Showing posts with label PDF. Show all posts
Showing posts with label PDF. Show all posts

Tuesday, December 12, 2017

La revolución silenciosa


La historia de la humanidad plantea etapas en donde ocurren hechos que cambian a los seres humanos en cómo hacían las cosas e incluso cómo se comportaban. La revolución industrial, por ejemplo, hizo que de pronto mucha gente perdiera sus empleos y que mucha gente tuviese que literalmente que re-inventarse para poder sobrevivir. Después de la bomba atómica el mundo cambió y ya sabemos que una nueva guerra mundial simplemente sería devastadora para la raza humana. Y si todos estos cambios han movido al mundo, la tecnología ha hecho también lo suyo.

Cuando empezaron a salir las computadoras de 8 bits, las cuales tenían un minúsculo poder a lo que hoy podemos tener en nuestros escritorios, seguro nadie pudo imaginar lo que vendría. Y llegó la miniaturización de chips, de circuitos, y llegaron entonces los primeros reproductores de audio. Con la llegada del formato MP3 y la red de redes, Internet, entonces las personas empezaron a compartir la música y en pocos años pusieron en crisis a las disqueras.

Pero también se inventaron las cámaras digitales y sin poder detener su avance, acabó con el negocio del revelado en fotografía. Y los locales en donde se hacían este tipo de labores empezaron a desaparecer. La tecnología empezaba a hacer una revolución en donde las viejas maneras de hacer las cosas, empezaban a desaparecer casi radicalmente. Hoy, por ejemplo, el negocio de la fotografía ha dado un giro de 180 grados y prácticamente, para la mayoría de las personas, todo es ya digital aunque claro, para los especialistas siempre habrá opciones, menos que antes, pero las habrá.

Y con la llegada de los teléfonos inteligentes, con la propia llegada de los teléfonos que podían conectarse a Internet, nos llevó casi a canibalizar a las cámaras fotográficas y a los iPod, que empezaron a ser parte del hardware del teléfono. No es coincidencia la cita de Wozniak en el sentido que el iPod desaparecería pronto.

Un camino parecido se está empezando a ver con los libros electrónicos. Hay quien dice que el libro no desaparecerá, y quizás sea así, pero evidentemente con las nuevas tecnologías vemos que hay muchos libros en formato PDF, que han sido escaneados por anónimos dentro de la red y que ahora con un click pueden descargarse hasta nuestra computadora. Y pareciera que como pasó con la música, ahora los libros podrían cambiar radicalmente en el modelo de negocios porque claramente si sigue esta tendencia, ni para los escritores será negocio escribir.

Pero si vamos a las nuevas tecnologías y medios, a pesar de las grandes virtudes que ofrece el estar conectado a la red Internet, a poder ver información tanto escrita como multimedia vía nuestras pantallas de la computadora, esta posibilidad está incidiendo fuertemente en el ámbito de las televisoras y los medios electrónicos. Hoy, por ejemplo, vemos que los "youtubers" son invitados a participar en programas de televisión, porque estos son los nuevos comediantes. Y peor aún, con las políticas de empresas como Televisa, que ha tenido que empezar a cerrarle la llave de los grandes salarios a sus estrellas para eventualmente despedirlos, estos personajes se han ido a Internet, y son los youtubers que buscan sobrevivir en este terrible mundo competitivo. Y tal vez gracias a la fama que ya tenían en la TV, puedan mantenerse, pero el hecho es que YouTube, su tecnología para ofrecer contenidos multimedia que cualquiera puede hacer, está haciendo mella en el anterior poder de las televisoras,

Y si aún alguien tiene dudas, véase como los dispositivos como Rocku o el de Amazon, de pronto están dando contenidos de la televisión a demanda del usuario. Ya se acabaron los horarios y el poder de las televisoras para transmitir cuando ellos lo decidieran, la serie que nos gustaba. Hoy podemos verla a la hora que queramos en el momento que deseemos y en el dispositivo que se nos ocurra. Y de pronto los contenidos no los tienen que hacer los que trabajan en las televisoras. Y de pronto la Radio tiene el mismo problema (aunque menor), porque ya se puede hacer radio por Internet. Y en un abrir y cerrar de ojos de menos de 50 años, las cosas cambiaron a tal punto que la silenciosa revolución ya está aquí y quien no se adecue a la misma, simplemente no podrá sobrevivir.

Las revoluciones son siempre lecciones difíciles de entender o asimilar, pero están presentes a través de la historia humana. No son necesariamente malas o buenas. Todo depende si el mundo en promedio mejora y es ahí donde tenemos que evaluar si estamos haciendo las cosas bien o mal, desde luego, como raza humana.

Monday, October 20, 2014

Programación lúdica: Un experimento fallido


Recientemente conseguí una tesis de maestría, de la Universidad de Alberta, en Canadá, la cual habla de un tema que estoy investigando. La tesis se puede descargar directamente en formato PDF del sitio de la mencionada institución. Descubrí que en realidad el PDF es una colección de imágenes, es decir, no es un texto convertido a PDF sino que pareciera que alguien escaneo -quizás página por página- la tesis original y la hace accesible como PDF, aunque investigando un poco más, hallé que no se escaneó, sino que es una imagen microfilmada y pasada a PDF de alguna manera.

La cuestión es que el escaneo de la tesis permite leerla pero, por alguna razón, quedó muy oscura, es decir, cada página muestra las palabras como si estuviesen en “súper-negritas”. Se puede leer, pero cansa, resulta de alguna manera incómodo. Como que el cerebro tiene que esforzarse para entender algunas palabras. Como me empezó a fastidiar esto, pensé que algo se podría hacer, y considerando que de procesamiento de imágenes algo sé, pues he dado este curso por algunos semestres en la Facultad de Ciencias de la UNAM, empecé a buscar qué filtro podría usar para hacer más legible el documento en cuestión.

