Luz María Beristain es senadora por el PRD. Hace un par de días hizo un escándalo porque no pudo abordar un avión (llegó tarde) y por ende, como se siente única e irrepetible, amenazó, se burló, intimidó de cuantas maneras pudo, a la empleada de la aerolínea. Auí hay dos problemas a analizar: por una parte, estos políticos, senadores y diputados, con fuero, se sienten con derecho a todo. Si la señora llega tarde a tomar un avión, éste cierra las puertas a una hora precisa y las reglamentaciones internacionales impiden que se vuelva a abrir para que entren los que llegaron despues de cierta hora.
A mí me pasó una vez en un vuelo a Seattle. Llegué a Houston como con hora y media de tiempo para tomar la conexión, pero hubo que pasar una revisión en el propio aeropuerto, quizás por la consigna de que cualquiera puede ser un terrorista hoy en día. La cola era inmensa. Cuando finalmente pude llegar a la sala donde mi vuelo salía, éste ya estaba cerrado. Hube de esperar otras dos horas para tomar el siguiente vuelo.
No importa pues que la cretina senadora se sienta parida por los dioses. Si hay un lugar donde se cumplen estas reglamentaciones es en los aeropuertos. No hay vuelta de hoja. No hay criterios que valgan. No hay excepciones. Si esa babosa señora no lo entiende, pues es porque vive en este mundito donde se le abren las puertas en muchas partes por su cargo de senadora, pero no por otra cosa. Incluso con tan alto cargo, no se paró el mundo para que la señora tomara el vuelo.
Por otra parte, es claro que con los teléfonos actuales, que graban todo, estas escenas -que se hacen populares rápidamente- reflejan la prepotencia de esta cretina y ya este país está harto de esto. De verdad. Lo mismo pasó con Lady Profeco, o las Ladies de Polanco, o el Gentleman de las Lomas. Todos después salen a disculparse. Pero ya es tarde, el daño está hecho. Lady Profeco, por ejemplo, la estúpida hija del que fue por meses el jefe de la PROFECO lo sacaron de su cargo. Interesante saber con qué cara saludará a su papá, al que indirectamente, por su pretendida impunidad, le quitaron la chamba.
Así las cosas. En este país donde el influyentismo es algo de todos los días, el exhibir a estos personajes que se sienten que son más que los demás, nos muestran simplemente que México no avanza... Y si avanza... lo hace a marchas forzadas.
Para terminar, esta caricatura que ,e ha hecho reír de buena gana:

