Monday, November 24, 2014

La computadora creativa


Las computadoras saben hacer muchas tareas que asombran a los seres humanos. Por ejemplo, pueden hacer complejos cálculos o bien, manejar bases de datos con suma agilidad. Pueden jugar ajedrez como el Campeón Mundial y pueden incluso ganarle a los mejores seres de carne y huesos en el popular programa Jeopardy!, en los Estados Unidos. Sin duda la tecnología de hardware y software avanza a pasos agigantados y esto se refleja en programas más inteligentes, más versátiles, más poderosos.

No obstante esto, todavía no existe un programa que pase la Prueba de Turing, que es una idea diseñada por Alan Turing, en donde trata de demostrar que un programa puede considerarse inteligente si puede pasar esta “prueba”, que consiste en poner en una terminal a una persona y en otra a una máquina, y hacer que ambos platiquen a través del monitor. Si el ser humano no puede distinguir que está platicando con un programa, Turing indica que el programa entonces puede calificar como inteligente.

Searle, un filósofo y matemático norteamericano, indica que no necesariamente la idea de Turing prueba algo. Para ello, define el problema con un contraejemplo llamado “el cuarto chino”, en donde en un cuarto cerrado alguien se comunica en chino con quien esté adentro del mismo, a través de grandes cartulinas. El personaje adentro tiene libros en chino que le dicen qué símbolos poner a los símbolos que le llegan del exterior. La persona dentro del cuarto escribe estos resultados y los manda fuera del cuarto. Para el que está afuera, quien sea que esté adentro, es claro que entiende chino. Sin embargo, el personaje que está adentro solamente sigue instrucciones ciegamente y aunque manda respuestas coherentes, no entiende una palabra de chino. Searle se pregunta si la prueba de Turing siquiera tiene validez.

Tal vez entonces la solución al asunto de saber si una máquina califica como inteligente se base en la creatividad. Los seres humanos somos creativos ¿no? ¿Los son las máquinas? No es fácil saberlo. Pensemos por ejemplo en programas que componen música… ¿lo pueden hacer con creatividad? ¿los resultados que entreguen son interesantes en términos creativos o bien, se notan “automatizados”, como siguiendo un patrón específico invariante? De nuevo, difícil saberlo e incluso, muchas veces podría depender de quién escuche el resultado. Para el lego, tal vez música escrita por un programa automático le parezca compuesta por un ser humano pero para un experto, quizás note una peculiar diferencia que le haga pensar que esa música no está escrita por seres humanos como él.

Podemos quizás entonces hablar de poesía. ¿Puede realmente la máquina escribir poesía como Borges hacía? Hay programas que hacen esto, pero de nuevo, valorar si hay creatividad en ellos no parece algo sencillo. Bueno, entonces podríamos pensar en programas que hagan haikús, pero de todas maneras parece sr poco posible llegar a una conclusión sobre la creatividad de estos sistemas. Porque por ejemplo, en un haikú, las palabras se refieren a cosas, a sentimientos, a hechos, a acciones. ¿Sabe la máquina de ello? ¿Entiende el contexto? Probablemente no, y entonces “se nos cae el teatrito” porque si no entiende lo que está haciendo, entonces ¿cómo podemos considerar que algo es inteligente?

Pero a todo esto, uno de los sistemas don más éxito en términos de inteligencia ha sido el ajedrez. Hoy en día programas como Komodo o Houdini juegan notablemente bien y diría yo, compiten sin menoscabo con los mejores jugadores del planeta. Pero ¿son inteligentes? No sé decirlo, porque como alguien me comentaba alguna vez: “el programa no sabe siquiera que está jugando al ajedrez. Mueve las piezas y peones y da jaque mate incluso, pero en el fondo, en su memoria, solamente mueve de un lado a otro bytes. Entonces, para decirlo de una forma coloquial, ‘no hay nadie en casa’. Eso no parece ser la definición de inteligencia”.

