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Monday, January 03, 2022

Privacidad y grandes datos


Mi cuenta de Google Mail me manda, cada mes, un reporte de dónde he estado en los últimos 30 días. Para ello usa los datos geográficos de mi teléfono, pues en muchos casos, para usar los servicios de Google en el celular, tenemos que dar de alta nuestro número telefónico móvil. En alguna medida asusta saber la cantidad de información que tiene Google sobre cada uno de nosotros. Pero no son los únicos. Facebook y Amazon tienen algún pacto de compartirse información de sus clientes y para probarlo, entren a Amazon y busquen algún libro en particular. Cuando terminen dicha búsqueda, entren a Facebook y "sorprendentemente" veremos anuncios de los libros que hemos buscado. No, no es coincidencia. Claramente estas empresas se comparten datos.

Pero quizás no deberíamos sorprendernos demasiado. Por ejemplo desde que nació GMail, se anunció que Google "leería" los correos con un robot, buscando en realidad palabras claves para eventualmente, ponerle anuncios al usuario sobre temas que le interesan. Vamos, no es que Google lea nuestros correos, sino que los escanea buscando temas que puedan ser de interés comercial. Así, si yo tengo comunicación vía GMail con otros jugadores de ajedrez, es probable que de pronto Google me muestre anuncios asociados al tema del ajedrez (compra de ajedreces, libros del tema, etc.).

Y la pregunta que surge es ¿qué tan peligroso es esto para nuestra privacidad? La verdad es que no tenemos de qué preocuparnos porque en términos generales, lo que buscan estas enpresas que acumulan y adquieren datos de sus clientes, es en términos estadísticos sus intereses para venderles cosas. Vamos, a Google no le interesa quién eres en lo personal. No le interesa tu nombre. Lo que quiere es simplemente ubicarte a través de sus servicios para eventualmente buscar venderte bienes y servicios. Por ello, la seguridad y privacidad personal no es en realidad un tema aunque no falte quien diga que hay empresas que de esta manera espían a sus usuarios y esta información bien podría pasar a los departamentos de inteligencia de los diferentes gobiernos. Dicho de otra manera, si alguien en las redes sociales protesta contínuamente contra su gobierno, bien podría -esta información- ser usada en contra de los usuarios por sus manifestaciones políticas. Pero este escenario es probable que ocurra, si ocurre, en regímenes totalitarios.

El "big data" no tiene como función el andar vigilando a los usuarios particulares. Lo que les interesa es la cuestión estadística. Ahora bien, hay muchas maneras de evitar que Google sepa más de cada uno de nosotros. Vayan a sus cuentas de Google y entren a la parte de configuraciín y privacidad y modifiquen los parámetros para evitar que la empresa siga recolectando sus datos. Esto puede hacerse aquí.

Tuesday, November 28, 2017

¿Quieres publicar tu libro?



Ya mis cuatro lectores sabrán que he escrito algunos libros, todos de ajedrez, aunque he escrito también de otros temas. El asunto es que cuando uno escribe y quiere que alguna editorial le publique su libro, encuentra dificultades de todo tipo. He aquí mi guía informal sobre este asunto:

Lo primero es ubicar una editorial ad hoc para la publicación de la obra. Para ello hay que considerar que las editoriales tienen nichos de mercado específicos y la mayoría los aclara. Por ejemplo, el Fondo de Cultura Económica no publica libros de autoayuda, o de astrología, por mencionar dos tópicos populares de algunas editoriales.

Una vez que se tienen las potenciales editoriales, el siguiente paso es contactar a los editores para mandar la obra a revisión por parte de ellos. Ha muchas editoriales que hacen este paso sencillo: lleva uno el manuscrito y se los deja para su evaluación. Cabe decir que hay que ser pacientes porque no necesariamente la editorial dará una respuesta al autor enseguida. Pueden incluso pasar un par de meses. Si en unos dos meses no se tienen noticias de la editorial sobre el asunto, entonces vale la pena hablarles para saber qué pasó.

Hay que decir que muchas editoriales quieren revisar obras completas, terminadas. No quieren avances porque se tienen muy malas experiencias al respecto, por ejemplo, que se le dice al autor que su libro va por buen camino y entonces éste pide anticipos para terminar la obra y después o no la termina o simplemente desaparece o peor aún, el resultado final deja de ser atractivo para la editorial que piensa que la obra ya terminada no es publicable. Por ello, si quiere publicar, tenga la obra terminada y lista para ser evaluada por las editoriales.

