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Tuesday, December 12, 2017

La revolución silenciosa


La historia de la humanidad plantea etapas en donde ocurren hechos que cambian a los seres humanos en cómo hacían las cosas e incluso cómo se comportaban. La revolución industrial, por ejemplo, hizo que de pronto mucha gente perdiera sus empleos y que mucha gente tuviese que literalmente que re-inventarse para poder sobrevivir. Después de la bomba atómica el mundo cambió y ya sabemos que una nueva guerra mundial simplemente sería devastadora para la raza humana. Y si todos estos cambios han movido al mundo, la tecnología ha hecho también lo suyo.

Cuando empezaron a salir las computadoras de 8 bits, las cuales tenían un minúsculo poder a lo que hoy podemos tener en nuestros escritorios, seguro nadie pudo imaginar lo que vendría. Y llegó la miniaturización de chips, de circuitos, y llegaron entonces los primeros reproductores de audio. Con la llegada del formato MP3 y la red de redes, Internet, entonces las personas empezaron a compartir la música y en pocos años pusieron en crisis a las disqueras.

Pero también se inventaron las cámaras digitales y sin poder detener su avance, acabó con el negocio del revelado en fotografía. Y los locales en donde se hacían este tipo de labores empezaron a desaparecer. La tecnología empezaba a hacer una revolución en donde las viejas maneras de hacer las cosas, empezaban a desaparecer casi radicalmente. Hoy, por ejemplo, el negocio de la fotografía ha dado un giro de 180 grados y prácticamente, para la mayoría de las personas, todo es ya digital aunque claro, para los especialistas siempre habrá opciones, menos que antes, pero las habrá.

Y con la llegada de los teléfonos inteligentes, con la propia llegada de los teléfonos que podían conectarse a Internet, nos llevó casi a canibalizar a las cámaras fotográficas y a los iPod, que empezaron a ser parte del hardware del teléfono. No es coincidencia la cita de Wozniak en el sentido que el iPod desaparecería pronto.

Un camino parecido se está empezando a ver con los libros electrónicos. Hay quien dice que el libro no desaparecerá, y quizás sea así, pero evidentemente con las nuevas tecnologías vemos que hay muchos libros en formato PDF, que han sido escaneados por anónimos dentro de la red y que ahora con un click pueden descargarse hasta nuestra computadora. Y pareciera que como pasó con la música, ahora los libros podrían cambiar radicalmente en el modelo de negocios porque claramente si sigue esta tendencia, ni para los escritores será negocio escribir.

Pero si vamos a las nuevas tecnologías y medios, a pesar de las grandes virtudes que ofrece el estar conectado a la red Internet, a poder ver información tanto escrita como multimedia vía nuestras pantallas de la computadora, esta posibilidad está incidiendo fuertemente en el ámbito de las televisoras y los medios electrónicos. Hoy, por ejemplo, vemos que los "youtubers" son invitados a participar en programas de televisión, porque estos son los nuevos comediantes. Y peor aún, con las políticas de empresas como Televisa, que ha tenido que empezar a cerrarle la llave de los grandes salarios a sus estrellas para eventualmente despedirlos, estos personajes se han ido a Internet, y son los youtubers que buscan sobrevivir en este terrible mundo competitivo. Y tal vez gracias a la fama que ya tenían en la TV, puedan mantenerse, pero el hecho es que YouTube, su tecnología para ofrecer contenidos multimedia que cualquiera puede hacer, está haciendo mella en el anterior poder de las televisoras,

Y si aún alguien tiene dudas, véase como los dispositivos como Rocku o el de Amazon, de pronto están dando contenidos de la televisión a demanda del usuario. Ya se acabaron los horarios y el poder de las televisoras para transmitir cuando ellos lo decidieran, la serie que nos gustaba. Hoy podemos verla a la hora que queramos en el momento que deseemos y en el dispositivo que se nos ocurra. Y de pronto los contenidos no los tienen que hacer los que trabajan en las televisoras. Y de pronto la Radio tiene el mismo problema (aunque menor), porque ya se puede hacer radio por Internet. Y en un abrir y cerrar de ojos de menos de 50 años, las cosas cambiaron a tal punto que la silenciosa revolución ya está aquí y quien no se adecue a la misma, simplemente no podrá sobrevivir.

Las revoluciones son siempre lecciones difíciles de entender o asimilar, pero están presentes a través de la historia humana. No son necesariamente malas o buenas. Todo depende si el mundo en promedio mejora y es ahí donde tenemos que evaluar si estamos haciendo las cosas bien o mal, desde luego, como raza humana.

