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Saturday, February 24, 2018

La parte más importante del entrenamiento en ajedrez



Todos los ajedrecistas quieren progresar y en muchísimas ocasiones parece que hay un tope, una pared invisible que parece impide que el desarrollo del jugador continúe. La realidad es que esta barrera es parte de una serie de factores, los cuales muchas veces caen en falta de disciplina para trabajar en el tablero, procastinar, sentir que lo que se sabe es suficiente para poder jugar cualquier posición, etcétera. Hay desde luego otros puntos a considerar: faltas de tiempo o de materiales correctos para seguir trabajando y avanzando en el entendimiento del ajedrez. Y entonces el efecto que se observa es que pocos jugadores pasan esa barrera y no progresan más, teniéndose que conformarse con un nivel específico de juego.

Yo particularmente padecí este efecto, producto de falta de tiempo y de mis otras actividades que son las que absorbían la mayoría del tiempo disponible y que eran y son mis actividades profesionales. Y no es pretexto. Ya Bill Rogers, un maratonista que ganó ocho veces la maratón de Boston, indicaba: “Nunca me ganará nadie que tenga que trabajar 8 horas diarias”. No hay que elaborar mucho las explicaciones del caso. Mientras Bill Rogers podía entrenar 8 horas, otros tenían que trabajar esas horas y después entonces, dedicarse a prepararse para la carrera, lo cual es claramente un hándicap.

Kasparov, a pregunta expresa de “cómo mejorar si se tiene poco tiempo para estudiar” respondía: “¿Cómo pretendes jugar mejor si no puedes invertir tiempo?”. Y está claro, se requiere de mucho tiempo para poder atacar un sinfín de posiciones de ajedrez para poder develar sus misterios y esto en ocasiones, por las necesidades de tener que simplemente ganarse la vida, hacen difícil el poder entonces mejorar en ajedrez.

Pero no todo está perdido. Tenemos que ser mejores administrando el tiempo libre, aunque éste se encuentre en pequeños “pedazos” a lo largo del día. Por ejemplo, yo vendí mi coche hace ya más de un año y desde entonces me muevo en transporte público. Antes me desplazaba en automóvil y hacía quizás media hora a mi trabajo. Ahora me tengo que levantar a veces más temprano y hago el doble del tiempo en el correspondiente autobús. Pero hay una diferencia notable: Mientras que en el auto no podía analizar posiciones ni leer libros de ajedrez porque iba conduciendo, en el transporte público bien puedo pasarme la mayoría del tiempo de mi viaje estudiando posiciones en libros y en aplicaciones en el teléfono. Vamos, de pronto puedo usar el tiempo “perdido” en el viaje de manera que pueda aprender algo en el camino.

Y no hay pretexto. Por ejemplo, yo uso CT-ART en mi teléfono Android, que tiene unos 2000 ejercicios de táctica y es probablemente el mejor programa de entrenamiento táctico que puede conseguirse. Gracias a los teléfonos inteligentes y por una cuota de unos 100 pesos por dicho programa, se puede tener un sistema de entrenamiento de táctica que lleva de la mano al usuario, que le corrige, que le mide el avance e incluso le asigna un rating que aunque no hay que tomarlo demasiado en serio, muestra más o menos el nivel de nuestra habilidad táctica.

Hace años, un maestro nacional, Bartolomé Razo, me dijo lo siguiente después de explicarle que debido a mis estudios en la universidad no podía estudiar tanto ajedrez como quería: “pero ¿tienes tiempo de ir al baño? Entonces no hay pretexto, puedes estudiar”.

Sé que las palabras del Maestro Razo son quizás exagerada pero algo de razón tiene. Yo soy de la opinión que lo que sí hay que hacer es trabajar sobre la táctica, porque en el fondo están las ideas estratégicas y es el cerebro que poco a poco, va entendiendo de alguna manera cuáles son posiciones ventajosas y del cómo se explota ya en la parte final, cuando aparece el remate táctico.

