Wednesday, July 22, 2015

Derechos humanos y readaptación social a la mexicana


La fuga del chapo Guzmán demuestra simplemente que las instituciones de este país están corrompidas hasta la médula. No es posible que alguien haga un túnel y que éste llegue exactamente a la celda donde está el capo que busca escapar. Para ello se requieren estudios de suelos, ingeniería, y planos de cómo está construida esta supuesta cárcel de máxima seguridad. Podemos especular si se tardaron un año en hacer el túnel en cuestión, o si los vigilantes estuvieron en un punto ciego de la celda y por eso tardaron 18 minutos en darse cuenta del problema que enfrentaban. No importa. La realidad es que esto sólo pasa en México. Pero pasa porque el nivel de corrupción de este país ya sobrepasó todas las medidas.

Y vayamos a lo que son los Centros de Readaptación Social (CERESOs), los cuales son los reclusorios con ese pomposo nombre que es una vez más un eufemismo porque decirles cárceles suena siempre feo y ya sabemos que al mexicano no le gusta decir las cosas por su nombre. Se supone que se buscaría que los internos (decirles presos resulta feo) precisamente se readaptaran, pero la realidad es que la corrupción en todos estos penales simplemente sirve para hacer que estos CERESOs sean en realidad escuelas del crimen. Y si nos remontamos cómo los juzgados actúan y cómo manipulan la ley, podemos hallar que el sistema de justicia mexicano es por decir lo menos lamentable y patético.

Pero ahora que nos hemos enterado de todo lo que ocurrió en la fuga del chapo, en donde conocemos incluso la rutina de la cárcel de máxima seguridad de donde huyó este personaje, nos enteramos que el recluso pasaba 23 horas dentro de su celda, es decir, una hora era para salir y tomar el Sol. las otras 23 horas estaba encerrado. ¿Y los derechos humanos, apá? Porque puedo entender que sea un reo de alta peligrosidad, pero mantener a alguien 23 horas en una celda por día resulta inhumano en todos sentidos. Pero eso sí, tenía una pared que llegaba a la altura de la cintura para que cuando el recluso hiciese sus necesidades fisiológicas no se le vieran sus partes nobles. ¿Es en serio que así funcionan los derechos humanos en nuestro país? Y ahora que la palabra de moda por parte de los funcionarios de seguridad, "protocolo", se usa para describir las acciones programadas que debiesen haber hecho los vigilantes cuando se percataron de la fuga del delincuente, me pregunto: ¿que los derechos humanos no tienen una serie de protocolos sobre lo que significa que a un recluso se le respeten sus derechos humanos? Porque como están las cosas, parece que estos son derechos humanos a la mexicana.

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