Friday, September 09, 2011

Dedicarse o no al ajedrez

Eduardo Aguilar (Construajedrez) me ha mandado un comentario para ser publicado en el artículo que escribí sobre que León Hoyos e Ibarra, se retiraban del ajedrez competitivo. Lo pongo en este nuevo artículo porque creo que su comentario merece una atenta reflexión

Dice Eduardo:

Estimado Manuel.


Extrañado por este artículo.


Simplemente te diré que aún y sea cierto que estos jóvenes se retiren porque ellos consideran que no tienen futuro en el ajedrez, eso no valida la hipótesis de que del ajedrez no se puede vivir ya no dignamente sino muy bien.


Es absurdo el planteamiento, es una falacia. De tan evidentemente ilógico que se dificulta refutarlo.
Hay miles de jóvenes egresados de administración de empresas en el país desempleados o trabajando en áreas diferentes de su especialidad pero dudo que alguien afirme que para que queremos profesionales en la administración de empresas.


Estimado Manuel, creo que es tiempo de levantar la toalla y dejar en el pasado el reparto de culpas, hay que dejar el pesimismo para los buenos tiempos.


Cordialmente


Eduardo Aguilar

He aquí mi respuesta:

Hola, Eduardo,

De entrada no creo que sea una decisión descabellada y/o mala, el dejar el ajedrez por estudiar una carrera profesional. Primero, porque evidentemente quien así haga no dejará el ajedrez (véase el caso de Gata Kamsky, por ejemplo), quien después de no poder ganar el Campeonato Mundial, se dedicó a estudiar leyes, casi por obligación de su padre, pero eso no importa. Kamsky terminó la carrera y finalmente cuando ya no pueda competir al nivel de las exigencias actuales, no tiene que tener una vida incómoda o de pocos ingresos por solamente haberse dedicado al ajedrez e incluso, tiene una alternativa más para defenderse en la vida.

Yo entiendo que hay muchos jugadores, ni siquiera de primera fuerza, que viven de dar clases de ajedrez en escuelas particulares. En una ocasión nos invitaron a Russek y a mí a una entrevista radial a las 12 de la noche, con una simpática española llamada Lidia (que tenía o tiene un programa llamado "Lidiando con el futuro"). Hubo un tercer invitado, un señor que jamás habíamos visto, pero que su trabajo era el de enseñar ajedrez a niños en escuelas primarias particulares. No me acuerdo si nos dijo que trabajaba de 11 am a 6 pm... La cuestión es que el señor, cuyo nombre no recuerdo, tenía un sueldo decoroso y probablemente ganaba más que muchos jugadores que quieren vivir ganando torneos pero que, desde luego, difícilmente lo logran por la competencia que hay. Dicho personaje nos confesó que no tenía rating y él calculaba que jugaba más o menos unos 1700 puntos, pero que él no jugaba, ni iba a torneos. Sólo enseñaba.

A mí me parece que el artículo que transcribí está escrito con toda la mala leche. León e Ibarra "no tiran el tablero de ajedrez", eso es una expresión fuera de lugar. Yo creo sin embargo que León tiene razón: no hay apoyo para un jugador joven que quiere dedicarse exclusivamente al ajedrez. Leon Hoyos es un talento, yo siempre lo vi así (y la única partida que jugamos se la gané, pero tenía 10 años :-) )... Y a León lo invitan a reconocerle, darle premios, trofeos por ser el orgullo yucateco, pero no le dan patrocinios, no le contratan un entrenador, nada. ¡Qué tan talento será que hasta Ivanchuk lo tomó como segundo! El gran nivel del ajedrez ya no se puede alcanzar solo. El único en ese sentido es Fischer, pero él fue caso aparte, atípico.

Yo sí creo que se puede vivir del ajedrez. Creo que un arte tan fascinante y obsesivo merece dedicarle la vida.Como Botvinnik apunta: "el ajedrez no es en nada inferior al violín, y tenemos muchos violinistas profesionales".  Lo malo es que las condiciones en el mundo no son fáciles para dedicarse a esto. Y no se trata si la FENAMAC apoya o no. Va más allá. No se trata de repartir culpas y puedo entender que Raúl Hernández, que creo que ha hecho -si bien nos va- una mediocre actuación como presidente de la FENAMAC, podría tener argumentos contundentes por los que León o Ibarra simplemente no pueden ser apoyados como se debiese hacer. La razón es que el país no tiene condiciones para que esto pase. En Ucrania, por ejemplo, salen montones de chavitos que cada vez obtienen títulos más jóvenes. Cito a los actuales, Lahno, Ponomariov, Karjakin, entre otros. ¿Por qué se da? Por dos razones: porque hay escuelas y trabajo especializado para que los chavitos, desde pequeños, se interesen por el ajedrez y de ahí salen las nuevas camadas de maestros. Por otra parte, porque el país entrega recursos para que se desarrollen estas actividades. Lo pondré con una analogía: si tienes un gran jardín y no riegas alguna parte de éste, seguramente se secará esa parte.

