Sunday, November 16, 2014

De protestas y peticiones de renuncia



Los desaparecidos de Ayotzinapa es probablemente el peor problema que algún gobierno mexicano ha tenido desde la matanza del 68. El gobierno encabezado por Enrique Peña Nieto, que no parece ser más que un títere parlachín que sólo sale a dar discursos y a viajar a remotos lugares para huir de la realidad nacional, todo lo ha hecho tarde y mal. Las conclusiones del exhausto procurador Murillo Karam se desvanecen y nadie sabe aún de la verdadera suerte de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa.

Pero regresa Peña Nieto de su gira ridícula, en donde firmo N acuerdos que probablemente se guarden en alguna parte, porque a nadie le importan, y ante el panorama hallado en el país advierte que no quiere ni espera tener que hacer uso de la fuerza pública, de la cual está legítimamente capacitado. Claramente esta es una señal de que las cosas se le están poniendo feas. Y se están poniendfo así ante una descomposición gigantesca del gobierno y sus instituciones. Hoy en día las protestas empiezan a tomar formas diversas. Destruyen una sede local del PRI en algún estado, queman automóviles y para colmo, unos judiciales se meten a la UNAM dizque a investigar el robo de un celular y sale un estudiante herido, un perro muerto y un auto incendiado. Y hay muchas manifestaciones más, por ejemplo, la de ciudadanos que han ido a las grandes tiendas para armar un sanquintín por el "Buen Fin" y en algunos casos han obligado a las tiendas a cerrar para evitar que las cosas se pongan peor. El escenario es el de un polvorín y el primer culpable de esto es este gobierno indolente, que prefiere irse a que le aplaudan a China y Australia a enfrentar un país que está llegando al límite de la paciencia.

Ya llevamos años, desde los últimos de Fox y todo el sexenio de Calderón, hablando de la inseguridad. Se han hecho marchas enormes, en donde todos van vestidos de blanco para simbolizar que se busca la paz. Han salido carteles como el de "No + Sangre", iniciativas para bajar la inseguridad, reuniones con los altos mandos del gobierno, incluso el propio presidente, pero pasan los años y las cosas no sólo no mejoran, sino que están empeorando. Los normalistas desaparecidos son ya la gota que derrama el vaso y que demuestra que el gobierno, el Estado en pleno, está lleno de bandoleros, de rufianes, de criminales, de impunidad, a quien no le importan las críticas del pueblo y se siguen burlando de él construyendo casas de 86 millones de pesos para la Gaviota y su bonito esposo e inútil presidente.

Evidentemente la percepción de las cosas está supeditada a lo que leemos, a las redes sociales, y al cúmulo de situaciones que nos hacen abriri los ojos con asombro y coraje. Sin embargo, ningún hashtag como #RENUNCIA EPN va a hacerlo renunciar. Quitar a un presidente, a un gobierno -el que sea- no se va a poder hacer con mensajitos en Facebook o Twitter. Debe haber un sinfín de acciones que se vean y que pongan verdaderamente en jaque al gobierno. Y las acciones no son marchas vestidos de blanco o mensajitos en la red Internet, sino acciones que impidan que el gobierno se salga con la suya o que ignore al pueblo como lo ha estado haciendo sistemáticamente por años.

México, en mi opinión, se acerca a una peligrosa espiral que puede hacer que las cosas acaben muy mal, de verdad, muy muy mal. Peña Nieto es incapaz de resolver la situación pero nadie quiere perder sus prebendas y canonjias. Ya parece que dejar el poder es cuestión de pedírselo amablemente. Quien crea esto es un tonto de capirote o quizás un niño ingenuo de 6 años.

No comments: