Sunday, June 10, 2018

Mi pronóstico para la selección mexicana en el mundial



A mí no me cabe duda que el fútbol es un negocio, lo cual tampoco es una conclusión sorprendente. Vamos, es claro que la FIFA, organismo rector del balompié, es una de las tres federaciones con más países agremiados a ella en el planeta. Y claramente el fútbol es una pasión en muchos países. El Campeonato Mundial, que se celebra cada cuatro años es un evento que se ve en cientos de países y que lo siguen millones de personas. Todo esto lo hace un asunto muy lucrativo.

La federación mexicana de fútbol es el organismo que se encarga de que el deporte correspondiente sea el negocio que es. Hay campeonatos de copa, de liga, entre áreas geográficas, interclubes, "champions", etcétera. Y vamos, "siempre hay fútbol", como mi madre acuñó alguna vez esta frase.

Por ello, el participar en la Copa del Mundo es una obligación para este país, porque eso implica mucho dinero en patrocinios, anuncios, transmisiones exclusivas, etcétera. Y por ello, la federación local paga una buena cantidad de millones para traer a un director técnico que garantice que se llegará al mundial. La realidad es que la zona geográfica en la que nos encontramos es relativamente sencilla y si mal no recuerdo, van tres países de esta zona, así que calificar no parece demasiado complicado.

El director técnico traído para cumplir con este cometido, de apellido Osorio, pasó a la selección a la Copa del Mundo casi caminando, pero ahora es el momento de ver de qué están hechos los jugadores y todo el "tri".

Como puede observarse, las empresas que se anuncian apelando a los futuros resultados de la selección mexicana indican que no es cuestión de suerte, sino de creérsela. Vamos, no somos buenos porque no creemos en nosotros mismos. Dejemos la suerte a un lado y juguemos como hombres y no pedazos, que entonces ganaremos. Pensemos en esa lamentable frase del "sí se puede" y mostremos al mundo de la potencia futbolera que somos.

Desafortunadamente todo esto es mera propaganda barata. Los alemanes, por ejemplo, no son campeones del mundo porque se la creyeron, sino porque trabajan duramente por ese objetivo, porque están muy preparados y porque son profesionales. Y entonces, como se esfuerzan mucho en los entrenamientos, los partidos resultan muchas veces algo sencillo, y en ocasiones mucho más de lo esperado. Sino, ¿cómo explicar meterle 7 goles a los brasileños en su propio mundial?

Pero hablemos de los mexicanos: terminan su partido contra Escocia y se van de pachanga. Sale a la luz que contrataron a unas 30 "escorts" y que se aventaron una noche de locos. ¿Resultado? ¡Qué bonito desmadre! ¡Qué gran fiesta! Aunque la imagen de la selección y de sus seleccionados quede por los suelos.

Y miren, antes de que empiecen, por mí que hagan de su vida un papalote, pero hay que reconocer que se está poniendo la esperanza de millones de aficionados que siguen a la selección, además de que estos deportistas deberían ser ejemplo de las futuras generaciones. Así, de ejemplo no tienen nada y de disciplinados menos. Vamos, que no creo que haya este tipo de escándalos en selecciones como la de Alemania, ¿verdad?

Pues bien, si sumamos estas actitudes indisciplinadas como los resultados de la selección en partidos previos, es evidente que ningún libro de auto-ayuda nos hará ganar una copa mundial. Así, mi pronóstico es que México no pasará a la siguiente ronda. Los alemanes nos pasarán por encima con una facilidad impresionante y con esa derrota no podremos recuperarnos para ganarle a Suecia y a Corea. Así que llegar al cuarto partido será literalmente una suerte maravillosa si las cosas salen bien contra los suecos y los coreanos, pero la realidad es que no hay equipo, no hay disciplina, no hay trabajo serio, no hay compromiso, no hay nada.

Ojalá y me equivoque, pero me queda claro que de potencia futbolística México no tiene nada, más que "ganas de triunfar", que parece que puede sustituir a lo que hay que hacer verdaderamente: trabajar para obtener resultados.

No comments: