Thursday, October 10, 2013

¿Necesitamos un nuevo teléfono?


Hoy en día es claro que los teléfonos celulares son casi omnipresentes, están en todos lados, son casi en ese sentido como Dios, que supuestamente está en todas partes. Así, cualquier actividad cotidiana enfrenta mucha gente que revisa constantemente su teléfono esperando quizás recibir alguna buena noticia o bien, entretenerse viendo las ocurrencias que otros ponen en las redes sociales como Twitter o Facebook. La realidad es que la telefonía celular dio un paso magistral al incluir conexión a Internet y eso, probablemente, ha disparado el gusto del consumidor a estos artefactos que son un sinfín de programas que hacen todo género de cosas, además de poder hablar por teléfono.

Pero esto viene a cuento porque ayer fui a la radio, al programa que transmite la Universidad Iberoamericana (unoceroradio), en el 90.9 del FM, si mal no recuerdo, y en donde José Antonio Pontón, con José Méndez, hablan de tecnología, de la que enfrentamos diariamente.

Pontón abrió el programa hablando de un nuevo teléfono, un Xperia, si no me equivoco, y dijo que ese teléfono podría quizás salir de la inercia de los consumidores, que más o menos cambian sus teléfonos cada 18 meses (año y medio). De acuerdo a Ponton, este nuevo teléfono, por sus características, quizás podría tenerlo dos e incluso tres años. Méndez le decía que el cambio de teléfonos se debe a que los nuevos modelos corren más rápido y tienen probablemente más prestaciones, con respecto a los anteriores. Y en eso estaba la discusión cuando en mi fuero interno me preguntaba: ¿Pero de verdad necesitamos cambiar el teléfono móvil cada ano y medio? Porque si es cierto lo que dice Méndez, es evidente que sí, los nuevos dispositivos siempre serán mejores que los anteriores, más rápidos, las aplicaciones se ejecutarán más eficientemente, sin duda... Pero ¿cuántas aplicaciones realmente usamos en los teléfonos? Porque es cierto, hay un sinfín de juegos, por ejemplo Candy Crush o Angry Birds, que la gente los baja pero eventualmente se cansa de ellos y deja de jugar. Entonces muchas veces tenemos aplicaciones y programas que bajamos una vez, lo corrimos un par de veces y no lo tocamos más. Entonces, ¿necesitamos que el nuevo teléfono sea más rápido? ¿Como para qué?

Quizás estoy perdiendo algún punto en esta discusión, la cual tiene que ver probablemente con el consumismo al cual somos sometidos porque si uno tiene un plan con la telefónica, al año y medio nos cambian el teléfono de forma "gratuita", ¿no? ¿Y quién le hace al feo a un nuevo teléfono, con nueva pantalla, sin rayones, sin mácula?

De alguna manera el teléfono móvil, el celular como decimos en México, se ha convertido en un artículo que en algunos casos es para usarlo y en otros para presumirlo. Por eso hay toda clase de precios en estos artefactos que en esencia, deberían servir para comunicarnos, pero que hoy en día sirven hasta como cámaras de video. La pregunta es ¿necesitamos todos estos avances cada año y medio? ¿Necesitamos un iPhone dorado de metal o una versión en plástico? ¿necesitamos de verdad que sea el teléfono contra agua o que tenga una cámara de 20 megapixeles incorporada? ¿en serio necesitamos todo esto? ¿Cuándo? me pregunto, esto se convirtió en necesidad.

6 comments:

Enrique said...

No. No necesitamos un nuevo telefono. Desafortunadamente el consumismo y la 'pose' estan dominando el mercado

Sali de vacaciones por avion y nadie traia una laptop excepto yo. Cuando me levante a sacar lo que antes era un dispositivo portatil ahora todos pusieron cara de "porque trae cargando ese monstruo!"

Asi que, no necesitamos la tablet, con la laptop de hace 3 años podemos seguir navegando y jugando, pero la pose de traerla y andar a la moda se impone

ERojasH said...

