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Tuesday, February 06, 2024

Tengo COVID

 



El viernes pasado empecé a sentirme mal en la tarde, como a punto de que me diese una gripa. Ya estaba “mormado” y decidí tomarme uno de esos medicamentos para contrarrestar básicamente los malestares de la gripa. Todos lo sabemos, esta enfermedad común nos tira en cama y listo… y nos recuperamos más o menos en una semana. Sin embargo, son 5 o 6 días medio perdidos porque uno está desganado además de cansado. A diferencia de otras ocasiones, ahora no me dolió previamente la garganta pero tenía otro síntoma: nada de hambre, amén de un fuerte dolor de cabeza. Al día siguiente amanecí peor y para colmo con fiebre. También estaba mal del estómago y evacué heces muy blandas aunque no llegué a la diarrea. Y sí, suena escabroso pero como dijo Bertrand Russell, los seres humanos estamos orgullosos de nuestras enfermedades.

 Ya con la fiebre me sentía francamente peor y en la tarde fui a un consultorio de esos que hay en las farmacias. Sabía que podía tener una infección (por la temperatura) y bueno, para este tipo de cuestiones tampoco era necesario ir con un especialista. Una doctora me revisó y recetó. Por las medicinas que me dio (incluyendo un antibiótico), sospechó que tenía una infección estomacal y quizás una alergia en la garganta (o incluso otra infección). Me dio un antibiótico de amplio espectro, lo cual permite atacar un número grande bichos. Quiero suponer que ante la imposibilidad de hace algunos estudios o algo más sofisticado, su diagnóstico intuitivo parecía ser razonablemente correcto.

 Mejoré un poco pero al día siguiente regresó la temperatura. Llegué a 38 y seguía subiendo. Entonces fuimos al hospital. Ahí en Urgencias les dije que quizás estaba exagerando pero me preocupaba el tema de la temperatura. Me mandaron una biometría hemática, una placa de tórax y dos pruebas, la de Covid y la de la influenza. Nótese como un médico con acceso a más herramientas de diagnóstico, no duda en usarlas de inmediato. A la hora y media me informaron que mi placa estaba bien, no tenía influenza pero sí Covid. Chale.

 ¿Qué me recetaron? Descanso, muchos líquidos y medicinas para contrarrestar la temperatura, el escurrimiento nasal y la tos. Me pidieron me aislara 5 días y entonces regresara a mis actividades. Es claro pues que no se espera nada grave como cuando llegó el Covid en el 2019. El virus se ha vuelto mucho menos peligroso aunque desde luego, no hay que bajar la guardia. El Covid para mí ha sido como una gripa fuerte.

 Al momento de escribir esto llevo dos días de tratamiento. No tengo fiebre, estoy más cansado que habitualmente y ahorra me ha regresado el apetito. Quiero pensar que el lunes que viene ya estaré de nuevo en actividad.

Tuesday, October 25, 2022

Mi operación de la rodilla

 


Hace unas semanas comencé a sentir un dolor al subir escaleras. Además, sentía como debilidad en la pierna derecha. Pasaron unos días y como no hubo mejoría, fui al ortopedista. Me dio en una pastilla que no recuerdo su nombre, paracetamol y voltaren. Sin embargo, no funcionó y a los 15 días estaba de nuevo en consulta con placas de rayos X. El doctor me pidó una resonancia magnética y ahí se encontró finalmente un problema de desgaste de cattílago articulante. La solución era la operación en la rodilla, el cual se llama artoscopía de rodilla.

He aquí un video de lo que se hace en este tipo de operaciones:


(no es estrictamente lo que me hicieron pero el mecanismo y procedimientos son muy similares)

Consulté  a un ortopedista de medicina deportiva. Su comentario fue: puedo darte un tratamiento y puede ser que mejores, aunque el desgaste seguirá produciéndose y eventualmente, quizás en seis meses, uno o dos años, tendrías que operarte. Dicho de otra manera, el tratamiento sería paliativo. Con todos estos datos, pues decidí operarme.