Se me ocurrió entonces la siguiente idea: tomar cada página del texto, como una imagen JPG y procesarla con un filtro aún por determinar. El primer problema era cómo pasar un archivo PDF a imágenes. Sorpresivamente hallé que más de uno ha tenido esta necesidad y hay algunos programas que funcionan de manera gratuita, en línea, que hacen esta tarea. El que hallé muy conveniente es éste, el cual puede procesar un archivo PDF hasta de 25 megabytes. Suficiente, mi archivo era de 3 megas, aproximadamente.

El convertidor me presenta cada una de las hojas procesadas como imágenes, las cuales puedo descargar una por una, pero el propio sistema en línea me crea un archivo comprimido con todas las imágenes creadas. Así me ahorro el dar unos 102 clics para descargar cada imagen (la tesis en cuestión contiene 102 páginas de principio a fin). Una vez con las páginas convertidas a imágenes JPG, me puse a ver qué filtro podía ser el más adecuado. Hallé que probablemente el filtro “máximo” podría hacer la tarea. Este filtro toma una vecindad de 5 x 5 pixeles y calcula los colores en cada uno de ellos. Se halla el más brillante y ése se coloca en el punto de interés, es decir, en el centro de la vecindad de 5 x 5. Esto es básicamente un filtro llamado de “convolución”, el cual permite hacer filtros como los siguientes: hallar bordes, hacer la imagen más difusa, hacerla más precisa, etcétera.

Como todas las imágenes las tenía en una carpeta, escribí un pequeño programa que lee imagen por imagen (de la carpeta que yo especifico), las procesa y me entrega cada una de las imágenes convertidas. Cuando se tienen todas las imágenes convertidas, entonces se hace el proceso inverso, es decir, se suben a una página todas ellas y un programa en línea las convierte en un archivo PDF (también de forma gratuita).


Hice una prueba usando la imagen que venía en donde leí sobre el filtro máximo y parecía convincente. Entonces tomé las imágenes y las empecé a procesar… El proceso es lento, pues cada una de ellas es de unos 1275 x 1650 pixeles. Además, en un afán de ser más eficiente, antes de procesar cada imagen la pasaba a blanco y negro. Hice un par de pruebas ya con las primeras páginas de la tesis a ver cómo funcionaba el asunto y hallé estos resultados: No funcionó. No fue el filtro adecuado… Habrá que buscar otro. Quizás el filtro “Sharpen” sea el correcto. Fue todo este trabajo fue experimento fallido, pero aprendí bastante al programarlo. Esta es otra de las virtudes de la programación lúdica.

Friday, August 08, 2014

Del pirateo de libros


Hace unos días vi en una página de ajedrez que iba a salir un libro sobre Nimzowitsch, llamado "Nimzowitsch, Move by Move", del MF Steve Giddins. Considerando que tengo un trabajo a medio terminar sobre el gran ajedrecista danés, nacido en Riga, pensé que éste sería un libro por adquirir. Entré entonces a Amazon y hallé que el libro se venderá en esta tienda virtual en un par de meses. En el Reino Unido saldría a principios de agosto. Así que lo puse en mi lista de deseos de Amazon y pensaba hacerme de él.

Pero resulta que en un sitio web al que entro, hallé que la versión electrónica (no PDF ni ePub, sino en formato Chessbase, que parece ser armada por la editorial que edita el libro), para ser descargada gratuitamente. Esto obviamente no es lo más legal del mundo y quiero suponer que alguien que compró la versión electrónica decidió hacerla pública y disponible para todos, pasándose por "el arco del triunfo" los derechos de autor de Everyman Chess y de Giddins.

El libro se ve interesante y cuando salga la versión en papel, la compraré, pero lo que me interesa es ver cómo las editoriales están ya, o empezarán pronto a estarlo, en desventaja ante la facilidad para publicar cualquier contenido en la red. No es el primer libro que se puede conseguir gratuitamente, ni será el último, pero esto habla claramente de que la situación de vender libros ha cambiado radicalmente con la llegada de Internet. De hecho es probablemente la industria editorial la última que ha tenido que empezar a lidiar con el problema de la piratería. Porque ahora no solamente hay quien en un ataque de tiempo libre inesperado, decide escanear un libro, página por página, y subirlo a la red, sino que no falta quien se hace de un libro electrónico, con DRM (derechos digitales de autor), el cual se pueden quitar si se sabe cómo, y entonces el libro queda a disposición de quien quiera descargarlo. Si además, como en el caso que menciono, el libro viene en formato para Chessbase (un manejador de base de datos de partidas), entonces el asunto no tiene vuelta de hoja: libro pirateado, lo que implica menos ganancias a la editorial y al autor.

Yo quisiera pensar que de todas maneras esto podría paliarse buscando de alguna manera un modelo de negocios que pueda satisfacer a todos, tanto editorial (y autor), como consumidores. Hay quienes a pesar de que sus libros están en PDF hacen dinero pues la gente compra sus libros. Un ejemplo es Adrián Paenza y su serie de libros de divulgación: "Matemática... ¿Estás ahí?". Se venden bien y probablemente se descarguen más aún. Es decir, el mecanismo quizás haga que el autor sea más popular y su libro o libros reciban más publicidad y por otra parte, la gente, al ver que el autor pone sus libros legalmente, decida comprárselos.


