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Saturday, June 19, 2021

Las angustias de los YouTubers


El mundo cambió desde que llegó Internet. De ser una red que en principio, permitía mandar mensajes entre sus usuarios a altas velocidades, por ejemplo usando el correo electrónico, con el tiempo comenzó a evolucionar. La tecnología permitió el aumento de la velocidad de conexión, las computadoras se volvieron mucho más poderosas y hoy día podemos tener equipos “caseros” que son miles de veces más poderosos que las máquinas de hace unos diez años. El avance es asombroso.

Pero además de esta revolución tecnológica, llegó la web, las páginas gráficas, el hipertexto, los videos de YouTube, los sitios de imágenes, los blogs, las páginas personales, las redes sociales, las páginas de empresas, entre otras cosas. Vimos nacer WhatsApp y Telegram y sin duda el mundo moderno estás lleno de posibilidades de comunicación que antes eran simplemente inimaginables.

Y pensemos en YouTube, probablemente hoy un monopolio en su tema, que son los videos que la gente hace y sube a este portal que es gratuito. Sin embargo, el éxito de YouTube es que en algún momento decidió pagarles a los creadores de contenidos. Y siendo Internet una herramienta en muchos sentidos para los jóvenes, nacieron un número enorme e indeterminado de comediantes, de “gamers”, de “standuperos”, los cuales empezaron a recibir dinero de YouTube por sus contenidos. 

¿Cuánto recibe un youtuber? En México más o menos 5 pesos por cada mil vistas de un video. Así, un millón de vistas quiere decir un pago de unos 5 mil pesos. Pero además, los anuncios que se presentan en los videos pueden aumentar la cantidad de pesos que el youtuber recibe (hasta llegar a unos 18 pesos por mil vistas, aproximadamente). Desde luego que los personajes con millones de suscriptores suelen hacer más dinero pues de alguna manera los ven más personas.

En estos años hemos visto a youtubers mexicanos de gran éxito, como Luisito comunica, que tiene unos 30 millones de suscriptores. Luisito tiene un canal bastante familiar, sin malas palabras, sin temas obscenos y por ende, es muy popular. El youtuber en cuestión sube 4 o 5 videos por semana, que tienen, a un par de horas de publicado, más de un millón de vistas. Por ende, si medimos el asunto en esos términos, Luisito gana unos 20 mil pesos (por lo bajo), cada semana. Nada mal, ¿verdad?

Otros youtubers parecen haberse cansado de la comedia o se han ido apagando. Werevertomorro era el canal más popular en México, pero su creador parece ya estar fastidiado de esto y por ende, han bajado sus vistas. Sin embargo, es probable que aún perciba muy buen dinero por su añeja fama en este medio.

También tenemos a Yostop, Yoselin Hoffman, una guapa joven que ha trabajado por años para posicionar su canal. Ella tiene unos 8.73 millones de usuarios y su estilo desenfadado parece que gusta mucho. Probablemente esta chica tenga un alto porcentaje de suscriptores masculinos. Pues bien, Yostop publicó un video en donde dice que la empresa YouTube es una de las empresas “más horribles y perturbadoras que hay”. Indica que la compañía le advirtió, después de publicar un video contra aquellos personajes que se vendieron al partido verde, anunciándolo como una gran opción en la veda electoral, que sus canales estarían restringidos y que no podía monetizarlos. También le advirtió que si abriese otros canales, le cerrarían los mismos y los que tiene y le impedirían que siguiese en esta plataforma.

Para colmo, Yostop dice que YouTube anunció nuevas políticas. Ahora no todos los anuncios que se presentan en los videos de los creadores de contenidos, recibirán dinero por parte de la empresa. Es decir, YouTube anunciará en los videos que se suban y las ganancias serán para ellos. Y desde luego, Yostop cree que YouTube le está literalmente robando, pues usa la empresa sus contenidos para hacer dinero.

