Friday, April 17, 2015

Los que se sienten moralmente superiores


Hoy en día Internet es por mucho una necesidad. Lo usan niños y adultos y hay todo tipo de información que puede consultarse prácticamente de inmediato. ¿Queremos saber en qué año nació Asimov? Googleamos... ¿Queremos saber qué película ha tenido más éxito en ventas en los últimos años, también lo buscamos en la red. Vamos, es una especie de Oráculo que parece saberlo todo.

Por otro lado, tenemos la interacción de los usuarios. Las herramientas modernas nos han mostrado que no necesitamos saber HTML, ni Javascript y menos programar una computadora para poderla usar. Podemos hacer fácilmente, sin saber nada técnicamente, un blog como el que estás leyendo. Puedes, con un poquito más de conocimiento, hacer una página web y desde luego, hacer videos o podcasts es algo muy común entre un buen grupo de usuarios de la red.

Pero quizás donde más coincide la gente es en las redes sociales, Facebook y Twitter, que son las más conocidas al menos en México. Yo no sé cuanta gente esté inscrita en ellas pero sin duda una mayoría de las personas tienen o han oído hablar más de una vez de Twitter o de Facebook. CNN México indica que son 51 millones, de los cuales 25 millones lo hacen a través de su teléfono celular. De acuerdo al economista, de datos del 2012, hay en Twitter 10.7 millones de usuarios de México.

Así pues, tenemos un mundo en millones de opiniones, las cuales son de todo tipo. Sin embargo, como una mente colectiva, Facebook y Twitter pueden ser analizados en el conjunto de opiniones que permean en todos. Por ejemplo, en Twitter y Facebook, sobre todo en la primera red de microblogging, los usuarios descalifican todo lo que haga Enrique Peña Nieto, al cual le adjudican un sinfín de dislates, probablemente la mayoría ciertos. En  Facebook, como hay más oportunidad a interactuar entre los usuarios, las discusiones al respecto pueden ser más largas y con una miriada de argumentos a favor o en contra de cualquier tema. Desde luego, en temas sensibles, aborto, religión, el Papa, o la situación política y sus políticos, surgen acaloradas discusiones en donde unos dicen "A", otros indican "no A" y ambos creen tener la razón, cuestion lógicamente imposible.

El asunto es que si de pronto alguien decide defender un punto de vista, saldrán un catálogo de personajes que se sienten superiores al interlocutor y no lo bajarán de imbécil en el mejor de los casos. En esta consciencia colectiva, ciertas opiniones ganan peso y cualquiera que se oponga a ellas, seguro está mal. Entonces, por ejemplo, se habla de la libertad de expresión, pero si salen los cretinos alumnos del Instituto Cumbres con un video de lo más misógino y nefasto, entonces le caerán los feisbuqueros e internautas en bola para ponerlos peor que lazo de cochino... ¿Y la libertad de expresión? Bien gracias.

Vamos, hay cosas que no se pueden decir públicamente, a menos que te importe poco el linchamiento virtual en las redes sociales. Hay muchos casos que actores o cantantes han cerrado su twitter después de haber hecho una lamentable canción dizque en favor de México y en donde, como no se les aplaude, sino que se les denosta, entonces mejor hacen como que no veo ni oigo, entonces cierro mi cuenta. Y de nuevo todos estos críticos parecen tener la verdad en la mano y son todos superiores moralmente a los demás.

Otro ejemplo son los foros de discusión o de comentarios, incluso en algún sitio web. Yo por ejemplo, escribo en unocero.com. Y entonces de pronto doy mi opinión sobre un tema en un artículo, o reflexiono sobre algo en particular y llegan los superiores moralmente a regañarme, a insultarme, a decirme casi casi que por qué sigo escribiendo, etcétera. La mayoría de quienes me han atacado por lo que sea, son usuarios anónimos, sino es que todos. La realidad es que una cosa es el mundo virtual, donde en la comodidad de mi casa le digo a alguien que es un imbécil y no pasa nada. Asunto que desde luego no haré jamás en público por los riesgos que esto implica, porque no es educado hacerlo y porque no es lo mismo tener enfrente a un interlocutor.

