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Tuesday, June 20, 2017
El gobierno espía mexicano
El aparato de "inteligencia" gubernamental siempre me ha parecido un contrasentido. Si hay alguien tonto en lo que se refiere a procesos de inteligencia es el gobierno mexicano, que -acostumbrado a mentir y pensar que todos les creemos- salen con argumentos francamente fuera de lugar. Pondré un caso: la muerte de una pequeña en el estado de México, en donde la familia decía que se habían robado a su hija, la cual apareció muerta en su cama, en el borde de la misma, en donde nadie -repito, nadie- la vio a pesar de que se buscó en todos los cuartos del departamento de lujo donde vivía. Las explicaciones oficiales son burdas, totalmente increíble pero aún así, todo -dicen las autoridades- fue un penoso accidente y la pequeña se ahogó cuando se cayó al borde de la cama. Ajá.
Pues bien, ahora ha empezado el siguiente escándalo en el gobierno de Peña, que ahora involucra, de acuerdo a una noticia del New York Times, el espiar a periodistas, activistas de derechos humanos, entre otros personajes. Incluso se dice en el mencionado artículo que se espió al hijo de Carmen Aristegui, que es menor de edad.
Yo no sé quién fue el inteligente personaje del gobierno que decidió esta acción, en particular, la de espiar lo que el hijo de Aristegui decía cuando hablaba por su iPhone porque, seamos francos, ¿de qué puede hablar un adolescente desde su iPhone? (Y aún siendo el espiado alguien políticamente para temer, estaría en su derecho de decir lo que se le pegue en gana en su teléfono en las comunicaciones personales que tenga. Pero el caso es que parece ser que un programa israelí, creado específicamente para estas tareas y que además, sólo lo pueden comprar los gobiernos para supuestamente espiar a malosos, terroristas o criminales, se había insertado en los teléfonos de Loret de Mola, la Aristegui, el hijo de ella, entre otros.
Ese software, cuyo nombre es "Pegasus", parece violar las medidas de seguridad de los teléfonos modernos y colocarse y ejecutarse dentro de ellos, tomando control del micrófono y la cámara de video, sin que el usuario del teléfono lo sepa. Con ello, presumiblemente, se puede espiar todas las actividades que las personas hacen en sus teléfonos.
Pero toda esta historia, de por sí grave, me parece que tiene todos estos visos de una narración periodística para vender más. En mi opinión, el gobierno podría pedirle a los carrier de la telefonía celular, por ejemplo, que les diera los datos de personas, de sus llamadas, desde donde se hicieron, cuanto tardaron, etcétera. Y no habría necesidad de software israelí, ni de este juego baboso de espías y ladrones. Estos mecanismos se realizan desde hace muchos años en muchos lados del mundo, inclusive los Estados Unidos. Snowden es un ejemplo de que en el país vecino el gobierno espía a miles de sus ciudadanos además de personajes de la política internacional, presidentes de otros países, etcétera.
Y la verdad es que de qué se asombran. Los gobiernos no quieren perder el control y en México, que desde hace rato se vive con un malestar constante por cómo actúa el gobierno en todos los frentes, pudiese ser un catalizador y los futuros gobernantes de los partidos en el poder, quieren evitar a toda costa que lleguen los indeseables como López Obrador, por ejemplo. Y entonces espiarán a quien haya que espiar, qué más da.
Si el gobierno y su aparato de "inteligencia" se metió a investigar a periodistas, pues hace mal, porque para colmo, es un gremio que no se va a dejar y que precisamente tiene acceso a los medios. Y a nadie le gusta ser espiado, aunque no deba nada a nadie. No se vale, no se puede hacer, es ilegal y es una canallada que el gobierno federal mexicano use recursos públicos para estar tratando de ver qué acciones tienen los ciudadanos que todos los días quieren poner los puntos sobre las íes.
Todo el numerito me sigue pareciendo mediático y eso significa que seguirá hablándose de ello en estos días, pero finalmente se olvidará todo, porque así somos, con una memoria de "teflón" bastante patética.
