- les ha parecido una idea sensacional y han repetido estas fotos "selfies" de ellos con sus amigos. Somos víctimas de las modas más babosas y esto de nuevo, nos pinta de cuerpo entero, y no sólo en México, sino en muchos otros países.

Pero hay más, en Facebook aparecen a cada rato videos que tienen leyendas como "No imaginas lo que esta muchacha dijo. Dejó sin habla a medio mundo"... Y nos entra la curiosidad. ¿Qué habrá dicho la mujer en cuestión que nos llama a darle click al enlace para escuchar sus "sabias palabras"? No lo sé, porque en todos estos videos, los cuales son simplemente para generar visitas, nos piden que demos click en "me gusta" y entonces tendremos acceso a esa información. Yo no entiendo muy bien qué sacan todas esas páginas que siguen este truco, porque es evidente que sólo buscan tener tráfico en la red, pero en el fondo, manipulan la naturaleza humana, la curiosidad, quizás el morbo, para que nos enteremos de lo que aparece en ese video que tiene una imagen sugestiva.

Lo malo es que nos pasa una vez y ya sabemos que es un truco, pero muchas veces puede más nuestra curiosidad y caemos en la trampa y además, sabemos que caímos en ella. Por eso se sigue haciendo, porque saben como manejarnos. Yo diría que habría que boicotear esas páginas y la mejor manera de hacerlo es ignorarlas. Porque miren, hacemos que Facebook,     que francamente podría ser una estupenda herramienta de comunicación, se convierta en una revista de chismes, un panfleto lleno de idioteces. Y me pregunto: ¿Tantos años de evolución humana para caer en esto?

Monday, January 06, 2014

¿Este es el Facebook que queremos?


Facebook es probablemente la red social más usada en el mundo. De hecho, hay que reconocer que el software que usan es muy interesante, pues a cada usuario le dan la página con sus contactos, con los comentarios y fotos de sus amigos, etcétera. Esto parece fácil, pero si pensamos que hay unos mil millones de usuarios, la cosa no debe ser fácil de programar y el manejo de bases de datos debe ser un verdadero reto.

Pero fuera de esto, creo que Facebook se está convirtiendo -al menos para los que vivimos en México- en algo cada vez más irrelevante y tonto. Por ejemplo, llegan modas a la red social en donde se ponen enlaces a videos con leyendas como estas: "Si crees que esos niños están jugando sin zapatos, no vas a creer la realidad atrás de ello" o peor aún "el video que hizo llorar a Australia", "el video que conmocionó a todo un país", etcétera. Si nos gana la curiosidad y le damos click a cualquiera de esos enlaces, en general no nos llevará a ningún video, sino a una página en donde tenemos que dar click en alguna región, o dar compartir en nuestra página de Facebook, o ambas cosas, antes de poder saciar nuestra curiosidad. Eso es una manera de algunos de obtener clicks, visitas a su página, lo cual supongo servirá para algo comercialmente. Hay gente que recibe dinero de los clicks que otros dan.

Pero la cosa no para ahí. Hay de pronto alguien que anuncia que quedan 75 iPads en una rifa y basta con dar "me gusta" para entrar en el sorteo. Quien quita y nos sacamos un iPad, ¿no? Desafortunadamente es otro sucio truco para hacerse de click. No hay tal rifa. No conozco nadie que se haya ganado un dispositivo -el que sea- así. Y sí, hay quien vive engañando descaradamente a otros.

Por supuesto que no faltan los artículos compartidos que malinforman, como aquellos que dicen que no se debe vacunar a los niños. O bien, quien dice que el VIH no produce el SIDA. Tampoco faltan los que ponen un artículo de la nueva medicina germánica, como si esto fuese la panacea universal, despreciando los cientos de años de medicina tradicional. Todo esto desinforma en muchísimas ocasiones y no promueve precisamente que la gente sepa más cosas.

Por otra parte, no faltan los fraudulentos mensajes de quienes quieren reclutar gente para su "network marketing", un sistema piramidal en donde unos pocos se llevan el dinero de muchos que están buscando desesperadamente de hacerse de unos pesos más.

Y por si todo esto no fuera suficiente, Facebook se inunda de artículos que buscan inspirar temor. Todo puede ser peligroso: "no enciendas tu auto porque quizás un gatito se metió debajo del motor para no pasar frío", "no calientes agua sola en un microondas, porque el fenómeno físico del sobrecalentamiento puede llevar al agua a saltar por motu propio a tu cara al sacar la taza del horno, dejándote quemaduras de segundo y tercer grado", etcétera.