Finalmente, cito a Kotov (Piense como un gran maestro - la traducción es mía): "Una vez que se ha obtenido todo el reconocimiento y se ha convertido en gran maestro, uno puede dedicarse de lleno y completamente al arte del ajedrez. Incluso entonces la decisión demanda pensarla muy seriamente; está lejos aún de ser fácil tener que depender de los azares de los resultados de los torneos. Más aún, hay un número de jugadores que son capaces de continuar y seguir la profesión que eligieron, además de lograr excelentes resultados en los torneos".

Hasta aquí mi reflexión...

17 comments:

Construajedrez said...

Estimado Manuel
Creo que ambas cosas son validas:
1.-Tener una carrera universitaria y tener una profesión diferente al ajedrez y jugar al ajedrez, lo mismo que lo hacen por ejemplo, los ejecutivos aficionados al golf como también es válida la opción de:
2.- Dedicarse a distintas actividades que usan el ajedrez como eje, tales como la enseñanza infantil, la comercialización de artículos, el arbitraje, el uso terapéutico, la formación de empresarios, organizar torneos, escritor, reportero de ajedrez, el ser jugador profesional, etc, etc, etc,etc.
Respecto a este último punto –jugador profesional- que es en torno a lo cual ha girado la discusión como si tal cosa fuera la única actividad de la cual puede vivir un ajedrecista quiero hacer una anotación y retomo las palabras del sr Abed de que dedicarse al ajedrez es más que solo jugar, es relaciones públicas, mercadotecnia, y me permito agregar, ventas, contabilidad, administración, etc. esto es mucho pero mucho trabajo dentro y fuera del tablero.
Estoy totalmente de acuerdo contigo que los apoyos no son lo que debieran ser pero no coincido en que es una obligación de alguien dar los apoyos llámese gobierno, federación, empresas, etc.
Creo que es obligación de quien quiere un patrocinio convencer, si el municipio no nos apoya es porque no lo hemos convencido.
Ahora a mí en lo personal me extraña mucho tu posición, que contradice tu actuar, más que verte como una persona que espere “apoyos” te veo como una persona con iniciativa que hace cosas por transformar su realidad, pero que en ocasiones como esta lo que haces es contribuir a validar la nefasta cultura paternalista que tanto daño nos ha hecho como nación (y dímelo a mí que crecí y he trabajado en el medio rural).
El argumento de que no avanzamos porque el gobierno o nuestros organismos no hacen, lo que deberían hacer es inválido ¡así está el deporte en general! ¡Así está el campo, las pymes! Es una condición de la realidad a partir de la cual hay que trabajar.
Ahora de que está bien difícil y que parece misión casi imposible eso que ni qué pero pues al igual el ajedrez, hay que esforzarse mucho, prepararse para fracasar una y otra vez, tener ayuda (ya que definitivamente no se puede solo).
Esto es tener objetivos y un método para llegar, la buena noticia es que tenemos el método ¡es el ajedrez!
Quiero argumentar esto último correspondiéndote a la cortesía que tuviste al usar el principio de autoridad al citar las palabras de Kotov con otra mejor ya que corresponde a la de un campeón mundial y por tanto deben ser más validas:
Emanuel Lasker , Campeón Mundial de Ajedrez 1894-1921, -Dr. en Filosofía y Matemáticas, contemporáneo y amigo de Albert Einstein, dice lo siguiente " Ustedes no aprenderán ningún arte si se restringen a él; tienen que buscar sus asociaciones ,sus conexiones, también sus relaciones lógicas y sus analogías con el resto de las cosas. De otra forma no aprenderían más que las mañas, la técnica de su arte y nunca obtendrían una completa comprensión ni un fácil dominio del mismo" Manual de Ajedrez, Capítulo IV, pag. 227. Dr. Emanuel Lasker.

Morsa said...

Eduardo,

Gracias por tu respuesta. paso brevemente a acer algunos comentarios. Si dejo algo en el tintero, debería decir teclado, avísame y lo aclaro:

Hablamos particularmente del ajedrez de alto desempeño. Yo entiendo que se puede vivir del ajedrez en otras actividades: dando clases a niños, escribiendo libros (aunque no deja para vivir, je), entrenando promesas, etc. Hay un sinfín de actividades relacionadas con el ajedrez y evidentemente se puede vivir utilizando tiempo para ello.

Sin embargo, si queremos un jugador de alto nivel, pues necesitamos que éste se enfoque y pueda solamente dedicarse a eso, sin necesidad de distraerse, valga la expresión, en tener que usar el tiempo para dar clases, conferencias, simultáneas, etc. La vida de un jugador profesional de ajedrez implica viajar mucho y evidentemente eso cuesta y a veces mucho dinero.