Saturday, March 15, 2014

Las dificultades del mundo digital


Hoy pareciese que todos son ventajas en el mundo digital. Se pueden transmitir a miles de kilómetros, casi instantáneamente, documentos completos en formato electrónico, PDF, EPub, etcétera. De a música ni hablar, que ya se ha digitalizado desde hace años y con los formatos de compresión, como mp3, y además, el acceso a banda ancha, pues tenemos que la música de todos los géneros está en muchísimos dispositivos móviles, teléfonos, ipods y tablets. Con respecto a las imágenes, evidentemente tenemos también gigantescos acervos digitales de fotografías.

Pero todo esto conlleva una dificultad: ¿cómo le vamos a hacer para guardar toda esta información en el transcurso de los siguientes años? Porque es claro que sí, cada vez se digitalizan más cosas, pues el manejo digital siempre es mucho más simple que el manejo de otros formatos, y por ende, la información crece y crece.

Pensemos en los años en donde había Apple //e, con discos flexibles, floppies, de 77K bytes por lado, es decir, uno podía almacenar programas en medios en los que hoy día no cabe siquiera una imagen de no muy alta resolución. Y es cierto que todos los días se están creando nuevos medios que  pueden almacenar cada vez más ceros y unos. El CD, hace unos años, podía guardar la generosa cantidad de 650 MBytes, aproximadamente. Ahora esto parece ridículo e insuficiente. De hecho, la siguiente tecnología nos trajo el DVD, el cual puede guardar a grosso modo, unos 5 GBytes. Y resulta que esto parece tampoco ser suficiente. Las necesidades del mundo digital nos obligan a requerir cada vez más de medios de almacenamiento y esto, aunque está bajando de precio, es una parte que finalmente tiene su costo.

Hoy podemos ver memorias USB con 2, 4, 8, 16 y 32 GBytes a precios relativamente sensatos, pero más almacenamiento requiere de más dinero en la cartera y todo parece indicar que la misma tecnología nos empuja a ir siempre por más capacidad para guardar los contenidos digitales. Pero el problema no es sólo guardar más información, sino saber que esa información la podamos recuperar cuando la necesitemos. Eso implica hacer respaldos. Por ejemplo, yo tenía un disco de un terabyte que estaba usando para respaldar mi información. Hasta el momento en que ocurrió un desastre, llevaba unos 250 GBytes respaldados, pero en ese momento el disco falló. Aparentemente podré arreglarlo yendo con un especialista para que rescate mis datos, pero ojo, el disco duro era sólo de respaldos, no lo usaba para ninguna otra cuestión y falló. La tecnología no tiene palabra de honor, ¿verdad?

Así pues, si hubiese querido respaldar ese disco duro tendría que haber comprado unos 50 DVD y empezar a copiar la información del disco de 1 Tbyte. Pero eso no es suficiente. Los discos grabables tienen una vida útil, pues el sustrato en donde uno escribe tiende a degradarse en el futuro. Así, puede pasar que nuestros respaldos no se puedan leer o bien, se lean con errores en algunos casos después de algunos años de haber hecho esos respaldos. De nuevo, respaldar -aunque protege- no es la solución final.

¿Qué debemos hacer entonces? Yo pienso que la solución es la nube, sí, en donde por una cuota al mes podré subir toda la información que quiera y en donde el proveedor de este servicio me garantizará que no la perderé. ¿Qué harán los que tengan este negocio? Buscarán procedimientos para minimizar la pérdida de daos y tendrán sistemas distribuidos que se pagarán (incluso con utilidades para la empresa) con las cuotas de los abonados.

La ventaja de la nube es clara: nuestros datos siempre podrán estar accesibles sin importar en qué máquina estemos. Si nuestra computadora se arruina, nuestros datos se podrán descargar en la nueva máquina sin problemas. Ésa parece ser la gran solución, pero hoy día un tema ensombrece esta posibilidad: la seguridad de nuestros datos.

La pregunta es ¿cómo los proveedores de la nube van a garantizar que nadie verá mis datos? La palabra del proveedor no parece ser suficiente pues ya en Estados Unidos, por ejemplo, la Agencia Nacional de Seguridad, NSA, probó que podía meter sus narices donde se le antojara. ¿Qué seguridad podrán tener los datos? Nadie lo sabe. Es claro que es un tema muy sensible para todos y pienso que mientras esto no se solucione, la nube estará dando saltos aquí y allá buscando posicionarse. ¿Lo logrará?