Monday, May 26, 2014
Luchando contra la obsolescencia
Tengo una QuickCam de Logitech, que compré hace años para un proyectito. En ese entonces creo tenía instalado en mi máquina Windows XP. El manejador (driver) de dicho aparato funcionaba perfectamente bien y la aplicación que hice funcionaba de acuerdo a lo esperado. Pero el tiempo pasó y yo dejé de usar la cámara. Vino Windows Vista y luego el 7, que es el que tengo ahora. Cuando usaba Vista (que realmente no era tan malo como mucha gente dijo), la cámara no reconocía el manejador de Logitech. Pensé entonces que debería haber un nuevo driver pero no, no hubo nada en ese entonces. En pocas palabras, mi Quickcam se convirtió en algo absolutamente inútil.
Y esto me pone a pensar, ¿cuánto tiempo se vale que algo que compras te dure? Una Quickcam no tendría por qué dejar de funcionar porque cambió el sistema operativo, ¿o si? En esencia, el hardware de la cámara no puede ser tan poco compatible. ¿A poco no se puede hacer un nuevo manejador para la cámara para Windows 7? ¿A poco tengo que comprar una nueva?
Porque fíjense, las cámaras web pueden durar una eternidad. Un disco duro puede dañarse por múltiples razones, entre ellas, porque tiene partes mecánicas, pero en muchos casos, en el cómputo, si algo no se mueve, ¿qué lo podría dañar? Desde luego que como todo lo que se usa, tiende a sufrir las consecuencias del tiempo. Quizás la cámara se caliente más de la cuenta en alguan ocasión y eso la eche a perder, o tal vez el desgaste material de los materiales electrónicos que usa dejen de funcionar, qué sé yo. Lo que sí sé es que me parece injusto con el consumidor que se vuelva de la noche a la mañana un dispositivo obsoleto porque cambió el sistema operativo.
Yo puedo entender por qué a Microsoft le cuesta tanto trabajo para convencer a la gente que migre de sus anteriores versiones de Windows a las nuevas. Pero a ver, ¿cómo convencerlos si de pronto los dispositivos que funcionaban dejaron de funcionar sin razón aparente, o bien, que de alguna manera nos obliguen a vendernos uno nuevo?
Postscriptum
Acabo de ver que ya hay drivers para las Quickcams. Vamos a ver si puedo echar andar la camarita. Seguiremos informando.
Y esto me pone a pensar, ¿cuánto tiempo se vale que algo que compras te dure? Una Quickcam no tendría por qué dejar de funcionar porque cambió el sistema operativo, ¿o si? En esencia, el hardware de la cámara no puede ser tan poco compatible. ¿A poco no se puede hacer un nuevo manejador para la cámara para Windows 7? ¿A poco tengo que comprar una nueva?
Porque fíjense, las cámaras web pueden durar una eternidad. Un disco duro puede dañarse por múltiples razones, entre ellas, porque tiene partes mecánicas, pero en muchos casos, en el cómputo, si algo no se mueve, ¿qué lo podría dañar? Desde luego que como todo lo que se usa, tiende a sufrir las consecuencias del tiempo. Quizás la cámara se caliente más de la cuenta en alguan ocasión y eso la eche a perder, o tal vez el desgaste material de los materiales electrónicos que usa dejen de funcionar, qué sé yo. Lo que sí sé es que me parece injusto con el consumidor que se vuelva de la noche a la mañana un dispositivo obsoleto porque cambió el sistema operativo.
Yo puedo entender por qué a Microsoft le cuesta tanto trabajo para convencer a la gente que migre de sus anteriores versiones de Windows a las nuevas. Pero a ver, ¿cómo convencerlos si de pronto los dispositivos que funcionaban dejaron de funcionar sin razón aparente, o bien, que de alguna manera nos obliguen a vendernos uno nuevo?
Postscriptum
Acabo de ver que ya hay drivers para las Quickcams. Vamos a ver si puedo echar andar la camarita. Seguiremos informando.
