Más de uno sabe que juego desde hace muchos años al ajedrez. La culpa quizás es de Bobby Fischer, porque en los años 70s del siglo pasado ya era noticia que incluso brincaba por encima de los titulares de futbol. Fischer llegó a ser campeón mundial por mérito propio, sin ayuda prácticamente de otros jugadores, o entrenadores, o ayudantes. Su trabajo era por demás intenso (por lo menos 10 horas por día al ajedrez), y sus principios eran inamovibles. Si algo no le gustaba, actuaba de acuerdo a sus principios y si esto, por ejemplo, lo obligaba a dejar un torneo de ajedrez (que incluso iba ganando), pues lo dejaba. Sus principios eran intocables y en ocasiones tal vez demasiado exagerados.
Hay una historia que cuenta Pablo Morán en su libro sobre Bobby Fischer. Dice que en los años 60s del siglo pasado, Bobby quería retar a Botvinnk por el título mundial e incluso indicó que le podía dar dos puntos de ventaja y ganarle un match. El ruso nunca aceptó jugar el título contra el norteamericano brincándose a la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE, por sus siglas en francés). Pero he aquí un detalle que quizás es especulación mía, pero Bobby Fischer le dio dos punbtos de ventaja a Boris Spassky, en el llamado match del siglo” de 1972, en donde Bobby se alzaría eventualmente como el Campeón del Mundo. Por ejemplo, Bobby perdió de manera extraña la primera partida, entregando un alfil y dejando que Spassky se lo atrapara. Fue un asunto táctico demasiado trivial pero en fin, Fischer se equivocó y su rival se hizo del triunfo. La segunda partida en cambio fue peor, porque Fischer alegó que las cámaras de video que registraban el evento hacían ruido y no dejaban concentrarse. Así, perdió la segunda partida por incomparecencia. Después de eso, Bobby regresó al tablero, poniendo un sinfín de condiciones que aceptó su rival ruso y después de 12 partidas ya Bobby ganaba con el mismo marcador con el que habría derrotado a Petrosian en candidatos. ¿Fue acaso una coincidencia o bien, Bobby Fischer cumplió lo que había dicho en el potencial match contra Botvinnik? Nunca lo sabremos. Lo que queda claro -y no sólo por estas historias- es que Bobby Fischer era muy estricto con sus principios y por ello tuvo pocos amigos e incluso se le consideraba huraño para mucha gente.
Por otra parte, leo a Luisa Alcalde, en un mensaje en Twitter, en donde presenta un supuesto contrato a una persona dizque apartidista pero que el PAN le iba a pagar como 2 millones de pesos no sé aún para qué trabajo. Alcalde dice que esa es una prueba de que el PAN estaba en la organización de las pasada marcha de la supuesta Generación Z, que tanto escozor le causó al gobierno de Claudia Sheinbaum. Pueden ver este mensaje aquí (https://x.com/LuisaAlcalde/status/1990976266695053650). En otro mensaje dice: “En nuestro país los usureros, los conservadores vendepatrias y la derecha internacional se toparon con pared. El pueblo de México es mucha pieza y tiene #MuchaPresidenta.” (https://x.com/LuisaAlcalde/status/1990900571864519027). Vamos, todo su “timeline” sólo pone a Luisa Alcalde como una lamebotas de este gobierno. ¿La razón? Simple: sus principios no cuentan. Lo que verdaderamente importa es su bienestar, el dinero que gana y su estilo de vida. Quien haya creído que esta señora tenía principios, pues sí, los tiene, amor incondicional al poder y al dinero. Lo demás no le hace sentido. Triste personaje.