Saturday, August 25, 2012

Del porqué de ACTA, SOPA, PIPA y todo eso


En los meses pasados hemos sabido de esfuerzos de legisladores de otros países para regir las actividades de Internet. ACTA fue una de esas propuestas, la cual fue atacada por los defensores de la Internet como si les fuese la vida en ello. Wikipedia, por ejemplo, como muchas otras páginas, puso la suya en negros, es decir, inaccesible en general como protesta a esta iniciativa por regular la red de redes.

Pero ¿por qué hay este afán de los gobiernos? ¿qué hay detrás de todo esto? Evidentemente hay muchos intereses tras la regulación de Internet. El problema es que como no se reguló desde un principio, ahora es prácticamente imposible siquiera el intentar controlarla. La cuestión es que la muy aplaudida libertad de expresión en el fondo no le hace gracia a los gobiernos. En un afán por mantener bajo control este elemento, que antes solamente le pertenecía a los medios impresos y electrónicos (al cual en alguna medida puedeen controlar), se les ocurren estas iniciativas que al final del día no son otra cosa que la censura en su forma más pura.

Desde luego que los gobiernos apelan a los derechos de autor para justificar sus iniciativas, aunque esto simplemente ya no sea aplicable. Por ejemplo, cuando nacieron los archivos de música mp3, nadie vio con malos ojos esta idea. Pero cuando esto se convirtió en un problema para la industria disquera, que mantenía unos márgenes de ganancia colosales, pues ya el asunto no les hizo gracia. Y entonces, en lugar de cambiar de modelo de negocios, decidieron que pelearían contra toda esta perversidad de los usuarios de Internet que comparten archivos en todas las modalidades posibles. Mala idea porque Apple, por ejemplo, se dio cuenta que el modelo tradicional de la industria de la música no podía mantenerse más y entonces decidió -vía iTunes- vender canciones separadas a 99 centavos de dólar. La idea fue tan interesante que el primer día Apple vendió un millón de canciones, aproximadamente. Eso demostró además, que la gente está dispuesta a pagar si se le da un precio justo. En el modelo tradicional había que comprar un disco compacto completo cuando quizás sólo nos interesaba una o dos canciones del mismo.

Evidentemente la tecnología sigue avanzando y el siguiente paso fue incorporar los libros a este esquema. Amazon ya vende, por ejemplo, más libros en formato electrónico que en papel, pero muchos internautas se han dado la tarea de digitalizar obras mayores y menores, usando un escáner y programas que pasan la información escaneada a archivos PDF. Esto de nuevo, pareciera ahora poner a la industria editorial en jaque, pues ¿de qué van a vivir? Lo mismo se han estado preguntando los de las casas disqueras y finalmente, siempre habrá quien compre sus obras. La diferencia es que ahora no podrán ganar lo que antes ganaban y por ende, quizás tengan que ser más selectivos cuando las editoriales deciden imprimir una obra o bien, cuando se disponen a ponerla a la venta en formato electrónico.

Pero regresando al punto, no es esto lo que les molesta a los creadores de ACTA, PIPA o SOPA. no. Los derechos de autor es simplemente una cortina de humo.

Lo que les molesta es que de pronto en las redes sociales la gente tenga un medio de expresión libre, sin censura, el cual puede dar una nueva cara a los problemas que cotidianamente vivimos en las ciudades. Los gobiernos tienen como contrapeso los medios y si a esto le añadimos que ahora gracias a Internet podemos -casi siempre por la vía de las redes sociales- decir lo que pensamos, pues acallar a quienes no están de acuerdo con las tantas cosas que hacen los gobiernos parece entonces imposible. Por ello mismo Wikileaks ha tenido tantas dificultades con las leyes y por eso su fundador está en la mira de los gobiernos poderosos: hay que mostrar mano dura y el Reino Unido, en este caso, está decidido a deportar a Assange para que enfrente esos extraños casos de violación por los que se le acusa.

Así las cosas, a mí me queda clarísimo que estas iniciativas de evidente censura es por la desesperación de controlar lo que ya es incontrolable.

Wednesday, May 23, 2012

El acceso a la información hoy


Para nadie es un secreto que desde hace muchos años juego y estudio al ajedrez. Es como una segunda carrera a la cual le invertido probablemente más años que a la física y/o la computación. La realidad es que el juego ciencia tiende a convertirse en obsesivo para aquellos que lo practican oficialmente, es decir, van a torneos y siguen las competencias internacionales vía Internet, además de jugar, desde luego, a través de algún portal específico para los amantes del juego ciencia.

