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Friday, May 29, 2015
Sobre la información contenida en discos del pasado
Ayer, revisando algunas cajas con software antiguo, libros, diskettes, fotocopias, manuales voluminosos, encontré gran cantidad de discos de 5.25 pulgadas cuya capacidad es de más o menos 380 KBytes, sí, KBytes. Hoy en día muchas fotos ocupan cada una de ellas esta cantidad de bytes y si vamos a esto, en uno de estos discos flexibles quizás nos habrían cabido un par de fotos a lo más. Hoy, la cantidad de información que recibimos -incluso en el teléfono inteligente- supera por mucho la capacidad de almacenamiento que había en los años ochentas del siglo pasado.
Me pregunté entonces ¿qué información contendrían esos "floppy-disks" de 5.25? Desde luego que estaban etiquetados y en algunos casos estaba escrito "documentos", "tesis", "juegos", "código fuente", pero esto no me daba más que una pista sobre lo que podrían contener. Sabía yo, por ejemplo, que en alguna ocasión decidí usar un procesador de palabras llamado PC-Write, el cual me parecía estupendamente escrito y era muy ágil. Todos mis documentos estaban en ese procesador de palabras que funcionaba en modo texto, era "shareware" y francamente me parecía una joyita de la programación.
Entonces pensé que debía haber manera de rescatar estos datos. Lo primero que hice fue buscar en Internet algún dispositivo que permitiese conectar una unidad lectora de 5.25 pulgadas al Windows moderno y así poder leer y copiar los archivos que pudiesen rescatarse de esos viejos diskettes flexibles. Hay uno, cuesta como 50 dólares pero no contiene la unidad de 5.25 y además, a ésta hay que alimentarla por fuera. Pero bueno, una solución ya era factible (aunque implicaría comprar el dispositivo, esperar a que llegase y suponer que funcionaría adecuadamente). Otra opción era la de hallar una unidad de 5.25 pulgadas que se conectara vía USB a la computadora y entonces funcionara como una unidad de almacenamiento externa. Para mi sorpresa, hallé que no la hay y la realidad no entiendo muy bien la razón técnica. No creo que no pudiese escribirse un "driver" para este eventual dispositivo. Hay, por ejemplo, unidades de 3.5 pulgadas que se conectan a una PC moderna (con Windows 7 en adelante), por unos 300 pesos máximo.
¿Qué otra opción queda? Pensé que quizás alguien tuviese una PC viejita, con MsDOS, que tuviese unidades de 5.25 y quizás, con suerte, una unidad de 3.5 pulgadas porque dudo que estas máquinas con MsDOS tuviesen puertos USB. Tal vez si esas PC se pudiese conectar a Internet podría salvar el día mandando por correo la información que pudiese rescatar de estos diskettes que ya por mera curiosidad, me gustaría saber qué contienen (uno de ellos, por ejemplo, contiene en TeX mi tesis de licenciatura, eso seguro).
Una opción final es contratar el servicio de alguna empresa en México que haga precisamente este trabajo de recuperación de datos. ¿Cuánto costará revisar unos 100 diskettes que me parecen podrían tener información de interes? No lo sé. Por otra parte, hay un problema no mencionado pero que sin duda puede ser una dificultad real. Esos diskettes tienen ya años guardados. ¿Habrán mantenido la información sin errores? ¿Podrán ser leídos o marcarán que se han perdido sectores o que quizás simplemente son ya inservibles?
Pero bueno, ¿algún lector de unocero tiene aún una computadora como la que requiero? ¿Alguien sabe quién puede dar este servicio? El asunto es que cada día me convenzo más que para no perder información hay que ir respaldando de manera sistemática. ¿Sale una nueva tecnología de almacenamiento? Úsese y cópiese toda la información que nos se relevante. Porque sino, empezamos a perder nuestra memoria histórica personal. Pensemos por ejemplo cuando se podía grabar en video en formato Betamax o VHS... ¿Dónde quedaron esas grabadoras y reproductoras de cassetes de video? Ya no hay. Y puedo apostarles que más de uno de ustedes, los lectores, tendrán por ahí videocassetes con eventos grabados por ustedes mismos o sus padres. Este parece ser un eterno problema para seguir conservando la información que nos es relevante.