Y  no olvidemos los miles de carteles indicando que la carne de McDonald's es una porquería, que un cocinero ha enfrentado al gigante de las hamburguesas y con éxito, cuando la historia real no tiene nada que ver con esto y el cocinero es un vil farsante que se hizo publicidad. O bien, no consumamos coca cola porque contiene en 600 ml unas 11 cucharadas de azúcar. ¿Es en serio? ¿Pues de qué tamaño son las cucharadas? Nadie dice ni da datos confiables. Nomás ponemos esa información que alguien puso en una bonita imagen en donde supuestamente denuncia que la coca cola busca que nos convirtamos todos en diabéticos.

Y yo me pregunto entonces si queremos que esto sea Facebook. Porque el fenómeno que observo es que nadie se preocupa por investigar nada, por ver si lo que piensa compartir es de una fuente sólida, seria. No, eso no importa. Alarmemos a los demás después de haber leído que un oscuro ingeniero predice un sismo catastrófico en México -con un 98% de probabilidades- para los últimos tres meses del año 2013, en donde no pasó absolutamente nada, a todo esto. O bien, hablemos de que el H1N1 fue una farsa para mantener a la población con miedo, dándole estadísticas de mortandad que ni siquiera fueron ciertas, o peor aún, no se vacunen contra la influenza porque es un truco del gobierno mexicano para usar millones de vacunas prácticamente caducas que los gringos le vendieron al país, y así hasta la náusea.

Yo pienso que este no es le Facebook que hubiese querido. Creo que hay margen para todo, pero no en los volúmenes que estoy viendo. Lo que menos se ve en la red social es sensatez e inteligencia. Puedo entender que todos de pronto caigamos en las ganas de compartir información que nos parece verídica y relevante, pero el tamaño de las tonterías que ya se leen en Facebook es insultante. Por ello mismo, pienso reducir mi participación en la red social. La usaré para llevar cuenta de mis amigos, pero buscaré bloquear todas estas tonterías, aunque me quede con pocos contactos.

Tuesday, May 07, 2013

El verdadero problema de la privacidad en Facebook


Por mucho tiempo se ha hablado de la privacidad en las redes sociales. Facebook, que cuenta con unos mil millones de usuarios activos, es uno de los sitios en donde -supuestamente- la gente tiene más desconfianza en cómo se usan sus datos, las fotografías que suben, las pláticas en las que discuten, etcétera. De hecho, cada cierto tiempo aparecen carteles falsos indicando que de acuerdo a quien sabe qué leyes de no sé qué país, Facebook está imposibilitado de usar la información de sus usuarios.

Desde luego que esos mensajes  que se convierten en virales, porque mucha gente los pone en sus muros creyendo que con eso se protegen, son más falsos que una moneda de tres pesos. Facebook tiene todos los derechos del mundo, de usar tu información personal porque tú les diste ese permiso cuando te inscribiste y aceptaste sus políticas, que seguramente no leíste.

Ahora bien, ¿por qué hay tanto problemas con la privacidad en Facebook? ¿qué importa si la red social usa las fotos familiares que uno sube? ¿acaso contienen secretos que nadie debe conocer? ¿quizás son datos relevantes para el planeta? ¿por qué tanta gente se dice preocupada por estos asuntos de la privacidad? Esta es una percepción que me parece común, pero que lo más probable es que sea falsa. Hace unos meses Facebook hizo un cuestionario para ver cómo iba a modificar sus lineamientos sobre la privacidad de los datos de los usuarios. Curiosamente solamente unos 800,000 personas contestaron la encuesta. Es decir, menos del 1%. ¿Cómo es posible? ¿No que era un tema muy sensible para todos?

