Sunday, February 05, 2017

Software para estudiar táctica



Ya he dicho más de una vez que el ajedrez es un lenguaje. El GM Bent Larsen decía incluso que era “un lenguaje marcado por la agresión”. Y la realidad es que el símil es muy interesante porque explica además las razones por las cuales los ajedrecistas aficionados no parecen progresar. Pensemos que queremos aprender un idioma. Encontraremos muchas dificultades como adultos porque en la eventuales clases hallaremos que nos recetan un sinfín de reglas gramaticales, además de un vocabulario que va creciendo día y a día y que no terminamos por dominar. No podemos pues recordar todas estas nuevas palabras y sus respectivos significados.

Pero ¿qué pasa cuando alguien –de adulto incluso– se va a vivir a un país donde se habla otra lengua que no es la materna? Poco a poco el recién llegado empezará a notar que ciertas frases dicen algo en particular. Hallará con cierto tiempo de escuchar a otros y de analizar el entorno donde ocurren ciertas oraciones, lo que éstas significan y poco a poco, empezará a balbucear algunas frases. Con más tiempo viviendo en ese país terminará por entender primero lo básico pero probablemente su vocabulario se incrementará porque estará usando palabras que forman las oraciones que se dicen y que tienen una lógica en las reglas, que aunque el extranjero no conozca pero que probablemente intuya. Así, pasarán los años y es probable que nuestro personaje termine por poder desenvolverse en ese idioma que al principio era extraño pero que ya le es familiar. Y sí, no llegará a ser Shakespeare (si se trata del idioma inglés), pero podrá hablarlo con fluidez.

En ajedrez pasa algo parecido: tenemos un lenguaje que tiene ciertas reglas características y una serie de maniobras tácticas y estratégicas que bien podrían ser consideradas como las oraciones y frases del lenguaje. Si vemos muchas partidas de ajedrez, observaremos que muchas maniobras se repiten. Los patrones, de lo que ya he hablado en este blog, ocurren una y otra vez y entonces el cerebro, de forma misteriosa, empezará a sacar conclusiones sobre cierto tipo de jugadas y qué debe hacerse en ese caso.

Esto último sería equivalente a leer en un idioma diferente al materno o bien, escuchar a otros hablar cotidianamente en ese lenguaje extranjero. Poco a poco el cerebro de quien escucha empezará a entender las expresiones y lo que estas significan. Pasa pues lo mismo en el ajedrez. Por ejemplo, en el mate de Greco, la maniobra típica del sacrificio de dama para encerrar al rey enemigo y matarlo en una esquina ya es tan conocido, ya es tan patrón ganador, que una vez que se ha visto no se olvida más y podemos usar ese recurso si se da la oportunidad, es decir, para expresarlo como si fuese un idioma extranjero, diríamos una frase típica que encierra una idea conocida.

Entonces, a partir de lo que hemos dicho anteriormente, ¿cómo podemos hacer crecer nuestro entendimiento sobre este lenguaje que es el ajedrez? Pues ya lo hemos dicho: hay que ver muchas partidas. Esto es equivalente a leer libros en un idioma extranjero, tratando de entender cómo se hilan las frases, cómo se conectan las palabras, cómo se generan entonces las expresiones de las ideas. Pero muchas veces ver muchas partidas implica revisarlas de principio a fin, donde quizás muchas de las fases de un encuentro no resultan particularmente atractivas y solamente un par de ocasiones tenemos partidas emocionantes de principio a fin. Por suerte hay una idea que puede servir para ayudar a que el ajedrecista vaya generando un vocabulario más amplio de maniobras e ideas tácticas sin necesidad de revisar todas las posibles partidas.

Hablamos de estudiar libros que tengan ejercicios de táctica, en donde normalmente aparecen diagramas y se indica quién juega y si gana o empata. Algunos periódicos y publicaciones ponen este tipo de problemas en sus páginas pero obviamente, por mero problema de espacio, no puede poner muchos ejercicios. Entonces lo que necesitamos es precisamente libros con posiciones tácticas a resolver. Los hay y muchos. Fred Reinfeld recopiló, por ejemplo, 1001 combinaciones y sacrificios brillantes y 1001 combinaciones de mate, en donde para el tiempo en el que los hizo, fue un trabajo monumental. Hoy, sin embargo, contamos con programas que no sólo nos pueden presentar problemas de táctica a resolver, sino que además, nos pueden ir calificando nuestros avances.

El mejor programa que conozco en este sentido es el CT-ART (Chess Tactics Art), de la empresa convekta (www.chessok.com). El software, que corre en la PC o incluso en el teléfono Android, permite hacer más de 4000 ejercicios de táctica y el sistema lleva el rating que uno va adquiriendo de acuerdo a cuantos ejercicios solucione. Igualmente el programa ayuda al usuario cuando éste se traba y no encuentra la solución. Vamos, es el asistente ideal para aprender las maniobras tácticas, lo que regresando al símil del lenguaje, es como aprender las frases más significativas del lenguaje llamado ajedrez, para ponerlas en práctica cuando se pueda, como ocurre con los idiomas, que hay frases que podrán decirse en ciertas ocasiones en particular.

CT-ART 6.0 cuesta unos 25 dólares (5 dólares para el teléfono) y si el ajedrecista hace ejercicios cotidianamente verá cómo su fuerza se incrementa. Del cómo el cerebro empieza a crear este catálogo de posiciones, de patrones ganadores, es un misterio, pero no importa no saber cómo es que funciona esto, sino saber simplemente que funciona.

Hay que decir que como en un idioma, si se quiere aprenderlo hay que practicarlo. Así, habrá que jugar torneos y ver cómo nos va. Igualmente,  no se espere ser campeón del mundo después de haber visto 100 ejercicios. Se necesitan miles de ejercicios y disciplina para hacerlos. Sin embargo, si esto se hace con el deseo de superar el nivel de juego, ya vamos por un buen camino y no tengo que prometerle nada, porque he visto los avances de los jugadores muchas veces cuando trabajan en su táctica. El éxito llegará siempre y cuando se aplique, trabaje con dedicación y todos los días. No hay pues secreto para jugar bien ni método especial para jugar bien. Lo único que se requiere es trabajar todos los días en su ajedrez.

1 comment:

Unknown said...

Muy buen articulo!! Papato