¿Qué hacer con este problema? No lo sé. Pareciera que muchos autores no tienen grandes preocupaciones al respecto. Sin embargo, es interesante hacer notar que por ejemplo, mi libro de Editorial Selector "Perfeccione su Ajedrez", se había descargado de uno de estos depósito de archivos públicos, unas 1000 veces. Es decir, son regalías que no recibiré y es dinero que la editorial tampoco recibirá.

Opino pues que se necesita un nuevo modelo de negocios. Sin duda Internet ha logrado cambiar el paradigma de cómo hacíamos antes muchas cosas y que hoy simplemente eso ya no funciona.

Friday, July 25, 2014

El inevitable pirateo


Hoy en día pareciese que el problema del pirateo de música es tan común que ya nadie dice nada. Si nos subimos al Metro, por ejemplo, nos hará encontrar casi por definición a algún “vagonero” que vende todos los “exitos de José José” (o Luis Miguel), por la irrisoria cantidad de diez pesos. Si uno decide comprar el disco en cuestión, el vendedor incluso lo garantizará. Y yo entiendo que la industria del disco debe estar haciendo berrinches incontables por esto, pero evidentemente no hay nada que hacer. Controlar que la gente no se copie la música parece ser tan complicado como evitar que se copien películas en DVD o incluso Blu-ray.

Pero aparte de esto, otro componente de la piratería es el que se refiere a los libros. Con la llegada de los formatos electrónicos, ePub y PDF, por ejemplo, muchas obras ya han sido pasadas a este tipo de archivos electrónicos. Ahora mandar un libro por correo electrónico o usando los servicios de mensajería que ofrecen sistemas como HighTail, por ejemplo, resulta algo fácil de hacer.

El inicio del pirateo de libros se basa en la capacidad de las cámaras digitales para fotografiar página por página, o bien, a los “scanners”, que son como fotocopiadoras personales. Pero para ello había que hacer dos cosas: una era tener una buena cámara digital o un dispositivo que escaneara los libros hoja por hoja. Esta última labor resultaba bastante fastidiosa, pero si se quería escanear un libro completo, se podía hacer. De hecho, con esta tecnología “casera”, surgieron programas que permitían poner todas las fotos automáticamente en un archivo PDF y listo, teníamos un nuevo libro digitalizado.

Es fácil y económico hacerse de un dispositivo para escanear libros. La mejor opción es sin duda el usar una buena cámara digital. Sin embargo, tenemos el caso de Amazon, que con su Kindle, vende versiones electrónicas de muchos libros y estas parecen estar a buen resguardo de los piratas, porque aparentemente, no se pueden copiar a otros dispositivos. Corrijo: bueno, sí se pueden copiar a otros dispositivos, pero sólo funcionarán con el Kindle (o la versión de software para PC), del que los haya comprado. Si se dañan o si el disco duro que los contiene se echa a perder, Amazon los tiene en su nube y de nuevo podría uno descargarlos pero de nuevo, no se pueden compartir estos libros electrónicos con otros dispositivos.

Hay torrents en donde se supone, hay muchos libros a los cuales se les ha quitado los trucos que Amazon ha puesto para que solamente el dueño legal de un libro pueda leerlos. No sé si existan todos esos libros o sea simplemente un anzuelo para caer en algún desagradable virus o en el infame “adware”. Ahí cada quien tomará sus riesgos y sus decisiones. Sin embargo, es evidente que aparte de los libros, las películas, el software y los programas de televisión, ahora los libros se incorporan a la piratería.

¿Qué se puede hacer? Probablemente nada realmente. La piratería siempre existirá y quien no haya pirateado un contenido de otro, que lance el primer CD. Tal vez el único remedio sea cambiar el modelo de negocios. Apple, cuando sacó su tienda de músicas vendió el primer día un millón de dólares (dicen), a un dólar por canción. Este modelo hace que ya la gente no compre un disco por 15 dólares donde al consumidor lo único que le interesa es una o dos canciones de ese disco en particular. Pero es claro que la gente estaría dispuesta a comprar música si se le da una buena opción en costo.  Con este mismo criterio, con los libros podría hacerse algo parecido. Hoy en día en Amazon un libro en papel puede costar -digamos- 15 dólares, pero el mismo libro en formato electrónico cuesta 14.50 o mínimo 13.50 dólares. Esa diferencia entre formatos no es suficiente para pensar en comprarlo en el formato electrónico. Si un libro en papel cuesta 15 dólares, la versión electrónica quizás podría  costar 4 o 5 dólares. Ya aquí las diferencias parecen significativas y quizás sea la solución al problema de la piratería. A la gente, si se le da un precio razonable, comprará los productos.

Amazon se tomó el camino complicado, el de los derechos digitales, el de las codificaciones de cada libro para personalizarlo con el autor. Es una brecha llena de dificultades técnicas, amén de que incluso los lectores que compren libros así pueden hallar problemas. Puedo entender que no será fácil convencer a las editoriales de cambiar el modelo de negocios, pero como con la música, o cambian el modelo de ventas o serán pirateados sin misericordia. y se acabará el negocio.

Saturday, March 15, 2014

Las dificultades del mundo digital


Hoy pareciese que todos son ventajas en el mundo digital. Se pueden transmitir a miles de kilómetros, casi instantáneamente, documentos completos en formato electrónico, PDF, EPub, etcétera. De a música ni hablar, que ya se ha digitalizado desde hace años y con los formatos de compresión, como mp3, y además, el acceso a banda ancha, pues tenemos que la música de todos los géneros está en muchísimos dispositivos móviles, teléfonos, ipods y tablets. Con respecto a las imágenes, evidentemente tenemos también gigantescos acervos digitales de fotografías.