La realidad es que la angustia de la youtuber es entendible pero es claro que está equivocada. YouTube es una compañía privada, y pone las políticas que quiera. Si a los creadores de contenidos no les gusta, pues ahí está la puerta abierta. Pueden irse si quieren. Pero irse de YouTube es algo para pensarse, porque no hay otra empresa que en este rubro le haga sombra. Vamos, los datos de YouTube muestran que:

  • Hay 2 mil millones de usuarios de YouTube en todo el mundo.
  • El 79% de los usuarios de internet tienen su propia cuenta de YouTube.
  • Puedes navegar por YouTube en un total de 80 idiomas diferentes, lo que representa el 95% de la población de Internet.
  • El 94% de los usuarios de YouTube entre 18 y 44 años de edad accedieron a esta red social al menos una vez al mes.
  • Todos los días los usuarios de YouTube miran mil millones de horas de vídeo en esta red social.
  • El 62% de las empresas usan YouTube como un canal para publicar contenido de vídeo.
  • Más del 70% del tiempo de reproducción de YouTube proviene de dispositivos móviles.
  • El 90% de los usuarios de YouTube dicen que descubren nuevas marcas o productos en YouTube.
  • Se suben 400 horas de vídeo a YouTube cada minuto en todo el mundo.
  • YouTube es responsable del 37% de todo el tráfico móvil de internet.

Todo esto es impresionante, pero lo que no se ve, y que tampoco ve la angustiada Yostop, es que YouTube requiere de una infraestructura monumental para guardar las 400 horas de video que se suben por minuto, ojo, por minuto. Y esto implica una cantidad masiva de discos duros o de almacenamiento para guardar todo lo que los usuarios registran en este portal. Y esto es sólo para empezar. También YouTube tiene una capacidad enorme para aceptar a miles de usuarios al mismo tiempo para que le den click a sus videos favoritos, es decir, tiene un enorme ancho de banda. 

Para ser claros, Yostop no entiende ni mínimamente el nivel de infraestructura de YouTube y sólo ve que la empresa le ha dicho que no todos los anuncios que se ponen en sus videos los podrá ella monetizar y por ende, se siente robada. Pero vamos, el éxito de YouTube es precisamente ése, el que decidió monetizar, dar dinero a los creadores de contenidos. La cantidad de dinero que Google gasta (dueña de YouTube), nada más para permitir la conexión de los usuarios, es de 1.65 millones de dólares diariamente (en concepto de ancho de banda para YouTube), aunque este costo es nominal, porque empresas del tamaño de Google hace acuerdos e incluso, tiene la infraestructura para ser proveedor de Internet si así lo desea.

El caso de Yostop seguramente no es el único, sin embargo, es evidente que las cosas están llegando a escenarios parecidos a los que antes tenían Televisa y otras compañías televisoras. Si uno quería ser actor/actriz, tenía pocas opciones y había que aguantar las humillaciones y/o malos tratos para que eventualmente les contrataran en alguna de las cadenas de televisión que transmiten en México. Y entonces estas televisoras pueden pagarte lo que les plazca porque si no te gusta, pues ahí está la puerta. Hoy está pasando lo mismo con la nueva televisión, que es YouTube. Y mientras no haya alternativas en este sentido, los creadores de contenidos tendrán que sujetarse a las reglas de esta compañía que, repito, es privada y por lo tanto, decide sus políticas como le plazca. Aunque a Yostop le parezca aberrante esa empresa.Y de hecho, si es así, ¿por qué no se sale?


Friday, July 25, 2014

El inevitable pirateo


Hoy en día pareciese que el problema del pirateo de música es tan común que ya nadie dice nada. Si nos subimos al Metro, por ejemplo, nos hará encontrar casi por definición a algún “vagonero” que vende todos los “exitos de José José” (o Luis Miguel), por la irrisoria cantidad de diez pesos. Si uno decide comprar el disco en cuestión, el vendedor incluso lo garantizará. Y yo entiendo que la industria del disco debe estar haciendo berrinches incontables por esto, pero evidentemente no hay nada que hacer. Controlar que la gente no se copie la música parece ser tan complicado como evitar que se copien películas en DVD o incluso Blu-ray.