La intervención es poco invasiva y el único problema es que tarda seis semanas en cicatrizar totalmente. Sin embargo, el resultado es en general muy prometedor. Pues nada, que fui al hospital y luego de la admisión, en menos de una hora, ya estaban llevándome a quirófano.Me pusieron sedación aunque no estuve totalmeynte dormido (escuchaba a los doctores hablar en todo momento). Me pusieron un bloqueo en la espalda y no tuve dolor en toda la operación e incluso, no sentí las piernas hasta un par de horas después. Ni siquiera sentía que mi pierna estaba descubierta, mi percepción es que estaba bajo la cobija que me habían puesto antes de entrar al quirófano.

La intervención fue de una media hora, creo. Me llevaron a cuarto y a eso de las 6 ya había recuperado la sensación y movimiento de mis piernas. Me pusieron un aparato que mediante una almohadilla de tela manda frió a la zona afectada (usa hielos). 



Como a las 7 pm fue al cuarto uno de los cirujanos. Me indicó cuatro ejercicios que debo hacer, qué no debo hacer y me dijo que el Dr. Alejandro Fernández Terán, mi ortopedista y el que me intervino, vendría después. A eso de las 8 pm llegó. Me dio recetas e indicaciones y quedó de verme el lunes siguiente. Me dio de alta y de ahí regresé a casa, previo par de donas de Krispy Kream, que compramos a la salida del hospital para festejar el resultado.


Por supuesto que Pilar es ya leyenda en apoyo para conmigo. Siempre al pie del cañón. No tengo palabras para agradecerle todo.

Y si platico todo esto es porque como Bertrand Russell dijo: "Todos estamos orgullosos de nuestras enfermedades".

Monday, March 07, 2016

Tengo "bursitis"


Bertrand Russell decía que el ser humano siempre está orgulloso de sus enfermedades. Así que hablaré de lo que me pasa ahora. Hace una semana me empezó a doler el hombro y pensé que era un asunto muscular. Me puse Voltaren en la mañana y en la noche, pero las cosas no mejoraron significativamente, de hecho, una noche que la pasé con mucho dolor (que va del hombro al brazo), decidí que era momento de ver al doctor, pero en la mañana siguiente me dolía menos y tenía más movimiento en el brazo sin dolor, así que pensé que quizás ya estaba mejorando, pero no fue así. Cabe decir que en ciertas posiciones me duele y en otras no. Peinarme es un reto porque levantar el brazo derecho a la altura de la cabeza es un triunfo.

Pues finalmente decidí que había que ir al médico. Hoy me revisó un especialista y después de una serie de pruebas me indicó que tengo bursitis, que es una hinchazón e irritación de una bursa (bolsa), un saco lleno de líquido que actúa como amortiguador entre los músculos, tendones y huesos. Curiosamente no recuerdo ningún episodio por el cual hubiese hecho un esfuerzo que me provocara esa lesión. El doctor me aplicó una inyección de corticosteroides en el hombro. Eso fue a la 1 de la tarde. Por el momento me sigue doliendo pero tengo que ponerme una pomada y un analgésico sublingual que compraré en un rato para tomármelo antes de ir a dormir.

Así las cosas. Se espera que en una semana esté mucho mejor y que en quince días la dolencia sea cosa del pasado. Es notable como cualquier dolencia menor como ésta puede deshabilitarte. La verdad es que estar sano es increíble.

Thursday, August 06, 2015

Una piedra en el camino


Ya conté aqui todo el desarrollo del incidente de mi cálculo en el riñón. Lo que faltaba era que de nuevo se me interviniera y me sacaran el catéter que estaba desde el riñón hasta la vejiga. Se planeó el procedimiento y el 31 de julio fui intervenido de la misma manera que se hizo cuando me pusieron el catéter doble jota, que así se llama. Fue una intervención ambulatoria, es decir, de entrada por salida.