Sunday, March 08, 2015
Respaldos, diagramas de ajedrez y obsolescencia
Respaldos, diagramas de ajedrez y obsolescencia
z
Hace unos días alguien me pidió un programa que escribí para hacer diagramas de ajedrez. Estos diagramas son comunes de hallar en los libros del juego ciencia, pues en ellos aparecen normalmente posiciones de interés o situaciones que se dieron en el tablero que son importantes de acuerdo al tema que se esté tratando. Quien me pidió el programa me preguntó si hacía los diagramas usando la tipografía de una revista española llamada "8x8". Le dije que no y le di algunas razones: no existe un tipo de letra truetype que tenga esa definición, hacerlas en modo gráfico se puede, pero decididamente la calidad en la impresión no es igual a imprimir diagramas usando tipos de letra para ese propósito, ocupan mucho más espacio porque son imágenes y no caracteres.
Pero de todas maneras, me quedé pensando que en una primera versión de mi programa de diagramas (circa 1994), había usado ese tipo de piezas de la revista española mencionada. Así que empecé a buscar mis diskettes de 3.5 pulgadas (de los cuales tengo en cajas cientos), y hallé tres que contenían respaldo de mi primer programa de diagramas, que funcionaba para MsDOS y que corría en modo gráfico.
El primer problema es que no tengo ya unidad de 3.5 pulgadas. Hablé con uno de mis hermanos y él tenía por ahí manera de leer esos discos. Le dejé la tarea de ver si podía sacar la información de los mismos y lo logró. Al día siguiente tenía un archivo de 1 megabyte -más o menos- en mi correo, con el respaldo de mi programa, en donde -recordaba- estaban las definiciones de las piezas de ajedrez en modo gráfico.
Pensé que las imágenes de las piezas estarían en formato bmp, que es el más común, pero hallé que el formato del dibujo de las piezas era PCC, el cual es un subformato del PCX, uno de los más populares en ese momento. El formato PCX era interesante porque en un afán de comprimir las imágenes, usaba RLE -Rule Lenght Encoding- lo que significaba que si tenía por ejemplo, secuencias de bytes iguales, digamos 103 bytes con el dato F6, en lugar de usar 103 bytes de F6F6F6F6F6...F6F6F6, podía poner la cantidad de bytes, digamos 67F6 (donde 67 hexadecimal es 103 decimal). En lugar de usar entonces 103 bytes, usaba sólo dos.
El formato PCX fue popular en los años noventa del siglo pasado y había un buen número de bibliotecas para manipularlo a través de turbo Pascal. Con esas bibliotecas a la mano, escribí mi primer programa de diagramas. Considerando las ventajas que da Windows y Delphi (que es algo así como turbo Pascal para Windows), fue una pequeña "hazaña" escribir ese primer programa de diagramas usando el modo gráfico de la tarjeta VGA y las herramientas existentes en ese momento.
El problema que ahora estaba enfrentando es que no sabía cómo poder leer los archivos PCC, que contenían las piezas. Intenté Photoshop y no me dejó. Intenté ACDSee y tampoco se dejó. Finalmente -después de un par de horas en los depósitos de software públicos- hallé Advanced Batch Converter 7.95, el cual no solamente me dejó leer los archivos en cuestión, sino que me permitió pasarlos a otro formato BMP, JPG, etcétera.
Entonces llegué a la conclusión que la obsolescencia en el formato PCX me alcanzó. A diferencia de la llamada obsolescencia programada, aquí el formato se volvió inusable porque salieron nuevos que eran más eficientes en cuanto a compresión se refiere o bien, permitían un manejo más sencillo de las imágenes. Así pues, la moraleja del cuento parece sencilla: no basta tener respaldos del trabajo que uno hace, sino que hay que buscar la manera en que la información que guardamos sea legible en el futuro. De nada sirve tener los archivos respaldados si unos años después no hay manera de leerlos porque no existe programa o herramienta de software que lo haga. Y esto se aplica para videos, películas, archivos de datos, etcétera.
Una idea que se me ocurre es hacer el tipo de letra que utilice la tipografía de la revista 8x8 para hacer diagramas. Bajé un programa que supuestamente sirve para hacer esto, pero no encuentro cómo usarlo. ¿Alguien que se anime a hacer esta tipografía? De premio una taza de La Morsa y el agradecimiento por el apoyo a generar mejores herramientas para el ajedrecista. Detalles en mi correo: morsa@la-morsa.com. Gracias.
