Saturday, June 30, 2018

Y llegan las elecciones... ¿Quién ganará?


El 1 de julio se terminarán todas las campañas políticas de los posibles candidatos a la silla presidencial. Con ello terminarán las campañas de desprestigio de los fanáticos de los candidatos que, respectivamente, en las redes sociales, se han dicho lo indecible. También se acabarán las pugnas verbales entre los diferentes candidatos, que lucieron lo peor de ellos mismos en los debates correspondientes. Y finalmente habrá un ganador. ¿Quién será?

Está claro que por intención de voto, López Obrador es el posible ganador de la contienda y por mucho. Y el problema es que las encuestas lo ponen con ya más del 50% del electorado a su favor. Anaya y Meade están, en sus mejores encuestas, a al menos 15 puntos porcentuales del Peje y como dijo el hermano de Margarita Zavala en la televisión, en uno de los tantos programas de discusión política, "esta elección ya valió madres", haciendo ver que el Peje es ya inalcanzable.

Cabe señalar que las encuestas -desde luego- no indican un resultado absoluto, y quienes afirman en esto con vehemencia son los que apoyan tanto a Meade como a Anaya. Y para ello citan lo que pasó en Estados Unidos, que a pesar de las preferencias iniciales a Hillary Clinton, terminó ésta perdiendo. Lo que no dicen es que la Clinton tuvo más votos que Trump, pero el sistema electoral de los estados Unidos no es por quien tenga más votos de los ciudadanos, sino quién tenga más votos de un país con áreas políticas específicas.

Pero regresemos a México. Cuando fueron las elecciones donde el Sr. Madrazo, un  tramposo a todo lo que da, quiso ser presidente por parte del PRI, estuvo todo el tiempo en las encuestas en el tercer sitio y ahí se quedó. Las propias encuestas así lo mostraron y nunca pudo el señor "levantar cabeza". Y en esa misma situación está Meade. Por ello, difícil pensar que pueda remontar esos números en su contra.

Pero hay que pensar en los mecanismos del partido tricolor. Ya se han denunciado robo de actas, esquemas de dar dinero por las credenciales y el voto, el dar tarjetas de 1500 pesos que se convertirán en ese dinero mensualmente si se apoya a Anaya, aunque antes es nada más un pedazo de plástico sin valor, etcétera. Se han dicho un sinfín de mentiras con respecto a que las papeletas pueden borrarse porque los lápices para votar tienen esa propiedad. Esquemas de defraudación en casillas como "el carrusel", entre muchos otros, se supone se están orquestando, principalmente por el PRI, se llevarán a cabo y sorprendentemente Meade habrá sido el ganador para la noche del 1 de julio.

Pero eso es poco probable, porque nadie en este país creerá que no hubo fraude. Después de que las encuestadoras y los medios ya han dado al ganador, vamos a ver con qué argumentos van a convencer al respetable que "esta vez no hubo fraude... Esta vez ganó Meade (o Anaya) a buena ley". Ese escenario es simplemente imposible y las posibilidades de un país desestabilizado por una acción así no le conviene a nadie, y menos al presidente saliente.

Hay que decir que sí, hubo una campaña para tratar de generar miedo si ganaba el Peje. Los empresarios poderosos empezaron a decir que sacarían su dinero pero en un giro curioso, a los pocos días se reunieron con los candidatos y de pronto salieron muy contentos, indicando que ganase quien ganese lo iban a apoyar. Muy extraño y sospechoso, pero claramente mostrando que sus amenazas de papel no funcionaron porque es simple: que esos empresarios saquen su dinero de este país tampoco les conviene, porque no es tan fácil, porque perderían dinero. Fue un albur que se jugaron pensando que lograrían desencantar a la población en base al miedo. No lo lograban y entonces tuvieron que ceder.

Ahora bien, si gana López Obrador, que es lo que parece casi inminente, ¿se convertirá en un dictador que convertirá al país en la nueva Venezuela? Difícil que eso pase, porque en primera instancia, México es un país mucho más grande y más diverso. Su PIB es cuatro veces el de Venezuela y además, su sistema político tiene separación de poderes, lo que hace que muchas decisiones no las pueda tomar el ejecutivo por sus pistolas.

Pero vamos a suponer que el Peje gana y dice: "cerraremos el nuevo aeropuerto y construiremos otro en Santa Lucía". Más allá de si la propuesta es adecuada o no, le lloverán las demandas y habría que compensar a todas esas empresas que han trabajado en ese proyecto, así como a los inversionistas que ya han puesto muchos millones. Esa decisión dictatorial sería una estupidez. Pero vayamos al pasado cuando López Portillo nacionalizó la banca. Tuvo que indemnizar a los dueños de los bancos. No se trató nada más de decirles: ahora los bancos son nuestros, háganle como quieran. Vamos, que lo dictatorial no es tan fácil de hacer en ninguna parte. Y les pongo otro ejemplo: Llegó Trump y quiso limitar la llegada de ciudadanos de ciertos países con los que Estados Unidos tienen problemas. Hizo decreto tras decreto pero la Suprema Corte gringa echó para atrás esos ridículos documentos. Y sí, causó dificultades internamente al principio, pero hoy ya Trump no hace decretos diarios, porque ya entendió que no es tan fácil.

Así pues y concluyendo, el Peje ganará y en la transición de gobierno se pondrán de acuerdo con el partido en el poder hoy para hacérsela fácil salir a Peña y compinches. Vamos, se negociará el asunto, si es que no se ha hecho ya, para que no pase nada porque francamente, el día 2 de julio no va a cambiar nada en general. Ya verán.

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