Yo no digo que los gobiernos den dinero a ciegas. Por ejemplo, supongamos que se le consigue un apoyo a León Hoyos, o a Ibarra, no importa a quien. Se le puede dar -como a los estudiantes de posgrado- una "beca" de unos 1000 dólares más gastos a ciertos torneos, quizás un entrenador de tiempo completo y lo más importante, una serie de requisitos a cumplir para mantenerse con la beca.

Así, puede pedírsele que llegue a 2600 en un lapso de un año, por decir algo. O que si juega en ciertos torneos de un nivel adecuado a su rating, haga las normas de GM, MI o FM que le correspondan. Vaya, no es ir a poner la mano para que te den dinero y entonces hagas lo que se te antoje. Yo cuando me fui a la maestría, Conacyt me obligaba, de entrada, a recibirme. En caso contrario tendría que pagar la beca que era de unos 20,000 dólares anuales. Así pues, ellos se comprometen a apoyarme y yo me comprometo a sacar los estudios. Igual se puede hacer con el ajedrez.

Yo no espero apoyos jamás, veo la manera de "ganármelos", empezando por trabajar. Si no me los dan, pues me los consigo yo. Si consideramos que en el terreno del ajedrez requerimos gente totalmente enfocada al tema, lo mejor sería que no estuviesen distrayendo su tiempo de estudio en el tablero teniendo que dar clases a niños, etc.

De hecho, fíjate que dura puede ser la vida de un ajedrecista de altísimo nivel. Hace años conocí Gufeld, que se había ido a EEUU a vivir. En un torneo insistía en venderme alguno de sus libros. Una mañana, antes de la ronda, lo vi en un McDonalds, con cara de fastidio, dando una clase a un niño, quizás por unos 40 dólares la sesión. Y mira que hablo de Gufeld, un GM de renombre.

Muy buena cita la de Lasker. Gracias. De acuerdo en general con lo que dices.

saludos

Manuel "el ruso" García said...

Quihubas:

Hace literalmente un par de días leí una entrevista con el gran maestro ruso Nikita Vitiugov. El ajedrecista explica que subió como 100 puntos de rating como en un año y rebasó así la marca de los 2700 gracias a que tuvo dos sesiones de trabajo con Korchnoi. Esas sesiones de trabajo, que en ruso se llaman "sbor", son sesiones que pueden durar hasta una semana. Pues bien, tras tener dos sesiones así en un año, se disparó el rendimiento de Vitiugov. Y explica el ruso que antes tenía dudas de dedicar toda tu vida y toda tu energía a algo que hasta ese momento era, simplemente, lo que más te gusta y lo que más te apasiona pero que posiblemente no valga, al final de cuentas, tanto la pena. Aclara su idea: un médico o un maestro tienen trabajos de verdad, son útiles y ayudan a la gente, tanto a individuos con nombre y apellido en lo particular como a la sociedad en general. Pero, ¿un ajedrecista? Y Korchnoi lo convenció con su ejemplo, afirma Vitiugov: una persona que ha dedicado tantas décadas a una actividad y conserva la pasión, según el ruso, no puede estar equivocado.

Pues bien. No me convence tanto Vitiugov. Su duda era la utilidad del ajedrez, no la pasión que puede despertar, pero en fin, creo que tenía ganas de dedicarse de lleno a él y bueno, buscó ser convencido.

Conozco gente que adora jugar billar. De hecho, el alemán que me lo contó estaba pensando renunciar a su trabajo e irse a entrenar no recuerdo si a Japón o Corea, donde tenía un conocido profesional de billar que le daría clases. No estoy en contra de que haya ajedrecistas profesionales, pero no creo que sean "necesarios", por así decirlo.

Me gusta regresar al ejemplo del deporte profesional, de alto rendimiento, en contraposición con el deporte de masas, por salud.

Un saludote.

Morsa said...

Disiento, tocayo:

No porque algo no es útil en el sentido práctico debe desecharse. La literatura, la pintura, el ajedrez, el arte en general, ¿qué utilidad práctica? ¿cuál es en el fondo la diferencia entre crear la Monalisa o pintar una imagen con crayones en un papel? En ninguno de los casos es "útil" pues.

En mi opinión, necesitamos artistas, escritores, músicos, ajedrecistas. Es parte del legado cultural de lo que somos. No solamente la utilidad tiene sentido en la vida. Por ejemplo, mi padre era guitarrista. Vivió en la música toda su vida. Hay un goce estético en eso que va más allá de toda utilidad, pero no veo que sea despreciable en ningún sentido.

saludos

Construajedrez said...