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Hace unos días alguien me pidió un programa que escribí para hacer diagramas de ajedrez. Estos diagramas son comunes de hallar en los libros del juego ciencia, pues en ellos aparecen normalmente posiciones de interés o situaciones que se dieron en el tablero que son importantes de acuerdo al tema que se esté tratando. Quien me pidió el programa me preguntó si hacía los diagramas usando la tipografía de una revista española llamada "8x8". Le dije que no y le di algunas razones: no existe un tipo de letra truetype que tenga esa definición, hacerlas en modo gráfico se puede, pero decididamente la calidad en la impresión no es igual a imprimir diagramas usando tipos de letra para ese propósito, ocupan mucho más espacio porque son imágenes y no caracteres.
Pero de todas maneras, me quedé pensando que en una primera versión de mi programa de diagramas (circa 1994), había usado ese tipo de piezas de la revista española mencionada. Así que empecé a buscar mis diskettes de 3.5 pulgadas (de los cuales tengo en cajas cientos), y hallé tres que contenían respaldo de mi primer programa de diagramas, que funcionaba para MsDOS y que corría en modo gráfico.
El primer problema es que no tengo ya unidad de 3.5 pulgadas. Hablé con uno de mis hermanos y él tenía por ahí manera de leer esos discos. Le dejé la tarea de ver si podía sacar la información de los mismos y lo logró. Al día siguiente tenía un archivo de 1 megabyte -más o menos- en mi correo, con el respaldo de mi programa, en donde -recordaba- estaban las definiciones de las piezas de ajedrez en modo gráfico.
Pensé que las imágenes de las piezas estarían en formato bmp, que es el más común, pero hallé que el formato del dibujo de las piezas era PCC, el cual es un subformato del PCX, uno de los más populares en ese momento. El formato PCX era interesante porque en un afán de comprimir las imágenes, usaba RLE -Rule Lenght Encoding- lo que significaba que si tenía por ejemplo, secuencias de bytes iguales, digamos 103 bytes con el dato F6, en lugar de usar 103 bytes de F6F6F6F6F6...F6F6F6, podía poner la cantidad de bytes, digamos 67F6 (donde 67 hexadecimal es 103 decimal). En lugar de usar entonces 103 bytes, usaba sólo dos.
El formato PCX fue popular en los años noventa del siglo pasado y había un buen número de bibliotecas para manipularlo a través de turbo Pascal. Con esas bibliotecas a la mano, escribí mi primer programa de diagramas. Considerando las ventajas que da Windows y Delphi (que es algo así como turbo Pascal para Windows), fue una pequeña "hazaña" escribir ese primer programa de diagramas usando el modo gráfico de la tarjeta VGA y las herramientas existentes en ese momento.
El problema que ahora estaba enfrentando es que no sabía cómo poder leer los archivos PCC, que contenían las piezas. Intenté Photoshop y no me dejó. Intenté ACDSee y tampoco se dejó. Finalmente -después de un par de horas en los depósitos de software públicos- hallé Advanced Batch Converter 7.95, el cual no solamente me dejó leer los archivos en cuestión, sino que me permitió pasarlos a otro formato BMP, JPG, etcétera.
Entonces llegué a la conclusión que la obsolescencia en el formato PCX me alcanzó. A diferencia de la llamada obsolescencia programada, aquí el formato se volvió inusable porque salieron nuevos que eran más eficientes en cuanto a compresión se refiere o bien, permitían un manejo más sencillo de las imágenes. Así pues, la moraleja del cuento parece sencilla: no basta tener respaldos del trabajo que uno hace, sino que hay que buscar la manera en que la información que guardamos sea legible en el futuro. De nada sirve tener los archivos respaldados si unos años después no hay manera de leerlos porque no existe programa o herramienta de software que lo haga. Y esto se aplica para videos, películas, archivos de datos, etcétera.