Pues al igual que un auto ferrari, o una cámara leica, nadie necesita un teléfono de última generación, ¡ni siquiera un smartphone! , pero sí que surte mucho efecto sobre el estado de ánimo de los compradores. Se requiere cierta madurez para no caer en semejante trampa, pero si la inmensa mayoría pensara así, ni siquiera se desarrollarían tales productos. Imagina que seas accionista de Sony, Apple, etc. así entonces te encantaría que las personas cambiasen su teléfono cuanto antes. Hay de todo en éste mundo.

Shalim said...

Pienso que no es correcto erigirnos como jueces de las necesidades de otras personas.
Si alguien necesita un teléfono lujoso, es su asunto personal.

En cambio es válido criticar los valores de otros. Los seres humanos necesitan del reconocimiento y admiración de otros, en esta época se obtiene mediante la posesión de bienes materiales que simbolizan el éxito. Quienes tengan otras formas de saciar sus necesidades de reconocimiento, pueden declarar que sus valores son superiores, y que quede en polémica, pero no se erijan como jueces de las necesidades de otros.

También es válido criticar en el sentido UTILITARIO. Gastar en un teléfono de 10 mil pesos para sólo usar funciones que perfectamente cumple uno de 3 mil, es algo insensato.
Sin embargo quien compra un teléfono de 10 mil, no sólo compra el aparatejo, sino la experiencia de estatus que éste brinda.

Muchos critican el consumismo, sin embargo el consumismo provoca que cada vez tengamos mejores ordenadores, teléfonos, autos, etc.

Morsa said...

Quién se erige de juez de las necesidades de otras personas? empecemos por definir que un teléfono de lujo no es una necesidad. Y d ehecho, cuando un artículo para el gobierno es de lujo, lo considera como suntuario y paga más impuestos, porque evidentemente es un lujo, no una necesidad. Si acaso alguien se erige de juez es el propio gobierno en muchos aspectos.

Si tú compras un ferrari, es claro que no lo adquieres porque te transporta, sino porque te da una categoría que no pueden tener los demás. Por mí, por ejemplo, cómprate con tu dinero lo que se te antoje. Yo de todas maneras tendré la percepción que es un gasto absurdo pero desde luego, habrá gente que piense que el absurdo soy yo.

Vivimos en un mundo donde los bienes materiales te dicen quien eres. Y es claro que llámese auto deportivo o teléfono, o cualquier otro bien, habrá para diferentes categorías de usuarios y bolsillos. Yo sólamente plasmé una pregunta: ¿de verdad necesitamos cambiar el teléfono cada 18 meses?

Shalim said...

Creo que no deberíamos caer en la trampa de una discusión semántica.

Si somos apegados al término, hay muchas cosas que no "necesitamos". Con alimento, vestido y techo lo demás sería un lujo.
Para efectos impositivos es claro que hay clasificación de artículos suntuarios, sin embargo no siempre es claro. ¿Por qué deduce como gasto un millonario su jet privado con el que hace negocios? ¿Es un lujo o una necesidad?

Mi comentario se basaba en la pirámide de Maslow de las necesidades humanas, en la el Reconocimiento es una necesidad, aunque no la más básica.

Así que no quisiera caer en la trampa de una discusión semántica. Sólo sugeriría que el tema fuera puesto en otros términos.

Quizás la lucha entre los valores materiales vs. los espirituales.

Sólo una opinión, saludos.

Morsa said...

Desde luego, no se neceista un teléfono carísimo para que cumpla las funciones que se necesitan normalmente, o un auto súper costoso para trasladarse. Creo que cada quien puede hacer con su dinero como le plazca, pero eso no quita que puedas tener una percepción de las cosas.

En el caso de los teléfonos, el consumismo y la propia industria casi casi te obliga a cambiar de teléfono (pues muchas veces viene gratis con tu plan de datos), pero eso, evidentemente, genera intercambio comercial y movimiento de la economía.

Podríamos hablar de necesidades contra espiritualidad, pero dudo que encaje con la idea de mi artículo.

saludos