Tuesday, July 02, 2013
Mi nueva tablet: Iconia W3
Ahora que fui al evento //Build/ de Microsoft, en San Francisco, me hice de una tablet Acer Iconia W3, que regalaron la organización del evento. Es una maquinita de 8 pulgadas en su pantalla, con Windows 8.0, lo suficientemente compacta y con un Intel internamente. Permite unas 8 horas de uso contínuo y cuesta unos 430 dólares. Tiene una resolución de 1280 x 800 pixeles. Pesa aproximadamente unos 500 gramos.
Entre sus características técnicas tenemos: Windows 8 de 32-bits; Procesador Intel® Atom™ dual-core Z2760 (1.5GHz/1.8GHz w/ Intel® Burst); Memoria de 2GB DDR2 y 64GB de memoria interna de almacenamiento; pantalla 8.1" CrystalBrite™ LED-backlit multi-táctil (1280 x 800); 5 puntos multitáctiles de control; soporte para uso de monitores independientes; Intel® Graphics Media Accelerator con 64MB de memoria para el sistema; audio de alta definición; dos cámaras web HD (adelante y atrás); WiFi; Bluetooth®; Micro-HDMI®; lector de tarjetas Micro USB y un año de garantía.
Curiosamente me dieron un teclado Bluetooth de Acer que se acomoda perfectamente para trabajar con una maquinita de estas. No sé qué tan fácil sea usar estos dispositivos así, pero bueno, es cuestión d eprobar. Igualmente, el teclado, en la parte inferior, contiene un molde en donde cabe perfectamente la iconia y un seguro la fija, de forma que se protege la pantalla y se puede llevar el teclado con la tablet. La verdad que el diseño puede parecer eficiente, pero no es lo más estético que he visto. Vamos, seguro Apple jamás aceptaría semejante diseño...
Habrá que empezar a usarla. Ya reportaré qué tan manejable es y si vale la pena o no. Ya pondré algunas fotos de esta máquina en algún otro artículo.
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Monday, November 19, 2012
Primeras impresiones de la Raspberry Pi
Después de muchos meses de espera, finalmente me llegó la Raspberry Pi, una computadora completa que es del tamaño de una tarjeta de crédito. Usa un procesador ARM y corre Linux. Los creadores la diseñaron pensando en que fuese usada para enseñar programación en escuelas primarias, secundarias y preparatorias. Por su bajo costo la idea es sensacional y ha pegado muy duro entre los aficionados al cómputo y la electrónica. Se dice que se han vendido unas 100,000 Raspberry Pi y la demanda no parece menguar.
Pues bien, hubo que hacerse de algunos implementos: una tarjeta SD de 4 GBytes, que me costó 97 pesos. Un teclado USB (que cuesta unos 150 pesos. No tiene que ser de gran calidad). Un ratón USB que no sé cuanto cueste, porque ya tenía uno. Un cable HDMI para conectar a una TV HD o a un monitor con esa entrada y una fuente de poder de 5V .7 amp. Originalmente me hice de una de 40 pesos pero tuve problemas. Parece ser que no da el amperaje necesario y el teclado y el ratón simplemente no servían. No los encontraba el dispositivo. Usé la fuente de mi teléfono celular Samsung y todo funcionó correctamente.
El sistema que usa es Linux y hay muchas imágenes que pueden bajarse del sitio de Raspberry Pi. Yo usé Debian pero mi hermano Juan instaló Fedora. Es quizás una cuestión de gustos pero en principio, para empezar a jugar, cualquier distribución de Linux que pueda bajarse para ARM parece ser más o menos equivalente.
Para quienes se interesen por hacerse de una Raspberry Pi, por menos de 60 dólares la pueden comprar en este sitio, y créanme, es un juguete fantástico, pues por quizás menos de 1000 pesos se pueden hacer de una computadora completa, la cual incluso no necesita de ser enfriada. La idea es estupenda y las herramientas de programación que trae la hacen ideal para introducirse en el mundo del cómputo usando una computadora poderosa de bajísimo costo.
La Raspberry Pi se conecta a una fuente regulada de 5 V, .7 amp, de corriente directa, con un conector micro usb. Tiene una ranura para una tarjeta SD de hasta 64 GBytes. Conector RCA para monitores normales o conexión HDMI para pantallas de alta definición. Tiene entrada de audífono también y puerto ethernet, lo que significa que puede conectarse a Internet colocando una conexión alámbrica a ese socket.