Pienso que en términos reales la gente no está tan preocupada por sus datos, por sus fotos, o porque todo esto lo use Facebook a su antojo. Lo que les molesta en realidad -y creo que es la solución de esta interrogante- es que a mucha gente no le gusta que la red social use y saque dinero compartiendo sus fotos o copiando opiniones que alguien vertió en Facebook, etcétera. Imaginemos que mañana Facebook dice que usará las fotos de los usuarios para crear un sitio como FlickR, por ejemplo. Y que cobrará centavos de dólar a quien quiera hacerse de alguna foto en particular, suponiendo que la red social pudiese proteger las fotos de los usuarios con una marca de agua. Más de uno pondría el grito en el cielo y hablaría del derecho a su privacidad, entre muchas cosas. Pero qué tal que en este escenario, Facebook dijera que pagaría un porcentaje por cada persona que decidiese pagar por alguna foto de su inmenso catálogo. Ah, entonces la cosa cambiaría. Probablemente la gente ya no discutiría demasiado el asunto de la privacidad, sino quizás si el porcentaje que ofrece la red social es justo o no.

Dicho en otras palabras, no es que la privacidad sea un problema, es que nadie quiere que usen su información otros para hacer dinero. Pero eso sí, quieren que Facebook sea gratis, que no ponga anuncios, que no use ninguna de mi información. Los usuarios asumen que se merecen todo sin pensar siquiera que en esta gigantesca red social, somos todos el producto. Eso es lo que somos para Facebook. O sea, todo yo, nada ellos. Explíquenme por qué.

Monday, February 04, 2013

¿Para qué Twitter y Facebook?


Llevo ya unos pocos años accediendo a las redes sociales, las dos más usadas: Facebook y Twitter, y en un principio suenan muy interesantes. De hecho, he hallado viejos amigos a través de Facebook principalmente e incluso, con uno que otro nos hemos vuelto a reunir. Aparte de eso, me da la impresión que Facebook -a pesar de lo que potencialmente pudiese tener- se usa para cuanta tontgería se nos ocurre. Y no es que piense que una red social debe estar llena de grandes frases, de inteligencia pura o de un nivel académico relevante. No. Pienso que hay espacio para todo género de actividades y pensamientos, para ser solemnes o escandalosos. Se vale todo, nomás que con medida y eso es -lo que empiezo a detectar- lo que simplemente no parece estar pasando.

Facebook cada día se llena más de frases apócrifas. Basta con que alguien ponga una foto atractiva de algún personaje célebre y le adjudique una frase fantástica (casi todas de autoayuda). Gracias a Photoshop y Google se puede hacer esto con cualquier personaje y listo, no faltará quien comparta esa imagen una y otra vez. De alguna forma Facebook parece manual de autoayuda.

Pero no pasa sólo eso. En Facebook podemos hallar duras discusiones sobre asuntos de interés nacional: la Suprema Corte de este país, Florence Cassez, la explosión en las oficinas de Pemex, el ridículo títere-presidente llamado Enrique Peña Nieto, cuya percepción es que nomás sale a dar discursos, pero que evidentemente no toma decisiones, etc. Estas discusiones a veces tienen sentido y en ocasiones incluso se calientan los ánimos y se llega en consecuencia a las descalificaciones e insultos personales. Hay que tener la cabeza fría para no caer en la tentación de entrar en esta dinámica de verduleras y seguir intentando dar argumentos. El problema es que a veces ya las condiciones de la discusión dejan de ser las adecuadas y no se enriquece nada, no se llega a conclusión alguna.

Facebook, pienso, es como un monstruo de mil cabezas, que tiene de todo y para todos: juegos, discusiones, fotos, una manera de hacerse de amigos, etc., sin embargo, creo que su gran potencial -el de movilizar gente, el de impedir abusos del gobierno- por ejemplo, simplemente se desperdicia. La razón de esto es que los que discuten acaloradamente desde su nicho de la izquierda mexicana, por ejemplo, pueden tener razón en muchas cosas, pero no actúan. Están en su zona de confort y de ahí no se mueven y háganle como quieran. Son revolucionarios de sillón, virtuales, de teclado, que en la vida real no mueven un dedo aunque claro, si se les confronta saldrán con argumentos como: "no sabes nada de mí ni lo mucho que hago por este país", etc... En pocas palabras, se desperdicia una posibilidad social importante para generar el cambio.

Con Twitter creo que es peor. Hay una infinita cantidad de personas que no tienen nada que hacer y que por ello, están contínuamente posteando mensajes de cuanta tontería y babosada se les ocurre. Y un ejemplo son los "trending topics", como los que ahora pongo, copiados de Twitter hace unos segundos:

  • #SustituyeTítulosDeLibrosPorPeda
  • #LaDelgadaLineaEntre
  • #ComoComenzarUnaDiscusión
  • #10ConfesionesDeMi
  • #EseVerboTanMexicano

Estos son las tendencias que en este momento leo. Ahora bien, si vamos a discusiones más serias supuestamente, si alguien dice algo "políticamente incorrecto", le caen encima entre muchos, le echan montón. Aunado a que aquí muchos tienen apodo y no aparece su nombre real, se pueden leer los peores insultos porque alguien escribió un tuit defendiendo una postura.

