Sunday, December 07, 2014

Los errores de Televisa


La empresa Televisa, por muchísimos años, ha sido la cadena de tv más importante en nuestro país. El "tigre" Azcárraga Milmo alguna vez declaró que era soldado del PRI y que la TV que hacía era para jodidos. Bueno, el "tigre" se murió y su hijo tomó la estafeta del consorcio televisivo. Hizo algunos cambios. Sacó al eterno Zabludovsky de sus filas (con todo y su hijo Abraham) y puso en su noticiero estrella algún conductor que no funcionó, hasta que llegó uno de los peores, vendido a la cadena de Azcárraga Jean, Joaquín López-Dóriga, el cual dirá las noticias de la manera que acomode más a la empresa de televisión.

Carlos Loret de Mola, otro de sus adalides noticiarios, tiene un programa diario, de 6 a 9 am, de lunes a viernes, que es un noticiero largo e interminable. Loret se las da de ser muy crítico pero está absolutamente vendido a los intereses de Televisa y lo mismo podríamos decir de Brozo o Denise Maerker o incluso Carlos Marín o Ciro Gómez Leyva, los cuales francamente desde hace rato han dejado de ser periodistas rudos, comprometidos con la verdad. Muy lamentable pues lo que se ve en términos de difundir noticias y de buscar ser objetivos. Y que conste, no se trata de evitar la subjetividad, casi inherente al enfoque de cada ser humano, pero de ahí a leer o escuchar lo que los mencionados periodistas tienen que decir, hay un largo trecho.

Y hablo de esto porque sí, evidentemente Televisa es parte de las redes del poder. Los medios informativos sin duda tienen mucho que decir en este tema para poder manejar a la opinión pública. Cuando Azcárraga Jean tomó las riendas de su difunto padre, evidentemente no iba a cambiar nada, ni iba a haber una verdadera apertura informativa. Pero he aquí uno de los grandes errores de este consorcio. Como ahora pintan las cosas, es claro que no hay quien crea en las mentiras de sus informadores. El ejemplo más patente podemos verlo con el escándalo de la "casa blanca" de la Primera Dama y su maridito, el presidente Peña. La esposa del mandatario, la actricita de televisa, tuvo que salir a dar la cara para decir que ella era solvente y que podía pagar una residencia de 7 millones de dólares. Vamos, habló de que Televisa le habría pagado en el 2010 unos 140 millones de pesos, de los cuales ella pagó casi 40 a Hacienda en impuestos. Y el asunto es que esa historia es tan falsa, tan mal armada, que no se la traga nadie. No se puede explicar que una actriz de poca monta como "la Gaviota", Angélica Rivera, le paguen esas cantidades millonarias.

Televisa, curiosamente, hace mutis y no dice si son ciertos los dichos de la Sra. Rivera. Denise Dresser ya ha dicho que el consorcio de televisión debería salir a explicar cómo y por qué le pagó esas cantidades pero ya sabemos que eso no va a pasar. En estos tejes y manejes del poder, lo que no tiene explicación simplemente se calla. Ya se olvidfará el respetable, parecen pensar.

Pero voy más allá, el error grave de Azcárraga Junior es que tuvo una oportunidad de oro y quizás, abriendo más su medio a la verdad, podría haber alcanzado más credibilidad e incluso, a la larga más poder. Pero no lo hizo y ahora es un ente perverso, que juega en las grandes ligas y colabora para poner presidentes de la República en este país. Más grave es aún trabajar como reportero en esa empresa de televisión. Salen López-Dóriga, Loret, Ciro, Marín, la Micha y no sé cuantos más, en diferentes programas tratando de ser imparciales, tratando de explicarle al público lo inexplicable. Nadie se atreve a decir a cuadro cosas como esta: "¿en serio, Azcárraga Jean, le pagaste eso a la Gaviota?". Y entonces se habla de la casa incómoda muy de rozón y se busca pasar a otros temas, porque es claro que no hay forma razonable de explicar esos monumentos a la impunidad. Es clarísimo que no hay quien gane en este país esas cantidades, aunque sea la Primera Dama de un títere que sólo sale a decir discursos, un día sí y otro también, que nadie cree.

Por supuesto que las condiciones de este México han cambiado y como nunca, se le ve a la gente descontenta, enojada, indignada por los abusos de poder, por el crimen de Estado contra 43 estudiantes de una Normal perdida en Guerrero. Y el Gobierno Federal busca poner a su bonito títere, peinado perfectamente y con trajes que se ven siempre como nuevos, para que explique qué diablos van a hacer ahora para tener cierta credibilidad.

Puedo entender que Azcárraga jamás haya visto semejante escenario, pero la manera en como ha adquirido privilegios suena a la más terrible realidad de mafiosos que se vive en nuestro país. Azcárraga perdió una gran oportunidad que le daría credibilidad y mucho más poder. Pero en su minúsculo criterio eso jamás lo vio. Pero además, creo que nunca antes se ha visto este hartazgo generalizado. Yo de verdad, no sé cómo vamos a aguantar no cuatro años más de Peña Nieto, sino simplemente los siguientes dos años. Algo está podrido de raíz y si esto sigue en este derrotero, probablemente puedan ocurrir cosas mucho peores. México está de cabeza y la culpa es de Enriquito Peña y sus compinches, que creyeron que este país se podía gobernar fácilmente y además, hacer lo que se les antojara. Las cosas no sólo no van por ahí, sino que cada día se ponen más graves.




Y no me gusta ser ave de mal agüero, pero es claro que México requiere de una transformación que puede ser terrible.

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