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Monday, October 09, 2017
¿Es el ser humano bueno?
Hoy, como muchos otros días, recibo correos en donde se me indica que se ha bloqueado mi cuenta en el banco X y para desbloquearla debo ir a una página web en donde me pedirán mis datos y mis contraseñas. La página a la que me remiten, en su URL no dice por ejemplo, www.santander.com, sino www.satander.com, en un afán de que lea mal y que crea que estoy en la página oficial del banco en cuestión. A todo esto, lo que veo es una página idéntica al del banco, nada más que con los enlaces a sitios que desde luego, no corresponden a la institución financiera.
Y hoy me llega un correo diciendo que mi cuenta de Netflix tiene problemas. Y sí, debo tenerlos porque ni cuenta de Netflix tengo. O bien, me indican que Amazon me da por ser un gran cliente un bono de 50 dólares, lo cual, al entrar en los enlaces correspondientes, es fácil darse cuenta que esto no tiene nada que ver con la tienda de libros en línea. Es otro sitio falso que quiere que conteste preguntas personales, que le dé datos confidenciales, etcétera...
Pero por si fuera poco, desde hace unos días he empezado a recibir una andanada de correos de hermosas damas rusas que quieren todo conmigo. Algunas incluso me dicen que no saben por qué ya no les contesté. Es raro que pregunten eso porque simplemente nunca les escribí.
No falta, evidentemente la señora en África, que tiene muchos millones, un marido muerto, ella enferma terminal de cáncer, que quiere donarme toda su fortuna a mí, un absoluto desconocido, para que entonces le cumpla su última voluntad y haga un centro para niños pobres además de quedarme con un estupendo bono de muchos millones por mi gran obra. Pero claro, todo esto no puede ser verdad y no lo es.
Y podría seguir en esta lista absurda de mentiras por correo que recibo constantemente. En todos los casos hay un afán de defraudarme de alguna manera. La red Internet está llena de sitios en donde se reportan todos estos fraudes pero la ingenuidad humana parece siempre sobrepasar todas las advertencias. Y no importa que les diga que no, no hay nadie en el mundo que le va a regalar millones de dólares por su linda cara o bien, no, no existe una escultural mujer de ojos azules y sonrisa de dientes blancos, perfectos, con medidas asombrosas de modelo, que quiera ser tu esposa.
Quienes escriben esos correos saben que sus mentiras y sus maquiavélicas ideas para defraudar a los remitentes nunca recibirán castigo. Y por eso son capaces de mentir, de poner fotos falsas, de hacer alusión a sitios web para dar credibilidad a sus falsedades o mandar fotos de alguna anciana en un hospital para supuestamente hacer creíble su trampa (http://la-morsa.blogspot.mx/2017/03/la-tecnologia-contra-el-fraude-nigeriano.html). Y confían en los seres humanos ingenuos, que ante la posibilidad de ganar dinero sin hacer nada, se les nubla el mínimo razonamiento y caen en la trampa.
Pero fuera de todo esto, en este cotidiano acto de borrar a todos estos tramposos (porque nada m's se puede hacer realmente), me pregunto algo: ¿es acaso el hombre un ser bueno? ¿y si la respuesta es afirmativa, por qué hay tanto tramposo que se muestra por Internet? ¿No será finalmente que la naturaleza humana tiene más que ver con la maldad?
Thursday, January 21, 2016
Mientras más conozco a los seres humanos...
Dice un popular dicho que "Mientras más conozco a los seres humanos más quiero a mi perro", y creo que la frase contiene mucho de verdad a la luz de una serie de eventos que vivimos cotidianamente. Entremos a nuestro correo electrónico, por ejemplo. En mi caso recibo todos los días ofertas supuestas de Amazon. Que un bono de 50 dólares, que una suscripción "premium", que quién sabe qué ventaja a mi favor, pero en realidad, cuando abro cualquiera de esos correos me encuentro con una propaganda sobre medicinas o sobre cualquier otro bien que no me interesa. Yo no entiendo muy bien a los que mandan estos correos. Quizás me engañen una o dos veces pero ¿después? Nunca más. Sus correos se van al basurero sin abrirse.