El punto es que de nuevo, esta red de microblogging no va a ningún lado. Los medios, principalmente la TV, hablan contínuamente de las redes sociales y hacen referencia a ellas porque son un termómetro para medir audiencia. Quien crea que cuando en un programa de TV el locutor dice: " escríbanme a mi twitter o facebook. Díganme qué piensan de ... (poner el tema que más les interese)".  En realidad esta midiendo qué tanta gente ve el programa. En el fondo le importa un bledo lo que piensen los tuiteros que les escriben.

Y sí, hay frases muy ingeniosas en los tuits, sin duda, pero eso no puede ser el común denominador. En mi opinión las redes sociales están siendo desperdiciadas en lo que realmente pueden hacer por las comunidades y por las ciudades o países en donde se usan. Se dice que un dictador de quién sabe qué país cayó gracias a las redes sociales. No. Corrección: hubo acciones reales, no una infinta cantidad de tuiteros tecleando. Nada de eso. Ningún cambio se hace desde el teclado.


Facebook y Twitter me recuerdan en muchos sentidos a los chats o bien las ya casi desaparecidas conversaciones en Ms Messdenger, por ejemplo. En muchos casos era perder el tiempo hablando en ocasiones con desconocidos en donde, de pronto, nos aburríamos o se aburrían de nosotros y se acababan las conversaciones desconectándose. Simpled pérdida de tiempo.

Por ello, estoy pensando seriamente que está llegando el momento de salirme de Facebook y Twitter. Es realmente perder el tiempo porque nada cambia, porque nos quedamos en este país en donde nunca pasa nada. Sin acciones que reflejen lo que escribimos, estoy seguro, es absolutamente prescindible tener estas redes sociales.

Saturday, January 12, 2013

Otro ridículo rumor sobre la privacidad en Facebook


La red social Facebook tiene unos mil millones de suscriptores. Supuestamente hay gran alarma por la privacidad de los datos que uno pone en Facebook: fotografías, textos, etcétera, por parte de los usuarios, pues al inscribirse a la red han aceptado que la red social haga lo que mejor le plazca con su información. Sin embargo, Facebook no es indiferente al problema y hace unos meses lanzó una encuesta sobre las políticas de privacidad que la empresa proponía. De los mil millones de suscriptores, solamente el 1% se interesó por contestar esta encuesta. Así entonces, ¿de verdad los usuarios estásn alarmados y asustados por la privacidad en la red social? Los resultados parecen negarlo.

Hoy en día, como en el pasado, han surgido textos en donde se pide a los usuarios (amigos de quien pone el mensaje), que lleven a cabo una serie de acciones para que sus fotos y comentarios no sean vistos por extraños. El texto es falso y los métodos que aconseja no tienen ningún efecto distinto al de hacerle creer a los usuarios que están protegiendo su información.

Se trata, como en el pasado, de un “hoax”, o engaño, que circula en la red social en inglés desde 2010 y que ahora cobra fuerza en español. El mensaje en cadena sugiere que “con los recientes cambios en Facebook, el ‘público’ ahora puede ver las actividades de cualquier muro”. Explica que esto “sucede automáticamente cuando nuestros amigos hacen clic en “me gusta” o escriben comentarios” en alguna foto nuestra. La mentira no acaba ahí. El mensaje da una serie de instrucciones precisas para “evitar” que nuestras fotos sean vistas por extraños: “Coloca el puntero del ratón por encima de mi nombre (sin hacer clic), aparecerá una ventana, ahora mueve el ratón en “Amigos” (también sin hacer clic), luego a “Configuración”, haz clic aquí y una lista aparecerá. QUITA la palomita en “Comentarios y Me gusta”, y también en “Fotos”", señala el mensaje.

la realidad es que ni Facebook está permitiendo que nuestra información sea vista por extraños ni se necesita seguir esta serie de pasos para evitarlo. Cuando los usuarios hacen un like (“Me gusta”) o escriben un comentario, tienen que revisar cuál es la privacidad del mensaje en el que están comentando. Si es una foto que alguien compartió sólo con sus amigos, entonces sólo sus amigos verán sus comentarios. Si es una foto que compartieron con todo el «Público», entonces todo el público verá su comentario. Pero incluso si el mensaje esta abierto a cualquiera, no significa que toda la gente podrá ver en automático sus fotos; sólo leerán su comentario y verán su nombre.