Pero todo esto conlleva una dificultad: ¿cómo le vamos a hacer para guardar toda esta información en el transcurso de los siguientes años? Porque es claro que sí, cada vez se digitalizan más cosas, pues el manejo digital siempre es mucho más simple que el manejo de otros formatos, y por ende, la información crece y crece.

Pensemos en los años en donde había Apple //e, con discos flexibles, floppies, de 77K bytes por lado, es decir, uno podía almacenar programas en medios en los que hoy día no cabe siquiera una imagen de no muy alta resolución. Y es cierto que todos los días se están creando nuevos medios que  pueden almacenar cada vez más ceros y unos. El CD, hace unos años, podía guardar la generosa cantidad de 650 MBytes, aproximadamente. Ahora esto parece ridículo e insuficiente. De hecho, la siguiente tecnología nos trajo el DVD, el cual puede guardar a grosso modo, unos 5 GBytes. Y resulta que esto parece tampoco ser suficiente. Las necesidades del mundo digital nos obligan a requerir cada vez más de medios de almacenamiento y esto, aunque está bajando de precio, es una parte que finalmente tiene su costo.

Hoy podemos ver memorias USB con 2, 4, 8, 16 y 32 GBytes a precios relativamente sensatos, pero más almacenamiento requiere de más dinero en la cartera y todo parece indicar que la misma tecnología nos empuja a ir siempre por más capacidad para guardar los contenidos digitales. Pero el problema no es sólo guardar más información, sino saber que esa información la podamos recuperar cuando la necesitemos. Eso implica hacer respaldos. Por ejemplo, yo tenía un disco de un terabyte que estaba usando para respaldar mi información. Hasta el momento en que ocurrió un desastre, llevaba unos 250 GBytes respaldados, pero en ese momento el disco falló. Aparentemente podré arreglarlo yendo con un especialista para que rescate mis datos, pero ojo, el disco duro era sólo de respaldos, no lo usaba para ninguna otra cuestión y falló. La tecnología no tiene palabra de honor, ¿verdad?

Así pues, si hubiese querido respaldar ese disco duro tendría que haber comprado unos 50 DVD y empezar a copiar la información del disco de 1 Tbyte. Pero eso no es suficiente. Los discos grabables tienen una vida útil, pues el sustrato en donde uno escribe tiende a degradarse en el futuro. Así, puede pasar que nuestros respaldos no se puedan leer o bien, se lean con errores en algunos casos después de algunos años de haber hecho esos respaldos. De nuevo, respaldar -aunque protege- no es la solución final.

¿Qué debemos hacer entonces? Yo pienso que la solución es la nube, sí, en donde por una cuota al mes podré subir toda la información que quiera y en donde el proveedor de este servicio me garantizará que no la perderé. ¿Qué harán los que tengan este negocio? Buscarán procedimientos para minimizar la pérdida de daos y tendrán sistemas distribuidos que se pagarán (incluso con utilidades para la empresa) con las cuotas de los abonados.

La ventaja de la nube es clara: nuestros datos siempre podrán estar accesibles sin importar en qué máquina estemos. Si nuestra computadora se arruina, nuestros datos se podrán descargar en la nueva máquina sin problemas. Ésa parece ser la gran solución, pero hoy día un tema ensombrece esta posibilidad: la seguridad de nuestros datos.

La pregunta es ¿cómo los proveedores de la nube van a garantizar que nadie verá mis datos? La palabra del proveedor no parece ser suficiente pues ya en Estados Unidos, por ejemplo, la Agencia Nacional de Seguridad, NSA, probó que podía meter sus narices donde se le antojara. ¿Qué seguridad podrán tener los datos? Nadie lo sabe. Es claro que es un tema muy sensible para todos y pienso que mientras esto no se solucione, la nube estará dando saltos aquí y allá buscando posicionarse. ¿Lo logrará?

Friday, August 09, 2013

Nueva revista de ajedrez en formato electrónico


Editorial Chessy, dirigida por el GM Alfonso Romero, ha decidido sacar una nueva revista de ajedrez gratuita, en formato electrónico. Son 30 páginas con mucha información para todos los niveles de ajedrecistas. Con la colaboración de Maestros Internacionales y Maestros FIDE como Luis Bernal, Claudio Minzer, Luis Fernández Siles y Amador González de la Nava, se espera que sea lo suficiente atractiva para que los aficionados como los maestros, encuentren temas de su interés. Se espera aumentar la nómina de ajedrecistas que puedan colaborar en este interesante esfuerzo, el cual habla finalmente de la pasión que sentimos por el ajedrez.

Por el momento la revista es bimensual, gratuita y sin duda, de calidad. Los que quieran suscribirse a los siguientes numeros, envíen un email a editorialchessy@gmail.com con asunto SUSCRIPCION numero 1 en adelante.

Quien quiera descargar la tercera revista, lo puede hacer aquí .

Saturday, November 03, 2012

Libros electrónicos interactivos de ajedrez


Más de uno sabrá de mi afición por el ajedrez, pero no lo es solamente por jugar torneos, sino también con lo relacionado al cómputo y el juego ciencia, que en mi opinión hacen una mancuerna perfecta. El ajedrez -creo yo- se ha popularizado mucho más desde que se puede jugar a través de Internet, con programas clientes como el del ICC (Internet Chess Club), o en otros servidores (como FICS -Free Internet Chess Server). Pero además de esto, hay programas para estudiar ajedrez, videos, bases de partidas (que contienen prácticamente toda la historia del ajedrez registrado), monografías de aperturas, libros en pdf, etcétera. La última inclusión son los libros electrónicos interactivos de ajedrez, que me da la impresión, podrían llegar para quedarse.

