Monday, March 09, 2015

De buenos y malos



Todos los días encuentro en las redes sociales, en los periódicos, en las revistas de actualidad, un número importante de gente descontenta. Por ejemplo, muchos (periodistas, facebuqueros), lo mal que actúan nuestras autoridades. Y por ejemplo, critican agriamente -y con razón- que el presidente Peña se haya ido al Reino Unido con toda su familia, como si su visita de Estado fuese una travesía para vacacionar. Para colmo, parece que la gira presidencial también incluyó a unas 200 personas entre amigos, políticos y un sinfín de periodistas que pasaron unos días con todos los gastos pagados, con la obvia premisa de escribir bien sobre la gira del galán presidente mexicano.

Y si hablamos de cualquier otro tema, salen a relucir todos los vicios del sistema. Todo está mal y parece que no hay visos de que siquiera se pueda arreglar. Ahora andan con un rollo privatizador del agua y los políticos se desviven proclamando que no se está privatizando nada e igualito con la reforma petrolera, que finalmente terminará en vender ese recurso al mejor postor, aunque nos echen rollos eternos en los medios de que nada de eso es cierto. Y si pasamos a la sección "iniciativa privada" veremos que Televisa o TV Azteca están comprados por el poder. Si hablamos de Slim no lo bajaremos de ladrón. Todos los que detentan el poder o son corruptos o más malos que la carne de puerco.

Y que conste, no pretendo defender a ninguno de los personajes mencionados porque son indefendibles. Lo que me llama la atención es que haya tantos buenos y tan pocos malos pero estos últimos dominan todas las actividades y nada parece que podemos hacer. ¿Por qué? ¿Cuál es la razón por la cual estamos hundidos en semejante gobierno, con semejantes personajes, públicos y privados, que mantienen a este país al borde de la crisis? ¿De quién es la culpa? ¿se puede cambiar? ¿qué deberíamos hacer?

Las respuestas a todas estas preguntas no las tengo, pero empiezo a sospechar que si hubiese otras personas, ustedes, yo, que tuviésemos el poder que tienen todos los personajes mencionados, quizás no sólo seríamos como ellos, sino peores. Porque miren, es fácil decir cómo deben ser los demás, pero antes que eso veámonos cómo somos cada uno de nosotros.

¿Damos mordidas? ¿usamos influencias alguna vez? ¿quizás queremos que se nos trate como personas importante y entonces damos una sobre-propina a quien nos sirve o nos da un servicio? ¿de verdad somos mejores y más buenos que todos esos perversos que controlan este país? ¿de verdad seríamos el agente de cambio hacia un México mejor si nos diesen un cachito de ese poder que hoy nos tiene sojuzgados? No lo creo. Y la muestra para probar que nada puede cambiar empieza con los candidatos a puestos públicos que tenemos ahora para las elecciones intermedias. ¿En serio alguien cree que Carmen Salinas va a esforzarse como diputada plurinominal para impulsar iniciativas en favor de las personas? ¿No será simplemente para ella un buen sueldo por cuantos años, tres? Y así podría decir de otros candidatos. Todos son un montón de palabrerías y cuando llegan a ocupar el cargo público que buscaban se vuelven como todos esos perversos. Les llega el poder, se vuelven inaccesibles y para poder sacar cita con ellos por el tema que sea, se vuelve imposible, en donde hay que pasar por toda clase de personajes que bloquean el acceso: secretarias, asistentes personales, entre muchos otros.

Así, los candidatos de siempre, esos que alguna vez fueron personas normales, ciudadanos, gente de la calle, como usted y yo, una vez que llegan a la curul, al puesto público, se olvidan de la gente. ¿Ustedes si estuviesen en ese caso lo harían? ¿por qué los que llegan se olvidan de la gente que tal vez voto por ellos? Mi respuesta es simple: así es el sistema. Y las mejores intenciones de las personas se apagan al saborear el poder, aunque sea minúsculo. Aquel que de pronto se vuelve delegado de Benito Juárez, Alvaro obregón, o cualquier otra delegación política, de pronto se siente casi el rey de su terruño y vamos, es imposible siquiera contactarlo.

Por eso creo que en el fondo no son solamente los que ven como un botín a este país. No, lo son todos aquellos que de pronto han visto una manera de vivir cómodamente. Los políticos pueden actuar bien o mal, cometer errores espantosos o tener alguna buena acción. No importa, nadie les recriminará nada y aunque le recriminen todos, no hay parece ser, ninguna ley de responsabilidad sobre las acciones que se toman en las comunidades. Vamos, es tan patético este país que tenemos un cretino expresidente municipal que aclaró públicamente: "sí robé, pero tantito", y para colmo de males, volvió a ganar en las elecciones. Así ni cómo ayudarle a este México lamentable.

1 comment:

José María Leyva Cajeme said...

Un mexinaco de la “farándula”, esta declaración vino a hacer:

http://www.sdpnoticias.com/estilo-de-vida/2014/11/10/estamos-secuestrados-por-neandertales-pais-de-mierda-en-que-vivimos-leon-larregui

Me parece que no se equivoca en llamar neandertales a la casta mexinaca hegemónica, porque siendo sobre todo blancos descendiendentes reales del homo neanderthalensis vienen a ser; pero además non sólo por los malandrines de la cúpula, sino también por los de la perrada mafiosos que llenan las “redes sociales” de basura insultando al que puedan viles crápulas, este un “país de mierda” vendría a ser.

Y agora que defiende a Enrique “El gavioto” Pena Nieto que anduvo en Gran Bretaña, recuerdo que escuché (y eso que dicen que ignorante viene a ser), que citó a Adam Smith en un discurso, como un britano importante quizá para la “democracia” y “progreso” del mundo, quien fundó el liberalismo económico y sólo pa’ la barba a los británicos hacer.

Pa’ mi es prueba de que la “democracia” occidental apesta, por aristrocracia “electiva” más bien ser y parece que se le ha venido a conceptuar, conjuntamente con el neoliberal capitalismo, y como la imponen los blancos lleva implicito el racismo, e se enriquecen unos cuantos a costa de a la mayoría pauperizar.

Por cierto que los ganadores de “oscars” serán acá caucásicos de elite mas no obstante, pa’ los “americanos” alla en su tierra quizá “Speedys Gonzalez” non dejarán de ser, como recordemos qué le dijeron a “El baisano” Bichir cuando al oscar le nominaron: que seguro guacamole (¿en abonos?) se dedicaba a vender, o eso que dicen le dijo Sean Penn al “son of a bitch” de Gonzáles Iñarritu, entre chanza y risa ¿non se la dejarán caer?.