Pero aparte de esto, otro componente de la piratería es el que se refiere a los libros. Con la llegada de los formatos electrónicos, ePub y PDF, por ejemplo, muchas obras ya han sido pasadas a este tipo de archivos electrónicos. Ahora mandar un libro por correo electrónico o usando los servicios de mensajería que ofrecen sistemas como HighTail, por ejemplo, resulta algo fácil de hacer.

El inicio del pirateo de libros se basa en la capacidad de las cámaras digitales para fotografiar página por página, o bien, a los “scanners”, que son como fotocopiadoras personales. Pero para ello había que hacer dos cosas: una era tener una buena cámara digital o un dispositivo que escaneara los libros hoja por hoja. Esta última labor resultaba bastante fastidiosa, pero si se quería escanear un libro completo, se podía hacer. De hecho, con esta tecnología “casera”, surgieron programas que permitían poner todas las fotos automáticamente en un archivo PDF y listo, teníamos un nuevo libro digitalizado.

Es fácil y económico hacerse de un dispositivo para escanear libros. La mejor opción es sin duda el usar una buena cámara digital. Sin embargo, tenemos el caso de Amazon, que con su Kindle, vende versiones electrónicas de muchos libros y estas parecen estar a buen resguardo de los piratas, porque aparentemente, no se pueden copiar a otros dispositivos. Corrijo: bueno, sí se pueden copiar a otros dispositivos, pero sólo funcionarán con el Kindle (o la versión de software para PC), del que los haya comprado. Si se dañan o si el disco duro que los contiene se echa a perder, Amazon los tiene en su nube y de nuevo podría uno descargarlos pero de nuevo, no se pueden compartir estos libros electrónicos con otros dispositivos.

Hay torrents en donde se supone, hay muchos libros a los cuales se les ha quitado los trucos que Amazon ha puesto para que solamente el dueño legal de un libro pueda leerlos. No sé si existan todos esos libros o sea simplemente un anzuelo para caer en algún desagradable virus o en el infame “adware”. Ahí cada quien tomará sus riesgos y sus decisiones. Sin embargo, es evidente que aparte de los libros, las películas, el software y los programas de televisión, ahora los libros se incorporan a la piratería.

¿Qué se puede hacer? Probablemente nada realmente. La piratería siempre existirá y quien no haya pirateado un contenido de otro, que lance el primer CD. Tal vez el único remedio sea cambiar el modelo de negocios. Apple, cuando sacó su tienda de músicas vendió el primer día un millón de dólares (dicen), a un dólar por canción. Este modelo hace que ya la gente no compre un disco por 15 dólares donde al consumidor lo único que le interesa es una o dos canciones de ese disco en particular. Pero es claro que la gente estaría dispuesta a comprar música si se le da una buena opción en costo.  Con este mismo criterio, con los libros podría hacerse algo parecido. Hoy en día en Amazon un libro en papel puede costar -digamos- 15 dólares, pero el mismo libro en formato electrónico cuesta 14.50 o mínimo 13.50 dólares. Esa diferencia entre formatos no es suficiente para pensar en comprarlo en el formato electrónico. Si un libro en papel cuesta 15 dólares, la versión electrónica quizás podría  costar 4 o 5 dólares. Ya aquí las diferencias parecen significativas y quizás sea la solución al problema de la piratería. A la gente, si se le da un precio razonable, comprará los productos.

