La política mexicana parece ser como una telenovela de Televisa o TV Azteca. Pasan las cosas más inverosímiles muchas veces pero los que se enganchan con la historia se olvidan de ello, siguiendo la trama hasta el final. En estos días un nuevo evento ha cimbrado la política bananera mexica y hallamos que el exsecretario de seguridad del exgobernador tabasqueño, Adán Augusto López, un señor llamado Hernán Bermúdez, había sido mencionado y acusado de estar asociado con la delincuencia organizada, particularmente con un grupo llamado "la barredora". El personaje en cuestión parece ser, huyó del país y ahora -supuestamente- lo busca la Interpol.
Parra poner contexto al asunto, Morena, el partido con mayoría en las cámaras de diputados y senadores, así como el propio gobierno de la 4T, dicen un día sí y otro también, que Calderón (el villano favorito porque Salinas parece que ya cayó en desuso), sabía de los tejes y manejes de su secretario de seguridad nacional, un sujeto llamado Genaro García Luna, que ahora cumple una condena en EEUU por sus nexos con el narco. Y se insiste que el expresidente Calderón debía saber de esos nexos delincuenciales y que nunca hizo nada. Pues bien, ahorra en esta política del más bajo calibre, la oposición morenista acusa a Adan Augusto López, el exgobernador, de proteger al funcionario que se ha ido de México.
Lo interesante acá es que Adán Augusto ahora también está desaparecido. Nadie sabe de él ni dónde está. Curiosas vueltas da el destino y ahora, uno de los tantos acusadores de Calderón enfrenta las mismas acusaciones. Como si el destino dijera: "para que veas lo que se siente". La cuestión aquí es ¿dónde está el senador, que siempre actuaba con esa arrogancia de sentirse intocable? ¿Por qué no aparece?
Para hacer la historia un culebrón, Hernán Bermúdez -ahora se dice- habría fallecido en Panamá. Al menos esos son los rumores. Pudiese ser solamente una estrategia a ver si es chicle y pega para que el potencial delincuente se salve de seguir siendo perseguido. Quizás con sus supuestos nexos con la delincuencia, podría hacerse de una nueva identidad o cambiarse el rostro y vivir lejos de esta persecución. Nadie sabe y ni siquiera Sheinbaum estaba enterada de esto cuando le informaron de esta posibilidad.
Cuando uno se entera de todas estas cosas, me pongo a pensar que los que se meten en la política ya saben que es un juego de alto riesgo. Pero pagan contentos y alegres el entrar a este peligroso juego en donde puede pasar cualquier cosa. Como los que juegan en los casinos, lo hacen pensando que van a ganar, aunque el destino en general muestre que sólo unos cuantos se llevan la fortuna. Cómo será de importante el dinero para algunos políticos que no importan los riesgos, la peligrosidad de estar en un ambiente donde de la nada, las cosas pueden cambiar de la noche a la mañana y para mal.
Creo que Adán Augusto debe estar en este momento meditando sobre el verdadero valor de sus finos relojes, su ropa de marca, sus propiedades, sus cuentas bancarias o sus automóviles poderosos. ¿Habrá valido la pena perder la tranquilidad por los bienes? Bueno, eso me lo pregunto yo que soy clase pobre alta (como dice un amigo), y en donde el dinero no es ni ha sido nunca lo más importante. Pero estos personajes ricos por la política, ¿pensarán alguna vez como yo?