A las 4 de la tarde estaba en casa y me sentía bien. Al día siguiente todo fue normal pero en la tarde empecé a tener fiebre. Me tomé unos paracetamoles y listo. En la mañana siguiente, sin embargo, seguía con temperatura. Le hablamos al doctor, que dijo que había que inyectarme cierta sustancia que no recuerdo el nombre por el momento. Me inyectaron pero la fiebre no cedía. En la llamada de la tarde al médico me dijo que fuese a Urgencias inmediatamente.

Llegué y me canalizaron. Eventualmente hallaron una infección complicada de vías urinarias. La fiebre cedió hasta las 00:30 del  día siguiente. En un hospital se duerme mal porque las enfermeras y médicos entran a cualquier hora así que estaba cansado. En la mañana vino el doctor y me dijo que necesitaba quedarme al menos 24 horas para asegurarse que la fiebre no regresaría. Me siguieron administrando el antibiótico contra la infección. No tuve fiebre todo el día. Así que al día siguiente salí y regresé a casa, pero de nuevo, en la tarde, tuve fiebre, El doctor mandó una nueva inyección y funcionó. La fiebre cedió.

Hoy escribo esto y la emergencia finalmente parece haber pasado. Aún sigo con el tratamiento de la infección pero me siento bien y hasta estoy trabajando. Esperemos que todo siga así.

Algo que me gustaría mencionar es el hecho de que creo haber entendido, al menos de alguna manera, qué se siente morir. Me explico. Cuando fui al quirófano la primera vez, no me di cuenta cómo ni cuando me quedé dormido para la intervención. Evidentemente me administraron algo vía intravenosa y de pronto estaba dormido profundamente. Ahora, para esta segunda intervención, decidí que quería darme cuenta en qué momento me quedaba dormido.

Así que ya acostado en la plancha del quirófano hablaba con el Dr. Torres García y broméabamos. De pronto sentí que todo me daba vueltas y le dije al doctor mi plan, Él me contestó algo como "cierra los ojos, no te preocupes" y ya no me acuerdo más. Pero lo curioso es que de pronto escucho sonidos, es gente que habla en el quirófano y pienso "todavía no han empezado y los escucho... debo avisarles que la anestesia no me está haciendo efecto", pero es cuando escucho: "Ya acabamos, Manuel, Ya terminamos".

Juro que para mí no había pasado ni medio minuto desde que el doctor me dijo que cerrara los ojos, pero el hecho es que al menos pasó la media hora o cuarenta minutos, no más. Vamos, que digamos que ya supe qué pasa cuando uno se muere: no hay preocupaciones, no hay futuro, no hay pensamientos, no hay sueños, no hay nada. No estuve conscientemente en este mundo por ese tiempo y quiero creer que eso es morirse.

Y ya Homero decía que "el sueño es el hermano gemelo de la muerte", aunque ya el Dr. Drucker ha dicho que el morirse y el soñar son cosas diferentes, porque al final del día, cuando se duerme hay procesos biológicos de quienes duermen, no así en quienes ya fallecieron. Probablemente podría decir lo mismo Drucker con respecto a mi experiencia pero en términos de dormir una noche y lo que viví me parece muy diferente. Porque miren, cuando uno duerme y despierta -si se durmió bien- se nota. El cuerpo ha administrado el descanso y por alguna razón sabemos que pasaron horas antes de despertar. Aquí al haber perdido la medición del tiempo, no tengo manera de pensar que hablamos de un sueño.

Como sea, parece ser que ya voy de salida y me siento bien y contento, aunque cansado de tanto trajín. Gracias a quienes se preocuparon por mi salud en estos días y un agradecimiento a Pilar, que se encargó de todo, que hizo el trámite con el seguro, que estuvo al pie del cañón con las enfermeras para que hiciesen su trabajo en el momento oportuno, sobre todo en la crisis de la fiebre. Ella es quizás la heroína de este evento