Si la respuesta es afirmativa, entonces ya hablará de los términos del contrato. En el modelo de negocios de la editorial más tradicional, ésta ofrece entre 5% y 10% al autor sobre libro vendido. Cabe señalar que el precio de venta no siempre es el mismo por lo que si al autor le dan el 10% y vendió 100 libros, cuyo precio oficial de venta es de 300 pesos, debería recibir  3000 pesos de regalías, y eso a veces no ocurre porque la editorial muchas veces vende más barato para precisamente, colocar los libros.

Hay otros modelos de negocios en las editoriales, el cual está ya de moda en nuestro país. Se trata del "Vanity Printing", el cual es un sistema en donde el autor paga el libro (papel y tinta), por 1000 a 2000 ejemplares. Las editoriales en este modelo de negocios hacen la evaluación de lo que tiene que pagar el autor y esto puede ser de alrededor de 100 mil a 200 mil pesos. El trato es entonces, por ejemplo, con la editorial Rodrigo Porrúa (que no tiene nada que ver con la Editorial Porrúa), es que toda la ganancia va al autor hasta que recupera su inversión. Una vez logrado esto, entonces la editorial y el autor van a 50% en las ganancias. El truco aquí es que la editorial imprime en sus talleres los libros y cobra por ese trabajo, aunque se compromete a distribuir el libro del autor. Rodrigo Porrúa tiene incluso un espacio en la televisión de paga los sábados en la mañana, en donde entrevista a los autores que entran en este mecanismo.

Otra editorial, Endira, hace las cosas diferentes aunque el modelo de negocios se parece. La idea aquí es que el autor tiene que comprarle a la editorial, a precio al público, 200 o 250 libros y entonces, el autor tiene que ver cómo los coloca. Mientras tanto, la editorial se encarga de la distribución y de la promoción. Aquí, hasta donde he visto, no se habla de regalías pero, si después de que el autor colocó sus volúmenes y quiere más, puede comprarlos con 40% de descuento. Esto equivale entonces  a desembolsar (para el autor), entre 60 mil y 75 mil pesos, considerando un precio por libro de 250 a 300 pesos.

El "vanity printing" es un modelo que permite a muchos autores publicar sus obras, aunque tienen que patrocinar de alguna manera la edición, pero el modelo se basa en que para todo autor, su obra es magnífica y merece ser publicada. El problema es que los sellos editoriales que funcionan bajo este esquema no tienen muchas veces una gran distribución o pueden garantizar (aunque digan lo contrario), la promoción de la obra del autor. Y el autor difícilmente puede reclamar nada porque no es un auditor que está persiguiendo cada evento o situación donde la editorial debería hacer promoción.

En mi opinión, los autores la tienen difícil, porque claramente las editoriales buscan irse con autores consagrados y esto simplemente los hace un lado. Sin embargo, hay una opción que quizás suene razonablemente interesante. Se trata de lidiar con una imprenta que pueda trabajar a bajos volúmenes. Pedirle a un autor que patrocine 1000 o 2000 ejemplares a veces sale de los presupuestos de los escritores, por lo que editoriales como Groppe Imprenta, por ejemplo, pueden ser una opción interesante. Ellos (debe haber otras imprentas que trabajan de forma parecida, cuestión de investigar) permiten que cualquiera imprima mínimo 20 ejemplares de su obra. Uno manda el manuscrito, el formato que quiere, el tipo de portada, y la imprenta manda un presupuesto. Aunque no tengo los datos a la mano, más o menos cada libro (dependiendo de la cantidad de hojas, portada, etcétera), puede salir entre 200 y 300 pesos, aproximadamente. Entonces el autor puede gastar unos 6000 pesos para recibir sus primeros 20 ejemplares y ver si los coloca. Si tiene éxito, puede pedir otros 20 y así puede quizás incluso autofinanciarse. Y sí, no tendrá jamás la distribución de su obra en las grandes librerías en todo el país, pero poco a poco puede uno irse colocando. Digamos que es un primer paso.

Por cierto, hay una alternativa más, y es la publicación de los libros electrónicos. Amazon es una estupenda plataforma y tiene mucha información de cómo hacer libros para el sistema Kindle. Si le cuesta trabajo entender algunos detalles, hay muchos libros en Kindle (que cuestan uno o dos dólares), que lo llevan de la mano en el desarrollo de la formación de un libro para Amazon.

El problema es que tampoco parece ser una opción en donde se puedan vender muchos libros, aunque es claro que dependerá de muchos aspectos: el tema a tratar en el libro, el costo que el autor quiera ponerle, etcétera. Yo hice la prueba y vendí unos 25 ejemplares nada más. Pero no llegué siquiera a la cantidad mínima para que Amazon me extendiera el cheque con las regalías correspondientes. Así que es un camino complicado el querer vivir de escribir y además, de hacerlo en las plataformas de los "e-books".