Estimado Manuel
Esta discusión me parece muy enriquecedora, en particular porque en el trabajo que estamos realizando en nuestra ciudad tenemos que empezar por lo básico, que si el ajedrez es aburrido, que si solo es para nerds, que dar a conocer que es un deporte federado, etc, etc, etc.
Al comentario que dice tu tocayo hay que ponerle mucho interés y mas allá de la fácil desacreditación a pesar de lo evidentemente absurdo de su conclusión hay que ver que es lo que motiva a que él llegue a su conclusión e inclusive si él es quien esta llegando a tal discusión o simplemente esta reproduciendo el discurso dominante.
Dicho discurso no le ve utilidad a los bosques y selvas que no se talan, las tierras de campesinos que no se venden, las construcciones históricas que no dan dinero- no se usan como centros comercialese, etc, etc.
Pereira en su libro Historia para qué, plantea varios argumentos que nos pueden orientar en esta discusión.
Asimismo es interesante abundar sobre que tan cierto es el divorcio de dedicarse a una actividad sublime vs rentabilidad financiera.
Cordialmente
Eduardo

Manuel "el ruso" García said...

Quihubas:

No me expliqué con claridad, y me disculpo. Por supuesto que requerimos de artistas, de músicos, pintores, dramaturgos, novelistas, cineastas, actres, escultores, etcétera. Pero el ajedrez es diferente. Puedes no tener la menor idea de lo que es una armonía, o de qué es un verso alejandrino, y aún así tene tu opinión, muy válida, de si te gusta o no tal o cual pieza de música, tal poema o tal cuadro. Pero en ajedrez, si no conoces las reglas del juego, no puedes dar tu opinión de si te gustó tal combinación o si te parece estándar.

El arte apela a tu sentido estético, y al hacerlo te puede llevar a reflexiones más allá de la manifestación artística que presenciaste. El ajedrez puede tener algo de artístico (como el billar), pero es un juego de mesa.

He conocido en Europa un par de grandes maestros que, cuando hablan, me recuerdan a algunos futbolistas al ser entrevistados: aparte de correr, desmarcarse, aventarse de palomita, no saben nada, ni les interesa saber nada más. Se expresan con dificultad. Estos grandes maestros sólo saben de ajedrez y sólo se interesan por encontrar hospedaje gratis o barato, lo mismo con la comida, para jugar el siguiente abierto. Uno ya no está en edad, pero el otro siempre anda buscando a ver a qué chavita apetecible se encuentra jugando en el torneo. Una carta de presentación para el ajedrez lamentable.

Entonces, no me parece mal que haya jugadores profesionales de ajedrez, pero si no pueden vivir de ello, pues que vivan de otra cosa y que lo practiquen ya como pasatiempo. Que se apoye la práctica con la organizaciónn de torneos (y de inscripción accesible, por cierto), pero si alguien decide jugársela y lanzarse al profesionalismo, pues es su decisión.

Al fin y al cabo, en México no hay cultura ajedrecística: siempre que he querido analizar una posición en alguna cafetería, me - o nos - dicen que guardemos el ajedrez o que nos retiremos del local. En los billares te rentan también juegos de dominó, backgammon, y ajedrez. Esa es la imagen que se tiene del ajedrez en México, lamentablemente.

Nos gustan los garbanzos de a libra y entonces los festejamos, les organizamos un torneíto y se acabó. Cuando la tenista mexicana Angélica Gavakdón llegó a los octavos (creo) de final de un torneo de grand slam, le organizaron un torneíto contra tres rivales: Steffi Graf, Gabriela Sabatini y no recuerdo quién más. Por la altura (la pelote bota mucho más), la Graf perdió con Gavaldón, y hubo quien se desgañitó con que !uy, qué tremenda es la Gavaldón! ¿Crees que a la Graf le preocupó esa derrota? Se llev¿o sus muy jugosas regalías, y listo. ¿Alguien cree que eso fue apoyar el desarrollo del tenis nacional?

Cuando los tiempos de Ana Gabriela Guevara (por ahí llegó a figurar también el velocista Alejandro Cárdenas), creo que en México se organizó o se quiso organizar una de las etapas de una serie de competencias mundiales de atletismo. No recuerdo si se hizo o no. Pero el caso es que se retiró primero Cárdenas, por lesiones, y luego la Guevara. ¿Se les apoyó de alguna manera cuando apenas se estaban formando? No. Cuando ya lograron algo, uno o dos homenajes, se les quiere organizar su carrera para que se luzcan, y listo.
(Sigue)

Manuel "el ruso" García said...

Acá termino, tocayo.