De hecho, Facebook lo aclara en su página de ayuda: “Recuerda que tus comentarios y tu uso del botón ‘Me gusta’ son visibles únicamente para las personas que puedan ver la publicación original. Un amigo tuyo que no puede ver la foto no verá la historia en la información instantánea acerca de tu comentario”.

Esta no es la primera vez, ni tampoco será la última seguramente, que se inventan y circulan mensajes falsos en cadena sobre las políticas de privacidad de Facebook. Quienes inventan estos mensajes saben que la gente en Fäcebook copia sin leer. Le “suena” sensato lo que dicen dichos mensajes y sin mayor investigación, copian la información. No hay ningún interés por la veracidad del mensaje y creen a pie juntillas lo que un desconocido ha puesto en supuesta defensa de la privacidad de los usuarios de la red social. No se dan cuenta aún, o no quieren aceptarlo, que al inscribirse en Facebook sus datos pueden ser usados como mejor le plazca a Facebook.

Y la verdad es que me asombra: mucha gente pone fotos familiares, o de los platillos que comen, o de sus familias en convivios, o de sus viajes. ¿A cuenta de qué tanta privacidad? Son fotos de lo más mundanas al final del día. Ahora bien, quien tenga información privilegiada puede siempre hacer algo sensato: no la publique en Facebook y su privacidad estará a salvo.

Saturday, December 15, 2012

Sobre los seis grados de separación


Se dice que cualquier persona está a seis grados de separación de cualquier otra. Esto es, si alguien es amigo de Salma Hayek, por ejemplo, éste tendrá a su vez amigos, los cuales a su vez tienen amigos hasta una profundidad de seis, en donde apareceré por ejemplo, yo. Así, estoy a seis grados de separación de ser amigo de la mismísima Salma Hayek. ¿Será cierto esto?

Para probar esto, ya alguien usó la red social Facebook, la cual tiene ya casi unos mil millones de suscriptores. Así, de alguna manera sería posible probar si esto es cierto o no. Dice la investigación en cuestión: "Un punto de vista básico importante de cualquier red social es la distribución de grado acumulativo, lo que muestra el porcentaje de personas que tienen menos de un número determinado de amigos (…), sólo el 10% de la población tiene menos de 10 amigos, 20% tienen menos de 25 amigos, mientras que el 50% (la media) tienen más de 100 amigos. Por otra parte, como la distribución es muy desigual, el número promedio de amigos es de 190. Un hallazgo importante de nuestro estudio, sin embargo, es que la distribución no es tan sesgada como los estudios anteriores de las redes sociales han sugerido".

Consideremos un sistema que tenga una persona, que a su vez tiene dos amigos, que a su vez, esos dos amigos tienen dos amigos, y así sucesivamente. La cantidad de personas en este árbol binario será de 2n, lo que significa que en caso de diez grados (n), tendríamos 210 = 1024.

Pero pensar que cada persona tiene tan sólo 2 amigos es mala idea. Si consideramos el valor que entrega el estudio de facebook, hallaremos que en promedio hablan de 190 amigos por persona, lo cual implicaría 1906 = 47,045,881,000,000. Esto es una cifra que sobrepasa por mucho la cantidad de habitantes que hay en la Tierra. Si pensamos que muchos amigos son comunes unos con otros, se repetirían estos grados de separación más de una vez.

Consideremos entonces un estimado de 50 amigos por persona. Si es así, tendremos 506 = 15,625,000,000. Ahora la cifra duplica (más o menos) la población mundial humana. Esto significa que estar a seis grados de separación de cualquier persona no suena tan descabellado. El estudio de Facebook puede consultarse aquí, pero es claro que esta breve reflexión da luz para afirmar que el resultado obtenido suena muy lógico.