Hay que aclarar que todo lo expuesto aquí es mi experiencia y opinión personal. Quizás a alguien le haya resultado el usar una editorial con un modelo de negocios específico. Me gustaría saber lo que piensan los lectores. Gracias.

Monday, April 18, 2016

De imitaciones baratas



Amazon es un ejemplo de una estupenda tienda en línea. Hasta donde recuerdo, al principio Amazon vendía libros, pero poco a poco, con los años, la compañía empezó a crecer lo suficiente y ahora es como una megatienda donde se vende electrónica, ropa, relojes, tablets, accesorios, etcétera. Pero lo interesante al final de cuentas es cómo trabajan su modelo de negocios.  Si uno pide libros a Amazon, los paga con la tarjeta de crédito y dependiendo la prisa que se tenga para recibirlos, se tienen que pagar más dólares por el envío. Si el paquete no llega en el tiempo establecido, al comunicarse a Amazon, ellos hacen todo lo posible por rastrear el paquete y muchas veces, a manera de disculpa le regresan a uno todo el envío o parte del mismo. Es una empresa que claramente quiere ver al cliente satisfecho.

Si se trata de comprar libros electrónicos, en el formato que usan ellos, el del Kindle, el envío llega directamente a la cuenta que uno haya registrado en Amazon y se guarda en la biblioteca virtual del sistema. Si quiero leer algún libro electrónico comprado en Amazon, descargo la aplicación Kindle Reader y puedo leer el libro en la tablet, en la computadora de escritorio, en la laptop, en el teléfono inclusive. Si uno ya descargó previamente la aplicación para leer los libros Kindle, cuando uno compra el libro, instantáneamente aparece en al biblioteca. Da uno click y listo, ya puede leerlo sin dificultades.

En México tenemos a Gandhi, como una de las librerías de más éxito en nuestro país. Cabe decir que en la tienda original, al sur de la ciudad, en la cafetería de la misma nos reuníamos a jugar al ajedrez. Por muchos años esa cafetería fue una especie de sede de los ajedrecistas. Al dueño de Gandhi, Mauricio Achar -que murió en el 2004, le fascinaba el juego ciencia y con gusto dejaba que su cafetería fuese un "nido" de ávidos ajedrecistas que se iban muchas veces ya muy tarde, cuando los meseros estaban cerrando la misma.

Pero las cosas cambiaron. Gandhi se diversificó y abrió una tienda enfrente de la original que se encuentra en Miguel Ángel de Quevedo, muy cerca de Insurgentes. Su negocio sigue siendo los libros principalmente, aunque vende DVDs, películas de culto, comerciales, etcétera. En los últimos años ha incursionado con los libros electrónicos y ya vende archivos en PDF y otros formatos.

Pues bien, ayer quería comprar un libro que Gandhi lo vendía solamente en formato electrónico. Así, entré ayer domingo a la página de librería para comprarlo. Todo iba bien. Se me olvidó poner un dato (ciudad, o código postal, uno de esos), y el sistema me lo recordó, pero cuando regresé a corregir el error, ¡ay!, hubo que reescribir los datos ya escritos porque no se conservaron. Una falla menor, pero la verdad empezaba a molestarme el asunto. Después de un par de intentos más finalmente pude adquirir el libro. Para ello, era claro que debía tener ya definida una cuenta en Gandhi, cosa que ya había hecho.

Acto seguido, después de la compra, llegó un correo avisando que la compra se había registrado, y decía algo así como que ahora, usando una aplicación llamada Kobo, podría de inmediato ponerme a leer el libro. Bajé el programa a mi máquina de escritorio y al iPad, pero cuando los eché a andar (cada uno por separado y no de forma simultánea), el sistema me indicaba que la biblioteca estaba vacía. No hubo manera de poder ver el libro comprado, que Gandhi me había dicho que automáticamente ya estaría en mi biblioteca. Cambié la configuración, revisé opción por opción. Nada. Tenía una compra hecha sin poderla disfrutar.

Entonces se me ocurrió que hablaría a Gandhi, a soporte técnico. Eran más de las 7 pm y el domingo Soporte trabaja hasta las 16 horas. Entiendo, es domingo, pero Amazon tiene servicio al cliente las 24 todos los días del año.

Y no sigo porque la verdad es de pena ajena tratar de copiar un modelo de negocios y hacerlo tan mal. Por ejemplo, ante la piratería existente, los libros electrónicos también son contenidos pirateables y no hay esquema de protección que pueda evitar esto. No obstante, en Amazon, de alguna manera el libro electrónico comprado solamente puede usarse en los dispositivos registrados y sí, ya sé, habrá quien pueda piratearlo pero en general, las restricciones que impone la tienda en línea más exitosa del mundo, tiene como objetivo que la gente no compre libros electrónicos y los ande repartiendo. Y repito, ya sé que hay quien sabe cómo quitar los candados a estos contenidos, pero no es el tema.