Un libro electrónico es para muchos la versión para la computadora de un libro tradicional. Sin embargo, gracias al software, este tipo de libros pueden ser más que una versión en pantalla de lo que podemos leer. Por una parte, en algunos libros y programas adecuados para ello, podemos hacer notas, poner marcadores, subrayar, etcétera. De hecho, el Kindle de Amazon puede hacer todo esto con los libros electrónicos y lo mejor, estas notas son personalizadas. Otro que lea el mismo libro en ese dispositivo no tiene porqué ver las notas puestas por otro lector. La realidad es que los libros electrónicos tienen muchas virtudes que cada vez cobran más adeptos. De hecho ya Amazon ha declarado públicamente que vende más libros electrónicos que en papel. Así de sorprendente.

Pues bien, en lo que se refiere al ajedrez, hay libros electrónicos del tema, pero finalmente el usuario requiere de sacar tablero, disponer las piezas y reproducir las partidas de ajedrez que ahí se presentan. Más de uno se habrá preguntado por qué no hay algún programa que saque ventaja de la interactividad que puede dar la computadora -or ejemplo- poniendo un tablero electrónico donde se pueden llevar a cabo las jugadas, así el estudioso del juego no tendría que sacar su tablero virtual y reproducir las partidas como antaño. Pues bien, he aquí un esfuerzo español sobre esta idea, pues ya antes habíamos reseñado un modelo de libros electrónicos para ajedrez hecho por norteamericanos. En este caso la aplicación de libros electrónicos de ajedrez es gratuita. Y para demostrar la bondad de la misma hay algunos archivos con información ajedrecística que puede decargarse y leerse en la aplicación.

Gracias a este programa, podemos seguir el texto y la partida directamente en la pantalla de la computadora. Podemos dar click en cualquier parte de la partida que estamos estudiando y el sistema desplegará el tablero en el momento correcto de la misma. La virtud de este sistema contra el de los norteamericanos es que éste, para empezar, está en español y es algo que más de uno agradecerá. Quizás el cuello de botella para que este tipo de aplicaciones prospere y tenga éxito dependerá de si pueden generar documentos interactivos de calidad con la suficiente prontitud. En el mundo del ajedrez se publican decenas de libros por semana, y no es exageración.

Si la creación de los libros en el formato que use este sistema interactivo es demasiado lenta, los ajedrecistas terminarán haciendose de los libros en pdf, sin las posibilidades que ChessApps ofrece (curioso que el nombre esté en inglés). Como sea, a quien le interese mejorar en el juego ciencia esta opción puede resultar atractiva. Ya en la tienda virtual hay algunos artículos y revistas que pueden verse con este programa interactivo. Desde luego que el negocio de quienes crearon esta aplicación es vender contenidos. Si estos están a buen precio yo no dudo que será todo un éxito en el pequeño pero apasionante mundo del ajedrez.

Referencias: ChessApps

Saturday, September 29, 2012

La otra cara de la piratería


Ya he hablado acerca de la piratería. Es claro que a los creadores de contenidos esto es un problema real el cual, en mi opinión, no tiene solución a corto plazo. Se han inventado toda clase de macanismos para evitar que terceros pirateen contenidos con la subsecuente mengua de ingresos por parte de los que originalmente los crearon. Sin embargo, la realidad es que cada vez hay más contenidos en la red, que quienes los descargan no pagan derechos de autor.

Por ello, en principio, se han intentado estas iniciativas como SOPA, PIPA y ACTA, entre otras. El problema de todas estas ideas es que buscan controlar no solamente el asunto del pirateo de los contenidos, sino que buscan controlar directamente a todos los usuarios de la red. Convertirse finalmente en un "gran hermano", que todo lo ve, que todo lo escucha, que todo lo revisa, al mejor estilo orwelliano.

De los esquemas más interesantes para evitar la copia ilegal está el modelo de negocios que implantó el iPad/iPhone, en donde el poseedor de un teléfono o dispositivo de esa marca, entra a la tienda virtual y descarga el programa que le interesa, pagándolo con su tarjeta de crédito. El programa se descarga al teléfono o tablet de inmediato. Se usa y listo. No hay manera, al menos de forma simple, de que el usuario decida copiar ese programa a otro dispositivo, pues no hay comandos ni forma sencilla de realizar esto, si es que se puede. ¿Qué pasa si el teléfono/tablet pierde toda la información que el usuario ha comprado y descargado de la tienda en línea? No hay problema: puede redescargarlo sin costo. El sistema de alguna manera reconoce que ese dispositivo ya pagó por esas apps y se las deja descargar de nuevo sin costo alguno.

Amazon, con su Kindle, ha intentado esto, pero quiero creer que la cuestión parece más difícil de controlar. Una cosa es una app diseñada para el dispositivo móvil y otra un libro, el cual más de uno querría leer. Entonces surge la pregunta: ¿si compré el libro para mi dispositivo, por qué no puedo leerlo en mi computadora o en todo caso, si se me antoja, imprimirlo en mi casa? Finalmente no es como el software que se licencia en muchos casos. En lo que se refiere a libros, estamos hablando que cuando compro un libro físicamente ya es mío. Lo puedo subrayar, prestar, leer a otros en voz alta, etcétera. ¿Por qué un libro electrónico, porque está en ese formato, no puede ser susceptible de ser usado como un libro tradicional?

Pero más allá de esta cuestión, ahora quien escribe esto enfrenta la piratería. Un libro mío de ajedrez, de Editorial Selector, ha sido escaneado y puesto públicamente en algunos blogs que tratan sobre el juego ciencia, en donde en muchos casos los artículos son simples enlaces a depósitos de archivos públicos (mediafire, depositfile, entre muchos otros). Cualquiera puede descargar mi libro sin que tenga que pagar por él. Los dueños de los blogs indican -quizás como medida precautoria y curándose en salud- que es responsabilidad de quien descarga los contenidos. De hecho incluso indican que si al que descarga un libro en pdf le gusta, pues que le compre.

