Thursday, September 22, 2016

El Teletón y su crisis


Por unos 20 años, aproximadamente, cada año Televisa nos receta su campaña de donativos del llamado Teletón, que busca ayudar a los niños con discapacidades. Sin embargo, a pesar de que este tema sería suficiente, Teletón ha decidido desde hace pocos años también, dedicarse a trabajar contra el autismo y cáncer infantil. Los Centros de Rehabiltación Teletón (CRITs), ha suman unos 22 y se encuentran en todo el país, en la mayoría de los estados.

Pero en los últimos diez años, dice Fernando Landeros, el presidente de esta Fundación, una campaña de difamación en las redes sociales ha enfriado el corazón de los mexicanos que ya no quieren donar a la causa, y por ende, algunos CRITs han tenido que despedir a empleados o reducir turnos, con el subsecuente problema de que hay niños que no recibirán sus respectivas terapias.

A mí no me sorprende el lloriqueo de Landeros, que hace patente en cada emisión del Teletón. Resulta que por alguna razón este señor ha creído que los mexicanos estamos obligados a donar al Teletón cada año y de aquí a la eternidad. Me llama la atención que cuando se diseñó el modelo de negocios del Teletón, nadie haya contemplado que en algún momento las donaciones acabarían y entonces tendría que haberse pensado cómo se iba a mantener funcionando los CRITs. Echarle la culpa al pueblo mexicano y su "frío corazón" es lamentable porque en los últimos 20 años le han sacado hasta la risa a los mexicanos que han creído en que el Teletón era una labor altruísta. Cabe decir que hace años les escribí a los de esta Fundación ara que hicieran sus estados financieros públicos. Nunca lo quisieron hacer. Primero me interrogaron las razones por las cuales pedía estos datos. Después me dijeron que era mucha la información y que no podían ponerla en la página. Finalmente me dejaron de contestar.

Los primeros años del Teletón también mostraron una opacidad espantosa. Pedir un recibo por las donaciones era algo impensable, pero ante la presión pública, entonces Teletón puso un mecanismo que supuestamente permitía a los donadores tener un recibo deducible, pero quizás era tarde. La redes sociales protestaron y eventualmente la gente empezó a creer más en lo que se decía en las mismas acerca del Teletón que en lo que la Fundación decía. Y tiene lógica: son poco transparentes, no declaran sus estados financieros, ahora resulta que su modelo de trabajo es invíable y para colmo, le quieren echar la culpa al respetable, al mexicano que ha donado cada año, porque ya no quiere donar.

Le recuerdo a Landeros que la salud pública es obligación del Estado, y no es renunciable. Por ello, si la sociedad civil hace este esfuerzo, debe hacerse de forma inteligente y con un modelo que sea sustentable. Si en el modelo que plantearon la sustentabilidad estaba definida porque los mexicanos donarían de aquí a los siguientes mil años, pues fue un argumento arriesgado e insostenible. Y si para colmo, encontramos que este país se lo está llevando el payaso, que la economía nos ha hecho cada vez más pobres, entonces no sé con qué cara sale Fernando Landeros a reclamarnos algo a los mexicanos.

El Teletón es, en realidad, una faceta más de este "País de Mentiras", que retrata Sara Sefchovich en un estupendo libro, el cual está profusamente documentado y que devela al país que somos, en el que nos han mentido en un sinfín de oportunidades. La Fundación Teletón no es de la sociedad civil, sino un patético esfuerzo de Televisa para pasar como maravilloso y en favor de este país. Por ello funciona como el gobierno, a base de mentiras, a base de querernos sentir mal, a base de insultar la inteligencia de las personas.

En mi opinión, ya es tarde para recuperar los enormes donativos que el Teletón recibía año con año, pero no se equivoque, Sr. Landeros, no es producto de la frialdad del corazón del mexicano. El problema es que usted, cabeza de esta fundación, hizo las cosas mal desde un inicio y quiero creer que nunca pensó en nada porque o es tonto o ingenuo, o una combinación de ambos. Lo que está claro es que si un niño se queda sin su terapia no es culpa del corazón envidioso del mexicano, sino de usted que no abrió el Teletón y sus finanzas al público desde el día uno. Si hay que despedir a terapistas, médicos, etcétera, no es culpa del ciudadano, sino de usted, que jamás vio más allá de sus narices. La culpa, Sr. Fernando Landeros, es de usted, cabeza de un sistema que como van las cosas, nació con una expectativa irreal y ahora que le cayó la realidad encima no encuentra para donde hacerse.

1 comment:

Profesor Berkeley said...

Esto que comentas me hace pensar en las razones del avance moral del humano a lo largo de la historia. Muchos dicen que el hombre se ha hecho mejor tras el paso de los siglos, y para documentar esto nombran el nacimiento de instituciones encomiables y prácticas abolidas como la esclavitud y otras. En mi opinión no hay tal avance moral en el hombre, y más bien pienso que tales avances encuentran como causa otras razones, menos el buen corazón de la humanidad. El Teletón es una buena idea y uno podría pensar que se debe a los mejores sentimientos de la gente. Pero quizá no sea así. Quizá encuentre su causa en los intereses más aviesos de gente que sabe muy bien explotar el humor ajeno.

Aprovecho para comentarte que recién abrí un blog, ojalá puedas comentar algo ahí, me sería valioso. http://profesor-berkeley.blogspot.mx