Tiene además dos puertos USB que pueden usarse para teclado y ratón, que parecen indispensables para poder trabajar con la Raspberry Pi adecuadamente.
Fuera de los detalles de la energía que debía recibir la Raspberry Pi, asunto que parece ser crítico, cuando las cosas funcionaron, lo hicieron de maravilla. Vale la pena y es una buena introducción incluso para aquellos que quieran aprender a usar Linux. Como regalo (o autoregalo) de navidad, pues no suena mala idea.
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Sunday, March 11, 2012
Mi computadora se quemó
Apenas hace unos pocos días, mi AMD de doble núcleo se quemó. Simplemente una mañana la prendí y mientras arrancaba me fui a hacer un café. Cuando regresé la máquina estaba apagada y no encendió más. Finalmente con mi hermano Juan llegamos a la conclusión que la tarjeta madre, al motherboard, le había pasado algo. Al destaparla notamos que uno de los dos ventiladores simplemente no ventilaba más, producto del polvo acumulado. Pensamos que eso fue lo que sobrecalentó el motherboard y lo quemó. Por suerte, las unidades de disco duro no sufireron ningún daño.
Por suerte tengo al monstruo, el cual es mi computadora de seis núcleos AMD cuya función es procesar información de ajedrez. Sin embargo, hay suficiente margen para hacerla la máquina de trabajo. Así que despues de llegar a la conclusión de la máquina anterior, empecé a migrar todo a la nueva máquina. Conecté eld isco principal de la máquina recién quemada (que es donde tengo todo lo que estoy trabajando), y en estos días he estado migrando lo más importante, reinstalando programas, manejadores, etc. Poco a poco va quedando lista, pero es claro que todo este proceso lleva tiempo.
El asunto es que siempre que pasa alguna "desgracia" como estas, me hace pensar en los respaldos. Yo tengo respaldo de quizás lo que hice hace un mes, pero en este mes he trabajado duro y no tomé la precaución de ir respaldando todo "por si acaso", por si las de hule". Y cuando la máquina no encendió más me asaltó una duda: ¿Habría sido el motherboard o el disco de arranque? ¿Estaría mi información recuperable? y aunque los "síntomas" del problema hacían ver que lo más probable es que el motherboard era la dificultad, siempre quedaba un dejo de duda al respecto. Y entonces me lamentaba de no haber hecho respaldos más seguido.
Por suerte en esta ocasión los discos no sufrieron daños pero decidí dos cosas: que iba a buscar la manera de respaldar "en la nube", para tener siempre un respaldo automático y actualizado de lo que hago, y además, iba a buscar la manera de que mi sistema pudiese ser monitoreado con respecto a la temperatura del procesador y de los seis núcleos. Así entonces, si de pronto el sistema veía que algo andaba mal o que la temperatura hubiese subido demasiado, a un calor crítico, me informara o para proteger el sistema, se apagara la máquina automáticamente.
Hallé entonces Core Temp (gracias a Javier Rivera), el cual es un programa que permite monitorear la temperatura del procesador, núcleo por núcleo y del uso de la memoria RAM. Además del programa, hay un widget (esas aplicaciones que aparecen en Vista y en Windows 7 a la derecha de la pantalla), que me muestra el estado del CPU todo el tiempo. Así pues, la primera etapa estaba hecha.
Ahora empecé a buscar cómo respaldar en la nube y encontré muchos. Algunos dan hasta 5 GBytes gratuitos. Otros 2 GBytes. Para la cantidad de información que uno ahora maneja, parece poco, pero para probar puede ser una buena opción. Si uno quiere hacerse de una cuenta no gratuita, es decir, pagando una cantidad al mes, los costos de mantener los archivos siempre actualizados es como de 100 a 200 pesos por mes. Nada para alarmarse.