Y pondré un ejemplo: una vez compré una película pirata por 10 pesos (La Dictadura Perfecta). Cuando la quise ver, me asombró que el filme estaba grabado de la sala de cine, con una cámara. Es decir, no era copia del DVD original. No, para nada. Era una grabación hecha sin tripié, en donde incluso se ve gente -sus siluetas- entrando con sus palomitas y tomando sus respectivos asientos. Pues bien, mal experimento, fallido sin duda. Pero salieron de inmediato los moralmente superiores que casi me acusaron de apoyar al narcotráfico, porque según ellos todos esos puestos son parte de la delincuencia organizada. Pues sí, todos estos personajes que me criticaron tan duramente se siente moralmente superiores. Ninguno de ellos jamás ha dado mordida, o ha usado una palanca para ahorrarse tiempo o sacar alguna ventaja y menos haber comprado una película pirata, por favor. Todos son personas inmaculadas que jamás tiran basura y que tiene una vida impoluta. Yo en cambio, por comprar una película en un puesto callejero (que hay N en esta ciudad), soy casi el más perverso y no me condenan a la horca porque no existe, sino ya estarían pidiendo mi cabeza.

Más de uno, en unocero, también me ha dicho qué y cómo debo escribir. Si hablo de ajedrez computarizado, me dicen que estoy usando el sitio como mi blog personal. Si hablo de un tema que no les interesa, lo mejor que pueden decirme es que copié bien mi artículo de la fuente que usé. Y yo creo que todos estos seres moralmente superiores creen que uno puede inventar las notas y noticias que escribo por día. Hay también aquel que me dice que debo poner varias referencias en cada uno de mis artículos, contrastar opiniones, ver los diversos puntos de vista. Todos saben qué debo hacer y cómo hacerlo, aunque muchos de ellos no puedan escribir una línea sin errores ortográficos lamentables. Pero claro, desde su pedestal virtual sienten ser los dueños de la única verdad. Mi única respuesta a ellos es que cuando sean mi empleador, que dicten la política editorial. Mientras tanto, si no les gusta lo que escribo pues siempre tienen la opción de no leerme.

Y ése es el problema. Todos esos seres moralmente superiores lo son en el mundo virtual. En el mundo real se pasan altos, abusan, se estacionan donde no deben, sacan ventajas, también compran productos piratas y son ciudadanos que violan cuando pueden las leyes para salirse con la suya. Los hemos visto en todas partes, mientras manejamos nuestro coche, cuando hacemos cola en una fila y alguien se quiere meter en ella, etcétera. Hay miles de eventos donde se ve a la gente como es en el mundo real y que, seguramente, son estos mismos que se siente perfectos que los demás, y que saben qué hacer y cómo hacerlo. Todos ellos desprecian poderosamente la trampa, el chanchullo. Y critican ferozmente a los poderosos, aunque probablemente, si ellos fuesen los poderosos, actuarían mil veces peor que los que hoy son los verdaderos poderosos. En el mundo virtual son perfectos... y anónimos, porque en el mundo real se les caería la cara de vergüenza si alguien les señalara cómo son en verdad.

3 comments:

Luis F. Buelvas T. said...

Cordial saludo, leo a diario tu blog, aunque soy de Colombia la situaciones que presentas sobre Mexico (me disculpan si se debe escribir Méjico) son similares a mi país.

Me parece muy interesante tu artículo y me llama mucho la atención esta parte: "Desde luego, en temas sensibles, aborto, religión, el Papa, o la situación política y sus políticos, surgen acaloradas discusiones en donde unos dicen "A", otros indican "no A" y ambos creen tener la razón, cuestion lógicamente imposible."

Repito, me parece interesante porque los seres humanos nos ponemos de un lado de la discusión totalmente convencidos que nuestra posición es la correcta y a veces tratamos de absurda y ridicula la posición del otro.

Hay, a propósito, un tema muy difícil y es el de la religión. En nuestros paises la mayoría de las personas creen en un dios, entonces muchos dan por sentado esa existencia por el simple argumento de "somos la mayoría". Las personas que pensamos distintos somos tachados como "ignorantes".

Si extendemos la situación a la política, todos los países democráticos deberían tener unos gobiernos justos, equilibrados, austeros, etc. Sin embargo, sabemos de nuestros malos gobiernos y "la mayoría" son / somos quienes los ponen o ponemos en el poder.

Me parece que tenemos un problema de consciencia colectiva, porque nos sentimos individualmente "superiores moralmente" de criticar y destruir a otros seres humanos, pero como masas no hemos sido "superiores moralmente" para poner a los mejores manejando los hilos de nuestras naciones. Esto me parece es un absurdo.

Jorge said...

Hola Manuel.