Yo -confieso- muchas veces he descargado libros en pdf y no he pagado por ello. En ocasiones ha sido mera curiosidad para poder ver qué temas contiene el libro. En otros casos, porque "me duele el codo" pagar por el mismo. Si el libro me convence, muchas veces lo he comprado. En otros casos quizás siga en mi computadora, durmiendo el sueño de los justos.

Por esto último, no he reclamado al sitio web donde vi mi libro muy bien escaneado. Además, conozco las consecuencias de querer detener que se distribuya en estos sitios de forma gratuita. Sé que pedir (o exigir) que el libro se quite de esos sitios implica que aparecerá en otros tantos blogs. El asunto es incontrolable y no tiene una solución satisfactoria.

Sin embargo, el ver mi libro escaneado y puesto a disposición pública me hizo sentir curiosidad: ¿cuánta gente lo habrá descargado ya? Al momento de escribir esto hay un total de 1150 descargas. Esto significa que más de 1000 ajedrecistas se interesaron por el libro que -tal vez- no pueden adquirirlo en donde viven, o bien, simplemente no quieren comprarlo. En este sentido, podría verse como una especie de promoción desinteresada de mi obra. Finalmente uno escribe un libro porque tiene algo que decir, que no se ha dicho o bien, que enriquece lo que ya se ha dicho sobre un tema.

Y esto es precisamente la otra cara de la piratería. Gracias a quienes escanean y ponen públicamente información de otros, se pueden promover estos autores, además de que en muchos casos, habrá quien pueda sacar provecho de los contenidos, sin tener que estar limitado por las cuestiones comerciales. No todo es terrible en la piratería.

Wednesday, May 23, 2012

El acceso a la información hoy


Para nadie es un secreto que desde hace muchos años juego y estudio al ajedrez. Es como una segunda carrera a la cual le invertido probablemente más años que a la física y/o la computación. La realidad es que el juego ciencia tiende a convertirse en obsesivo para aquellos que lo practican oficialmente, es decir, van a torneos y siguen las competencias internacionales vía Internet, además de jugar, desde luego, a través de algún portal específico para los amantes del juego ciencia.

Libros de ajedrez, discos compactos con monografías de apertura, ejercicios de táctica, videos con las explicaciones de connotados maestros sobre las partidas más fantásticas de todos los tiempos, son ya parte de las biblioteca (y discoteca) de todo aficionado al ajedrez. La información se multiplica y no es casualidad que los ajedrecistas de hoy día juegan mucho mejor que los de hace 50 años. Hay muchas más posibilidades, más recursos, más información. Y si a esto añadimos las bases de partidas, que ya cuentan con unos 5 millones de las mismas, registrando todo el ajedrez en el mundo, además de los motores de ajedrez (los "engines"), que juegan mejor que el 99.99% de los seres humanos en el planeta, pues tenemos un panorama nunca antes conocido. Por ello, ver a grandes maestros de 12, 13 o 14 años parece que ya no asombra a nadie. Muchos jugadores jóvenes, que están llegando al pináculo del ajedrez mundial seguramente se formaron con toda esta información que antes, simplemente, no era accesible. Baste un dato: el Excampeón del Mundo, Anatoly Karpov, me dijo en la entrevista que tuve la suerte de hacerle, que cuando jugó contra Korchnoi en Baguio, Filipinas, por el Campeonato Mundial, el equipo de karpov llevó unos 400 kilos en libros. Hoy todos esos libros cabrían, por ejemplo, en un Kindle.

Más de uno podrá decirme que sí, efectivamente hay mucha más información para el ajedrecista, y que además, se genera día a día más y más, pero que el problema es acceder a toda esta cantidad de información. Los libros de ajedrez se multiplican y es probable que haya más libros sobre el juego ciencia que sobre cualquier otro juego de mesa. No sé cuántos libros saldrán por año que versen sobre algún tema de ajedrez en el mundo por año, pero es evidente que son muchos, demasiados para que se puedan tener todos.

Pero el costo parece ya no ser un problema. Mi percepción es que gracias a la red Internet el acceso a toda esta información ya no es problema. Ahora tenemos algunos factores que han cambiado las cosas. Por ejemplo, hay más acceso a la llamada banda ancha (al rato será fibra óptica, que promete aún más velocidad), con lo cual, se pueden descargar libros completos en poco tiempo (un par de minutos). Por otra parte, hay escáner para "fotocopiar" en formato electrónico -página a página- cualquier título de ajedrez. Hay además programas que permiten tomar todas estas imágenes digitalizadas y armarlas en forma de libro en formato PDF. Así, de pronto, más de un aficionado al ajedrez, con cierto tiempo libre, puede escanear su libro favorito y después subirlo a algún depósito de archivos como MediaFire o DepositFiles, en donde cualquier puede descargarlos sin ningún costo.

Hoy en día los libros están empezando a correr con la suerte de la música en mp3. Ahora libros en formato DjVu y PDF son fácilmente accesibles y sin costo, aunque es claro que todo esto tiene las mismas connotaciones de ilegalidad que cuando se discutía (y se sigue discutiendo, lo sé), el problema de la piratería en la música. Sin embargo, debo decir que a pesar de los sitios que amables aficionados han puesto a disposición del ajedrez y de la información sobre el tema, a mí muchas veces me gusta tener el libro en papel. Eso de leer en la pantalla en muchas ocasiones no me parece cómodo, amén de que tengo que confiar la información a un dispositivo móvil electrónico, que si nos falla en el momento crítico, nos deja sin los libros digitalizados. A un libro en papel le puede caer agua, ensuciarse, doblársele las páginas y aún así, poder ser leído. Por ello, si de verdad me interesa un libro pues lo compro.

