Wednesday, May 24, 2006

El secreto de los grandes maestros

Hace ya relativamente cierto tiempo de esto, me llegó un correo electrónico que decía lo siguiente: Sgeún un eiudsto de una uinsrvdiead iglensa, no iomtpra el odern en el que las lerats eátsn ectasirs, la úcina csoa inrmptoate es que la prirmea y úlimta lreta eétsn esracits en la poóicisn ccrertoa. El resto peduen eastr ttmeatolne mal y aún párdos lelreo sin poamblers. Etso es pruoqe no leeoms cdaa ltrea por sí mmsia, snio la pbarlaa cmoo un tdoo. Peonmrestalne me pacere ilnírebce.

Aunque probablemente la mayoría de los lectores puedan entender el párrafo en cuestión, he aquí la "traducción" al español perfectamente correcto:

Según un estudio de una universidad inglesa, no importa el orden en el que las letras están escritas, la única cosa importante es que la primera y última letra estén escritas en la posición correcta. El resto pueden estar totalmente mal y aún podrás leerlo sin problemas. Esto es porque no leemos cada letra por sí misma, sino la palabra como un todo. Personalmente me parece increíble.


Aparentemente esto ocurre no sólo en español sino en la mayoría de los idiomas. (Por cierto, he desarrollado un programita para generar este tipo de textos, sólo por diversión. Quien lo quiera, mándeme un mensaje de correo electrónico a morsa@la-morsa.com y a vuelta de correo le llegará el programa, escrito en Delphi 7, incluyendo el código fuente.

Así, si creíamos que leemos letra por letra un texto, pues nos hemos equivocado. Aparentemente nuestros cerebros han asimilado una serie de patrones, los cuales no son otras cosas que las palabras, las cuales se codifican y se guardan de manera misteriosa, pero sin duda, de forma muy eficiente, de manera que al ver una palabra, en lugar de leerla y armarla letra por letra, lo que estamos haciendo es simplemente buscar en nuestro acervo de palabras para ver si está y la reconocemos.

De ser cierta esta idea, lo cual parece serlo, encontraríamos una explicación a ese misterioso fenómeno de los errores en un texto que escribimos, y que solamente encontramos después de haberlo impreso. Es decir, no importa las veces que lo revisemos en la pantalla de la computadora. Es regla general que cuando se imprima el documento encontremos errores que nunca vimos.

Lo simpático del asunto es que tiene la clave para jugar mejor al ajedrez y que en cierta medida revela lo que los grandes maestros hacen al jugar. La curiosa frase recibida en mi buzón da un dato fundamental: el cerebro es una máquina de procesamiento de patrones. Así entonces, en muchos sentidos, los jugadores fuertes saben qué jugada hacer prácticamente desde el momento que ven una posición. Cuando se les pregunta cómo es que encontraron prácticamente a vuelo de pájaro la mejor jugada, responden con un mohín moviendo la nariz en señal de es una especie de olfato.

Pero bajo el esquema de lo que estamos considerando, es mucho más probable que este "olfato" no sea más que una colección de patrones ajedrecísticos, de posiciones típicas, y no sólo de estructuras de mate, sino de otros géneros de posiciones, incluso en las aperturas. Por eso, me parece, es importantísimo estudiar ajedrez. De esta manera el cerebro va adquiriendo estos patrones arquetípicos que muestran cómo se deben manejar cierto tipo de posiciones. Quienes no estudian y creen que pueden resolver todo en la partida viva, pues se equivocan, si no totalmente al menos en parte. Es cierto que sí, un jugador talentoso encontrará quizás las jugadas correctas analizando meticulosamente la posición. Sin embargo, podría ahorrarse un valiosísimo tiempo de reflexión si conociera de antemano ciertos patrones, producto probable de estudiar sistemáticamente nuestro juego.

Desde luego que no todo son patrones. Sin duda el jugador fuerte, el gran maestro, tiene una certeza sobre la manera de evaluar correctamente una posición. Eso se adquiere a través de varias actividades: (i) ver muchas posiciones parecidas, analizando lo que otros han jugado en esa posición (por eso las bases de partidas son fundamentales para todo aquel que quiera mejorar su juego); (ii) conocer los elementos básicos, como por ejemplo, los finales más comunes, desde los de peones hasta los de torres; (iii) conocimiento de las partidas modelo más importantes de la historia del ajedrez, aquí hay cientos de encuentros memorables, que todo jugador debe entender para tener una visión histórica y práctica de cómo se atacan cierto tipo particular de posiciones y, desde luego, (iv) un trabajo constante en el desarrollo de la habilidad táctica, la cual se traduce en precisamente en analizar patrones de combinaciones típicas, que nos darán una ventaja enorme sobre aquel que no haya hecho este trabajo.

Si usted hace eso (lo cual requiere tiempo, dedicación, disciplina y trabajo constante), entonces no habrá quien lo detenga en el camino a la maestría ajedrecística.

3 comments:

Yixus said...

Yo quiero un programa que haga lo contrario: del caos al orden, para hacer trampa en los juegos de palabras :P No es cierto. En realidad de este asunto también se desprende uno de mis "secretos" para jugar bien al scrable, ya que facilita encontrar las jugadas que uno puede hacer ahorrando tiempo. Me ha funcionado bien

Morsa said...

No entendí cómo le haces...
saludos

Yixus said...

Me sirve porque en vez de tener que estar revolviendo todas las fichas y probándolas en cada lugar de la palabra, lo único que tengo que hacer es probar parejas de letras inicial-final y de repente la combinación de todas salta a la vista