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Saturday, August 25, 2012

Del porqué de ACTA, SOPA, PIPA y todo eso


En los meses pasados hemos sabido de esfuerzos de legisladores de otros países para regir las actividades de Internet. ACTA fue una de esas propuestas, la cual fue atacada por los defensores de la Internet como si les fuese la vida en ello. Wikipedia, por ejemplo, como muchas otras páginas, puso la suya en negros, es decir, inaccesible en general como protesta a esta iniciativa por regular la red de redes.

Pero ¿por qué hay este afán de los gobiernos? ¿qué hay detrás de todo esto? Evidentemente hay muchos intereses tras la regulación de Internet. El problema es que como no se reguló desde un principio, ahora es prácticamente imposible siquiera el intentar controlarla. La cuestión es que la muy aplaudida libertad de expresión en el fondo no le hace gracia a los gobiernos. En un afán por mantener bajo control este elemento, que antes solamente le pertenecía a los medios impresos y electrónicos (al cual en alguna medida puedeen controlar), se les ocurren estas iniciativas que al final del día no son otra cosa que la censura en su forma más pura.

Desde luego que los gobiernos apelan a los derechos de autor para justificar sus iniciativas, aunque esto simplemente ya no sea aplicable. Por ejemplo, cuando nacieron los archivos de música mp3, nadie vio con malos ojos esta idea. Pero cuando esto se convirtió en un problema para la industria disquera, que mantenía unos márgenes de ganancia colosales, pues ya el asunto no les hizo gracia. Y entonces, en lugar de cambiar de modelo de negocios, decidieron que pelearían contra toda esta perversidad de los usuarios de Internet que comparten archivos en todas las modalidades posibles. Mala idea porque Apple, por ejemplo, se dio cuenta que el modelo tradicional de la industria de la música no podía mantenerse más y entonces decidió -vía iTunes- vender canciones separadas a 99 centavos de dólar. La idea fue tan interesante que el primer día Apple vendió un millón de canciones, aproximadamente. Eso demostró además, que la gente está dispuesta a pagar si se le da un precio justo. En el modelo tradicional había que comprar un disco compacto completo cuando quizás sólo nos interesaba una o dos canciones del mismo.

Evidentemente la tecnología sigue avanzando y el siguiente paso fue incorporar los libros a este esquema. Amazon ya vende, por ejemplo, más libros en formato electrónico que en papel, pero muchos internautas se han dado la tarea de digitalizar obras mayores y menores, usando un escáner y programas que pasan la información escaneada a archivos PDF. Esto de nuevo, pareciera ahora poner a la industria editorial en jaque, pues ¿de qué van a vivir? Lo mismo se han estado preguntando los de las casas disqueras y finalmente, siempre habrá quien compre sus obras. La diferencia es que ahora no podrán ganar lo que antes ganaban y por ende, quizás tengan que ser más selectivos cuando las editoriales deciden imprimir una obra o bien, cuando se disponen a ponerla a la venta en formato electrónico.

Pero regresando al punto, no es esto lo que les molesta a los creadores de ACTA, PIPA o SOPA. no. Los derechos de autor es simplemente una cortina de humo.

Lo que les molesta es que de pronto en las redes sociales la gente tenga un medio de expresión libre, sin censura, el cual puede dar una nueva cara a los problemas que cotidianamente vivimos en las ciudades. Los gobiernos tienen como contrapeso los medios y si a esto le añadimos que ahora gracias a Internet podemos -casi siempre por la vía de las redes sociales- decir lo que pensamos, pues acallar a quienes no están de acuerdo con las tantas cosas que hacen los gobiernos parece entonces imposible. Por ello mismo Wikileaks ha tenido tantas dificultades con las leyes y por eso su fundador está en la mira de los gobiernos poderosos: hay que mostrar mano dura y el Reino Unido, en este caso, está decidido a deportar a Assange para que enfrente esos extraños casos de violación por los que se le acusa.

Así las cosas, a mí me queda clarísimo que estas iniciativas de evidente censura es por la desesperación de controlar lo que ya es incontrolable.

Friday, July 13, 2012

El problema con ACTA


Ayer nos enteramos -sorpresivamente- que el Gobierno Mexicano, a través de su embajador en Japón, firmó el ACTA, un acuerdo que supuestamente pretende defender los derechos de los creadores, de las marcas, de la propiedad intelectual. 

