Friday, February 17, 2017

Modelos de negocios y la vanidad humana



Hace un par de semanas me hablaron de la editorial Grupo Rodrigo Porrúa. Me habló Patricia Quinn, quien me dijo que uno de los libros que propuse en su promoción de cazadores de talentos había pasado los filtros básicos y querían publicarlo. Quedamos en vernos personalmente y por cuestiones de trabajo sólo pude ir a las oficinas una semana después. Ahí la Sra. Quinn me indicó las condiciones de la publicación de la obra, las cuales son que yo pague la producción del libro y que la editorial se encargarían de hacer las presentaciones del libro, etcétera. Se supone que en el trato está que todas las ganancias serán para mí hasta que recupere la inversión de la producción del libro y que después de eso iremos al 50% en las ganancias del mismo.

Entiendo el modelo de negocios y le dije que esperaría a la cotización, la cual finalmente me la mandaron por correo electrónico. En los siguientes días me habló Vanessa (o Valeria), no me acuerdo del nombre exacto, para darle seguimiento al asunto. Le expliqué por teléfono que sería lo más franco posible. Le informé que me parecía costosa la cotización porque no estoy en un momento de gastar una cantidad que me es muy superior a lo esperado (el tiraje mínimo son mil libros, a todo esto). Aparte de esto había otro cargo bastante oneroso para ser publicado como e-book y otro más que no entendí, que era de una cantidad similar, pero que era para estar en algo que en la editorial llaman "realidad aumentada". Estos dos últimos rubros no tienen ninguna explicación al autor.

Le expliqué a la srita. que me habló que además, en el fondo, me sentía engañado. Cuando le hablan a uno de un sello editorial como Porrúa, uno quizás asume que la editorial se interesa por publicar mi libro, pero en el modelo de negocios, que no se aclara en el proyecto de cazadores de talentos explícitamente desde el principio, (es decir, desde antes de que se manden las obras a análisis por parte de la editorial), el autor debe pagar la producción del libro. Eso es como si yo le dijera a usted lector que tiene pinta para ser locutor o locutora y lo invito a mi empresa que hace televisión. Y usted va, pero cuando va a aparecer le digo: ah, pero te aviso que tú tienes que pagar la producción. Nosotros ponemos lo demás, la infraestructura, y vas a salir en la TV, vas a ser famoso, etcétera. Es un poco deshonesto, es un poco como engañar, ¿no? Enganchan al autor con la potencial idea de publicarle su libro pero a la hora de la hora le informan que uno tiene que pagar por ello.

Pero créame, entiendo perfectamente el modelo de negocios de esta promoción. La editorial arriesga menos y esperan que el libro se venda para que eventualmente, cuando el autor recupere el gasto que hizo, puedan ambos ir a un porcentaje en utilidades mejor que en las propuestas tradicionales.

Y entiendo también que mucho se mueve por la vanidad del autor. Todo autor quisiese ser publicado y hay algo de ego y vanidad en el asunto. En mi caso ya no tengo ese problema porque ya me han publicado antes cuatro libros (todos de ajedrez, sí, y éste libro es de física). Pero comprendo que si un sello de la calidad de Porrúa le hace una propuesta así, no es tan fácil decir que no.

Por otro lado, me temo que me siento engañado, le comenté a la que me habló por teléfono, porque la Sra. Quinn me dijo primero, vía telefónica, que había pasado por varios filtros, empezando por 15 mil propuestas de libro. Después en la plática que tuvimos personalmente me dijo que eran 11 mil propuestas. No le creo esos datos. Entiendo que quiere venderme la idea, pero no me está diciendo la verdad.

Y es fácil probar que la Sra. Quinn exageró. Supongamos que había 11,000 propuestas de libro. Supongamos que tienen 110 personas para revisarlos (que desde luego no tienen tanto personal). Eso correspondería a cada uno de esos revisores el ver 100 libros y decidir si valen la pena o no. Por supuesto que pueden no pasar muchos por estar mal escritos o tener faltas de ortografía desde la página uno y entonces el revisor los descarta. Supongamos que se queda con la cuarta parte de los 100 libros. Ahora tendrán en total 2750 obras por revisar. Una labor titánica de todas maneras. Por eso no le creo a sus cifras alegres.

Más aún, comentó la Sra. Quinn que una autora (de una novela juvenil de aventuras, me parece), en su primera presentación había vendido 600 ejemplares de su obra. ¿Pues a qué foro/local la llevaron en donde cupieran 1000 personas quizás? Tampoco le creo ese dato. Lo siento. Me parece todo exagerado porque quiere que le entre al negocio que me han planteado.

Otro asunto es que Valeria, o Vanessa (?) me dijo que la editorial colocaba sus libros en muchísimos lugares. Lo que no dice y que le indiqué, es que muchas veces pueden mandar cientos de libros a muchas librerías, pero están a consignación, asunto común en esta industria hasta donde entiendo. En consecuencia, si ponen 500 libros míos en diferentes sitios no es garantía de que se van a vender. Normalmente se tienen devoluciones y en muchas ocasiones son mayoritarias. Así, poner N libros en tiendas comerciales, librerías, puestos de periódicos, etcétera, no significa que esos libros se den por vendidos y como dije, de hecho la mayoría se regresan, dato que no dicen explícitamente.

