Tuesday, February 04, 2014

El mercadeo en red, un fraude de proporciones gigantescas


¿Cuáles serán los secretos para salir de la pobreza? ¿De la falta de una vida razonablemente buena? ¿Es cuestión de suerte acaso? ¿O quizás hay que trabajar de sol a sol esperando de pronto ver los frutos? ¿Cómo se hará para tener esa libertad financiera que todos queremos de algún modo? O bien, ¿cómo podemos hacer para que el dinero no sea una preocupación constante?

Todas estas preguntas han pasado eventualmente por la mente de muchas personas. Pero hay otras que han hallado una mina de oro en estas preguntas, prometiendo lo imposible: que es fácil y sencillo poder optar por una vida de libertad financiera, incluso de riquezas, si se trabaja un poquito más que lo normal. Y esto es precisamente el fraude de los negocios del multinivel. Se basa básicamente en reclutar gente que a su vez reclute a otros por hacer el trabajo. El esquema ya lo planteó Yakov perelman a principios del siglo pasado en su obra Matemática Recreativa.

Va el ejemplo que pone:

52. Avalancha de bicicletas baratas

En diversos países y épocas ha habido comerciantes que han recurrido a un método bastante original para despachar sus mercancías de mediana calidad. Empezaban por publicar en periódicos y revistas de gran difusión el anuncio que reproducimos.

¡Una bicicleta por diez duros!
Cualquiera puede adquirir una bicicleta,
invirtiendo sólo 10 duros.
¡Aproveche esta ocasión única!
10 duros en vez de 50.


REMITIMOS GRATUITAMENTE EL PROSPECTO
CON LAS CONDICIONES DE COMPRA.


Había no pocas personas que, seducidas por el fascinador anuncio, solicitaban las condiciones de esa compra extraordinaria. En contestación al pedido, cada persona recibía un prospecto extenso que decía lo siguiente:


Por el momento, por 10 duros no se le enviaba la bicicleta, sino sólo cuatro billetes, que tenía que distribuir, a 10 duros, entre cuatro conocidos suyos. Los 40 duros recogidos debía remitirlos a la empresa y entonces le mandaban la bicicleta; es decir, que al comprador le costaba efectivamente 10 duros y los otros 40 no los sacaba de su bolsillo. Cierto que además de los 10 duros al contado, el comprador de la bicicleta tenía que soportar algunas molestias para vender los billetes entre los conocidos, mas este pequeño trabajo no valía la pena de tenerlo en cuenta.

¿Qué billetes eran éstos? ¿Qué beneficios alcanzaba el que los compraba por 10 duros? Obtenía el derecho de que se los cambiara la empresa por otros cinco billetes iguales; en otras palabras, adquiría la posibilidad de reunir 50 duros para comprar una bicicleta, que le costaba a él, por consiguiente, sólo 10 duros, es decir, el precio del billete. Los nuevos tenedores de billetes, a su vez, recibían de la empresa cinco billetes cada uno para difundirlos, y así sucesivamente.


A primera vista, daba la sensación de que en todo esto no había engaño alguno. Las promesas del anuncio quedaban cumplidas; la bicicleta, en efecto, costaba al comprador 10 duros. Y la casa no tenía pérdidas; cobraba por la mercancía el precio completo.

Solución.

 
Sin embargo, este tipo de negocio era un verdadero fraude. La avalancha, como se llamó a ese negocio sucio, o la bola de nieve, como la denominaban los franceses, causaba pérdidas a los numerosos participantes que no conseguían vender los billetes comprados. Esos eran los que pagaban a la empresa la diferencia entre los 50 duros del precio de la bicicleta y los 10 que se pagaban por ella. Tarde o temprano, llegaba infaliblemente un momento en que los poseedores de billetes no podían encontrar a nadie dispuesto a adquirirlos. De que esto tenía indefectiblemente que ocurrir así, se convencerán ustedes si tomando un lápiz, siguen el curso del proceso y anotan el ímpetu creciente del número de personas arrastradas por la avalancha.

El primer grupo de compradores que recibe sus billetes directamente de la casa, de ordinario, encuentra compradores sin esfuerzo alguno; cada uno facilita billetes a cuatro nuevos participantes.

Estos cuatro deben vender sus billetes a 4 · 5, es decir, a otros 20, convenciéndoles de las ventajas de esa compra. Supongamos que lo consigan, y ya tenemos reclutados 20 compradores.

