Sunday, December 04, 2005

La narración

Inicio: preparo mis cosas, la banda del reloj Pulsar, que permite medir en tiempo real el pulso del corredor y el tiempo de la carrera. Mis tenis, mi "pedómetro"(contador de pasos). Listo con todo esto, salgo a la calle. Empiez el recorrido lentamente. Voy a paso constante, firme. Me recuerdo -no sé por qué- la frase esa de lo solitario que es el corredor de distancias. Camino se hace al andar, de Machado, viene a mi mente. Me acerco al "primer tramo" (así lo he denominado en el momento que paso a una larga avenida).


Sigo en el primer tramo. A mi derecha hay un Starbuck. Entonces recuerdo a mi hermana Marga, que se ha hecho adicta a semejante brebaje. Pienso como es que de pronto ella está tan lejos de México... Sigo corriendo, empiezo a sentir que el cuerpo se niega en un principio, pero responde y respiro más rápido pero con ritmo. Se acelera el pulso. Estoy -de acuerdo al reloj Pulsar- en 150 pulsaciones por minuto... No es peligroso y estoy dentro de los límites recomendados.

Llego al segundo tramo, es como el regreso. Voy a buen ritmo. Empiezo a sudar copiosamente. Recuerdo en ese momento que tengo que arreglar un terrible bug en mi software. Empiezo a meditar sobre el particular. Ya sé dónde está el error pero me cuesta fijarlo en la memoria. Pasa en ese instante un perro a mi lado, prácticamente ignorándome. Sigo a paso firme. Me estoy, sin embargo, cansando poco a poco...

Finalmente el tramo final, "la subida" hacia la calle de mi casa... Reduzco la velocidad. La pendiente me obliga. Estoy casi a 170 pulsaciones por minuto. Es el límite máximo que me he establecido. Sin embargo, aunque he bajado el paso sigo constante, lento pero constante. Veo una ventana que tiene una especie de tablero escaqueado en el cristal. Me recuerdo que no he trabajado lo suficiente en ajedrez. Repaso entonces mentalmente la variante de la escandinava que me ha dado tantos problemas últimamente. De pronto pasa una chava en una bicicleta y por poco me atropella, es rubia... la veo, me sonríe, le sonrío y sigo... Sigo corriendo... Me acerco a casa...
He aquí la llegada... mi rostro refleja el cansancio. Ahora una buena ducha y a seguir la vida.

5 comments:

Maria said...

Que padre. Veo que cada vez te adentras mas y mas a este mundo de los blogs. Ya ves que yo tomo fotos hasta de lo que cocino.

Morsa said...

Gracias Lola,

Ahora me pregunto cómo respaldar mi blog... ¿Alguna idea?

Maria said...

Me parece que en blogger help encuentras la informacion. Creo que alguna vez lo lei.

Marga said...

yo tambien me acuerdo de ti cuando veo un starbucks... y vaya que hay starbucks por aca!

un beso hermano

Maria said...

Confiesalo, Manuel, te encanta el grande mocha machiato!