Thursday, July 09, 2015

Una piedra de 100 mil pesos


El lunes pasado 6 de julio, a eso de las 4:30 pm empecé a tener un dolor en el costado izquierdo, en la parte baja, hacia la zona del testículo. El asunto es que para colmo, no podía orinar. Grave cuadro y me lancé al hospital Angeles del Pedregal, porque queda a unas pocas cuadras de casa de mi madre. Ahí entré a Urgencias y mientras averiguaban lo que me pasaba, me auscultaban, etcétera, el dolor se incrementaba. Llegó a ser muy fuerte y entonces me canalizaron, me pusieron algo para el dolor vía intravenosa y decidieron que por mis síntomas, esto era un problema para urología. Pasaron los minutos y llegó un especialista. Pronto me llevaron a un tomógrafo y en cinco minutos tenía el diagnóstico: una piedra que bajaba por el uretero izquierdo hacia la vejiga. El doctor me mostró una foto de mi tomografía en su teléfono incluso.

Entonces me hospitalizaron. Me llevaron a un cuarto y me dijeron que a las 6 am me llevarían a un ultrasonido. Ya para ese entonces podía orinar un poco (seguramente entre los medicamentos que me dieron había algo para aliviar la dificultad). A las 6 am me llevaron puntual al estudio del ultrasonido. Checaron ambos riñones y el especialista me pidió entonces que fuese a orinar. No pude. Terminó el estudio y al poco rato llegó el doctor que me atendió, indicándome que la piedra estaba cerca de la vejiga, pero que tenían que proceder con el siguiente plan, el cual consistía en ponerme una especie de popote -por decirlo de una manera coloquial- entre el riñón izquierdo y la vejiga, para así facilitar a que la piedra bajara. Es una intervención relativamente invasiva pero no hay cirugía. El tubito en cuestión se introduce por la uretra, vamos, donde está el pene.

Nada de eso me hizo gracia, desde luego, pero la política a seguir: "hay que hacer lo que hay que hacer". El doctor me aseguró que no sentiría nada, pues desde luego, te duermen. La intervención duró una media hora -creo- y me llevaron a cuarto. Recuerdo haberme pasado a la mesa de operaciones y listo... no tengo más recuerdos... De pronto desperté y ya había pasado todo. Estuve ese día entero en el cuarto, con una serie de medicamentos vía intravenosa. Ya podía orinar pero con dolor. Dos razones para ello: la manipulación para introducir el tubo hasta donde debe ir lastima y la salida de la orina se vuelve con ardor, que se va quitando en la medida que uno orina más seguido. Lo segundo es que al tener esa especie de popote en el ureter izquierdo, hay reflujo de la orina y entonces duele. Esos síntomas, me aseguró el doctor, tienen que ir cediendo. Este tubito lo tendré un par de semanas. Entonces se procedera a ver al doctor con una placa simple de abdomen y ahí lo predecible, si las cosas siguen su curso, es que me intervengan de nuevo para sacarme el tubo aquel y probablemente con la piedra misma.

Como tenía un seguro de gastos médicos mayores, lo apliqué y resultó que el numerito completo (sin contar los honorarios de doctor, ayudante y anestesista), fueron de 84 mil pesos aproximadamente, más 22 mil pesos de la intervención (hablamos de dos días de evento). Se supone que podré pedir un reembolso al Seguro, aunque algo perderé, porque probablemente los honorarios de los doctores estén por encima de lo que tabula Plan Seguro. Pero bueno, el asunto es ya cosa menor y finalmente se actuó con diligencia y rapidez.

Vamos, la piedra que sigue molestando está costando unos 100 mil pesos, considerando los costos de todo lo que me hicieron. Tengo seguro de gastos médicos mayores desde hace unos años y es de esos pagos que sin duda hay que hacer con la intención de no usarlos. De hecho, como entré por emergencia, no pagué co-aseguro ni deducible, lo cual es una alegría extra. En cualquier caso haré algunas reflexiones sobre la medicina privada en estos días. Tienen pros y contras, desde luego. Yo me pregunto ¿qué hace quien no puede pagar esto? ¿se muere? ¿o cómo?

3 comments:

Darien said...

Espero que todo pase pronto y que no sufras más de lo necesario.
Dado el número de mexicanos vivos, yo creo que (1) la incidencia de piedras es baja o (2) a pesar de lo doloroso que sea no causa la muerte o (3) existen alternativas para la gente que no puede pagar por servicios de primer mundo.
Ayer tuve el placer de ir al IMSS, estoy embarazada y no voy a parir en el IMSS pero tengo que llevar un trámite para el tema de la incapacidad. Fueron 7 horas de tortura contínua, vi cientos de mexicanos en las diferentes filas que hay que hacer si o si, sin ningún motivo aparente y al final del día mi pregunta fué ¿Cómo demonios sobreviven los mexicanos? y estoy hablando de una UMF al sur de la ciudad de México, no quiero imaginar como es el servicio en alguno de los miles de lugares recónditos de este hermoso pais.
Mejórate pronto.

Arturo Gerardo said...

Lo bueno que no fue en el Seguro Social o todavía estaría esperando su turno o por eso de la terrorífica anestesia epidural, médicos que se equivocan de ojo. Lo importante es que se encuentre bien nuestro ajedrecista predilecto. Saludos y mis mejores deseos.

Morsa said...

Gracias, Arturo. Un abrazo