Después de revisar algunos de los sitios que prometen mantener incólumes todos los archivos que uno quiera y que además, a cada cambio los actualice en la nube, me decidí probar Mozy y por el momento me parece bastante fácil de usar y el sistema respalda automáticamente a una hora determinada las carpetas y archivos que le pida. Igualmente se puede hacer un respaldo en una unidad local además de hacerlo en la nube. La virtud de todo esto es que uno se olvida entonces de tener que preocuparse por respaldar y si me pasa algo parecido a lo que me pasó, entonces al día siguiente puedo seguir trabajando desde otra máquina.
Suena pues todo bien, las medidas que he tomado me parecen muy importantes si uno vive de la información que trabaja. Ya alguna vez Carlos Soto, un buen ajedrecista y mejor amigo me dijo: "los discos no tiene palabra de honor", a lo que agregaría "y el hardware en general tampoco", por lo cual no están de más estas precauciones.
Por suerte tengo al monstruo, el cual es mi computadora de seis núcleos AMD cuya función es procesar información de ajedrez. Sin embargo, hay suficiente margen para hacerla la máquina de trabajo. Así que despues de llegar a la conclusión de la máquina anterior, empecé a migrar todo a la nueva máquina. Conecté eld isco principal de la máquina recién quemada (que es donde tengo todo lo que estoy trabajando), y en estos días he estado migrando lo más importante, reinstalando programas, manejadores, etc. Poco a poco va quedando lista, pero es claro que todo este proceso lleva tiempo.
El asunto es que siempre que pasa alguna "desgracia" como estas, me hace pensar en los respaldos. Yo tengo respaldo de quizás lo que hice hace un mes, pero en este mes he trabajado duro y no tomé la precaución de ir respaldando todo "por si acaso", por si las de hule". Y cuando la máquina no encendió más me asaltó una duda: ¿Habría sido el motherboard o el disco de arranque? ¿Estaría mi información recuperable? y aunque los "síntomas" del problema hacían ver que lo más probable es que el motherboard era la dificultad, siempre quedaba un dejo de duda al respecto. Y entonces me lamentaba de no haber hecho respaldos más seguido.
Por suerte en esta ocasión los discos no sufrieron daños pero decidí dos cosas: que iba a buscar la manera de respaldar "en la nube", para tener siempre un respaldo automático y actualizado de lo que hago, y además, iba a buscar la manera de que mi sistema pudiese ser monitoreado con respecto a la temperatura del procesador y de los seis núcleos. Así entonces, si de pronto el sistema veía que algo andaba mal o que la temperatura hubiese subido demasiado, a un calor crítico, me informara o para proteger el sistema, se apagara la máquina automáticamente.
Hallé entonces Core Temp (gracias a Javier Rivera), el cual es un programa que permite monitorear la temperatura del procesador, núcleo por núcleo y del uso de la memoria RAM. Además del programa, hay un widget (esas aplicaciones que aparecen en Vista y en Windows 7 a la derecha de la pantalla), que me muestra el estado del CPU todo el tiempo. Así pues, la primera etapa estaba hecha.
Ahora empecé a buscar cómo respaldar en la nube y encontré muchos. Algunos dan hasta 5 GBytes gratuitos. Otros 2 GBytes. Para la cantidad de información que uno ahora maneja, parece poco, pero para probar puede ser una buena opción. Si uno quiere hacerse de una cuenta no gratuita, es decir, pagando una cantidad al mes, los costos de mantener los archivos siempre actualizados es como de 100 a 200 pesos por mes. Nada para alarmarse.
Después de revisar algunos de los sitios que prometen mantener incólumes todos los archivos que uno quiera y que además, a cada cambio los actualice en la nube, me decidí probar Mozy y por el momento me parece bastante fácil de usar y el sistema respalda automáticamente a una hora determinada las carpetas y archivos que le pida. Igualmente se puede hacer un respaldo en una unidad local además de hacerlo en la nube. La virtud de todo esto es que uno se olvida entonces de tener que preocuparse por respaldar y si me pasa algo parecido a lo que me pasó, entonces al día siguiente puedo seguir trabajando desde otra máquina.
Suena pues todo bien, las medidas que he tomado me parecen muy importantes si uno vive de la información que trabaja. Ya alguna vez Carlos Soto, un buen ajedrecista y mejor amigo me dijo: "los discos no tiene palabra de honor", a lo que agregaría "y el hardware en general tampoco", por lo cual no están de más estas precauciones.
