Sunday, January 30, 2011

Estadísticas espurias


Cuando estudiaba en la Facultad de Ciencias, tomé clases de Estadística Descriptiva, con el ya desaparecido Dr. Tomás Brody, uno de los maestros que recuerdo con más cariño. Él -que le tocó vivir la Segunda Guerra Mundial- nos decía que había un matemático aprendiz en ese entonces, que había encontrado una correlación de casi 1 a 1 entre las manchas solares y la puntería de los soldados en las batallas. "Obviamente", decía ríendo Brody, "esta es una clásica relación espuria", y agregaba: "Aunque las matemáticas involucradas muestren una precisa correlación, es claro que no tiene sentido en lo que se refiere al mundo físico la cantidad de manchas solares contra la puntería de los soldados". 

Obsérvese, sin embargo, la noticia sobre un estudio que acaba de hacerse:

Un estudio universitario concluyó que las ganadoras de la estatuilla Óscar, a la categoría de mejor actriz, tienen un alto riesgo a divorciarse, sobre aquellos que solamente son nominados y no ganan. Una larga lista de ganadoras a esta categoría, incluyendo a Joan Crawford, Bette Davis, Halle Berry y Kate Winslet, experimentaron fracasos maritales no mucho tiempo después de que obtuvieran el codiciado premio. Curiosamente aquellos ganadores en la categoría a mejor actor no experimentaron este incremento en el riesgo a divorciarse después del Óscar.

El estudio fue conducido por investigadoras de la Rotman School of Management de Universidad de Toronto y la Universidad Carnegie Mellon.

"La investigación mostró que, en la población en general, las diferencias de género han dado históricamente roles con más poder y status a los hombres con roles de menor status y poder a las mujeres. Los estudios han demostrado que romper esta norma social con digamos, un matrimonio, cuando una mujer gana, por ejemplo, más que su marido, puede tensar la relación", dice Tiziana Casciaro, una asistente de profesor de comportamiento organizacional en la Rotman School, quien es co-autora del estudio con Colleen Stuart, una posdoctorada de la Universidad de Carnegie Mellon, y Sue Moon, una estudiante de doctorado, también en Rotman.

"Aparentemente incluso los matrimonios de las actrices de Hollywood, en el pináculo de sus carreras, no son inmunes a las consecuencias de violar las normas sociales que afectan a la mayoría de las poblaciones. Nuestros resultados sugieren que un éxito repentino reduce la longevidad de sus matrimonios", dice Stuart.

El estudio observó a los 751 nominados en las categorías de mejor actor y actriz de los premios de la Academia entre 1936 y 2010. Los resultados muestran que las ganadoras del Óscar a mejor actriz tienen 63% de oportunidades de que sus matrimonios terminen antes que aquellos matrimonios de nominados que no ganaron. La duración media para las ganadoras de Mejor Actriz fue de 4.30 años, sustancialmente menor a los 9.51 años de matrimonio para los que no ganaron la estatuilla. En contraste, la diferencia entre los que no ganaron el premio a mejor actor (media de 12.66 años), y aquellos que ganaron el Óscar (media 11.97 años), no fue significativa estadísticamente.


El tamaño de la muestra no parece significativamente adecuado para hacer una estadística que pueda arrojar resultados de interés. Por otro lado, está claro que hay que considerar que hablamos de una relación que probablemente sea espúrea. Que lo sea o no, es una cuestión a debatir, pero no creo que pueda sacarse de las conclusiones finales de dicha investigación. Llama la atención que estos investigadores, con esas cartas credenciales académicas, considere valioso su estudio, pasando por alto estas consideraciones que en mi opinión,son triviales en lo que se refiere a este campo de las matemáticas.

8 comments:

intton said...

Que curioso, acabo de leer esto: http://www.elmundo.es/elmundo/2011/01/28/ciencia/1296206456.html

Ernesto said...

