Tuesday, June 05, 2018

Cuando todo sale mal



En este último mes de campaña estamos viendo un número indeterminado de ataque contra el puntero, Andrés Manuel López Obrador, que ya en las encuestas lo posicionan -en muchas- con más del 50% de la preferencia de los votantes. Para Televisa, por ejemplo, " este arroz ya se coció" y es claro que ya tratan con deferencia al Peje, cosa que antes de esta elección seguían siendo simplemente un personaje de la política anti-sistema, el cual ni siquiera aceptaba entrevistas de la cadena televisiva.

Si sumamos la preferencia del voto de Anaya (segundo lugar) y de Meade (tercero), ni siquiera les alcanza para acercarse lo suficiente a AMLO. Parece pues claro que la elección presidencial está decidida.

Sin embargo, "la mafia del poder" saca sus últimos recursos y hace anuncios denostando a López Obrador. Por ejemplo, veamos este "bonito" anuncio, factura del PRI:


Otros anuncios más son de la misma naturaleza:


Uno más, que me parece absolutamente ofensivo:



Aparte de esto, iniciaron una campaña sucia, una auténtica guerra, buscando sembrar el miedo. El lamebotas de López-Dóriga dio una nota hace unos pocos días indicando que unos empresarios ya habían sacado 8 mil millones de dólares de nuestro país por el temor de que AMLO llegase a la silla presidencial. Y si creen que pre-juzgo a López-Dóriga, esa es una nota reciclada de enero.

Casi al mismo tiempo una serie de empresarios empezaron a presionar a sus empleados para que no votaran por AMLO, pues sus fuentes de trabajo podrían estar en riesgo. Uno de ellos fue Alberto Baillères, entre otros, empresario que tiene entre sus negocios el Palacio de Hierro, quien -de acuerdo a una nota de Forbes: "Alberto Baillères se sumó a la lista de empresarios que buscan orientar el voto de los empleados de sus empresas. Ayer fue Germán Larrea, de Grupo México; hoy, el presidente de Grupo Bal –que incluye El Palacio de Hierro, la minera Peñoles y las financieras GNP Seguros y Profuturo– y el tercer hombre más rico de México, según la lista de billonarios Forbes 2018, es señalado por pedir a sus empleados votar, en este caso, abiertamente en contra del candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador".

Aparte de que esta actitud empresarial podría configurar un delito electoral (que no sirve para mucho realmente), lo que si tuvo eco fue la reacción de los medios, indicando muchos de ellos lo absurdo de la petición y además, fueron vilipendiados porque si gana AMLO sus "negocitos" dejarían de ser tan rentables. Debe haber sido suficiente la crítica a estos personajes que entonces recularon, y dijeron que hablarían con los candidatos, uno por uno.

Hace un par de días fue "el Bronco", personaje lamentable de la política mexicana, pero que se ve disfruta el show mediático porque sabe que no hay manera de que gane. Al siguiente día apareció entonces AMLO y las declaraciones (en Excélsior), fueron las siguientes después de hablar con el candidato de Morena: " Juan Pablo Castañón, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y quien acudió a la reunión como invitado especial, coincidió en que se trató de un encuentro cordial donde se abordaron coincidencias y diferencias. Un acuerdo muy importante, subrayó, fue el que, independientemente de quién sea el próximo presidente de México, los empresarios trabajarán en beneficio del país. De acuerdo con Castañón, todos los integrantes del Consejo Mexicano de Negocios acudieron a la cita con López Obrador, entre ellos Claudio X. González, Germán Larrea, Eduardo Trucio y Alejandro Ramírez, titular de este organismo".

Así pues, de un día para otro las amenazas de cerrar empresas, de llevarse los capitales, de generar esta incertidumbre si el Peje gana, se han diluido. Parece ser finalmente que es mejor un mal trato a un buen pleito y además, los empresarios han invertido mucho dinero y lo último que harán es cerrar sus empresas, perder su infraestructura porque el Peje será el siguiente presidente. Probablemente, como pasa en este país -como en todos- de muchos intereses creados, se pondrán de acuerdo gobierno y empresarios para seguir trabajando.

En términos reales, da la impresión que los empresarios dieron su brazo a torcer y que no hay quien pueda quitarle la presidencia al Peje, y a sabiendas de esto, mejor conciliar a pelearse. Los  más perjudicados serían los empresarios que simplemente piensan en sus ganancias y en nada más. Vale la pena leer el artículo de Proceso al respecto.

En los viejos tiempos del PRIísmo, había un término que se denominaba "la caballada", indicando cómo se movían los intereses, los cuales se iban todos al candidato del PRI que ganaba siempre por mayoría absoluta. Si por alguna razón las mayorías se iban por otro candidato, el argumento era de que "la caballada está flaca". En el caso de AMLO, le ha costado muchos años finalmente estar en los cuernos de la Luna. Su triunfo parece inminente y la caballada se está cada vez pegando más a él.

Así pues, todas las estrategias anti-AMLO salieron mal, todo falló. Sólo un milagro o un megafraude podría cambiar el estado de las cosas.

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