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Tuesday, May 03, 2011
El error de comprarse un multifuncional
Hay muchas ofertas en los negocios que venden equipos de cómputo y consumibles. Por ejemplo, pueden verse todo género de cámaras fotográficas digitales, tarjetas SD, microSD de memoria Flash que empiezan en los dos gigabytes a precios realmente económicos, tabletas como el ipad, que ahora le restan 100 pesotes si el eventual comprador quiere hacerse de un equipo viejo, pues el novísimo iPad 2 ya salió al mercado. Igualmente vemos impresoras de inyección de tinta, en color, blanco y negro, impresoras ultraeconómicas laser, que sólo imprimen en tonos de gris por menos de 1300 pesos (aunque el tóner cueste exactamente eso), "scanners" (¿cómo se pone en en español? ¿escáneres?), etc. En fin, hay una buena gama de equipos pero lo que se está poniendo de moda son los multifuncionales: traen scánner (que hace las veces como copiadora), impresora, fax, módem, y no sé cuántas cosas más. Más de uno me pregunta si estos equipos valen la pena. He aquí mi respuesta:
No, no valen la pena, porque a cambio de pagar un poco menos por todos esos equipos juntos en lugar de comprarlos por separado, corremos el riesgo de que si una parte del equipo falla, si queremos componerlo, tenemos que llevar toda la unidad a arreglar y por ende, nos quedamos sin las demás partes del multifuncional que bien podrían estar trabajando sin dificultades. Por ello mismo, es una mala idea, un error, hacerse de estos equipos, a menos que no le importe que si algo falla, tenga que llevar toda la unidad a reparar y pueda quedarse sin el equipo el tiempo que lleve la compostura.
Cuando se tienen estos equipos por separado, si alguno se descomponen, cosa que puede pasar pues el hardware no tiene palabra de honor (parodiando la frase de Carlos Soto que dice: "los discos duros no tienen palabra de honor"), siempre nos quedamos con el resto de los equipos. La probabilidad de que todos los periféricos que usamos y que hallamos en un multifuncional, se estropeén, es cercana a cero. E incluso en el multifuncional no pasa, pero como todo está en el mismo envase, caemos en esta problemática de mandar todo el juguete a componer, por una falla en una parte del sistema.
Así pues, a pensar dos veces antes de hacerse de estos multifuncionales. Desde luego que no faltará quien me diga que tiene uno de estos juguetes hace años y que jamás se le ha descompuesto. A ello sólo tengo una respuesta: "Pues qué buena suerte. Lo celebro".
No, no valen la pena, porque a cambio de pagar un poco menos por todos esos equipos juntos en lugar de comprarlos por separado, corremos el riesgo de que si una parte del equipo falla, si queremos componerlo, tenemos que llevar toda la unidad a arreglar y por ende, nos quedamos sin las demás partes del multifuncional que bien podrían estar trabajando sin dificultades. Por ello mismo, es una mala idea, un error, hacerse de estos equipos, a menos que no le importe que si algo falla, tenga que llevar toda la unidad a reparar y pueda quedarse sin el equipo el tiempo que lleve la compostura.
Cuando se tienen estos equipos por separado, si alguno se descomponen, cosa que puede pasar pues el hardware no tiene palabra de honor (parodiando la frase de Carlos Soto que dice: "los discos duros no tienen palabra de honor"), siempre nos quedamos con el resto de los equipos. La probabilidad de que todos los periféricos que usamos y que hallamos en un multifuncional, se estropeén, es cercana a cero. E incluso en el multifuncional no pasa, pero como todo está en el mismo envase, caemos en esta problemática de mandar todo el juguete a componer, por una falla en una parte del sistema.
Así pues, a pensar dos veces antes de hacerse de estos multifuncionales. Desde luego que no faltará quien me diga que tiene uno de estos juguetes hace años y que jamás se le ha descompuesto. A ello sólo tengo una respuesta: "Pues qué buena suerte. Lo celebro".
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