Libros de ajedrez, discos compactos con monografías de apertura, ejercicios de táctica, videos con las explicaciones de connotados maestros sobre las partidas más fantásticas de todos los tiempos, son ya parte de las biblioteca (y discoteca) de todo aficionado al ajedrez. La información se multiplica y no es casualidad que los ajedrecistas de hoy día juegan mucho mejor que los de hace 50 años. Hay muchas más posibilidades, más recursos, más información. Y si a esto añadimos las bases de partidas, que ya cuentan con unos 5 millones de las mismas, registrando todo el ajedrez en el mundo, además de los motores de ajedrez (los "engines"), que juegan mejor que el 99.99% de los seres humanos en el planeta, pues tenemos un panorama nunca antes conocido. Por ello, ver a grandes maestros de 12, 13 o 14 años parece que ya no asombra a nadie. Muchos jugadores jóvenes, que están llegando al pináculo del ajedrez mundial seguramente se formaron con toda esta información que antes, simplemente, no era accesible. Baste un dato: el Excampeón del Mundo, Anatoly Karpov, me dijo en la entrevista que tuve la suerte de hacerle, que cuando jugó contra Korchnoi en Baguio, Filipinas, por el Campeonato Mundial, el equipo de karpov llevó unos 400 kilos en libros. Hoy todos esos libros cabrían, por ejemplo, en un Kindle.

Más de uno podrá decirme que sí, efectivamente hay mucha más información para el ajedrecista, y que además, se genera día a día más y más, pero que el problema es acceder a toda esta cantidad de información. Los libros de ajedrez se multiplican y es probable que haya más libros sobre el juego ciencia que sobre cualquier otro juego de mesa. No sé cuántos libros saldrán por año que versen sobre algún tema de ajedrez en el mundo por año, pero es evidente que son muchos, demasiados para que se puedan tener todos.

Pero el costo parece ya no ser un problema. Mi percepción es que gracias a la red Internet el acceso a toda esta información ya no es problema. Ahora tenemos algunos factores que han cambiado las cosas. Por ejemplo, hay más acceso a la llamada banda ancha (al rato será fibra óptica, que promete aún más velocidad), con lo cual, se pueden descargar libros completos en poco tiempo (un par de minutos). Por otra parte, hay escáner para "fotocopiar" en formato electrónico -página a página- cualquier título de ajedrez. Hay además programas que permiten tomar todas estas imágenes digitalizadas y armarlas en forma de libro en formato PDF. Así, de pronto, más de un aficionado al ajedrez, con cierto tiempo libre, puede escanear su libro favorito y después subirlo a algún depósito de archivos como MediaFire o DepositFiles, en donde cualquier puede descargarlos sin ningún costo.

Hoy en día los libros están empezando a correr con la suerte de la música en mp3. Ahora libros en formato DjVu y PDF son fácilmente accesibles y sin costo, aunque es claro que todo esto tiene las mismas connotaciones de ilegalidad que cuando se discutía (y se sigue discutiendo, lo sé), el problema de la piratería en la música. Sin embargo, debo decir que a pesar de los sitios que amables aficionados han puesto a disposición del ajedrez y de la información sobre el tema, a mí muchas veces me gusta tener el libro en papel. Eso de leer en la pantalla en muchas ocasiones no me parece cómodo, amén de que tengo que confiar la información a un dispositivo móvil electrónico, que si nos falla en el momento crítico, nos deja sin los libros digitalizados. A un libro en papel le puede caer agua, ensuciarse, doblársele las páginas y aún así, poder ser leído. Por ello, si de verdad me interesa un libro pues lo compro.

Quizás la ventaja está en que muchos libros de ajedrez ahora puedo descargarlos a ver si me late tenerlos o no. Es como una extensión de lo que hace por ejemplo Amazon, que permite "hojear" los libros que vende, aunque en algunas páginas (índice, un par de capítulos iniciales y ya). Aquí podemos "hojear" todo el libro. Obviamente muchas veces también es importante la calidad del escaneo del libro. En ocasiones ésta es muy deficiente y la verdad es que en ese caso, prefiero el libro en papel.

