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Thursday, May 27, 2021

Las decisiones del dictador ignorante


El presidente López Obrador es en realidad un dictador, uno muy tonto y pequeño, pero que en su minúsculo reino hace y deshace a placer. Desde luego que el problema es que muchas de sus babosas decisiones nos afectan a todos. Por ejemplo, desde antes de que ganara la presidencia AMLO había ya decidido que cancelaría el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México. Hablaría de corrupción en su máximo grado, aunque a la fecha no ha presentado un solo dato. Pero como ese era un proyecto ajeno a su administración, pues mejor cancelarlo y hacer un aeropuerto literalmente militar en Santa Lucía. Y de tener un aeropuerto moderno, diseñado por uno de los arquitectos más famosos en el tema, se tendría un inmueble más parecido a una central camionera.

Y de la misma manera, el dictator de Palacio Nacional decidió la construcción del Tren Maya. El proyecto está retrasado por mucho y probablemente -si las cosas siguen así- nunca se termine. Y si a esas vamos, la Refinería de Dos Bocas quizás también tenga una suerte parecida. Sus proyectos millonarios tienen todos el mismo problema: nacieron de los huevos del presidente y no porque haya un plan ni de mediano plazo (y menos a largo plazo). Son sus ocurrencias y por ende no hay planeación, no hay intención real de que este país crezca. AMLO sólo ve sus beneficios políticos de quienes lo siguen y admiran. Pero que haya un plan para hacer infraestructura pues no. Repito, son puras ocurrencias.

Hoy el presidente chiquito anuncia la compra de una refinería en Texas, con un costo de 12 mil millones de pesos (600 millones de dólares). López Obrador ha indicado que con esto, en el 2023 tendremos independencia en el suministro de combustibles porque ya no pagaremos por la refinación del petróleo porque México, con sus refinerías, hará esta tarea.

Yo hubiera esperado que la compra de esta refinería se hubiese hecho vía un estudio de mercado y no por los huevos presidenciales. Y es el problema. AMLO prersenta esta noticia justo cuando se acercan las elecciones y claramente no es casualidad el tiempo de este anuncio. Lo hace porque el presidentito inepto quiere mantener el poder a toda costa y por ello es capaz de este tipo de acciones que parece se toman sin una decisión pensada, sesuda, con datos e información. Vamos, yo no he leído de la existencia de un informe de un grupo de notables que haya concluido la ventaja de hacerse de esta refinería y si vamos más lejos, tampoco sé de una consulta popular para comprar Deer Park.

Pero no habría estudio previo, vamos, no habría nada, porque López Obrador es un dictador, porque políticamente es poderoso y desde luego, no quiere que las cosas cambien porque es evidente que eso no le conviene. Y ojalá que la decisión de comprar esta refinería sea la correcta aunque lo dudo, porque en esta ineptitud que muestra todos los días, el país no puede darse el lujo de tanta cagadera, de decisiones tomadas desde las rodillas y de la improvisación que es el factor común en la 4T. 

Pero no me crean. Vean cómo contesta a una pregunta y cómo se hace bolas con una resta entre 30 mil millones y 12 mil millones. Vamos, voltea a ver a Ebrard, entre otros de los presentes en el proscenio pero nadie dice nada. Ahí tienen a un presidente que compromete 600 millones de dólares en una refinería, sin un esdtudio bien hecho, y no sabe ni hacer una resta.



Tuesday, April 20, 2021

El mesiánico tabasqueño contra la realidad




Yo no tengo ya dudas que el presidente López Obrador no gobierna. Cada mañana sale a decir un racimo de ideas inconexas, a mencionar todo a partir de generalidades como "estamos trabajando todos los días" cuando no tiene manera de dar una respuesta coherente. Cuando dice algo y el periodista que le pregunta le increpa con datos el asunto, entonces el Peje sale con "antes era como dices, pero no somos iguales, ya las cosas cambiaron". Y de nuevo, no dice nada. En resumen, sólo habla, se siente único e irrepetible y sus mañaneras son básicamente la sustitución del púlpito en misa en donde ahora el sacerdote es un tabasqueño que se siente el Mesías, que tiene las respuestas para todo y cuando no, entonces "tiene otros datos".

López Obrador es una pena como presidente. Todo lo hace por un lucimiento personal, para que la gente hable de él. Por eso viaja en aviones comerciales, porque así hace creer a la gente que es como ellos. Por eso antes de ser presidente se le veía en ocasiones en el Metro. Porque es del pueblo. Por eso no se sube al avión presidencial, porque es un insulto a la pobreza del país, aunque es igualmente un insulto tener semejante aeronave sin uso porque sólo se deprecia y se echa a perder, y para colmo, sigue costando mucho dinero mantenerla.

Pero eso a Andrés Manuel no le importa. Lo que le parece fundamental es salir cada mañana a oficiar misa gubernamental, a despotricar una y otra vez contra esos enemigos suyos: los intelectuales orgánicos (que quién sabe qué quiera decir con eso), o los de los partidos conservadores, que no quieren el cambio y al contrario, buscan perpetuar el estado de las cosas como antes de que llegara AMLO, etcétera. Para el presidente, o estás con él o estás en su contra. No hay matices y además, sabiéndose respetado políticamente y siendo el jefe del ejecutivo, decide a su antojo, sin consulta a nadie (o cuando consulta es al "pueblo bueno", otra de sus farsas). Y así elimina de tajo un proyecto de aeropuerto y manda construir con los militares el suyo. No le importa que quede más lejos al respetable, no le importa nada, sólo su opinión es la que vale.

Y es entonces un dictatorcillo de quinta, que no puede enfrentar la realidad. Y actúa como la Chimoltrufia, el personaje de Roberto Gómez Bolaños, que "tanto como dice una cosa dice otra" y entonces, un día dice que no va a vacunarse. Después dice que sí, pero indica que no se vacunará públicamente porque no quiere que se preste a circo aunque al final del día se presta al circo mediático y se vacuna frente a las cámaras. 

Y es que el puesto de presidente para el peje es el del autoelogio, en donde en su fuero interno cree que la gente lo admira, cuando lo único que logra es mostrar que es un inepto para el puesto. Lo triste es haber estado tantos años buscando la presidencia para terminar con un remedo de dictador tropical que no entiende de economía, que miente cuando no sabe, que sabe poco (y de ahí su sarta de mentiras cotidianas) y que además, cree que su criterio es el único que pinta.

Así las cosas. Yo creo que López Obrador tenía vocación de sacerdote y ante la imposibilidad de haberse convertido en eso, ha hecho de las mañaneras un ejercicio de esa naturaleza. Habla sobre para qué comprarse otro par de zapatos si ya se tiene uno. Habla de olvidarse del dinero, aunque como buen sacerdote, vive como rey en un palacio. Por ello este ejercicio de lo que iba a serr una conferencia informativa cada mañana es en realidad esta absurda necesidad de aparecer en los medios a todas horas. Mentir no importa, maquillar datos, sentirse dueño de la verdad y mostrar una ignorancia supina y cotidiana. incluso en la manera de expresarse, puede parecer sin importancia, pero ya veremos cuando nos caiga la realidad económica. Y de ahí ninguna de sus mañaneras nos va a salvar. Y ahí conoceremos la realidad.