Si salgo a la calle en mi auto enfrento un supuesto reglamento de tránsito del primer mundo, con multas del primer mundo, pero con calles y policías del tercer mundo. Así, nos encontramos con el esquema de las fotomultas, el cual es un simple negocio entre una empresa privada y el gobierno de la ciudad de México. En sus extrapolaciones los de la empresa de fotomultas esperan hacerse de unos 150 millones de pesos en multas. Es decir, no se trata de desalentar que la gente vaya a exceso de velocidad, sino de hacer un pingüe negocio. Se supone que el gobierno CDMX (ah, qué bonitas siglas, tan moderno este Mancera), no iba a poner ni un peso para el proyecto de las fotomultas, pero oh, surgió en las redes sociales el contrato entre la empresa y el gobierno capitalino, y este último pondrá unos 173 millones creo que en tres años, para la empresa de las fotomultas. Cuando a Mancera se le dijo de esto no pudo salir con un "Ah carambas, déjame ver qué diablos está pasando". No, simplemente dijo: "Todo lo aclarará el funcionario encargado de este tema". No fue capaz el cretino gobernante capitalino de decir la verdad.
Y este es precisamente el problema. Tenemos que lidiar por ejemplo en la red con el phising, con malosos que mandan mensajes diciendo que son de Hacienda, del SAT, de Telmex, de los bancos, con la intención de ver si nos sacan los datos de nuestra tarjeta de crédito y nos roban dinero. Y son esos perversos cobardes que nunca dan la cara y como ratas, se esconden, no en la oscuridad, sino en la maraña que es Internet.
Pero más allá de eso, el problema es que de pronto terminamos por acostumbrarnos a este tipo de actitudes. Nos mienten en todo. Hay historias de gente que dice que en la calle le advierten que tiene una llanta en mal estado, y entonces el conductor se baja y aparecen de la nada unos mecánicos que te van a ayudar y que al final del día te quieren cobrar por piezas que no compraron, por ayudarte en nada, porque no tenía nada tu coche. Y de la misma manera no faltan las llamadas a las doce de la noche diciendo: "¡Pásame a mi papá!", entre gritos y lloriqueos de alguien que quiere hacernos creer que es de nuestra familia y que nos está tratando de sacar dinero porque supuestamengte está secuestrado. Pero ya nos sabemos el truco y entonces colgamos el teléfono, asustados por lo intempestivo de la llamada pero tranquilos porque finalmente sabemos que es falso todo este circo montado por la línea telefónica.
Y por eso cada vez creo menos en los seres humanos. Nos estamos convirtiendo en una serie de mentirosos que somos capaces de cualquier cosa para nuestro beneficio y sin pensar en tener la mínima ética. Mancera con su "decidamos juntos", mentiroso hasta el tuétano porque toma todas las decisiones unilateralmente, los gobernantes que se roban a manos llenas el dinero y después nos dicen que tenemos que apretarnos el cinturón, así como todos aquellos como los perversos de la red de redes, que quieren hallar la manera de sacarnos nuestros valores con trucos vulgares, en los que mucha gente sigue cayendo.
¿Así somos los seres humanos? Debería darnos vergüenza.
Saturday, April 11, 2015
Internet ¿Un basurero?
Hoy en día tener acceso a Internet parece ser tan necesario como cuando en este país tener teléfono residencial era algo difícil, tan difícil, que había que esperar muchos meses, incluso años. Hoy las cosas han cambiado. Por una parte están los teléfonos celulares, los cuales tienen incluso acceso a Internet vía una red móvil. Por otra parte, se puede contratar el acceso a la red de redes de manera mucho más fácil y hacerse de una línea telefónica residencial es algo que se realiza en pocos días.
Y sí, internet tiene mucha información y con los años se ha convertido en una especia de oráculo que tiene respuestas a casi cualquier pregunta. Hoy podemos salir de dudas sobre personajes notables, si están aún vivos, si de verdad hicieron tal o cual cosa. En Internet ya hay quien ha alimentado esta información a páginas especializadas o bien a la Wikipedia, por decir un sitio popular. Así, de verdad tenemos mucha información al alcance de los dedos y el esfuerzo comunitario es literalmente asombroso.
Igualmente las redes sociales, particularmente Facebook, con sus casi 1000 millones de usuarios, nos proveén de un sinfín de datos que caen entre lo interesante, lo banal, lo chusco, lo baboso y lo absolutamente prescindible. Desde luego que esto dependerá de cada usuario que definirá de alguna manera sus límites en lo que quiere ver, en su seguridad y privacidad, etcétera. Pero en general recibimos muchísima información que francamente es tan poco importante que la desechamos o bien, le tomamos importancia aunque no haya una fuente confiable para creer en la misma.