Hace meses hubo ya la intención de que México se incorporara a esta iniciativa, particularmente promovida por el cretino Senador Federico Doring, el cual no tiene ni idea de lo que parece ser, se trata esto de ACTA.

En términos generales, la intención es evitar que individuos lucren con marcas ajenas, con contenidos protegidos por derechos de autor. Esto es evidentemente un problema cuando se trata de Internet. Por muchos años se ha buscado una solución razonable a los problemas de los derechos de autor, Se han inventado todo género de estupideces que no han prosperado. Por ejemplo, en algún momento a un diputado se le ocurrió que debería pagarse un impuesto por cada CD o DVD virgen que adquiriéramos y que ese dinero se debería dar a los creadores de contenidos. ¿Cuáles? Quién sabe, pero el argumento del baboso diputado es que quien compra un CD o DVD virgen es porque seguramente va a hacer copias piratas de contenidos con derechos de autor. Este personaje jamás pensó que un usuario puede comprar CDs o DVDs para proteger su información, para hacer respaldos, para distribuir sus propios contenidos, etc.

A otro legislador se le ocurrió entonces que debería pagarse un impuesto por comprar discos duros. La argumentación es la misma: Quien se compra un disco duro es para copiar archivos de música, o bajar videos de Internet con derechos de autor, etc. De nuevo, son argumentos simplistas que no soportan la más mínima crítica.

Ahora que el cretino embajador, Claude Heller, que no sé a cuenta de qué firmó algo que el propio Senado de la República no había aceptado (después del cabildeo de intelectuales y gente de la ciencia, que hace uso cotidiano de la red), sale el presidente del IMPI (Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial), José Rodrigo Roque Díaz, para decirnos que ACTA no violaría garantías individuales y que sólo se perseguiría a aquellos sospechosos de estas actividades ilegales. Se le olvida a este tonto señor que si eso que dice fuese cierto, no podría haber jamás presunción de un delito de violación de derechos de autor porque para ello estaría el proveedor de Internet obligado a ver comunicaciones privadas del sujeto que es sospechoso de tales ilícitos. Yo me pregunto, ¿cómo no se van a violar las garantias individuales y de privacidad de alguien si para investigarlo hay que violar dichas garantías?

ACTA es por ende un problema. Pongamos un ejemplo: hago una fiesta y pongo música de un disco que adquirí legalmente. Saco un video de dicho evento y lo subo a YouTube. Bueno, pues la música que aparece en mi video personal, casero, es susceptible de derechos de autor y por lo tanto me pueden demandar por hacer uso de material con copyright.

Y esto es sólo un ejemplo. La idea es que con ACTA, los proveedores de la red Internet estarán obligados a convertirse en policías virtuales, que deberán revisar todo el tráfico de la red a ver si alguien no está mandado un archivo mp3 de una rola, o un artículo de un periódico, una foto con derechos de autor, o cualquier otra cosa susceptible de violar tales derechos.


Esto, por supuesto suena absurdo: qué infraestructura tendría la capacidad para monitorear los millones de mensajes que se generan en la red de redes. Por supuesto que tener una "policía" de esta naturaleza es poco práctico, por lo que he aquí lo que en el fondo pudiese pasar: la idea es que si pasa ACTA, el Gobierno de cualquier país que esté en este acuerdo, podría decirle al proveedor de Internet que investigue a un usuario en particular de Internet, del cual se sospecha comete actos violatorios a los derechos de autor. De esta manera, cualquier gobierno podría empezar con prácticas intimidatorias y al mejor estilo dictatorial. Si hay algún enemigo del Estado (digamos como ejemplo, López Obrador, que para muchos es lo que este país tiene que evitar tener en la presidencia), lo podrían perseguir en una espantosa cacería de brujas si acaso alguna de sus comunicaciones privadas incluso, tuvo que ver con una violación de los derechos de autor. Así, estaríamos entrando a un estado totalitario.

ACTA es tan nefasta que hace tiempo la red Internet, en protesta a esta iniciativa, logró que muchas páginas se oscurecieran o de plano salieran de la red por un día, inclusive Wikipedia. En principio es difícil que esta propuesta prospere, porque en el fondo nos va a afectar a todos y a la larga va a dar al traste con la libertad de opinión, de privacidad en la red.

En el fondo lo que pasa entonces es que los Gobiernos han decidido quitarnos las libertades civiles que deberíamos tener todos y que tantos años han costado. Los del poder siempre buscarán restringir la libertad de quienes son gobernados y por ello hacen reglas por demás absurdas. Ya escribí de esto aquí.