¿Qué pasó con Manuel León? Me simpatiza mucho, y lo conocí en los abiertos de Irapuato. Nadie lo apoyó, creo, excepto uno o dos regalos de mecenas. Lo entrenó, es cierto, José González, pero ignoro si eso lo pagó la familia de Manuel o si fue el costo fue cubierto como parte de algún tipo de apoyo. Luego, cuando es evidente que es un garbanzo de a libra en la escualidez del ámbito ajedrecístico nacional, surge una buena idea y le organizan un torneo para que se foguee, en Cuernavaca. Pero eso fue todo. Y ese debió ser apenas el primer paso. No le ayudaron a diagnosticar sus puntos débiles luego de examinarse con sinodales tan severos, no le consiguieron entrenador, le exigían estúdimanente participar en selectivos cuando ya era más que claro que era de los tres o cuatro más fuertes del país, y con unos 20 años menos que los otros dos o tres de su nivel, etcétera. Total que Manuel, hasta ahora, sólo ha jugó una olimpiada, cuando jugadores mucho inferiores han ido a dos o tres ya. Ni siquiera se siguió con la idea del torneo "jóvenes maestros". Fue llamarada de petate. Imagínate que la figura de Manuel León hubiera sido el eje de una campaña constante, de un esfuerzo sostenido, por impulsar el ajedrez a nivep nacional, a escala masiva, aunque sea para que miles de niños jueguen torneos de ajedrez y no vaguen por las calles buscando en qué ocuparse. El ajedrez como herramienta para introducirlos a la lectura, cuestiones artísticas (las figuras de ajedrez Staunton me parecen hermosísimas, por ejemplo; o figuras de ajedrez con personajes históricos), etc. Pero para eso hay que elevar el ajedrez por encima de su categoría de simple juego de mesa. El ajedrez por sí mismo no lo hace.

En fin... la falta de apoyo se dejó sentir en la formación ajedrecística de Manuel. De qué le sirvió una vez ganarle a Jobava, de más de 2700 elo, si nunca adquirió la solidez para no perder contra jugadores de menos de 2400. Y eso le pasaba casi cada torneo: una derrota a manos de un jugador de entre 2300 y 2400. En una entrevista, hace unos años, el gran maestro alemán Naiditsch dijo que su objetivo (apenas pasaba de los 2600) era aprender a ya no perder con jugadores relativamente malos, de entre 2500 y 2550, porque así no acumulas rating y además es síntoma de grandes carencias ajedrecísticas. Ahora Naiditsch pasa de los 2700. Y bien, Manuel fue por unos años todo un jugador de ajedrez profesional, radicado en Europa, y hasta el final encajaba derrotes de tipos de 2300-2400 elo. Estoy concencido de que Manuel nunca pudo descubrir todo su potencial en el ajedrez, y está en una edad en la que aún podría lograrlo, pero si decidió que ya basta de eso, pues es decisión suya.

Tal vez logre ser más feliz ampliando sus actividades y dejando el ajedrez como algo que le apasiona pero no su principal campo de actividad (como dijo Karpov: el ajedrez es mi vida, pero mi vida no es sólo ajedrez). Y de eso se trata la vida, de al final, poder decir pues creo que fui feliz. Se lo deseo de todo corazón.

Manuel "el ruso" García said...

Quihubas, y en respuesta a Construajedrez:

En efecto, el discurso dominante neoliberal sólo aprecia las cosas según la rentabilidad o ganancia financiera que puedan dejar, incluso mediante su destrucción (la tala indiscriminada de bosques, sin ir más lejos). Pero es evidente que los grandes maestros Piket, Sadler, Wolf, Shaked y otros decidieron dedicarse a otra cosa, porque el esfuerzo dedicado al ajedrez no les recompensaba. Lo pueden seguir jugando por internet, en torneos por equipos representando a sus empresas, dando simultáneas, pero no como profesionales.

Yo mismo soy historiador, y cuando busqué la beca me enfrenté a la pregunta "díganos, ¿en qué se beneficiaría México si usted obtuviera la beca"?. De los 20 becarios, fui el único que fue para ciencias sociales o humanidades; las demás 19 fueron para "carreras que incrementan el PIB del país", como me dijeron después. Entonces, no creo cumplir el perfil de un neoliberal típico. Tampoco de uno atípico.

A lo que voy es que el ajedrez, en México, es un nicho muy reducido. Cambiarlo requiere cambiar mucho en la sociedad, empezando por la educación, lo cual nos lleva a cuestionar no sólo las estructuras políticas imbricadas en la SEP, sino también el papel de ls medios masivos de comunicación, electrónicos sobre todo. Las costumbres sobre el tiempo libre y esparcimiento, etcétera. No es cuestión nada más de querer popularizar el ajedrez con, digamos, una campaña de comerciales y espectaculares y listo: el ajedrez se vuelve actividad popular en México.