Antiguamente la migración de aves hacia el sur en invierno, era directamente proporcional al riesgo de devaluación a principio de año.

Saludos

Antonio J. G. Garcidueñas said...

Es espurio no espúreo.

Morsa said...

Antonio,

La RAE sólo conoce espurio. Manuel Seco califica de erróneo el empleo de espúreo por parte de algunos escritores y críticos de lenguaje. Algún diccionario, como el de Aquilino Sánchez o el Slaby-Grossmann todavía registran “espurio o espúreo“ como sinónimos. Es interesante que Joan Corominas en su diccionario etimológico data la aparición de espurio hacia 1260 y de espúreo en 1604, aunque la etimología latina está clara: spurius.

A partir de esto, lo cambiaré entones. Gracias.

Francisco said...

Así es, la mera existencia de una correlación entre dos variables no implica la existencia de una relación causal entre ellas.
Pero que tal por ejemplo: cuando hay más manchas solares hay una cantidad mayor de radiación solar, y esta mayor cantidad de radiación tiene un efecto sobre los centros del cerebro responsables de la coordinación ojo-mano, lo que explica el cambio en la puntería de los soldados. (Es sarcasmo, por supuesto).
Por otro lado, creo que no debe uno sacar demasiadas conclusiones sobre el reporte en los periódicos de un estudio académico. Tú mismo has puesto ejemplos aquí de como los medios tratan de decir verdades a medias o presentar la noticia de manera que se venda mejor. Si uno está interesado en ello, yo por lo pronto no lo estoy, sería necesario remitirse a la fuente original y leer los artículos o reportes de estos investigadores.

Addiction said...

Vale, espuria. Pero interesante...

Antonio L. Z. said...

Hola Morsa.

Deberíamos leer el reporte de investigación original y no sólo la noticia.

Me da la impresión de que se trata de un estudio más amplio: "La investigación mostró que, en la población en general, las diferencias de género...", que utiliza las estadísticas de la comunidad Joligudense como ejemplo particular que confirma la regla general: "...incluso los matrimonios de las actrices de Hollywood, en el pináculo de sus carreras, no son inmunes...".

Es cierto que nuestra sociedad no tolera el éxito en las mujeres.

Basta tomar una pequeña muestra no representativa para darnos cuenta de ello. ¿En la universidad cuántas doctoras conocemos con matrimonios consolidados?, ¿Cuántas políticas encumbradas tienen un esposo a su lado? ¿Elba Esther, Betty Paredes, Amalia García, Josefina Vázquez Mota, aún conservan a sus maridos? Creo que ésta última hasta escribió un best seller titulado "Dios mío hazme viuda por favor". :)

Saludos

Francisco said...

Ya había escuchado esto en otro lugar, por ejemplo, refiriéndose al menor desempeño de las estudiantes en campos como mateméticas. Dejando por un momento de lado las diferencias estructurales y fisiológicas entre los cerebros masculinos y femeninos, que seguramente juegan algún papel, aquel artículo argumentaba que había un fuerte componente social. Hasta cierta edad las niñas se desempeñaban de manera similar a los niños. La diferencia comenzaba en la adolescencia. Basicamente el argumento iba así: que las muchachas, muy inteligentes y perceptivas como lo son, pronto se daban cuenta que ningún muchacho iba a querer salir con alguien que era mucho mejor que él en el "masculino" campo de las matemáticas, o las ciencias duras.
De manera consciente o inconsciente, comenzaban a quedarse atrás, dejando el liderazgo a los hombres, para ganar su aceptación. O sea, como decíamos en mi generación en la escuela" "hormona mata neurona".

Tendrá esto algo que ver con la repetida pregunta de por qué las mujeres no juegan tan fuerte al ajedrez? (La existencia de las Polgar y algunas otras, no cambian en nada el hecho de que la inmensa mayoría de los mejores jugadores de ajedrez del mundo son hombres).