Ahora bien, hay quienes por simple amor al arte ponen en formato PDF, escaneados, libros que incluso ya no se consiguen en ninguna parte (por ejemplo el de Botvinnik, Computers, Chess and long range planning, que en pasta dura cuesta unos 72 dólares en Amazon (yo lo compré en Hastings, Inglaterra, por unos 3 libras, en pasta dura, aunque algo maltratado). Para esos casos es mejor eso a no poder hacerse de la información.


Pero aún así, habría que poner en tela de juicio si de verdad la piratería de libros terminará siendo como la piratería de la música. Por ejemplo, Adrian Paenza, autor de una serie de libros como "Matemáticas, ¿estás ahí?", en las entrevistas que dio la semana pasada en México (pues vino a promover su última obra de su colección de divulgación), dijo que todos sus libros están en la red y se pueden leer directamente sin pagar por ellos (por ejemplo, http://www.librosmaravillosos.com/matestahi01/index.html). Curiosamente, Paenza ha vendido -libros en papel- ya un millón de ejemplares. El propio autor se pregunta si no habría que reconsiderar toda la industria editorial al respecto y los problemas que dicen tener, con la piratería.

Lo que sí me queda claro es que el mundo ha cambiado. La información ha cobrado una importancia extrema y gracias a las nuevas tecnologías, se tiene más acceso a todo.

Friday, March 30, 2012

¿Correrán la misma suerte los e-books que los archivos de música mp3?


Ya he hablado aquí de lo que pienso sobre el problema de la piratería en la música, pero con la llegada de los libros electrónicos o e-books, hemos visto que podrían terminar igual que sucede con la piratería musical. Y la razón parece ser la misma: son fáciles de copiar, se pueden transmitir por la red y ya existe una serie de formatos por demás estándar, que hacen la vida más fácil a todos.

Amazon, por ejemplo, ha dicho que vende más libros electrónicos que en papel, y puede ser, gracias a la tecnología de las tabletas Kindle, originalmente hechas para leer documentos electrónicos y ahora para jugar, ver videos o llevar las calorías consumidas.

Para obtener un libro electrónico, el proceso es tan fácil como entrar al gran catálogo que tiene Amazon o Barnes & Noble, entre otras tiendas de libros gigantescas. Acceder al volumen que queremos, pagarlo con la tarjeta de crédito y, literalmente, tenerlo en nuestro dispositivo en un par de minutos.

Además de estas tablets para lectura, Amazon permite leer vía una aplicación para la PC. Con ello se incrementa el mercado potencial de lectores, aunque plantea una serie de problemas a los que distribuyen los contenidos, porque es claro que nadie quiere que les roben sus derechos legítimos de autores.

Si usted usa un Kindle u otra tableta dedicada a la lectura de libros electrónicos, probablemente no pueda copiar esos archivos para pasarlos a otras computadoras, propias o de terceros. Amazon, por ejemplo, ha tomado sus precauciones para que un libro electrónico no pase de mano en mano digitalmente, es decir para evitar la reproducción del archivo.

Sin embargo, no parece importar si hay libros protegidos contra copias,o si se hace difícil desbloquearlos para compartirlos con todos. Y no importa por qué hay en el mundo personas dispuestas a escanear si es necesario todo tipo de libros y subirlos a servidores de archivos como 4shared o depositfiles, por ejemplo.

Desde luego que hay muchos libros escaseados deficientemente, pero hay otros que no, que hasta parecen originales sacados de la edición electrónica. Para muchos basta con tener la información, aunque se encuentre en escaneos manchados o con páginas que aparecen torcidas, otros buscarán una edición mejor escaneada y. aunque tengan el libro en formato PDF, querrán comprarlo en papel. Tal vez esto es el recurso de algunos personajes que en la mejor tradición librera saben que no hay como un libro original, hojearlo, revisarlo e incluso olerlo, saborearlo con la vista, sentirlo físicamente.

Este problema de los libros electrónicos tiende a ser cada vez más común. Ya hay una buena cantidad de libros digitalizados en los más diversos temas, desde autoayuda hasta física cuántica, pasando por zootecnia. Con estos formatos electrónicos, compartir información es cada vez más fácil y hay cada vez más herramientas para un escaneo más limpio, como la que se muestra aquí  o esta otra. Me queda claro que la piratería de obras digitales como los e-books se convertirá en un tópico a discutir.

Friday, February 03, 2012

¿Quién tiene la culpa de la piratería?