Y si menciono todo esto es porque acabo de saber de un programa que hace problemas de ajedrez. En este mundo del juego ciencia, hay problemas compuestos, en donde el autor de los mismos plantea un enigma: “juegan blancas y ganan”, “juegan negras y empatan”, etcétera. Desde que el ajedrez existe, ha habido una buena cantidad de compositores de ajedrez, la mayoría rusos, como Troisky, Bron, Shinkman, Loyd, entre muchos otros. En estas composiciones muchas veces se ve la riqueza de recursos en ajedrez y la creatividad de los problemistas. Pero un programa compositor de problemas de ajedrez, suena extravagante, por decir lo menos.

El doctor Azlan Iqbal ha escrito un programa que hace esto. El “abstract” (resumen) de un artículo que escribió al respecto dice, en sus partes relevantes: “Los compositores automáticos de problemas de ajedrez son relativamente ratos comparados contra los programas que juegan al ajedrez. Esto es discutible porque ellos esperan demostrar más creatividad que la que se necesita para solamente jugar bien. La creatividad, como un proceso, se entiende muy pobremente de forma científica, a todo esto.  En una investigación previa, fue desarrollado un modelo sobre la estética del ajedrez e incorporado a un programa denominado Chesthetica, que puede ser usado para evaluar la belleza de miles de problemas de mate en tres en una manera similar que se correlaciona con las valoraciones que hacen los seres humanos. Si un embargo, esto no es suficiente para darle la capacidad al programa de componer problemas que de forma independiente la gente considere interesantes.  Por ello, un nuevo enfoque llamado DSNS (digital synaptic neural substrate) fue usado para desarrollar esta idea”.


 Así pues, se tiene un programa que compone problemas de ajedrez. Ahora habrá que valorar si los mismos tienen los conceptos que consideramos creativos, de belleza interior por sus jugadas sorprendentes o por las ideas profundas que las mismas tienen.
Vale la pena echarle un ojo.

Pero más allá del ajedrez, si el modelo teórico es funcional, se podría usar en cualquier otro tema donde existan conceptos de belleza, por ejemplo, como en el caso de la siguiente fotografía, la cual con el mismo modelos teórico se catalogó como hermosa. Parece ser que hay toda una nueva manera de analizar la creatividad. Seguiremos muy de cerca estos desarrollos.
















Referencias:

Ludwig, un programa musical (Se puede descargar gratuitamente)
Poesía computarizada
 Evaluating the Aesthetics of Endgame Studies: A Computational Model of Human Aesthetic Perception 

_____
(*) La imagen del tablero (que ilustra este artículo), presenta un problema compuesto por el programa mencionado en la tercera referencia. Juegan blancas y dan mate en tres jugadas. Esta es la solución: 1. Tg5 Rc6 2. d8=T! (2. ... d8=D ¡es tablas por ahogado!) R se mueve 3. Td6#

5 comments:

Eduardo Rey said...

Las emociones serán la prueba definitiva de la inteligencia artificial, y son lo que hace válido al test de Turing. Algunos captcha son fáciles de romper para un algoritmo de spam. Un algoritmo podría crear una obra artística bella (para el juez humano) así sea por el teorema de los monos infinitos o algo así. O reconocer el lenguaje más allá de bytes de información (Google creó un algoritmo en fase beta que reconoce el contenido de las imágenes). Pero si un bot conversacional no sólo tiene la capacidad de "crear" una conversación coherente -que a la fecha no ha sido así-, sino además halagar, insultar, ofender o conmover al evaluador, y suponiendo que sea capaz de tener consciencia de sí mismo, entonces sí se habrá llegado a la inteligencia artificial.

Gibran Garcia said...

Hola:

Tengo entendido que ya hay un programa que ha pasado la prueba de Turing: la web de los desarrolladores es:
http://www.princetonai.com/

Te invito a seguir el facebook de Cómputo Científico en:

https://www.facebook.com/ComputoCientifico

LE mando un saludo y felicidades por su excelente blog.

George Berkeley said...