Como ya mencioné en alguna ocasión en este (excelente, dicho sea de paso) blog, el disfrute estético del ajedrez requiere ser un iniciado, valga la expresión. Y se requiere cierto nivel educativo o cierta sensiblidad para dar ese paso. Una vez, por ejemplo, estaba esperando el final de una semifinal de un torneo de tenis femenil. Jugaban Steffi Graf contra Aranxta Sánchez. Yo estaba invitado a una fiesta, lo cual era bastante raro, pues en la prepa yo era el chavo flaco, ligeramente encorvado, miope, con un acné terrible ("cara de pizza", me llegaron a apodar), y que andaba siempre con un libro y tablero magnético de ajedrez. Estaba halagadísimo por la invitación, pero quería ver el final del partido. Pues la Graf y la Sánchez se fueron a 30-40 ventaja Sánchez. Luego, deuce. Luego, ventaja Sánchez de nuevo. Deuce, ventaja Graf, deuce, ventaja Sánchez, deuce, etcétera. Eso duró una eternidad, y me di cuenta de que estaba presenciando algo tremendo, aunque eso me retuvo en casa mucho más de lo esperado y llegué tarde a la fiesta. No juego tenis, pero la regla es fácil: la pelotita tiene que pasar del otro lado con un bote y no pasarse de esta ni de esta otra rayita. Punto. Pude apreciar la espectacularidad del evento.
(Sigo perorando en el sigueinte post. Perdón por extenderme tanto)

Manuel "el ruso" García said...

(Cierro mi perorata)

No es así ni con el ajedrez. No basta saber que el peón nunca retrocede y que el caballo tira como una ele. Es por eso que el ajedrez nunca podrá ser un nicho tan grande en México como el futbol o la lucha libre. Apreciar la belleza del ajedrez requiere que uno, para empezar, lea. Leyendo y reproduciendo partidas uno puede familiarizarse con grandes combinaciones, finales de filigrana, etcétera. Uno aprender que un esclavo o sirviente como Mir Sultan Jan puede jugar al nivel de los mejores de su época (todos europeos o estadunidenses blancos). Ergo: no hay razas inferiores. Pensar por cuenta propia: entender un final de torres básico, torre y peón contra torre, digamos. Se requiere cerrar el libro y echarle fósforo por cuenta propia para explicarse el "¿y qué pasa entonces si el rey va acá en lugar de acá?"

Pero cómo hacerlo con una población que lee uno o dos libros al año (y peor, lee cosas como "Juventud en éxtasis", "un grito desesperado" o libros de superación personal tipo "Piense y hágase rico"); se pasa cuatro o cinco horas diarias frente al televisor, con el control en la mano, incapaz de concentrar su atención en algo por más de dos minutos.

Qué tiene todo esto que ver con Manuel León... pues, siendo simplistas, que nació en el país equivocado. O por lo menos en la época equivocada. Quién sabe si dentro de dos o tres generaciones, mucho tiempo después de mi propia muerte, se haya logrado construir un sistema educativo y de valores diferente en México. Hoy por hoy, con el México que tenemos, era ingenuo esperar apoyo efectivo para Manuel. Y qué lástima. No conozco tanto de la historia del ajedrez nacional, pero soy de la opinión que México ha tenido tres garbanzos de a libra: Carlos Torre, Marcel Sisniega y Manuel León. Por angas o por mangas, ninguno pudo desplegar sobre el tablero todo su potencial y, por lo visto, tampoco ninguno tendrá una carrera como ajedrecista activo muy larga.

Morsa said...

Tocayo,

Debo decirte que quizás León nació en un país equivocado, pero Fischer también, y llegó a campeón del mundo. Desde luego que Fischer es un caso atípico totalmente.

Ahora bien, Marcel Sisniega, en su momento, tuvo mucho apoyo. Trabajó incluso con algún entrenador ruso antes de que fuese al mundial juvenil en donde si no me equivoco quedó segundo/tercero. Marcel es un talento para el ajedrez, sin duda, pero de ahí a ser jugador de elite requiere un fogueo contínuo -particularmente en Europa- sobre todo en los tiempos en los que Sisniega compitió. Eso quizás hizo que no pudiese proyectarse como jugador de elite, pero sin duda el potencial ahí estaba y quizás el propio Sisniega tenía otros intereses además del ajedrez. Si observas a los jugadores de elite en el mundo, sólo juegan. No hacen nada más.

Por último, no estoy de acuerdo con tus apreciaciones, en particular sobre lo que hace diferente al ajedrez de otras artes. Me explico: si ves un cuadro puedes decir: "me gusta" o "no me gusta" y es muy válido. Sin embargo, si se te muestra la técnica, si se te ensena de estética, de los valores que hacen de un cuadro en particular una obra de arte, tu opinión posiblemente cambiaría. Por ejemplo, el "Guernica". A mí me parece una obra extraña, pero es sin duda una obra magistral. Va más allá del simple "me gusta o no". Igual pasa con el ajedrez. Si apenas juegas, posiblemente no puedas comprender lo genial de una combinación, por ejemplo, pero eso pasa en todas las artes. El ajedrez no veo que sea diferente en algo a las demás.

saludos

Francisco said...

En un punto estoy del lado de "el ruso" García: el "arte" del ajedrez tiene más pre-requisitos para apreciarse que la pintura, por ejemplo. Vaya! Para empezar, ni siquiera es claro que el ajedrez sea un "arte". Solamente los iniciados en el juego lo consideran así. Pero casi cualquier persona, aunque no haya tomado un pincel en su vida, entiende o sabe o al menos ha escuchado que la pintura es un arte. Ya desde allí partimos de bases muy diferentes.