Quizás la ventaja está en que muchos libros de ajedrez ahora puedo descargarlos a ver si me late tenerlos o no. Es como una extensión de lo que hace por ejemplo Amazon, que permite "hojear" los libros que vende, aunque en algunas páginas (índice, un par de capítulos iniciales y ya). Aquí podemos "hojear" todo el libro. Obviamente muchas veces también es importante la calidad del escaneo del libro. En ocasiones ésta es muy deficiente y la verdad es que en ese caso, prefiero el libro en papel.

Ahora bien, hay quienes por simple amor al arte ponen en formato PDF, escaneados, libros que incluso ya no se consiguen en ninguna parte (por ejemplo el de Botvinnik, Computers, Chess and long range planning, que en pasta dura cuesta unos 72 dólares en Amazon (yo lo compré en Hastings, Inglaterra, por unos 3 libras, en pasta dura, aunque algo maltratado). Para esos casos es mejor eso a no poder hacerse de la información.


Pero aún así, habría que poner en tela de juicio si de verdad la piratería de libros terminará siendo como la piratería de la música. Por ejemplo, Adrian Paenza, autor de una serie de libros como "Matemáticas, ¿estás ahí?", en las entrevistas que dio la semana pasada en México (pues vino a promover su última obra de su colección de divulgación), dijo que todos sus libros están en la red y se pueden leer directamente sin pagar por ellos (por ejemplo, http://www.librosmaravillosos.com/matestahi01/index.html). Curiosamente, Paenza ha vendido -libros en papel- ya un millón de ejemplares. El propio autor se pregunta si no habría que reconsiderar toda la industria editorial al respecto y los problemas que dicen tener, con la piratería.

Lo que sí me queda claro es que el mundo ha cambiado. La información ha cobrado una importancia extrema y gracias a las nuevas tecnologías, se tiene más acceso a todo.

Friday, February 03, 2012

¿Quién tiene la culpa de la piratería?



La piratería parece un mal provocado por los consumidores de contenidos. Hay piratería en las calles, en muchas esquinas de la ciudad de México, por ejemplo, en donde se venden todas las películas que existen, desde las que están en cartelera hasta las de culto, las clásicas. Si uno se sube al Metro verá un ejército de vendedores ambulantes que vagón por vagón ofrecen las mejores obras musicales del "príncipe de la canción", el último CD de Luis Miguel, o los conciertos para violín más bellos de todos los tiempos, entre otros, todo a precios imposibles de hallar en las tiendas: 20 pesitos.

La industria de contenidos (llámese películas, videos, música y/o libros), siempre le echan la culpa a los consumidores, los cuales no parecen comprender que no pueden andar compartiendo sus archivos mp3 o sus libros en formato ePub o PDF. Pero de verdad, ¿es el consumidor final el culpable del problema de la piratería? No necesariamente en mi opinnión. He aquí algunas razones:

Los proveedores de internet se anuncian en los medios hablando sobre lo que puedes hacer en la red de redes: descarga música, comparte videos, usa las redes sociales, etc. Y ya uno se pregunta: si descargar música está litealmente prohibido (a menos que el cantante decida compartir su material), entonces la propaganda es engañosa porque como se están poniendo las cosas, bajar música casi lo convierte a cualquiera en un delincuente. Si bajo un video de youtube o una película de un sitio peer to peer entonces puedo ser catalogado como un criminal en potencia y si acaso, debo verlo solamente yo, aunque la esencia de la vida tenga mucho que ver con el compartir información con otros.

La creación del formato mp3, que tantos megas y megas de almacenamiento nos ha evitado usar, llegó para quedarse pero gracias al mismo las canciones se pueden escuchar sin pérdida de fidelidad (al menos no lo nota quien escucha) y ocupar poco espacio de memoria. Antes una rola en el formato de los CDs de música ocuparía unos 20 a 40 megas. Ahora si acaso 4 megas. Gracias al mp3 se nos ha hecho más simple, rápido y eficiente mandar por medios electrónicos, correo, ftp, por ejemplo, la música que nos gusta a nuestros amigos.

Los fabricantes de hardware también han colaborado haciendo unidades grabadoras de CDs y DVDs. Antes de esto quien quisiera grabar un disco de música lo podía reproducir en un cassette de audio, pero si éste se copiaba a su vez, poco a poco se iba perdiendo calidad. Gracias a los fabricantes de reproductores de CDs y DVDs las copias salen idénticas al original (así que no es cierto que una copia pirata puede dañar tu reproductor de DVDs como ciertos creadores de contenidos nos han querido hacer creer).

Apple, con su tienda iTunes ha hecho su parte. Antes, quien quisiese hacerse de una canción en particular tenía que pagar por un CD que contenía de 10 a 12 canciones, aunque sólo le interesase una sola canción. Gracias a iTunes la industria disquera vende las canciones unitariamente, con la subsecuente pérdida económica porque no hay que gastar una decena de dólares más por tener la canción que nos gusta o la que está de moda. Este cambio de modelo de negocios en el cual Apple lleva la batuta, sin duda colaboró a que las disqueras tuviesen menos ingresos.

Los fabricantes de software también han puesto su granito de arena. Escriben programas para usar las unidades grabadores de CDs y DVDs de maneras por demás eficientes. Estos programas pueden hacer imágenes bit a bit de esos discos para después transmitirlas por la red. Igualmente han creado rippers, programas que permiten leer los discos de música y convertir sus  canciones en el formato mp3. No se necesita ninguna capacidad técnica para esto y cualquiera que sepa usar una computadora de la manera más elemental lo puede hacer.