En resumen, para progresar se requiere tiempo y como éste es escaso, hay que buscar sacar el máximo provecho del mismo. Los programas de computadora, las apps de los teléfonos en particular, nos pueden permitir aprovechar esos tiempos muertos mientras esperamos en el dentista, o cuando viajamos en el transporte público. Si de verdad queremos jugar mejor hay que hacer mucho trabajo en el tablero de ajedrez. Es duro, es complicado y a veces difícil, pero en el fondo cuando se juega mejor, cuando se le gana a un jugador más fuerte, la felicidad es inmensa.

Termino con las palabras de Susan Polgar: “Se me pregunta con frecuencia ¿cuál es el secreto para el éxito en ajedrez? ¿La respuesta? Trabajar más duro e inteligentemente que los otros competidores. Cuando yo jugaba, mientras otros dormían, yo entrenaba. Mientras otros iban al cine, yo entrenaba. Mientras otros se iban de vacaciones, yo entrenaba. Mientras otros iban a conciertos, yo entrenaba. Mientras otros salían con amigos, yo entrenaba. Mientras otros iban a clubes nocturnos y discotecas, yo entrenaba... No sólo entrenaba en el tablero de ajedrez. Hacía todo lo posible para mejorar mi capacidad física. No fumo, no bebo, no tomo drogas. Trato de comer sanamente y hago diligentemente ejercicio.”

Thursday, June 16, 2016

¿Podría ser el tiempo un campo?

La física es harto difícil y me considero un aficionado en el tema. Sin embargo, hay un asunto que me interesa desde hace mucho y es lo que llamamos el tiempo en física. En la época de Newton, las leyes de la física eran simétricas y reversibles. Si pudiésemos tomar una película de los planetas alrededor del Sol, y la pasáramos del final al principio, no notaríamos eso. La mecánica newtoniana trabaja bajo el supuesto que el tiempo es inmutable y absoluto.

Pero llegaron los procesos irreversibles: un huevo que se estrella, un vaso que se rompe, un gas que sale de una botella, la esencia de un perfume que se esparce por todo el cuarto, etcétera. Estos procesos irreversibles son los que nos hacen suponer que hay un pasado, presente y futuro. No podemos "des-romper" el vaso que se ha roto, no podemos regresar la esencia del perfume, es decir, todas sus moléculas, al frasco de donde salió, etcétera. Y por ello hablamos de algo que llamamos la flecha del tiempo, la cual tiene una dirección privilegiada. Somos conscientes del pasado, lo conocemos, pero no del futuro, que es incierto.

Pues bien, aunque me declaro incompetente en muchas partes de la física, he aquí lo que pienso sobre el tiempo, el cual considero que nadie ha dicho abiertamente que es un campo, como lo puede ser el campo gravitacional. Pero entremos en materia.

Estamos acostumbrados a vivir entre campos. Tenemos, por ejemplo, el campo gravitacional, el cual está siempre influyéndonos no sólo a los seres humanos, sino a todo lo que hay en la Tierra. Un ejemplo sencillo de esto puede observarse cada mañana cuando uno se baña en la regadera. Las gotas de agua caen, de la regadera al piso. ¿Por qué? Porque se encuentran dentro del campo gravitatorio. Podemos entonces imaginar las dificultades de los astronautas cuando viven en gravedad cero.

Otro campo que nos es bastante familiar es el del magnetismo. Si tomamos un imán, podemos “pegar” éste a la puerta metálica del refrigerador. Pero no podemos hacer que se pegue a materiales no metálicos. Sin embargo, la fuerza entre el metal de la puerta del refrigerador y el imán, parte de algo que conocemos como “campo magnético”.

