En esta época de multitud de candidatos a puestos de
elección popular uno ve todo género de estupideces. Por una parte, vemos a
algunos candidatos que se sienten como paridos por los dioses y creen que por
ser del partida A o B, ya tienen el puesto en la bolsa y ante alguna expresión
de descontento de alguien son capaces de darles incluso un cabezaso.
Otros/otras, tienen mantas que son desplegadas por algunos personajes,
probablemente desempleados, que ponen la manta frente a los automovilistas que
esperan que se ponga el semáforo en verde. Hay candidatos/as que deciden usar
una fotografía en donde salen con López Obrador. Y hay candidatas del PAN, me
parece, que ponen consignas como : '" Un día sin agua... renuncio".
"Cero corrupción o renuncio", como si de verdad fuesen consignas
creíbles. Xochilt Gálvez, que ya estuvo como secretaria de algo en un gobierno
panista, dclaró, ahora que quiere no sé qué puesto popular, que
"eficiencia sí, burocracia no". Y yo le preguntaría: ¿Por qué hasta
ahora? ¿Por qué no se le ocurrió antes?
Y el punto es que veo fotos de una serie de personas que
bien me las podría encontrar en la calle y pasarían para mí desapercibidas,
pero como ahora son candidatos lucen su mejor sonrisa y en muchos casos su
mejor traje. Hay una cantidad de señoras que quieren ahora ser delegadas que
salen con frases como "Mi hija me pide un parque para poder jugar sin
miedo", apelando precisamente al clima de inseguridad que normalmente
tenemos en la ciudad. Esas consignas, que simplemente reflejan parte de la
cotidianidad, quieren hacerlas sus lemas de campaña, los cuales probablemente
se olvidarán si llegan a ser elegidas. Porque el asunto es simple: Todos
sabemos en un alto grado qué hay que hacer para sacar a este país de su eterna
crisis, pero a la hora en que ya son elegidos estos candidatos, a la hora de
actuar caen en las inercias de la corrupción, de la mordida, de la burocracia
infinita, de las prebendas y de los sueldos jugosos para estos funcionarios que
quizás una vez se desgañitaron con consignas para mejorar nuestro entorno, pero
que se olvidaron pronto de ellas una vez que les dieron un gramo de poder.
Y también me pregunto: ¿por qué hay tanto candidato? ¿Tanto
desconocido que tiene tantas propuestas estupendas para este país? Fácil, porque
ser político de pronto se ha convertido en un oficio (porque profesión no será
nunca) por demás bien pagado. Y ante eso entonces más de uno pensará que así
podrán vivir mejor que antes y además, protegidos por ese halo que da el ser
político en este bananero país.
Pero no me crean, nomás vean a este cretino, candidato del
PRI Tarek Abdala.
Pero la realidad nos regresará pronto y veremos que nada
habrá cambiado. Que seguirá la corrupción cotidiana, que los delegados se
sentirán de pronto con un poder que nunca tuvieron y por ende, vivirán sin de
verdad hacer nada real, porque finalmente hablamos de un puesto político ¿o no?
Quien crea que todo este ejército de candidatos va a cambiar algo en este país,
o es ingenuo o idiota en extremo.

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