Tuesday, May 24, 2016

El concepto de caducidad en nuestro país



México parece ser un país que se cuece aparte. Por ejemplo, queremos ser como el primer mundo y tomamos muchas cosas que sin duda nos son útiles, por ejemplo, las leyendas sobre la información nutrimental de los productos que comemos, así como su fecha de caducidad. Es claro que en algún momento los alimentos se descompondrán a pesar de los cuidados extras que se les puedan dar, como por ejemplo, ponerlos a congelación. Y si se trata de mariscos hay que ser todavía más precavido. Es más fácil de lo que uno cree el comer un coctel de camarones que esté a punto de haber caducado y que nos haga daño. Seguro el lector puede contar más de una historia de terror al respecto.

Pero lo que asombra es que en México algunas credenciales y documentos caducan, sin que haya una necesidad real para que esto ocurra. Me pasó hoy: fui a la UNAM porque voy a dar clases en la Facultad de Ingeniería, y entonces me pidieron una infinidad de papeles: cuatro copias del título de licenciatura, por el anverso y reverso, cuatro copias más del título del posgrado, anverso y reverso, una identificación oficial, un documento que demuestre que vivo donde vivo, en dos copias, etcétera.

Y más allá del inútil papeleo, la ingeniera que recibe mis papeles ve mi identificación, que en este caso fue mi cédula profesional, me dice que no sirve, que "Personal" la rechaza, porque TIENE FECHA DE CADUCIDAD. Entonces el mundo se oscurece y escucho un feo eco: FECHA DE CADUCIDAD, FECHA DE CADUCIDAD... y a lo lejos me parece escuchar a alguien que ríe a mandíbula batiente.

¿Pero... fecha de caducidad? ¿Cómo? -le pregunto a la ingeniera- ¿Es que se va a pudrir el papel en donde está mi foto y mis datos? Le inquiero con un tono de burla -reconozco. "No, pero así es el requisito", me responde sin inmutarse a mi posible ironía. Consecuencia: mañana tengo que llevar otra identificación que no haya caducado, que no huela feo, pues.

Y miren, puedo entender que haya identificaciones, documentos que caduquen, por decir uno, la licencia de conducir, que para hacer más paradójico a este país, en mi caso es una licencia permanente, porque cuando López Obrador era el gobernador de la ahora CDMX, avisó que uno podía sacar su licencia "permanente". Probablemente el Peje necesitaba dinero para algo en el gobierno (ojo, no le estoy llamando corrupto ni nada por el estilo), se le ocurrió echar mano a este recursillo. Pero ojo, que con los años uno no ve mejor, los reflejos no son iguales, etcétera.

Si hablamos del pasaporte, veremos que la cuota porque tenga caducidad de 1, 5 o 10 años es diferente, aunque se imprima en el mismo documento, con la misma cantidad de hojas. Eso no importa. El gobierno cobra más si uno lo quiere por más años. ¿por qué? Porque es un negocito más de la autoridad contra la cual no hay nada que hacer.

Otro documentos que caduca es el acta de nacimiento. Sí, el Registro Civil cobra -me parece- como 30 pesos por la expedición de una copia certificada del acta de nacimiento. ¿Y la que tengo no sirve, apá? No, mijo, ya no sirve si tiene más de 3 meses. ¡¿Más de tres meses?! ¿Por qué? ¿Cuál es la maldita necesidad de perder una mañana yendo a la delegación correspondiente donde haya un Registro Civil para que me emitan otro papel que es igual al que tengo, pero con otra fecha? Porque miren, en el acta de nacimiento ni foto hay (a lo más llega a mi huella digital minúscula porque la estampé cuando mis padres me registraron). Pero de nuevo no importa. ¿Por qué hace esto la autoridad? Porque todo busca ser un negocio, por más patético que se ve. A este país lo único que le interesa a los gobiernos es hacerse de más y más dinero. Si el respetable tiene que perder tiempo, pues ni modo, son los daños colaterales al vivir en un país del tercer mundo, perdón, del quinto mundo, como México.

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