¿Cómo funcionan los campos? ¿Qué son realmente los campos? Una primera definición es que un campo es una cantidad física que toma diferentes valores en diferentes puntos en el espacio . Los físicos han encontrado que esta noción de campo permite hacer un análisis de las fuerzas y de hecho, por ello se piensa que una fuerza se debe siempre a un campo. Nótese que cuando hablamos de puntos dentro de un campo, estos pueden estar pegados, muy pegados unos con otros, por lo que en términos reales, los campos se aplican en todos los puntos, es decir, no hay “huecos” en donde el campo no ejerza su influencia.

Un campo que puede “observarse” es el campo magnético. Si ponemos limaduras de hierro sobre una hoja y abajo de esto ponemos un imán de barra, podremos ver una imagen similar a la siguiente:



Campo magnético y sus líneas de campo

Se pueden observar las “líneas de campo”. Esto por supuesto es una gruesa aproximación a cómo se ven los campos, pero puede dar una buena idea de cómo funcionan.

Partículas elementales vistas como campos

Hoy en día muchas veces no hablamos de campos, sino de partículas elementales, atómicas y subatómicas, las cuales cada vez parece haber más. Pero estas partículas pueden pensarse como campos. Y de hecho, una asombrosa conclusión es que las partículas son en realidad campos. El universo está lleno de campos y lo que vemos como partículas es solamente la excitación de dichos campos, como las ondas en un océano. Hay que reconocerlo, este brinco conceptual no es sencillo de asumir .

Sean Carroll, un cosmólogo que ha trabajado por años en el tema del tiempo, dice que cuando por ejemplo, el material radioactivo decae, lo que vemos es que éste se convierte en diferentes tipos de partículas. Los neutrones decaen en protones, electrones y neutrinos. Pero he aquí lo interesante: estos protones, electrones y neutrinos no están dentro del neutrón listos para aparecer. Simplemente aparecen cuando los neutrones decaen. Dicho en otras palabras: imaginen una caja que contiene objetos y cuando la abren, uno va a sacando estos objetos. Pero en la física de partículas la caja no contiene objetos realmente. Cuando se abre la misma, estos objetos se crean, no existían antes.



Sean Carroll

Si consideramos este decaimiento en término de campos, veremos que la energía y la excitación de un campo se transfiere a otros en la medida que ellos vibran unos contra otros. Esto hace más fácil explicar los nuevos tipos de partículas que aparecen. La analogía que frecuentemente se menciona es que para hacer física de partículas lo que se hace es hacer chocar dos relojes y tratar de entender cómo estos trabajan viendo como caen las piezas cuando chocan. Pero esto no es exacto. Carroll indica que es como hacer chocar dos relojes Timex y como resultado obtener un reloj Rolex. Por ello, en los grandes colisionadores como el que hay en el CERN, lo que se hace es que los protones energéticos, que pueden verse como excitaciones de un campo, vibran juntas y transfieren su energía a los campos adyacentes, formando nuevas excitaciones y por lo tanto, dando como resultados nuevas partículas, incluso el bosón de Higgs , encontrada el 4 de julio del 2012 y predicha por Peter Higgs cincuenta años atrás, aproximadamente. Y esta concepción podría explicar más fácilmente cómo trabaja la “partícula de Dios” .

Carroll dice que pensar en campos puede explicar mejor cómo funciona la partícula de Higgs. La idea de que este bosón le da masa a las partículas, suena poco convincente. Lo que podría explicarse mejor es que el campo de Higgs interacciona con otros campos dándoles (a las partículas, que son campos excitados), masa.

Tal vez hablar de partículas sea equivalente a hablar de campos. Si es así, entonces algunas propuestas de partículas significaría que estamos hablando de un campo. En este caso, la especulación surge de una nueva partícula llamada chronon, propuesta como el tiempo cuántico. Esto implicaría que es una unidad discreta e indivisible del tiempo, indicando como consecuencia más importante el hecho de que el tiempo tampoco puede considerarse contínuo.

El chronon, ¿la partícula del tiempo?