Y ustedes dirán: bueno, pero los grabadores de DVDs no se hicieron para copiar discos con derechos de autor, así como el software para controlar estos dispositivos. Y tampoco quienes inventaron el formato mp3 habrán pensado que esto provocaría este oleaje de la piratería. Supongamos por un momento que es así pero si nos han dado todos los recursos, de hardware y software para duplicar todo género de información. La mesa está puesta y siendo así, ¿quién no se sienta a comer?

La mejor analogía que encuentro es que nos inviten a un banquete a comer y cuando llegamos no podemos siquiera probar los alimentos. Todo está listo, vasos de vino, botellas descorchadas, suculentos manjares pero no, tenemos prohibido acercarnos a la mesa y si probamos el alimento es nuestra culpa. Ajá.

Yo no dudo que el consumidor final de contenidos también colabore en el problema de la piratería, pero seamos honestos: no son los únicos culpables. Habría que repartir las culpas a todos los actores involucrados en esta obra. Que no nos quieran engañar.  

Tuesday, July 05, 2011

¿De verdad queremos tener libros electrónicos?


Amazon, el vendedor más importante de libros vía Internet ya dio cifras al respecto de los libros electrónicos: hace apenas unos meses ya se venden más que sus equivalentes en papel. Y esto da en qué pensar, porque con la llegada del Nook de Barnes & Noble y del Kindle, del propio Amazon, amén de otros lectores de libros electrónicos, es clara la tendencia: los libros electrónicos probablemente desplacen a los de papel, primero porque son más baratos (tal vez cuestan casi la mitad de lo que salen sus equivalentes físicos), y además, se pueden guardar en los dispositivos lectores por cientos. en el Kindle probablemente se pueden almacenar al menos unos dos mil libros completos. ¿Cuánto espacio necesitaríamos físicamente para albergar esa cantidad de volúmenes? (aunque sean libros de bolsillo).

Por estas ventajas, parecen ser los libros electrónicos la alternativa del siglo 21 y las ventas parecen demostrar que ése es el derrotero a seguir. De hecho, en términos reales, actualmente se puede subrayar en un libro electrónico, se pueden enfatizar párrafos como cuando uno subraya con plumón verde/amarillo o naranja párrafos enteros. Se pueden poner "post-it" electrónicos y además, se puede dar el dispositivo lector a alguien más y si queremos, podemos evitar que se vea lo que hemos subrayado y las notas que hallamos hecho.

¿Pero todas estas ventajas son suficientes para abandonar al viejo libro en papel, el cual sí, ocupa espacio en los anaqueles, en los estantes de los libreros, pero que tienen una ventaja sobre los libros electrónicos que me parece fundamental: no necesitan de energía eléctrica para poderlos leer. No importa si se maltratan un poco (por ejemplo, si les cae agua). A lo más tendremos algunas hojas dobladas o arrugadas quizás por el efecto del agua sobre el papel, pero podrá seguir siendo leíble. Intenten dejar su Kindle en el coche en un día muy cálido. Quizás un par de horas después el dispositivo se haya echado a perder. Y ni hablar del agua, pues si le cae, probablemente quede estropeado. Y bueno, no quiero olvidar de mencionarme la posibilidad de que se caiga el lector electrónico (pasa que se caen los libros, por qué no los lectores electrónicos que son como un libro en tamaño y forma). Probablemente queden inutilizados.

Pero vayamos más allá. ¿Qué ocurriría si pasa el tiempo, digamos unos años y uno, lector cuidadoso, sacó respaldos a discos compactos de los libros electrónicos que hemos comprado? Quizás la batería del lector electrónico ya no funciona igual o ya salieron dispositivos mejores, más eficientes. O bien, ¿qué haríamos si nuestros respaldos no se pueden leer? Porque ha de saberse que el sustrato vegetal con el que se hace la capa de almacenamiento de los discos compactos tiene una vida útil de unos años. Yo de hecho tengo muchos respaldos que ya simplemente me marcan error cuando quiero leerlos en la computadora. Claro, hablo de respaldos de quizás cuatro, cinco o más años. ¿Cómo podré recuperar esa información? Si fuesen libros en papel no tendría que preocuparme de ello, pues en el peor de los casos esos libros que no hubiese abierto hace mucho simplemente estarían durmiendo el sueño de los justos. Pero ahí estarían, con su información incólume, desafiando al tiempo, al futuro, cosa que -probablemente- no pasaría con los libros en formato electrónico.

Por ello no estoy muy seguro que sea una buena idea acumular libros electrónicos. Por una parte, estaremos obligados a ver cómo voy a respaldar esa información (que ya compré, por ejemplo), para mantenerla accesible en el momento que la necesite, ya sea dentro de dos días o diez años. Por otra, tendremos que mantener funcional el lector de libros electrónicos, el cual cambiará con el tiempo porque saldrán mejores versiones, más rápidas, con más capacidad de almacenamiento y con más características que las anteriores. Y entonces nos veremos obligados a llevar esta nueva carga sobre nuestras espaldas para no perder información.

Sin duda los libros electrónicos tienen muchas ventajas pero también tienen sus desventajas, que no son pocas. Por eso yo pensaría muy bien si debo empezar a hacerme de una biblioteca digital o mantenerme en la tradición del libro en papel, impreso, que se puede tocar e incluso oler. Tal vez, sin embargo, aún no es tiempo para estas decisiones. Habrá que ver si "la nube" mantendrá los libros que compre en ese espacio insondable e infinito que parece ser Internet. Habrá que esperar un poco, pienso, a ver cómo se mueve esta industria.