La piratería parece un mal provocado por los consumidores de contenidos. Hay piratería en las calles, en muchas esquinas de la ciudad de México, por ejemplo, en donde se venden todas las películas que existen, desde las que están en cartelera hasta las de culto, las clásicas. Si uno se sube al Metro verá un ejército de vendedores ambulantes que vagón por vagón ofrecen las mejores obras musicales del "príncipe de la canción", el último CD de Luis Miguel, o los conciertos para violín más bellos de todos los tiempos, entre otros, todo a precios imposibles de hallar en las tiendas: 20 pesitos.

La industria de contenidos (llámese películas, videos, música y/o libros), siempre le echan la culpa a los consumidores, los cuales no parecen comprender que no pueden andar compartiendo sus archivos mp3 o sus libros en formato ePub o PDF. Pero de verdad, ¿es el consumidor final el culpable del problema de la piratería? No necesariamente en mi opinnión. He aquí algunas razones:

Los proveedores de internet se anuncian en los medios hablando sobre lo que puedes hacer en la red de redes: descarga música, comparte videos, usa las redes sociales, etc. Y ya uno se pregunta: si descargar música está litealmente prohibido (a menos que el cantante decida compartir su material), entonces la propaganda es engañosa porque como se están poniendo las cosas, bajar música casi lo convierte a cualquiera en un delincuente. Si bajo un video de youtube o una película de un sitio peer to peer entonces puedo ser catalogado como un criminal en potencia y si acaso, debo verlo solamente yo, aunque la esencia de la vida tenga mucho que ver con el compartir información con otros.

La creación del formato mp3, que tantos megas y megas de almacenamiento nos ha evitado usar, llegó para quedarse pero gracias al mismo las canciones se pueden escuchar sin pérdida de fidelidad (al menos no lo nota quien escucha) y ocupar poco espacio de memoria. Antes una rola en el formato de los CDs de música ocuparía unos 20 a 40 megas. Ahora si acaso 4 megas. Gracias al mp3 se nos ha hecho más simple, rápido y eficiente mandar por medios electrónicos, correo, ftp, por ejemplo, la música que nos gusta a nuestros amigos.

Los fabricantes de hardware también han colaborado haciendo unidades grabadoras de CDs y DVDs. Antes de esto quien quisiera grabar un disco de música lo podía reproducir en un cassette de audio, pero si éste se copiaba a su vez, poco a poco se iba perdiendo calidad. Gracias a los fabricantes de reproductores de CDs y DVDs las copias salen idénticas al original (así que no es cierto que una copia pirata puede dañar tu reproductor de DVDs como ciertos creadores de contenidos nos han querido hacer creer).

Apple, con su tienda iTunes ha hecho su parte. Antes, quien quisiese hacerse de una canción en particular tenía que pagar por un CD que contenía de 10 a 12 canciones, aunque sólo le interesase una sola canción. Gracias a iTunes la industria disquera vende las canciones unitariamente, con la subsecuente pérdida económica porque no hay que gastar una decena de dólares más por tener la canción que nos gusta o la que está de moda. Este cambio de modelo de negocios en el cual Apple lleva la batuta, sin duda colaboró a que las disqueras tuviesen menos ingresos.

Los fabricantes de software también han puesto su granito de arena. Escriben programas para usar las unidades grabadores de CDs y DVDs de maneras por demás eficientes. Estos programas pueden hacer imágenes bit a bit de esos discos para después transmitirlas por la red. Igualmente han creado rippers, programas que permiten leer los discos de música y convertir sus  canciones en el formato mp3. No se necesita ninguna capacidad técnica para esto y cualquiera que sepa usar una computadora de la manera más elemental lo puede hacer.


Y ustedes dirán: bueno, pero los grabadores de DVDs no se hicieron para copiar discos con derechos de autor, así como el software para controlar estos dispositivos. Y tampoco quienes inventaron el formato mp3 habrán pensado que esto provocaría este oleaje de la piratería. Supongamos por un momento que es así pero si nos han dado todos los recursos, de hardware y software para duplicar todo género de información. La mesa está puesta y siendo así, ¿quién no se sienta a comer?

La mejor analogía que encuentro es que nos inviten a un banquete a comer y cuando llegamos no podemos siquiera probar los alimentos. Todo está listo, vasos de vino, botellas descorchadas, suculentos manjares pero no, tenemos prohibido acercarnos a la mesa y si probamos el alimento es nuestra culpa. Ajá.

Yo no dudo que el consumidor final de contenidos también colabore en el problema de la piratería, pero seamos honestos: no son los únicos culpables. Habría que repartir las culpas a todos los actores involucrados en esta obra. Que no nos quieran engañar.