Amazon se tomó el camino complicado, el de los derechos digitales, el de las codificaciones de cada libro para personalizarlo con el autor. Es una brecha llena de dificultades técnicas, amén de que incluso los lectores que compren libros así pueden hallar problemas. Puedo entender que no será fácil convencer a las editoriales de cambiar el modelo de negocios, pero como con la música, o cambian el modelo de ventas o serán pirateados sin misericordia. y se acabará el negocio.

Friday, February 03, 2012

¿Quién tiene la culpa de la piratería?



La piratería parece un mal provocado por los consumidores de contenidos. Hay piratería en las calles, en muchas esquinas de la ciudad de México, por ejemplo, en donde se venden todas las películas que existen, desde las que están en cartelera hasta las de culto, las clásicas. Si uno se sube al Metro verá un ejército de vendedores ambulantes que vagón por vagón ofrecen las mejores obras musicales del "príncipe de la canción", el último CD de Luis Miguel, o los conciertos para violín más bellos de todos los tiempos, entre otros, todo a precios imposibles de hallar en las tiendas: 20 pesitos.

La industria de contenidos (llámese películas, videos, música y/o libros), siempre le echan la culpa a los consumidores, los cuales no parecen comprender que no pueden andar compartiendo sus archivos mp3 o sus libros en formato ePub o PDF. Pero de verdad, ¿es el consumidor final el culpable del problema de la piratería? No necesariamente en mi opinnión. He aquí algunas razones:

Los proveedores de internet se anuncian en los medios hablando sobre lo que puedes hacer en la red de redes: descarga música, comparte videos, usa las redes sociales, etc. Y ya uno se pregunta: si descargar música está litealmente prohibido (a menos que el cantante decida compartir su material), entonces la propaganda es engañosa porque como se están poniendo las cosas, bajar música casi lo convierte a cualquiera en un delincuente. Si bajo un video de youtube o una película de un sitio peer to peer entonces puedo ser catalogado como un criminal en potencia y si acaso, debo verlo solamente yo, aunque la esencia de la vida tenga mucho que ver con el compartir información con otros.

La creación del formato mp3, que tantos megas y megas de almacenamiento nos ha evitado usar, llegó para quedarse pero gracias al mismo las canciones se pueden escuchar sin pérdida de fidelidad (al menos no lo nota quien escucha) y ocupar poco espacio de memoria. Antes una rola en el formato de los CDs de música ocuparía unos 20 a 40 megas. Ahora si acaso 4 megas. Gracias al mp3 se nos ha hecho más simple, rápido y eficiente mandar por medios electrónicos, correo, ftp, por ejemplo, la música que nos gusta a nuestros amigos.

Los fabricantes de hardware también han colaborado haciendo unidades grabadoras de CDs y DVDs. Antes de esto quien quisiera grabar un disco de música lo podía reproducir en un cassette de audio, pero si éste se copiaba a su vez, poco a poco se iba perdiendo calidad. Gracias a los fabricantes de reproductores de CDs y DVDs las copias salen idénticas al original (así que no es cierto que una copia pirata puede dañar tu reproductor de DVDs como ciertos creadores de contenidos nos han querido hacer creer).

Apple, con su tienda iTunes ha hecho su parte. Antes, quien quisiese hacerse de una canción en particular tenía que pagar por un CD que contenía de 10 a 12 canciones, aunque sólo le interesase una sola canción. Gracias a iTunes la industria disquera vende las canciones unitariamente, con la subsecuente pérdida económica porque no hay que gastar una decena de dólares más por tener la canción que nos gusta o la que está de moda. Este cambio de modelo de negocios en el cual Apple lleva la batuta, sin duda colaboró a que las disqueras tuviesen menos ingresos.

Los fabricantes de software también han puesto su granito de arena. Escriben programas para usar las unidades grabadores de CDs y DVDs de maneras por demás eficientes. Estos programas pueden hacer imágenes bit a bit de esos discos para después transmitirlas por la red. Igualmente han creado rippers, programas que permiten leer los discos de música y convertir sus  canciones en el formato mp3. No se necesita ninguna capacidad técnica para esto y cualquiera que sepa usar una computadora de la manera más elemental lo puede hacer.