Construajedrez said...

Estimados foristas yo creo que con base en la definición de arte, podemos definir que elajedrez si lo es.
(Del lat. ars, artis, y este calco del gr. τέχνη).
1. amb. Virtud, disposición y habilidad para hacer algo.
2. amb. Manifestación de la actividad humana mediante la cual se expresa una visión personal y desinteresada que interpreta lo real o imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros.
3. amb. Conjunto de preceptos y reglas necesarios para hacer bien algo.
1. m. Medio por el cual se suponía supersticiosamente que con el auxilio del ángel de la guarda o de otro ángel bueno podía adquirir el hombre la sabiduría por infusión.
~ bella.
¿porque no quieren al ajedrez? :-)

Manuel "el ruso" García said...

Quihubas:

A lo que voy, tocayo, es que alguien que no sepa ni las notas puede decir si una canción o melodía le gusta o no. No le pido que juzgue su calidad musical, sino que diga "me gusta" o "qué aburrido, prefiero la cumbia del apache". Y está en todo su derecho.

Con el caso del cuadro de Picasso "Guernica", pues, según te entedí, no te gusta. Sabes que en su género es una fregonería, pero personalmente, estéticamente, al parecer no te atrae.

El arte lo podemos juzgar desde nuestra muy regalada gana, porque apela al sentido estético del espectador. En cambio, alguien que no sepa mover las piezas no entiende qué pasa en un tablero. Necesita cierto nivel para saber de qué va el asunto (aunque sea, mover las piezas, saber qué es el jaque mate y aunque sea reconocerlo en el tablero). En cambio, cualquier persona de este planeta puede mirar una escultura y decidir si le gusta o no.

Con lo de Sisniega, confieso que ignoraba que tuvo un entrenador soviético. Investigué un poco y veo que fue Vasiukov. Vaya. Recuerdo que en mundial de ajedrez rápido de Mazatlán 1988 me pideron que fungiera de intérprete con el ahora gran maestro polaco (entonces era MI soviético) Michal Krasenkow, y en la entrevista dijo que Sisniega era de los "juveniles occidentales" contra los que se preparaban los juveniles soviéticos antes de los mundiales de esa categoría. Antes, leí una entrevista de Xicoténcatl a Sisniega en la que éste anunciaba que partía a Europa para conseguir el título de GM, y que tuvo que casi dejar de jugar ajedrez creo que dos años para ahorrar y costearse el viaje. Por eso asumí que no había recibido apoyo. Lo de Vasiukov lo ignoraba, repito, y ahora lo interesante sería saber si se lo pagó la federación, él mismo (o su familia) o algún mecenas. Pero de cualquier manera, gracias por reducir mis enormes manchas de ignorancia...

Un saludote

Morsa said...

Así es tocayo. hasta donde sé, los servicios del GM vasiukov los pagó la Fenamac, o el COM o alguna institución oficial. No recuerdo ni lejanamente que haya sido un pago de un particular.

Ahora bien, Marcel creo podría darnos más información al respecto de esos años. Me queda claro que de alguna manera recibió apoyos (muy merecidos), y probablemente para lograrlos tuvo que hacer muchas citas, y "amansadoras" (el proceso de esperar sentado en la oficina de quien vas a ver hasta que la secretaria te dice que puedes pasar), para conseguir estos apoyos que probablemente también, ni fueron muchos ni de muchos pesos.

Me queda clarísimo que Marcel Sisniega llegó a tener fácilmente el nivel de un fuerte GM. la falta de apoyos quizás lo mantuvieron al margen de más éxitos o de convertirse en jugador de elite. Eso nunca lo sabremos realmente. Creo que el propio Marcel podría darnos más luz al respecto si se anima a escribir sobre este particular.

saludos
Manuel

Manuel "el ruso" García said...

Estimado Construajedrez:

Quiero al ajedrez, y desde hace hartos años.

Pero veamos las definiciones de arte que halló:

"1. amb. Virtud, disposición y habilidad para hacer algo.
2. amb. Manifestación de la actividad humana mediante la cual se expresa una visión personal y desinteresada que interpreta lo real o imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros.
3. amb. Conjunto de preceptos y reglas necesarios para hacer bien algo."

Las número 1 y 3 se refieren a la capacidad y conocimientos para hacer bien algo. Recuerdo la frase de "Sisters, practice your arts" en la película del Monthy Python del Rey Arturo y los Caballeros de la Mesa Redonda, cuando una princesa calenturienta pide a unas doncellas que "curen" a Lancelote desvistiéndolo (muy buna escena, por cierto).

Lo vago de esta definición permitiría a un buen carnicero definir su manera de filetear exqusitamente la carne como un arte. O, por ejemplo, una bioquímica cubana que me quería convencer de que cuando "corría las pruebas" (así dijo: "correr las pruebas y experimentos en el laboratorio") estaba haciendo arte, porque lo hacía muy bien (modesta la chava). Y en cierta manera tendrían razón ambos, pero no creo que nos refiramos a eso cuando decimos "el ajedrez es un arte."