Tuesday, November 27, 2012

Facebook y la privacidad de los contenidos

De tiempo en tiempo aparecen mensajes en Facebook que los usuarios replican contínuamente. Lo que leen les parece sensato y entonces los ponen en sus respectivos muros. En algunos casos se replican incluso videos (como el de la Familia Monster, que se puso de moda en el 2006 cuando el Peje pedía un recuento voto por voto, casilla por casilla). Sin embargo, en otras ocasiones la mayoría de los usuarios copian a sus muros mensajes que son falsos pero que de tanto replicarse se convierten en virales.

Por ejemplo, ahora hay mucha gente que está copiando este mensaje:

(Anyone reading this can copy this text and paste it on their Facebook Wall. This will place them under protection of copyright laws. By the present communiqué, I notify Facebook that it is strictly forbidden to disclose, copy, distribute, disseminate, or take any other action against me on the basis of this profile and/or its contents. The aforementioned prohibited actions also apply to employees, students, agents and/or any staff under Facebook’s direction or control. The content of this profile is private and confidential information. The violation of my privacy is punished by law (UCC 1 1-308-308 1-103 and the Rome Statute).

No lo voy a traducir, pero básicamente dice que el usuario le notifica a Facebook que está estrictamente prohibido copiar, diseminar, o tomar acción en contra del usuario que pone este mensaje en su muro. Quizás a alguien se le ocurrió que como Facebook es ahora una entidad abierta de capital, todos los miembros deberían publicar una nota como ésta (o copiarla, lo que es más fácil) y que con ello van a proteger las fotos que suben, los mensajes que escriben, los enlaces que comparten.

El problema es que al entrar a Facebook el usuario acepta los términos del servicio (sí, esa sección que nadie lee pero que marcan como leída y entendida). En caso que nunca la haya leído dice así:

For content that is covered by intellectual property rights, like photos and videos (IP content), you specifically give us the following permission, subject to your privacy and application settings: you grant us a non-exclusive, transferable, sub-licensable, royalty-free, worldwide license to use any IP content that you post on or in connection with Facebook (IP License). This IP License ends when you delete your IP content or your account unless your content has been shared with others, and they have not deleted it.

En pocas palabras dice que cada usuario le da permiso a que Facebook use sus fotos, enlaces, textos, toda información que haya hecho pública, mientras no se dé de baja en el servicio y que los contenidos que haya puesto nadie más los hubiese copiado, enlazado, etcétera. Es decir, que aunque se dé de baja del sistema, mucho de lo que ha puesto en Facebook sigue siendo propiedad de la empresa de Marck Zuckerberg.

A mí en lo particular me parece que se exagera el asunto de los contenidos en Facebook. Pareciera que muchos usuarios tienen materiales y contenidos tan pero tan importantes, que sólo deberían poderse duplicar o diseminar si los autores de los mismos lo permiten, cuando en general lo que hace la inmensa mayoría es publicar fotos, enlaces, textos, etcétera. Si alguien tiene información muy sensible es probable que nunca aparezca siquiera en esa red social.

Así entonces, si no quiere que Facebook haga uso de ningún material suyo que haya puesto en ese sitio, la única opción es cerrar su cuenta, o mejor aún, no abrir ninguna jamás. Así de fácil.

Saturday, November 24, 2012

Facebook y Twitter: ¿el reflejo de lo que somos?


Las redes sociales han invadido todos los espacios mediáticos. Las televisoras, la radio, e incluso los medios impresos tienen su cuenta en Twitter y en Facebook. La televisión además apela contínuamente a los internautas para que se comuniquen vía estas redes sociales, pero la realidad es que no es que les importe mucho nuestra opinión. No. Lo que buscan es saber el grado de aceptación que tienen sus emisiones y por ende, hacen una sencilla correlación entre el número de tuits recibidos con el rating que el programa puede tener.

Pero más allá de esto, halló que Facebook, por ejemplo, es un reflejo de la superficialidad con la que manejamos muchos temas que inciden en nuestra vida cotidiana. Así, resulta que alguien pone un mensaje protestanto por la nueva autopista urbana que se está construyendo en el periférico de la ciudad de México. Dice quien comunica esto algo así: "¡No a la autopista urbana! ¡Unete en contra de las decisiones unilaterales del gobierno citadino!", "Dale click en me gusta si estás de acuerdo", etcétera. Entonces, en un arranque de interés le escribo a esa persona para que me diga qué acciones se piensan tomar y descubro que no hay ningún plan de ataque, no hay ninguna intención de oponerse realmente, de protestar por esta posible injusticia. Sólo publica su descontento pero no piensa hacer nada. Quizás crea que las cosas puedan cambiar dando clicks con su ratón. No lo sé.