Y ustedes dirán: bueno, pero los grabadores de DVDs no se hicieron para copiar discos con derechos de autor, así como el software para controlar estos dispositivos. Y tampoco quienes inventaron el formato mp3 habrán pensado que esto provocaría este oleaje de la piratería. Supongamos por un momento que es así pero si nos han dado todos los recursos, de hardware y software para duplicar todo género de información. La mesa está puesta y siendo así, ¿quién no se sienta a comer?

La mejor analogía que encuentro es que nos inviten a un banquete a comer y cuando llegamos no podemos siquiera probar los alimentos. Todo está listo, vasos de vino, botellas descorchadas, suculentos manjares pero no, tenemos prohibido acercarnos a la mesa y si probamos el alimento es nuestra culpa. Ajá.

Yo no dudo que el consumidor final de contenidos también colabore en el problema de la piratería, pero seamos honestos: no son los únicos culpables. Habría que repartir las culpas a todos los actores involucrados en esta obra. Que no nos quieran engañar.  

Friday, August 19, 2011

Mi teoría del por qué nunca hay nada en la televisión


Es frase común y corriente decir: "2000 canales y no hay nada en la tele". Y a veces no nos falta razón. En serio que por alguna razón no parece que se transmita nada interesante. Por supuesto que ante este hecho he diseñado mi propia teoría (porque habrán notado, tengo una teoría prácticamente para todo).

Antes de explicar por qué jamás no hay nada que ver en la televisión, debo decir que los medios electrónicos son como monstruos voraces que comen contenidos. Todo se lo comen y por ende, hay que crear más "comida", más contenidos cotidianamente, para llenar horas y horas de programación. Para colmo, los contenidos que muestran los medios son fáciles de recordar. Por ejemplo, yo vi muchos capítulos de la Isla de Gilligan cuando era niño. Si ahora me pasan algún capítulo que vi en esos años seguramente diré: "este capítulo ya lo vi". Es increíble quizás pero muy común y la mayoría podrá tener experiencias parecidas a estas. Por ejemplo, el cómico uruguayo Verdaguer, que tenía un humor muy ácido y sarcástico, decía que hacer reír era cada vez más difícil, porque después de haber contado un chiste gracioso, la gente lo puede recordar por años. Y entonces, pasa que los contenidos no se pueden reciclar fácilmente.

Y es aquí esto lo que pasa con los medios electrónicos, particularmente la TV. Si pasan series pasadas, ya las vimos y las recordamos... y entonces, en muchos casos nos aburrimos. Si pasan películas por la televisión, es probable que la mayoría las hallamos visto cuando se pusieron en las salas cinematográficas y desde luego, recordaremos esas películas con más o menos detalles, pero la trama será tan evidente que de nuevo, buscaremos otro canal para ver algo novedoso.

En el caso de los deportes las cosas cambian, porque si no son repeticiones, si son partidos en vivo, la gente los ve -si les interesan esos deportes- con atención. Entonces, muchas veces detenemos el "zapping" del control remoto en donde hay deporte y ahí, como el partido es en vivo y no es algo que hayamos visto, pues lo vemos con cierto interés. Es difícil, por ejemplo, que nos interese un partido de futbol que ya vimos y que están repitiendo. Quizás nos pueda interesar ver los goles pero si no es así, diremos "qué aburrido..." y buscaremos otro canal.

Si durante nuestra existencia frente a la "caja boba", la TV, ya vimos los contenidos fundamentales, los temas más manoseados y usados por este medio, llegaremos a entender que es difícil ser original, y lo que se copia en general en los medios, aunque le quieran dar una nueva vuelta de tuerca, es más pan con lo mismo y por ende, llegamos a la conclusión que tenemos cientos de canales y por eso, NO HAY NADA QUE VER.

¿Quedó claro?