Una idea que se me ocurre es hacer el tipo de letra que utilice la tipografía de la revista 8x8 para hacer diagramas. Bajé un programa que supuestamente sirve para hacer esto, pero no encuentro cómo usarlo. ¿Alguien que se anime a hacer esta tipografía? De premio una taza de La Morsa y el agradecimiento por el apoyo a generar mejores herramientas para el ajedrecista. Detalles en mi correo: morsa@la-morsa.com. Gracias.
Saturday, March 15, 2014
Las dificultades del mundo digital
Hoy pareciese que todos son ventajas en el mundo digital. Se pueden transmitir a miles de kilómetros, casi instantáneamente, documentos completos en formato electrónico, PDF, EPub, etcétera. De a música ni hablar, que ya se ha digitalizado desde hace años y con los formatos de compresión, como mp3, y además, el acceso a banda ancha, pues tenemos que la música de todos los géneros está en muchísimos dispositivos móviles, teléfonos, ipods y tablets. Con respecto a las imágenes, evidentemente tenemos también gigantescos acervos digitales de fotografías.
Pero todo esto conlleva una dificultad: ¿cómo le vamos a hacer para guardar toda esta información en el transcurso de los siguientes años? Porque es claro que sí, cada vez se digitalizan más cosas, pues el manejo digital siempre es mucho más simple que el manejo de otros formatos, y por ende, la información crece y crece.
Pensemos en los años en donde había Apple //e, con discos flexibles, floppies, de 77K bytes por lado, es decir, uno podía almacenar programas en medios en los que hoy día no cabe siquiera una imagen de no muy alta resolución. Y es cierto que todos los días se están creando nuevos medios que pueden almacenar cada vez más ceros y unos. El CD, hace unos años, podía guardar la generosa cantidad de 650 MBytes, aproximadamente. Ahora esto parece ridículo e insuficiente. De hecho, la siguiente tecnología nos trajo el DVD, el cual puede guardar a grosso modo, unos 5 GBytes. Y resulta que esto parece tampoco ser suficiente. Las necesidades del mundo digital nos obligan a requerir cada vez más de medios de almacenamiento y esto, aunque está bajando de precio, es una parte que finalmente tiene su costo.
Hoy podemos ver memorias USB con 2, 4, 8, 16 y 32 GBytes a precios relativamente sensatos, pero más almacenamiento requiere de más dinero en la cartera y todo parece indicar que la misma tecnología nos empuja a ir siempre por más capacidad para guardar los contenidos digitales. Pero el problema no es sólo guardar más información, sino saber que esa información la podamos recuperar cuando la necesitemos. Eso implica hacer respaldos. Por ejemplo, yo tenía un disco de un terabyte que estaba usando para respaldar mi información. Hasta el momento en que ocurrió un desastre, llevaba unos 250 GBytes respaldados, pero en ese momento el disco falló. Aparentemente podré arreglarlo yendo con un especialista para que rescate mis datos, pero ojo, el disco duro era sólo de respaldos, no lo usaba para ninguna otra cuestión y falló. La tecnología no tiene palabra de honor, ¿verdad?
Así pues, si hubiese querido respaldar ese disco duro tendría que haber comprado unos 50 DVD y empezar a copiar la información del disco de 1 Tbyte. Pero eso no es suficiente. Los discos grabables tienen una vida útil, pues el sustrato en donde uno escribe tiende a degradarse en el futuro. Así, puede pasar que nuestros respaldos no se puedan leer o bien, se lean con errores en algunos casos después de algunos años de haber hecho esos respaldos. De nuevo, respaldar -aunque protege- no es la solución final.
¿Qué debemos hacer entonces? Yo pienso que la solución es la nube, sí, en donde por una cuota al mes podré subir toda la información que quiera y en donde el proveedor de este servicio me garantizará que no la perderé. ¿Qué harán los que tengan este negocio? Buscarán procedimientos para minimizar la pérdida de daos y tendrán sistemas distribuidos que se pagarán (incluso con utilidades para la empresa) con las cuotas de los abonados.
La ventaja de la nube es clara: nuestros datos siempre podrán estar accesibles sin importar en qué máquina estemos. Si nuestra computadora se arruina, nuestros datos se podrán descargar en la nueva máquina sin problemas. Ésa parece ser la gran solución, pero hoy día un tema ensombrece esta posibilidad: la seguridad de nuestros datos.