Para todo fin práctico, consideramos que el mundo es contínuo, pero en realidad –como Planck nos mostró– está cuantizado. El tiempo sin embargo, parece ir en un contínuo y por ello, apelando a que la Naturaleza parece ser discreta al final de cuentas, se plantea esta partícula, cuyo término fue introducido por Robert Lévi, en 1927. En 1947 Chen Ning Yang propuso una partícula del tiempo que fuese consistente con la relatividad especial. Y Henry Margenau, en 1950, sugirió una escala para el chronon, que es el tiempo que tarda la luz en recorrer el radio clásico del electrón.

En 1980 Piero Caldirola introdujo la siguiente idea: el chronon  corresponde a la cantidad 6.27 x 10-24 segundos para el electrón , lo cual es mucho más largo que el tiempo de Planck (5.39 x 10-44 segundos). Ya hemos hablado sobre esto pero es una conjetura educada en el mejor de los casos. Se considera al tiempo de Planck como el límite mínimo entre dos eventos. Caldirola indica que su propuesta de chronon es de esta manera porque como otras cantidades cuantizadas observables, es una función del sistema que se está estudiando y no nada más una conjetura teórica.

Caldirola piensa que el chronon –en caso de existir– podría tener implicaciones fundamentales para la mecánica cuántica, en particular, permite una respuesta clara a la pregunta de si una partícula cargada que va en caída libre emite o no radiación, pero hay muchas otras que debiesen ser consideradas, como plantean Farías y Recami, en un artículo técnico de 1997 .

Regresemos a nuestro esfuerzo por entender el tiempo. ¿Qué tal si el tiempo es un campo? Si es así, debería comportarse como un campo, con las características que los definen a estos. Esto es, el campo tiene intensidad, lo cual es un número, un escalar y en la medida que es mayor dicho número (la intensidad), mayor la influencia o perturbación que el campo ocasiona en una región dada.

Observemos macroscópicamente al tiempo. Si fuese un campo, todo lo que estuviese dentro de su influencia sería susceptible de notarlo. Y podemos ver que el tiempo tiene efectos, por mencionar el más importante: primordialmente envejecemos. Pero no sólo los seres humanos, sino todo el entorno, animales e incluso cosas. Todo envejece hasta el propio Universo.

Friday, July 18, 2014

¿Estará el tiempo cuantizado?



Hoy me desperté pensando en la mecánica cuántica, en la cual disto parsecs de ser un experto, pero sé que entiendo algunas cosillas. Por ejemplo, Max Planck, que nació el mismo día que yo, fue quien inventó (¿descubrió?) lo que se llama la constante de Planck y que él denominó cuanto de acción, pues este ocurre en una unidad de tiempo, que llamamos "segundo". El cuanto de acción es 6.62606896(33) ×10-34, Joules por segundo, la cual es una cantidad por demás minúscula, sin embargo, tiene consecuencias notables.

Antes de Planck, los físicos pensaban que el mundo era contínuo. Las señales de radio, por ejemplo, parecían contínuas. ¿Dónde estaban estos cuantos y de qué estamos hablando al mencionar la cuantización de la energía? Pues no es muy difícil. Ocurre que por ejemplo, si una partícula adquiere energía, no puede adquirir una cantidad X de la misma, sino que es un múltiplo del cuanto de acción. Vamos, es como si yo quisiera pasar de un sitio A a un sitio B sin necesidad de pasar por sitios intermedios entre A y B. A eso se refiere la cuantización y el mundo, desde que Planck salió con su cuanto de acción, ya no fue el mismo.

Max Planck

Otro ejemplo, imaginen que tengo dos números 1 y 3. Si los números estuviesen cuantizados, podría pasar del 1 al 2 y de ahí al 3 sin problemas, pero como esto no ocurre en las matemáticas, para pasar del 1 al 2, tengo que pasar por el 1.1, 1.2, 1.3, etcétera, pero más aún, tengo que pasar por el 1.01, 1.02, 1.03, etcétera, hasta llegar al 1.1. Pero podría ser peor, puedo ser más fino y pasar del 1.001 al 1.002, 1.003 etcétera. Si hubiese una cuantización numérica, por ejemplo considerando solamente los enteros, el paso de un valor al que sigue tendría que ser por "cuantos de valor numérico entero", lo que significaría que pasaría del 1 al 2 sin tener que considerar los valores entre ellos.

