Wednesday, January 11, 2017

Sobre mi ingenuidad



El primero de enero del 2017 amanecimos con el anunciado cambio en los precios de los combustibles, el "gasolinazo", pues. Desde ese momento se iniciaron una serie de acciones poco o nulamente coordinadas, para protestar por la medida y se cerraron carreteras o bien, se tomaron casetas de peaje y se dejó pasar a todos los autos sin pagar, etcétera. Los primeros días las protestas parecían tener algún sentido. Poco después llegaron los saqueos a tiendas para "protestar por la medida". Surgieron una serie de rumores a partir de ahí y hay quien ha dicho que es la estrategia del Estado para que la gente ya no salga a protestar.

Pero esta situación no se detenía y Peña Nieto dijo que daría a las 12 del día (hace una semana, aproximadamente), un anuncio al respecto. Y además de presentar a Videgaray como de nuevo, miembro del gabinete pero ahora en Relaciones Exteriores, habló de los gasolinazos. Dijo que entendía el coraje y molestia de los mexicanos e intentó explicar, sin éxito, la medida. Pidió comprensión indicando que el precio no lo fijaba el gobierno ya, sino que era el precio del petróleo, aunque no dijo que la devaluación también es otro de los factores de la ecuación, entre los números que se usan para calcular el precio de la gasolina. Sólo le faltó decir: "me duele más a mí que a ti", como decían algunos padres cuando les prohibían algo a sus hijos.

Y para mí fue una decepción más de lo que pensaba diría Peña. Supuse que se habría dado cuenta del problema que estaba enfrentando y que habría optado por reducir quizás los impuestos a las gasolinas para bajar el precio, del cual ya el gobierno mexicano no tiene injerencia. Pero me di cuenta entonces de mi ingenuidad. Tenía que haber sido evidente que no iban a ceder y que mantendrán su postura del aumento pase lo que pase. Ceder hubiese significado darle un mecanismo a la población contra las tantas injusticias que se cometen en este país de gobernadores ladrones. Y sí, fui ingenuo. Creí que las cosas podrían ser distintas pero pues no. No lo son ni lo serán.

Los problemas siguen pero no está muy claro cuál es la magnitud de los mismos. Aparentemente esto tiende a escalarse pero los medios masivos de comunicación no informan de marchas más que de ladito, apenas pues.

El asunto es que un par de días después de esto, Peña habló a la nación para "felicitarnos por el nuevo año" (háganme el favor), y además, para explicarnos como si fuésemos unos niños pendejos las razones del gasolinazo. Se le veía con el rostro duro, leyendo en el tele-prompter el mensaje en el que de nuevo, explicaba los precios actuales. Insistió en que comprende la frustración y el enojo de la población pero él es el presidente y lo pusimos ahí para cuando haya que tomar decisiones difíciles. Para colmo, nos preguntó a todos: ¿qué hubiéramos hecho nosotros en su lugar?. Pero claro, todo esto es un circunloquio porque Peña no ha abierto el diálogo (ni lo abrirá), porque ya dejé mi ingenuidad atrás.

Vamos a ver qué acontece en el futuro muy próximo. Ya hay quien preve que habrá un nuevo gasolinazo de 8% más, lo cual hará que la gente probablemente decida tomar acciones más severas contra la medida, porque finalmente en este escenario de molestia y casi ira, es complicado que las cosas vayan a mejorar o cambiar y si siguen incrementando los precios de los combustibles, entonces las cosas se pueden salir de control  de verdad.

Me parece que el gobierno para febrero bajará el precio de la gasolina como para decirnos "ven, también baja, no siempre sube", pero de nuevo, estoy apelando a mi ingenuidad en el tema. Porque finalmente, si es cierto que todo lo van a controlar los precios internacionales de los combustibles, el país será a cortísimo plazo invíable, porque costará mucho moverse y entonces el gobierno de este país bananero terminará fallando hasta en su estúpida frase de "Mover a México", porque con costos absurdamente caros en la gasolina e país no se puede mover.

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