Un truco muy socorrido en las redes sociales es poner un letrero gráfico, muchas veces con una imagen adecuada al tema, y soltarnos una frase que no tiene ningún sustento. Por ejemplo, "Cuidado con sus niños, una vecina me informó que en Walmart están robando infantes". Y sin mediar ninguna investigación mínima en la red (teniendo Google a dos teclazos), hay quien comparte en su red social ese letrero "por si las dudas". No sabe si es verdad. No se sabe si realmente existe semejante ilícito, pero no vaya a ser la de malas... Y la realidad es que de por sí vivimos siempre con el "Jesús en la boca", porque las noticias diarias indican que hay un nuevo brote de ébola, o que regresa la pandemia del sida, o quizás es que el cambio climático va a terminar con la raza humana y así hasta la naúsea. Y pareciera que hay un afán extraño de que la gente no pueda vivir tranquila. Y si ponemos un cartel alarmante en Facebook la gente lo creerá, no se preguntará nada y supondrá su veracidad como cuando niño, para afirmar algo decíamos: "Está en este libro. Tiene que ser verdad".
La realidad de las cosas es que por una parte las redes sociales, o el acceso irrestricto a los servicios de la red, han hecho que la calidad de lo que se publica vaya demeritándose cada vez más. Cuando salió Internet era una posibilidad para que no tuviese un escritor que pasar por todos los filtros que las editoriales promovían, sino que cada quien podía publicar lo que se le ocurriese. El problemas es que al no haber nadie que valore si vale la pena la publicación de algo, entonces la red se empieza a llenar de mucha basura. Y no se malinterprete: no busco que haya censura, sino un poco más de cautela al publicar algo, más sensatez, buscando el beneficio de todos en la red y no meramente poner la primera tontería que se nos ocurre. Decimos que queremos siempre lo mejor para nuestros hijos, pues bien, parte de ello bien podría ser poner información valiosa y no las mil tarugadas que vemos cotidianamente.
De acuerdo con un estudio, los norteamericanos gastan media hora por día en Facebook y revisan la red social 14 veces al día. ¿Y qué buscan con tanto interés en este sitio? Difícil saberlo pero veamos la experiencia propia: uno entra a la red social favorita y empieza a ver las publicaciones de nuestros conocidos y amigos. Y vemos por enésima vez el video del niño que se cae al agua (del cual los de galletas Emperador ya hasta anuncio hicieron), o alguno de los cientos de videos virales de automóviles, accidentes, peleas callejeras o denuncias sociales sobre algunos de los actores políticos que una vez más, se les agarra infraganti haciendo un negocio sucio. Pasamos las publicaciones con el mismo desenfado que pasamos por los canales (lo que llaman zapping) con el control remoto de la televisión. Perdemos 10 minutos en esto y pensasmos para nosotros: "no hay nada interesante", pero al rato volvemos a hacer esto esperando quizás un dato relevante, algo de interés. Pero nada. La rutina se repite.
Y esto es consecuencia de la poca sensatez con la que usamos Internet. En lugar de tener un entorno donde haya mucha información importante, ésta es la de menos. Hay toneladas de basura informática, empezando por las redes sociales, que se han pervertido y nos han querido hacer creer que pueden ser agente de cambio, cuando solamente son conjuntos enormes de personas que están sentaditas frente a sus pantallas, sintiéndose moralmente superiores e indicando acciones y comportamientos que desde luego, en la vida real ni ellos hacen.
Y si vamos a la parte de software, hallaremos que estamos expuestos una y otra vez a sitios donde nos prometen programas y aplicaciones que hacen lo que necesitamos pero que al descargarlas, si somos cuidadosos, encontramos que son programas virulentos por ejemplo, o bien, todos esos mensajes de correo que nos dicen que nos ganamos la lotería, o que nos indican que nuestro banco nos bloqueó nuestra cuenta y que para evitar eso debemos entrar al portal del banco -desde el enlace que nos dan, el cual es apócrifo, y en donde simplemente quieren ver si nos sacan los datos de nuestra tarjeta para clonarla o hacer un cargo y robarnos.
La realidad es que Internet se está convirtiendo en un triste basurero informático. Esta fantástica herramienta se está llenado rápidamente de cuanta estupidez el ser humano es capaz de hacer y en el fondo estamos perdiendo la gran oportunidad que nos brinca el acceso único a algo que muchas generaciones antes de nosotros no tuvieron. Yo francamente no veo, para colmo, que se esté revirtiendo esta tendencia, al contrario, está aumentando. Me da ya vergüenza ser parte de la raza humana. Y mi pregunta sería ¿Tú cómo usas Internet?
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