Y les explico a mis cuatro lectores: yo escribí un libro sobre la naturaleza del tiempo, es de física y no se va a vender como novela ni como libro de autosuperación. Aunque esté muy bien escrito (yo soy el autor y al autor siempre le complace su propia obra), no soy Stephen Hawking y su "Breve Historia del Tiempo". Pero yendo a los números, que probablemente que yo pudiese recuperar la inversión va a llevar muchos meses, sino es que años. Una vez McGraw Hill me dijo que un libro que escribí sobre Inteligencia Artificial me lo publicarían si podía asegurarles 500 ejemplares vendidos, cosa que le dije que no podía asegurarles nada. Por ende, no se publicó. Y lo entiendo, la industria editorial es un negocio y no es un asunto de caridad.

Todo eso se lo dije a la srita. que me habló, pero no le gustó. Me dijo entonces que qué bueno que le decía eso porque ya no perderían el tiempo conmigo. Me dijo que me estaban dando una oportunidad única cuando ese concepto para colmo es falso. En todo caso son los autores los que le dan a las editoriales esa oportunidad única de que les publiquen sus materiales porque sin libro no hay editorial, punto. El libro es pues la materia prima. Pero eso, la grosera que me atendió no lo entiende.

Lo que me dijo la impertinente empleada de Porrúa es un insulto a mi persona además de ser un insulto a mi calidad de autor potencial en dicha editorial. Le dije que buscaría sacar cita con el Sr. Rodrigo Porrúa porque a mí (ni a nadie), se le puede dar el trato que se me dio. La grosera que me atendió me dijo que me estaban dando la oportunidad pero que qué bueno, porque autores no le faltaban.

Yo me pregunto ¿Así trata a sus potenciales autores la editorial Porrúa? Para la srita que esperaba que le dijera que sí a todo, pues como no le gustó, de pronto, de ser un prometedor autor resulté deleznable. De ser un brillante escritor pasé a ser parte de la basura, desechable, total tienen lista de espera de autores. Yo no puedo creer que se me dé ese trato. No puedo creer que se me digan medias verdades (o peor aún, mentiras), sobre la realidad de recuperar la inversión y el hecho de que todo esto no me lo indicaron antes de que les mandara el libro para su revisión.

Por cierto, cuando le pedí el nombre a la que me atendió, ya no me lo quiso dar y me colgó el teléfono. Ahí tiene el trato que recibí.

Pero sin afán de hacer demasiado largo el asunto, debo decirles que en este modelo de negocios el autor puede aparecer en el sello de Porrúa (o quizás otro), si escribe más o menos sin faltas ortográficas evidentes y si tiene el dinero para pagar la producción del libro. No se trata pues de si el contenido del libro es bueno. Mi libro es de física, sobre el tema de la naturaleza del tiempo, asunto nada fácil de explicar y en que me llevé dos años en escribir. ¿Hubo en ese análisis de mi obra un diagnóstico de algún físico que siquiera hubiese hojeado mi obra? No. No hay nada de eso.

Y mi punto es que las editoriales en el modelo tradicional de negocios, cuando ven a un autor prometedor, apelan para que dicha editorial arriesgue y publique el libro porque el autor lo merece, porque su obra tiene cierto valor, etcétera, y no porque el autor va a pagar la obra para que entonces se publique.

He pedido cita con el vicepresidente de la editorial y lo veré el martes que viene. Vamos a ver qué me tiene que decir. Seguiremos informando.

3 comments:

Unknown said...

Mucho éxito en su próxima cita, de todos modos acá lo nvito a un excelente modelo de negocio, se llama Xango y es de la industria del bienestar, lo último, lo de moda, lo de hoy, tendrá libertad financiera a la ves que ayuda a otros a obtenerla y a recuperar su salud con los diversos y milagrosos productos que esta grande y noble empresa promete

Redes Porrúa said...

Después de leer su historia con Grupo Rodrigo Porrúa, lamentamos que haya vivido tan mala experiencia, pero nos gustaría aclararle que esa empresa nada tiene que ver con Porrúa y los 117 años que la respaldan. Rodrigo Porrúa del Villar no es y nunca ha sido accionista, apoderado ni trabajador de Librería o Editorial Porrúa. Sus actividades no son una división de nuestra empresa, no es parte de la familia y simplemente se vale del buen prestigio que su apellido tiene en el mundo de los libros para atraer clientes y obtener beneficios. Grupo Rodrigo Porrúa es una empresa de reciente creación (2015) y tenemos un proceso en su contra ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) porque no queremos que siga manchando nuestra reputación. El compromiso que tenemos con la cultura es real y 117 años de historia, 75 sucursales y colecciones emblemáticas como Sepan Cuantos y Biblioteca Jurídica Porrúa lo avalan.


Carmen Solís said...

Querido autor del blog, ha tenido usted suerte de haberse salvado de esta estafa descarada que está atacando a los autores. Rodrigo Porrúa junto con Zozer Santana y ahora Vanessa, que es su empleada y se dice poetisa están manteniendo a base de robos y mentiras. Por desgracia fui su víctima por torpe y por querer que mis sueños se vieran realizados.