La pregunta es ¿cómo los proveedores de la nube van a garantizar que nadie verá mis datos? La palabra del proveedor no parece ser suficiente pues ya en Estados Unidos, por ejemplo, la Agencia Nacional de Seguridad, NSA, probó que podía meter sus narices donde se le antojara. ¿Qué seguridad podrán tener los datos? Nadie lo sabe. Es claro que es un tema muy sensible para todos y pienso que mientras esto no se solucione, la nube estará dando saltos aquí y allá buscando posicionarse. ¿Lo logrará?
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Sunday, February 02, 2014
¿Por qué hay que respaldar los datos?
Hace un par de semanas nos enteramos de un caballo de Troya (no califica como virus), el cual encripta la información de los datos del usuario, archivos de texto, documentos, hojas electrónicas, etcétera, utilizando un esquema de criptografía lo suficientemente poderoso para que no pueda ser decodificado en un tiempo razonable. Los autores de este caballo de Troya, verdaderos delincuentes, entonces piden rescate a los usuarios afectados. Se habla de cantidades que van de 100 a más de 300 dólares para que los perversos personajes le envíen a la víctima la clave para decodificar la información que tuvieron a bien secuestrar. Si no se hace el pago reclamado en el tiempo que se pide, unas 100 horas máximo, la clave de decodificación se borrará y nadie en el planeta podrá regresarle sus datos como los tenía. La solución de pagar “el rescate” no necesariamente soluciona nada, pues se reportan casos que la clave de decodificación no sirvió.
Pero éste es un caso extremo. Vayamos a otros más comunes: en la computadora que uso tengo un disco de un terabyte en donde respaldo la información. Probablemente he usado una cuarta parte de dicho disco. Hace unas tres o cuatro semanas, empecé a tener dificultades al encender la computadora, Tardaba horrores en entrar Windows 7 y evidentemente algo andaba mal. Por un tiempo pensé que era el sector de arranque, pero no fue así. En estos días revisé con atención lo que estaba pasando y hallé que el disco de un terabyte tenía problemas. Aparentemente leía el directorio pero cuando uno quería tener acceso a los archivos, el sistema decía “not responding” y en el mejor de los casos, había que matar el proceso. Bajé algunas herramientas gratuitas de la red y revisé el disco en dificultades. Conclusión: tengo problemas para acceder mis datos ahí.
En dicho disco guardo respaldos de mi código fuente, los cuales están respaldados en otro disco (y tengo incluso copias antiguas en CDs), pero también tengo unos 100 GBytes de archivos de ajedrez y otros 50 GBytes de libros en PDF de física, electrónica y desde luego, programación. Todo es recopilación de algunos años de información hallada en la red. De esto no tengo todo respaldado y ahora lo lamento, porque quizás, no lo sé, no pueda recuperarlo (aunque en mi fuero interno piense que hay buenas posibilidades de recuperación por la falla que presenta el disco duro).
Pero el punto aquí es que es una manera absurda de sufrir. Si hubiese pensado que el disco de respaldo podía fallar como lo ha hecho, habría tomado mis previsiones. Y sí, no es información que no pueda recuperar, pues mucha de ella salió de Internet, pero el hecho es que ahora me hallo con una dificultad que pude haber evitado si hubiese hecho los respaldos sistemáticamente.
La tecnología es muy poderosa en estos tiempos, incluso para el consumidor final, pero eso no quiere decir que sea perfecta. Los circuitos electrónicos, los discos duros, las memorias, etcétera, no tienen palabra de honor y pueden fallar en cualquier momento. Solución: haga respaldos cada cierto tiempo o bien, utilice la nube, que aunque se tema que sus datos pueden ser vistos por otros, dudo que francamente le interese a alguien sus correos electrónicos, sus documentos, sus cartas o sus fotos.
Vamos, que la inmensa mayoría no tiene por qué tener problemas con la privacidad. La ventaja de la nube es que es programable para que cada cierto tiempo se respalde la información que le digamos. Así estaremos protegidos y la verdad, eso no tiene precio. Puede fallar el disco duro pero entonces todo se resuelve haciéndose de otro. Pero si nuestra información sólo está en el disco que no se puede leer, entonces estamos ante una crisis potencialmente. ¿Qué necesidad hay de eso?
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