Leyendo un comentario en unocero salió el que nunca falta de que el país no prospera por culpa de los corruptos.

Otro le respondió que la indignación no era por el abuso que hacian sino por la envidia de no poder hacer lo mismo.

Llegó otro haciéndose el indignado diciendo que no podía creer lo que estaba leyendo y obtuvo como respuesta que si estaba indignado era porque le estaba diciendo que en su interior no sentia indignacion por la corrupcion sino envidia por no poder vivir de ella.

Al final de cuentas me llamó la atención la naturaleza humana y el sentimento de superioridad de algunos que demuestran no ser mas que simples adolescentes por la falta de coherencia en sus ideas.

El mundo virtual es implacable y lo mejor que puede hacer uno es hacer señalamientos sin apasionamientos.

"A chiilidos de marrano, oídos de chicharronero".

Un Saludo.

Jorge Alberto.

José María Leyva Cajeme said...

En “México” la casta hegemónica blanca española americana o “criolla” de origen colonial, aumentada con nuevos migrantes blancos hispanos de más reciente migración y otros como italianos, gabachos de la Francia, lybaneses o judíos, son los que se erigen como los únicos moralmente superiores, se reservan el derecho de decidir qué es delito y qué no, como cuando decidieron recientemente que el “antisemitismo” lo es, y han dictado que el sistema económico sea neoliberal y han hecho pasar reforma tras reforma legal para implantarlo, y manipulan los medio para hacer pasar por “malo” a todo aquel que de visos de contradecir sus designios como a “El gran pejeman” a quien han considerado un “peligro para México”. Ahorita en los medios andan duro y dale con que se reconozca el genocidio que los turcos hicieron contra los armenios, y ya apareció el peine: acá hay descendientes “VIP” de ese pueblo oriental, blanco de lengua indoeuropea, como José Sarukhan Kermez que fuera rector de la UNAM, quien se ha dicho que su madre es armenia pero el su apelativo paterno me suena a judío. Sin embargo cuando se trata de reconocer la gran mortandad por guerra y enfermedades que provocó la llegada del “hombre” blanco a lo que hoy serían las Américas, resulta que desde que se cumplieron 500 años del “descubrimiento de América” hasta hoy se sigue repitiendo que sólo fue “el encuentro de dos mundos”, cuando acá en “México” por ejemplo los españoles pueden ser acusados de que exterminaron a los pueblos indianos del norte recolectores-cazadores conocidos genéricamente como chichimecas (acá puede leer algo al respecto de ellos: http://bibliotecadigital.ilce.edu.mx/sites/estados/libros/sanluis/html/sec_14.html ); discursos tan engañosos son los que hoy pregonan “intelectuales” como el ioudaeus Enrique Krauze para tratar de tapar la violencia y desigualdad que hasta hoy prima en suelos americanos impuesta por los hispanioles y continuada por sus dscendientes, e Krauze al contrario quiere hacernos creer el cuento de que en “México” existe “igualdad ante Dios”:

http://www.enriquekrauze.com.mx/joomla/index.php/opinion/98-art-autocritica.html

Agora los blancos se quieren poner como “víctimas” del racismo cuando los judíos por ejemplo se quejan de “antisemitismo”, pero los caucásicos fueron los inventores del dicho racismo para controlar a los prietos, e tomó su forma moderna con ideas tomadas en parte del evolucionismo de Charles Darwin, cuyo primo invento la eugenesis. Y como acá hay más de un judío en la casta hegemónica, es notorio que en los medios masivos, hasta “culturales” como el canl 22, se nieguen a llamar genocidio a las masacres que los judíos israelitas vienen realizando contra los árabes palestinos desde la mitad prima del siglo XX, pero cada año memoran el “genocidio del holocausto” que asegún Hitler relaizó según contra los “pobres” judíos, olvidándose de que ahí también murieron gyptanos por ejemplo, para poner a los judíos como “mártires” y ganen poder en los países donde han migrado e puedan acusar a cualquiera que les critique de “antisemita” y hasta de “neonazi”.

La casta de los blancos de estas tierras que llaman “México” son quienes se han reservado la “superioridad moral”, el mayor poder e la mayor riqueza, y es una vana ilusión pensar que los pobres diablos muertos de hambre de la “trolliza” que llena la Web con su basura de “copy-paste” e atacando en “redes sociales” puedan voltear ese orden en la vida real, todo se queda en el engañoso “mundo virtual” de la internet.