Saturday, July 11, 2015

De la medicina privada y pública



Después del evento que tuve el lunes pasado, en donde terminé en el Hospital Angeles por dos días, saliendo de éste temporalmente para ver cómo evoluciona el problema del cálculo renal, se me ocurren algunas reflexiones sobre la medicina privada en general. Es claro que este tipo de servicios médicos tienen todos los recursos a la mano. Quizás no pasó ni una hora desde que había llegado a Urgencias para que decidieran hacerme una tomografía y diagnosticarme con el cálculo en menos de 5 minutos. ¿El costo de este estudio? No lo tengo a la mano, pero barato no fue. A la mañana siguiente, temprano, 6 am, me hicieron un ultrasonido de riñones y vejiga. ¿Costo? No lo tengo aquí, pero tampoco fue económico, por decirlo coloquialmente. Vamos, menos de dos días de hospitalización más la -digamos- intervención que me hicieron, salió como ya dije, en unos 100 mil pesos (ya incluyendo los honorarios de los médicos). Por suerte el seguro lo pagó, pero la pregunta es, ¿y si uno no tiene seguro qué hace? ¿se muere de dolor? ¿está proclive a que la falta de atención o la falta de atención oportuna agrave el problema?

Los hospitales privados son una máquina de hacer dinero, sin duda. Y sí, hay que reconocer que tienen un equipo bárbaro de personas que trabajan en él. Dejando lo administrativo, tienen un ejército de médicos, enfermeras, ayudantes, limpieza, seguridad, etcétera. Igualmente, tienen equipos para diagnosticar que son carísimos. ¿Cuánto costará un tomógrafo? No quiero ni pensarlo. Igualmente, hay todo un protocolo de trabajo. Hay una central de enfermeras que verdaderamente está atendiendo contínuamente a los pacientes las 24 horas. Hay médicos de guardia. Hay todo lo que se necesita para cualquier emergencia eventual, pero eso sí, tiene un alto costo para el enfermo.

La medicina pública en nuestro país, en cambio, es inaceptable, es insuficiente, está sobrepasada. Con todos los recursos de este país, no se tiene un sistema de salud que pueda resolver las necesidades de sus habitantes. Una amiga mía me contó que operaron a su hermano en un hospital público y que de pronto salió alguien del quirófano para decirle que necesitaban no sé qué elementos y que la familia tenía que ir a comprarlos ¡ya! ¿Se puede trabajar en esa condiciones? Se ve complicado, pero claramente la culpa no es de los médicos, sino de este sistema lamentable que ha gobernado por tantos años y que solamente hace las cosas a medias en el mejor de los casos. ¿De qué sirve una medicina "barata" si no puede satisfacer la problemática nacional? Como colofón, sé del caso de un señor que estuvo una semana en los pasillos de un hospital público hasta que le pudieron asignar cuarto. En serio eso es infame.

Y regresando a la medicina privada, es sin duda de abuso. Por ejemplo, al entrar al cuarto hay un frasco cerrado con un antiséptico. La enfermera llega y nos dice: "Todos los que entran y salen de este cuarto deben limpiarse las manos con este anstiséptico. ¿Lo abro o traen ustedes el suyo?". Pues que lo abra. Una botellita de quizás 350 ml con costo, de acuerdo al hospital, de casi 400 pesos. Muchas de las cosas que están en el cuarto ya el hospital se encargó de ponerlas en nuestra factura, las usemos o no. Es un abuso, como si no ganaran lo suficiente. Pero entiendo, así es la medicina privada. ¿no me gusta? Pues la alternativa es la medicina pública.

Y es que en la medicina privada según el sapo es la pedrada, o peor aún, aquí nomás se dan pedradas de un tamaño específico para arriba, sin importar el tamaño del sapo. Y entonces las cuentas son impresionantemente altas. Y como un negocio privado tienen todo el derecho de poner los precios que quieran a sus "clientes". Si hay quien se los compre, pues elección de cada quien.

Curiosamente, también entró una enfermera indicándome que como había tenido diarrea, el gobierno federal estaba pidiendo la posibilidad de que se me hiciese un estudio (que yo tendría que pagar), para ver si no tenía cólera. Porque el gobierno quiere erradicar esta enfermedad. Por suerte el estudio es voluntario pero... ¿por qué el gobierno no absorbe el costo? ¿por qué lo tiene que pagar el enfermo? ¿así buscan erradicar este problema? ¿es en serio?