Me parece que la segunda aplica más para el asunto que nos truje: "Manifestación de la actividad humana mediante la cual se expresa una visión personal y desinteresada que interpreta lo real o imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros."

Así, en el cuadro "Guernica", Picasso quiso plasmar los horrores de la guerra: un caballo de cara enloquecida, cuerpos destazados, el horror. No soy crítico de arte ni un conocedor, y por eso no me puedo explicar el foco encendido que también se ve en el cuadro). Hay poesía, pintura, escultura, danza, teatro, incluso cine, que transmiten la manera en la que el artista o autor entiende el mundo. Puede embelesarse con la naturaleza o la belleza de alguien en particular, protestar por algo que considera injusto, o incluso apelar al "arte por el arte": que el resultado sea bonito y atractivo para el espectador.

Pero en ajedrez no creo que podamos protestar, por ejemplo, por la situación de los palestinos en la franja de Gaza, por la destrucción de la selva amazónica, por la corrupción de las autoridades nacionales. A menos que seamos los creadores de la variante "nunca más presos por opinar libremente" de la defensa siciliana, del sistema "Digan no al comunismo porque es opresivo" de la variante cerrada de la apertura española o del ataque "el consumismo está acabando con el planeta" en alguna variante del gambito Budapest (esto se puede volver divertido).

Hay partidas que, exagerando un poco, me enchinan la piel de la emoción cuando las reproduzco (Keres-Reshevsky, Zurich 1953, por ejemplo), pero me gusta porque juego ajedrez y entiendo de qué va el asunto. La partida toca mis fibras estéticas de ajedrecista. Ergo, sé jugar ajedrez y tengo cierto nivel.

En pocas palabras, el arte apela al sentdo estético del espectador (cualquiera). La belleza del ajedrez apela al sentido estético del ajedrecista (cualquiera...que sepa jugar bien ajedrez).

Un saludo, Construajdrez

Perdón tocayo que me explaye tanto en tu blog... tal vez debería revivir el mío. Je.

alx said...

Que persona tan inculta (ruso no se qué) para apreciar cualquier arte se debe conocer, si no a fondo al menos lo escensial si no se conoce pues mejor no se opina de el, el arte en general no es un facebook donde se le pone me gusta o no me gusta asi superficialmente sin siquiera leerlo o verlo, en serio que tu das la impresion de ser una persona floja, inculta que ve algo dificil y dice comola mayoria de lso mexicanos (siguiente) jajaja por eso piensas eso del ajedrez me das lastima.

Manuel "el ruso" García said...

Estimado alx:

Un músico apreciará cualquier obra musical desde muchas más perspectivas que yo, que no soy músico. Un escultor podrá juzgar la calidad técnica del cincelado, o pulido, o lo que sea, de una escultura; podrá apreciarla por su plasticidad, por su originalidad, etcétera. Yo, que no soy escultor, no puedo juzgar esa obra desde tantas perspectivas. Un pintor juzgará la obra de un colega por las influencias que acusa, por el pincelado, por los colores, por la composición del cuadro, por las técnicas y materiales empleados, etc. Yo, que no soy pintor, no puedo hacer eso.

Sin embargo, sí puedo apelar a mi sentido estético y decir si la escultura A me gusta más que la B, o que la pintura A me gusta más que la B.

Ojo: no estoy diciendo que puedo dar juicos lapidarios y terminantes para decir "La obra A es mejor que la B." Parto de mi subetividad; no es lo mismo decir "me gusta más que..." que decir "es mejor que..."

Sinceramente no creo que de veras seas de la opinión, como escribes, de que "para apreciar cualquier arte se debe conocer, si no a fondo al menos lo escensial (sic) si no se conoce pues mejor no se opina de el (sic)", porque entonces sólo un pintor tendría la autoridad moral para decirte qué cuadro dbees colgar en la pared de tu casa, un músico para decirte qué música debes oir, o un fotógrafo para decirte qué fofotgrafías debes tener en tus albumes familiares.

Luego. Escribes lo siguiente: "el arte en general no es un facebook donde se le pone me gusta o no me gusta asi (sic) superficialmente sin siquiera leerlo o verlo." Yo nunca dije que puedas hacer eso. Al contrario: para poder decir si un cuadro me gusta o no, o si una composición musical me gusta o no, pues debo primero haberlo visto o haberla oído.

Deberías debatir contra los argumentos de tus contrapartes, no contra lo que tú mismo te imaginas que dijeron. Boxeando con sombras cualquiera es un as.

Para cerrar. Tus opiniones sobre mí me tienen sin cuidado. Nomás te recomiendo guardarte tus lástimas para tu ortografía y sintaxis, oh maestro.