Un video que explica a grandes rasgos algunas de las implicaciones de ACTA puede verse aquí:



Thursday, January 19, 2012

SOPA, ACTA y todo eso

Cada cierto tiempo los gobiernos parecen hartarse de ir perdiendo el control sobre los individuos a los que supuestamente gobierna. Y entonces incurren en ideas que por una parte, suenan lógicas, razonables, como por ejemplo, defender a los creadores de contenidos de la reproducción ilegal de los mismos. Y entonces organizan propuestas de leyes que pueden tener buenas intenciones (aunque el infierno está empedrado de ellas), y que a la larga, casi como efecto colateral, terminan siendo leyes que operan prácticamente contra todos nosotros.

Mantener las libertades ganadas no es nada fácil y con cualquier cosa pueden perderse. Por ejemplo, si usted va a un banco, ahora ya no puede hablar por celular mientras espera en la cola, o portar lentes oscuros o gorra/sombrero. Resulta que los "malosos", los que roban esos bancos, han logrado quitarnos esa libertad que antes teníamos. En un descaro de los bancos, en los letreros de prohibición que ponen en sus sucursales dicen: "es por su seguridad". Ajá.

Lo mismo ha pasado al volar en avión. Antes del 11 de septiembre había ciertos protocolos de seguridad: revisiones de las maletas, etc. Después de los atentados terroristas en Nueva York las cosas cambiaron e incluso ahora al viajar a Estados Unidos (sino es que ya se aplica en todos los países), el viajero tiene que pagar una cuota por seguridad. Y para colmo, si uno lleva envases -digamos shampoo- con más de 100 ml debe dejarlos en casa o tirarlos, porque no se pueden transportar. Otra libertad que perdemos "por nuestra propia seguridad", dirán los encargados de la industria aeronaútica.

Pues ahora nos llega SOPA (Stop Online Piracy Act), la cual es un nuevo nombre a una idea anterior, ACTA (Anti-Counterfeiting Trade Agreement), la cual es -para decirlo en términos coloquiales, "la misma burra nomás que revolcada", es decir, es otro intento de los legisladores norteamericanos para supuestamente, proteger a los creadores de contenidos -entre otras cosas- de la reproducción ilegal de los mismos a través de Internet.

Esta propuesta de ley es muy peligrosa para la libertad de expresión en la red. En términos sencillos, cada paquete de datos que se mande por un servidor puede ser revisado y si se halla material con derechos de autor, el infractor (quien mandó ese paquete de datos -que puede venir en un correo, en un archivo adjunto, etc.), puede ser sancionado, empezando con quitarle el acceso a la red, todo sin previo juicio ni nada. Una especie de decisión gubernamental de control sobre qué se vale enviar y qué no, sin posibilidad de ampararse contra ellos.

Evidentemente millones de paquetes de datos se envían y se reciben por la red a cada minuto. Verificar que cada uno de ellos no contenga material con derechos de autor suena prácticamente imposible pero no lo es. De hecho, los gobiernos bien podrían enfocarse a algunas personas que les causan escozor, por ejemplo Wikileaks, quien ha sufrido los embates del propio gobierno norteamericano, buscando bloquearlos (con poco éxito, a todo esto). Así, esta ley SOPA podría convertirse en un instrumento autoritario, dictatorial y lamentable para todos nosotros, todos.

Debido a que en Estados Unidos la ley se votará pronto, y ante la posibilidad de que esa propuesta se convierta en ley (que yo veo lejana, aunque no tengo elementos más que los que me dicta el sentido común), todos los que usamos Internet deberíamos sentirnos amenazados. Si esta ley pasa, podría de pronto un proveedor de Internet ser obligado a quitarnos la conexión porque mandamos paquetes sospechosos, de acuerdo a criterios por demás oscuros. No podría uno reclamar y entonces el conocimiento, que tanto se necesita y que gracias a Internet ha roto las barreras de las fronteras, podría rehacerse con el consecuente retroceso mundial.

Los grandes gigantes de la red, Google, Amazon, Reedit, Wikipedia, han emplazado a una especie de "huelga virtual", la cual ya empezó la propia Wikipedia quitando su servicio por 24 horas. Slashdot.com, por ejemplo, decidió poner una barra tachando su logotipo y en sitios como el del microcotrolador Arduino, una cinta lateral en cada página (negra), indica su modo de protestar contra esta ley que no beneficia en el fondo a nadie y para colmo, que convierte a todos en criminales virtuales.