México es un país complejo pero para colmo pobre. Con miles de necesidades que no se atienden, pero eso sí, tenemos pareja presidencial que viaja a Inglaterra con 200 invitados y ahora a Francia con 400 "colados", que realmente a qué diablos irán. Los políticos en este país seguirán en su simulación de país y seguirán sacando todo lo que puedan, y así, no hay país que sobreviva.

Reconozco pues que a como están las cosas, no queda más que irse a la iniciativa privada, cueste lo que cueste. Mientras este país esté gobernado por estos ladrones, no tenemos salida.

Tuesday, January 01, 2013

Saliendo de la influenza estacional


Entre el 24 y 25 de diciembre de este 2012, que ya ha finalizado, empecé con dolor de garganta y tos. Pensé que no era nada serio pero ya el jueves 27 me sentía fatal. Pilar estaba peor que yo ya con un cuadro de fiebre. Fuimos al doctor, quien le recetó a ella un antibiótico y al verme a mí, me dio una serie de medicinas y el antibiótico sí y sólo sí, me diese fiebre. Ese mismo jueves en la noche tenía 38.5 grados de fiebre y empecé con el antibiótico. Al día siguiente seguía igual. Tomé paracetamol para la fiebre pero éstas regresaba cuando la sustancia perdía su efecto. En resumen dos días fatales. Finalmente, al tercer día le dije a Pilar que aplicáramos el plan B: ir a Urgencias.

Así, llegamos a Médica Sur (en Tlalpan) y entrando a Urgencias me atendieron diligentemente. Pilar se encargó de los trámites, de garantizar el pago al hospital, incluso. Yo, ya en un privado, me recibió un doctor internista que se ve está de guardia. Me revisó, me hizo las preguntas de rigor. Me dijo que escuchaba bien mis pulmones pero que tomarían una placa para asegurarse y ver si me redirigían con un neumólogo o con un otorrinolaringólogo. Me sentaron en una silla de ruedas y llegamos a Rayos X. Tomaron la placa y listo. Me hicieron algo que se llama la prueba rápida de la influenza, la cual consiste en meterte unos segundos por la nariz unos isopos (¿así se llaman?), que no son más que unos palillos finos con algodón, los cuales sumergió en unas sustancias de colores. Me tomaron sangre para una biometría hemática y poco tiempo después llegó el neumólogo, el Dr. Pablo Cortés Borrego.

Él se presentó y me dijo que tenía influenza estacional A. No la influencia hache ele ene ele de la maestra Gordillo ni la cepa H1N1. Lo que sí me dijo es que estaba brava la influenza en esta temporada. El Dr. Cortés me indicó que podía internarme para que estuviese más cómodo en estos días pero no me sentía tan mal como para tomar tal decisión. Entonces me mostró la placa y algo no le convencía de la misma, por lo que pidió otra más, ahora lateral. Fui a Rayos X y de nuevo, minutos después, el propio doctor me dijo que todo estaba bien. Me recetó Tamiflu cada doce horas y paracetamol cada 8 para la fiebre, este último los siguientes dos días.

Afortunadamente tengo un seguro médico de gastos mayores y en el caso de una emergencia, si ésta pasa de una cantidad determinada, no me cuesta un peso. Ahora veré con el seguro el reembolso. El costo de la emergencia fue de unos 6500 pesos, aproximandamente, pero la salud no tiene precio y si para algo sirve el dinero, pues he aquí un buen ejemplo.

Pilar, a todo esto, con el tratamiento inicial respondió favorablemente y no tuvo necesidad de tamiflu siquiera.

Saturday, June 04, 2011

Tengo gripa


y quiero registrarlo en el blog, porque creo que hacía más de dos años que no padecía de esta ridícula enfermedad. Es una manera de saber cuánto tiempo pasa hasta que me ocurre algo similar.