La avalancha avanza. Los 20 nuevos dueños de billetes deben distribuirlos a 20 · 5 = 100 personas más.

Hasta este momento, cada uno de los fundadores de la avalancha ha arrastrado a ella a
1 + 4 + 20 + 100 = 125 personas.

de las cuales 25 han recibido una bicicleta cada uno, y 100 sólo la esperanza de adquirirla, por la que han pagado 10 duros.


La avalancha, en ese momento, sale del estrecho círculo de las personas conocidas y empieza a extenderse por la ciudad, donde, sin embargo, es cada vez más difícil encontrar nuevos compradores de billetes. El indicado centenar de poseedores de billetes debe venderlos a 500 ciudadanos más, los que a su vez habrán de reclutar 2500 nuevas víctimas. La ciudad queda muy pronto inundada de billetes, y resulta bastante difícil encontrar nuevas personas dispuestas y deseosas de comprarlos.

Ya ven ustedes que el número de personas arrastradas por la avalancha crece en virtud de la misma ley matemática que acabamos de examinar al referirnos a la divulgación de rumores. He aquí la pirámide numérica que resulta:

1
4
20
100
500
2 500
12 500
62 500

Si la ciudad es grande y toda la población capaz de montar en bicicleta asciende a 62 500 personas, en el momento que examinamos, es decir, a la octava vuelta, la avalancha debe desaparecer. Todos han resultado absorbidos por ella, pero sólo la quinta parte ha recibido bicicleta; las restantes 4/5 partes tienen en sus manos billetes, pero no encuentran a quién venderlos.


Una ciudad de población más numerosa, incluso una capital de varios millones de habitantes, puede saturarse de billetes prometedores al cabo de pocas vueltas, ya que la magnitud de la avalancha aumenta con rapidez increíble.

312 500
1 562 500
7 812 500
39 062 500

La vuelta 12ª de la avalancha, como ven, podría arrastrar a la población de toda una nación, y 4/5 de la población quedarían engañados por los organizadores de la avalancha.


Aquí termina la narración de Perelman.

Bueno, pues esto es el modelo multinivel, network marketing, y empresas como Iuvare, Xango y no sé cuantas más, buscan engañar a la gente que finalmente, no se hará millonaria, no encontrará resultados favorables y probablemente pierda su dinero.

Un amigo, a todo esto, ha hecho un blog, Mangostán del Limbo para desenmascarar a los que embaucan con estas mentiras a los ingenuos. Acuérdense que para que alguien caiga en sus redes hay que decirle que "quien no arriesga no gana", "que sólo los timoratos desperdician una oportunidad así", etcétera. La información que presenta está bien fundamentada, analizada a detalle, y no es mala idea revisarla por uno mismo si tiene uno dudas.

6 comments:

Enrique said...

Solo para comentarte sobre aquel post original de cuando te invitaron a una sesion de Xango
Uno de tus puntos de discusion es que reclutan vendedores, pero eso es falso. Me parece un punto debil de tu discusion.
NO quieren vender el jugo.
NO quieren que vendan el jugo.
Les vale madre lo que hagan con el jugo.
Les interesa que entre mas gente que ponga su dinero y mantenga a los de arriba

Prefer Anonimity said...

Por eso es una pirámide basada en productos ;)

Morsa said...

Enrique,

En alguna medida buscan quien le entre. Reclutan gente. Quizás estrictamente no vendedores, pero buscan que la gente siga en esa pirámide. De hecho, en alguna medida me das la razón: si les interesa que entre más gente que ponga su dinero y mantenga a los de arriba, pues lo que están reclutando es a toda es agente que cree que va a tener libertad financiera. Vamos, que estoy de acuerdo contigo. No les interesa el jugo, ni que lo vendan o se lo beban. Lo que buscan es má dinero para mantener a la cabeza de la pirámide.

Sergio Sanchez said...

Este tipo de fraude se me hizo parecido al 'Esquema Ponzi', igual llega un momento en el que la piramide ya no puede seguir creciendo.

Carlos Alvarado said...

A mí siempre que alguien me sale con la mentada frase "Libertad financiera" dejo de prestarle atención ya que sé que de un modo u otro se trata de una estafa más; en cierta ocasión alguien me dijo: -para qué trabajar, eso es de perdedores; yo le contesté, -pues trabajo en lo que me gusta, gano bien, me divierto trabajando, a lo que simplemente no me respondió...

eliseo said...

Por que bloquearon el blog de mangostan del limbo? Estaba muy interesante