Thursday, January 09, 2020

El final de la historia con las librerías Gandhi



Ayer escribí un correo reclamándole a Gandhi su pésimo sistema de libros electrónicos, y la frustración de no poder leerlo inmediatamente después de la compra, que supuestamente es parte de las virtudes de este esquema de contenidos digitales. Hoy aún no me habían contestado a pesar de mandarles mensajes de correo indicando que estaba esperando a ver cuándo iban a atender mi queja.

Decidí hablar al "call center" de las librería Gandhi, le expliqué a Daniel, así se identificó quien me contestó, las dificultades que había tenido. Le dije claramente: no quiero ya ese libro electrónico. No quiero otra tarjeta con el crédito completo. Quiero mi dinero. Quiero olvidarme de ustedes para siempre. ¿Te quedó claro?"

Aparentemente le quedó claro. Entonces me dijo que ya había pasado mi reporte y que en 72 horas -máximo- tendría una respuesta. Le dije que no, que no era posible esos tiempos de soporte al cliente, que ya había mandado mi queja y que 72 horas no era admisible. Y aunque no le gustó nada lo que le dije, me comentó que haría lo posible porque se resolviera antes la dificultad. Colgamos.

Una hora después me habló Susana Rico, de Gandhi, con la que antes ya había hablado y le comenté de nuevo las dificultades. Le dije también que era increíble considerar un margen de 72 horas para apoyar al cliente. Me dijo que tenían muchas consultas de los clientes y que por eso era ese margen. Entonces le contesté que si era así algo estaban haciendo muy mal. Mutis de ella.

El caso es que quedamos que me regresaría mi dinero. Le di mi número de tarjeta y quedó que a más tardar estaría el depósito hecho al día siguiente. A eso de las 4:30 pm me habló para decirme que el pago estaba hecho y me mandó copia del depósito. Le pedí que me quitara de sus bases de datos y cumplió.

Punto final a un negocio lamentable, que no sólo pierde un ciente, sino que yo, como cliente insatisfecho, no tengo ningún problema en decirles a los demás que no compren en Gandhi libros electrónicos porque se van a llevar un fiasco y sólo serán problemas. Y así como las buenas sugerencias se dan de boca en boca, las malas también. Gandhi no sabe lo que es atención al cliente y lo que en el fondo más me molesta es tener quer enojarme, pelearme con una empresa que la verdad, no sabe lo que es el cliente.

En fin... Asunto terminado. Vuelta a la hoja.

2 comments:

Jorge M said...

Buen día mi estimado arrogante morsa, serías tan amable de explicar cual fue el proceso del por que al realizar tu compra no verá visible tu libro electrónico? Para que futuros compradores potenciales tengamos una referencia para que no suceda lo mismo y reacción ar lo más pronto posible. De antemano gracias

Morsa said...

No lo sé. Se supone que debería sincronizarse a tu cuenta de la app Kobo o al dispositivo si lo tienes. Nada de eso pasó. Es frustrante, amén de que el sistema para pagar un libro electrónico es de pena ajena, en donde la verificación de los datos debería ser un proceso elemental.

Yo te digo con franqueza, compra en Amazon México. De hecho, el libro que quería lo compré 10 pesos más baratos que en gandhi y me llegó a mi dispositivo de inmediato. Sin problemas.

Te diré qué pienso: están tan preocupados porque la gente (que en realidad sólo quiere leer un libro), no se los pirateé, que ponen mil trabas y eso hace difícil todo el proceso. Por ejemplo, Gandhi te manda un enlace de un epub protegido por derechos digitales y lo que tienes que hacer es abrirlo en tu Kobo, pero en mi caso eso no funcionó. Entonces te dicen que uses el Adobe reader para derechos digitales. Y de nuevo, ¿por qué? ¿Por qué el usuario tiene que pasar por todas las penalidades cuando lo único que quieres hacer es leer un maldito libro que no puedes ni abrir, ni ver siquiera su portada.

De nuevo, Gandhi es de pena ajena, en donde no se busca la satisfacción del cliente, sino hacer tanto dinero como puedan. Tan es así que pedir el reembolso del dinero y no en una tarjeta electrónica de regalo de Gandhi, es otra penalidad por la que tienes que pasar, y tienes que portarte perro, ojete y malhumorado para que te digan que sí te regresarán tu dinero.