Es sumamente interesante este post, y no sólo eso, sino que quizá puedo decir algunas cosas al respecto. Podría, pero no lo voy a hacer, porque parece que mis comentarios son un tanto extensos, aburridos, talvez. Entonces sólo voy a dar mi opinión sobre una cosa. El concepto de inteligencia que estás manejando es, sin duda, absolutamente específico, restringido. Pareciera que para considerar inteligente algo, es necesario que ese algo sea no otra cosa que un ser humano. Ponen varios ejemplos entes que podrían pasar como inteligentes, y a todos los desechas con un argumento semejante a: si ese ente no tiene conciencia de hacer lo que hace, entonces no es inteligente como un humano, como en: "Pero ¿son inteligentes? No sé decirlo, porque como alguien me comentaba alguna vez: “el programa no sabe siquiera que está jugando al ajedrez.". De acuerdo, esto que dices es absolutamente cierto. Pero, uno se preguntaría, ¿y qué relación existe entre la conciencia y la inteligencia? ¿Hay una relación esencial, en el sentido de que si no hay una tampoco la otra, o más aún, en el sentido de que de una nace la otra? A mí me parece que no. En la historia de la filosofía, ha habido algunos pensadores, como George Berkeley, que entendía que si si el espíritu infinito (Dios) era sabio entonces era bueno. Pero las preguntas son las mismas para esta relación, entre la inteligencia y la bondad (moral). Platón da un ejemplo por ahí (no recuerdo ahora en qué diálogo) informando cómo hay gente muy astuta e inteligente que tiene un corazón perverso. Seguro podemos encontrar ejemplos que muestren cómo puede encontrarse un ejemplo de inteligencia sin conciencia.

Saludos!

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George Berkeley said...

Ok, ya entendí. Me has vetado de tu blog a causa, probablemente, de mi intento por hacer link building a ciertas páginas web.

Francamente no sé por qué tu conducta, ya que esa práctica, la mía, es inofensiva, no te perjudica en nada (tu SEO sigue igual).

Llegué a pensar que mis comentarios eran tal vez insulsos..., pero rápidamente deseché esa opción, porque entiendo que aporto, a todos los blogs en donde comento, anécdotas más o menos valiosas, si me permites decirlo.

Si yo tuviera un blog (y no es mala idea eh!, tal vez me anime pronto), los comentarios estarían moderados, sin duda, como tú lo haces. Pero nunca vetaría a un comentador que aportase cosas que no son tonterías, aunque sólo estuviera ahí para hacer SEO a sus páginas.

Sin duda hay distintos tipos de blogs, el tuyo es, por lo que se ve, uno que no tiene ánimo de lucro u otro fin mezquino, sino el de informar tus ideas sobre muchas cosas que piensas. Un blog así se entendería que daría todo con tal que la gente lo leyese y participara en él, abrir el diálogo y entenderse o convencer a otros de las ideas que profesamos.

¿Entonces, por qué evitar a tus lectores y comentaristas? ¿Sólo porque hacen un poco de SEO? Pero aún, tu SEO (o la razón por la cual me vetas) es más importante que una persona que te lee y opina tus ideas?

Evidentemente, lo otro, sea lo que sea, es más importante que uno de tus comentadores. Pero no debería serlo. Porque no eres uno de esos muchachitos torpes que necesitan ser reconocidos mediante sus blogs estúpidos, y que harían todo con tal de ser escuchados por el mundo entero. Tu blog es de otra especie, de esa que le importa un comino la popularidad.

Termino. Si he sido vetado porque consideras que tu page rank en Google disminuye con mi presencia, está bien. Lo acepto. Pero tal cosa, si es que aplica a tu caso, no parece ser un motivo que que daría un hombre razonable para excluir a un amigo.

Saludos. No vuelvo a molestar.

Morsa said...

George,

no veto a nadie ni pensé en vetarte. Si en ocasiones no contesto o no publico los comentarios es que ando en otras cosas, nada más. De hecho, creo que tus contribuciones son muy interesantes. Lo de las páginas web que aparecen en tus comentarios pensé que los ponía el sistema. La verdad no he tenido tiempo de averiguar al respecto, pero creéme, no había siquiera pensado en vetar a nadie.

saludos y una disculpa por el malentendido.

Manuel