Cabe decir que en Facebook hay un apartado llamado Causas ("causes" en inglés), en donde cualquiera puede proponer una causa en favor de lo que se le antoje, o en contra de lo que quiera. Muchas de esas causas buscan donativos. Si buscan ese apartado, verán que hay loables causas en contra del cáncer de mama, en favor de proteger al planeta, en contra del cambio climático, entre miles que pueden verse ahí. Y se ven muchísimos que se adhieren a dichas causas. Hasta ahí todo se ve muy bonito, pero a la hora de los donativos las cosas cambian. Por ejemplo, una causa con millones de seguidores han aportado -en promedio- unos dos centavos por persona para apoyarla. Desde luego que nadie apoya con un par de centavos. Lo que en realidad pasa es que poca gente sí se compromete y a la hora de apoyar, de verdad apoya y no se contenta con dar click para apoyar y sentirse mejor, aunque en el fondo no haga nada.

Otro fenómeno que ocurre con frecuencia es la cantidad de personas que copian en su muro una imagen en donde hay una frase célebre, adjudicada a un personaje de importancia, en donde dice una frase que es una obviedad, una perogrullada. Así, Albert Einstein es uno de los personajes más socorridos y con la ayuda de photoshop alguien hace un bonito afiche con una frase babosa que en la mayoría de los casos ni la dijo el científico y si la dijo, la sacan totalmente de contexto por lo que resulta la frase en cuestión hasta idiota. Pero quien pone esas frases apela al nombre o fama de alguien importante para que hacer fuerte un punto de vista. Vamos, alguna vez decía yo para hacer un punto de vista fuerte lo siguiente: "esto lo pudo haber dicho Borges"... Y me preguntaban: "¿eso dijo Borges?", a lo que respondía: "no, pero pudo haberlo dicho". Parece que éste es el denominador común en Facebook.

Y ahora con la guerra entre Palestina e Israel no falta quien pone los dibujos que han hecho los niños palestinos, víctimas de estas terribles guerras. Y remata quien pone esas imágenes con un "para que tengamos conciencia de lo que pasa"... ¿Y entonces? vemos niños lacerados por los bombazos israelíes y quizás cobremos conciencia no sé de qué, sobre una guerra que se lleva a cabo en quién sabe qué parte del Mundo, porque seamos francos ¿quiénes de nosotros sabemos dónde está Palestina, Israel y la franja de Gaza? Pero eso sí, pongamos estas terribles imágenes. A ver si hacemos conciencia en los demás. Yo me pregunto para qué, porque finalmente no podemos hacer nada. En México tenemos teribles problemas, por ejemplo, en términos de pobreza. ¿Quién cobra conciencia al respecto, pero más aún, quién hace algo estando tan cerca para poder ayudar? Nadie, pero suena más bonito solidarizarse con los palestinos que viven en esa zona que ni reconocemos en el mapa, ¿verdad?

El punto es que tanto en Twitter como en Facebook de pronto nos convertimos en revolucionarios del teclado y del ratón. Damos click a lo que nos gusta. Protestamos contra lo que aborrecemos. Ponemos imágenes del candidato o presidente electo que nos enferma y nos burlamos de él sin consideración. Como país podemos estar hartos de muchas cosas y las expresamos: protestamos contra Telmex o Televisa, pero ya nos vemos haciendo cola para comprarnos el nuevo iPad o iPhone, o peor aún, nos sentamos frente a la TV y sintonizamos TV Azteca o Televisa, estas odiadas empresas, para poder ver el partido de nuestro equipo favorito, ya sea de futbol soccer o americano. Ahí se nos olvidan todas las protestas.

En mi opinión, Facebook y Twitter podrían ser verdaderos agentes de cambio, pero para ello necesitamos ser más serios y responsables con lo que publicamos. Yo veo que las redes sociales se acercan peligrosamente a esas revistas de la farándula, donde se escriben artículos por demás frívolos sobre los personajes de la televisión y el cine. Pero quizás pida demasiado. Tal vez Facebook y Twitter son el reflejo de lo que somos como personas y como país. Mientras nuestros privilegios estén a salvo, no haremos nada. ¿O me equivoco?