Si tomamos esto en cuenta, pensemos en el tiempo. ¿Cuál es la mínima cantidad de tiempo en la que podemos pensar? ¿Un segundo? Naah, porque podemos medir décimas de segundo, centésimas de segundo e incluso no es una locura pensar en medir milésimas de segundo. Vamos, que en las Olimpiadas, en algunos deportes (natación, 100 metros planos), se miden hasta centésimas de segundo con cotidianidad.


Los fisicos buscan cada vez medir con más precisión, y la siguiente tabla, nos muestra que -al menos en principio- podríamos pensar en el yoctosegundo, es decir, 10-24 segundo. O sea, 0.0000000000000000000000001 de segundo. ¿Se puede ir aún más allá? El valor del segundo es bastante cotidiano y humano, y el hombre es la medida de todas las cosas, pero cuando empezamos a dividir el segundo, ¿hasta dónde podemos llegar? No lo sé y no sé si se sepa. Yo creo que hoy en día no existe el cuanto temporal, al cual en uno de mis más brillantes ingenio le llamaría "tempus", digo, que es la palabra latina para el "tiempo".

Dicho de otra manera, supongamos que existe una cantidad mínima de tiempo, así como el cuanto de acción de Planck, esto querría decir que pasar de un momento a otro no sería un contínuo, sino un pasaje discreto de eventos temporales, del tempus 1 al tempus 2 sin pasar por el tempus 0.5, por ejemplo.

¿Qué implicaciones tendría? No lo sé, pero me queda claro que la parte del tiempo y su naturaleza es aún demasiado misteriosa para los seres humanos. Pienso que de saberse este cuanto temporal, podríamos saber, por ejemplo, el tiempo que tarda en darse cuenta un campo de la existencia de un objeto en el mismo. A todas luces, para la realidad y dimensiones humanas, esto parece ser instantáneo, pero quizás no lo es, bueno, si es que existe tempus como tal.

Por otra parte, sospecho que quien estudie estas cosas debe tomar la velocidad de la luz como un parámetro importante para dilucidar la cuestión. Por alguna razón (y es uno de los preceptos en la teoría de Einstein), la velocidad de la luz es constante y la máxima que hay en el Universo conocido. ¿Por qué es así? Misterio. ¿Cómo serían las cosas si no fuese cierto esto? Tampoco lo sé. Mi ignorancia es pues, enciclopédica.

Wednesday, June 27, 2012

Llegando al futuro


A mediados de los años ochentas del siglo pasado vi la película de Robert Zemeckis, "Regreso al Futuro". Fue una de esas grandes películas porque la trama estaba muy bien escrita y además, trataba de esto de los viajes al pasado y al futuro, y el manejo del tiempo, entidad que evidentemente nos es aún totalmente misteriosa.

En la película en cuestión, Marty McFly va en algún momento al futuro y la fecha que pone en el tablero del D'Lorean (el auto en el que se mueve por el tiempo) es precisamente hoy: junio 27, 2012. Sería interesante volver a ver la película y hacer un balance de los avances que supuestamente veríamos en el futuro. ¿Cuáles se cumplieron? Cuáles fueron incorrectos (o quizás aún no se cumplen). No tengo la película a la mano. ¿Alguien podría hacer una lista de qué fue lo que se cumplió y qué no?


Lo que me queda clarísimo es lo rápido que se va la vida.

(*) Gracias al gemelo, Jesús Ortega, quien me dijo que la imagen ilustra el artículo es falsa, me puse a buscar en la red y hallé en la inefable Wikipedia que la fecha del panel es ésta:  21 de octubre del 2015. Sin duda ahora con Photoshop se puede engañar muy fácilmente.