Gandhi, por su parte, ha buscado un esquema parecido y se ve que ha hecho tratos con Kobo (también Porrúa le ha entrado), para poder vender libros electrónicos y en cierta medida protegerse contra la piratería. Y no me quejo de eso pero si se va a entrar en este negocio virtual, al menos háganle la vida fácil al cliente.

La experiencia me dejó ese sabor de boca que dejan las imitaciones baratas. Al principio se ven bonitas, brillan de hermosas, pero rápido pierden sus brillantes reflejos y se muestran como lo que son, imitaciones tristes, baratas, que dejan solamente decepción.

Thursday, September 10, 2015

Los problemas de hacer libros en el formato Kindle



La plataforma Kindle me parece una de las mejores para poder publicar contenidos (libros en particular, desde luego), que se tenga actualmente. Por una parte es popular y por otra, a los autores les dan una buena cantidad de alternativas para promover sus trabajos, incluso poniéndoles el precio de venta de cada uno de ellos. Por una parte, el formato de publicación es algo muy parecido a HTML y por ello los libros Kindle pueden leerse de igual manera en diversas plataformas, tanto de escritorio como móviles. De hecho, generar un libro en este formato se puede hacer desde Microsoft Word (e incluso OpenOffice o LibreOffice) y el propio Amazon tiene una guía gratuita indicando paso a paso cómo debe hacerse llamada “Building Yur Book for Kindle”.

Para tener éxito y que la publicación quede bien, tal vez lo más importante es utilizar los “estilos” de Word, los cuales algunos ya vienen en la barra de elementos que pone Word en la pantalla (en su parte superior). Esto es importante porque algunos estilos se usan para poder generar la tabla de contenidos, entre otras cosas. No obstante, si se nos ocurre usar la tecla tab (tabulador), para mover texto, hallaremos que a Kindle esto no le gusta y el formato se puede echar a perder o no verse adecuadamente en todos los dispositivos.

Kindle tiene un programa además, que permite observar cómo se verá el libro recién formado (antes de subirlo a Amazon). Es algo así como un emulador. No obstante esto, hay que reconocer que este sistema es engañoso, porque por ejemplo, si usamos un tipo de letra (una fuente), que Kindle no maneja, entonces ya en el libro final, si esta fuente no existe en la máquina o dispositivo del usuario, Kindle la cambiará por otra. Esto puede ser un grave problema de repente el cual no podremos notarlo aparentemente porque al ver nuestra obra en el formato electrónico, con los tipos de letra que tenemos instalado, no observaremos ningún problema.

De hecho, enfrenté este problema porque llevo ya una buena cantidad de tiempo escribiendo un libro sobre Aron Nimzowitsch, el cual pensé, debería ponerlo en Kindle y ver qué tanta aceptación tiene. Los que no sepan de libros de ajedrez imaginarán al menos que hay toda una notación en el juego, para describir las jugadas que se hacen. En los libros antiguos (antes de los años setenta del siglo pasado), se usaba la notación descriptiva. Por ejemplo, la Ruy López, variante del cambio, podría escribirse así 1. P4R, P4R 2. C3AR, C3AD 3. A5C P3TD 4. AxC PDxA. Hoy en día se usa la notación algebraica y esta misma apertura se pondría así: 1. e4 e5 2. Cf3 Cc6 3. Ab5 a6 4. Axc6 dxc6. Sin embargo, en los libros modernos, tal vez por la influencia de la publicación yugoeslava, el “Informador Ajedrecístico”, que empezó a salir cada 6 meses con las mejores partidas del semestre anterior (y que ahora sale cuatro veces por año), las piezas, que en general son R(ey), D(ama), A(lfil), C(aballo) y T(orre), y se utiliza la inicial de cada una (a excepción del P(eón), que se omite y así, cuando no aparece, hablamos que es una jugada de peón), pero que en el Informador aparece una figurita (ver imagen más abajo), que muestra la pieza. De esta manera, la apertura Ruy López, con la variante del cambio de la que hablamos, podría ponerse así (arriba pueden verse las figuritas que representan cada pieza, Rey, Dama, Alfil, Caballo y Torre.

Todos los libros modernos ponen las jugadas como en el ejemplo anterior, usando el tipo “figurine” de ajedrez, es decir, el tipo de letra corrrespondiente a las piezas de ajedrez (hay varios estilos de este tipo de figuritas de ajedrez disponibles en el formato TrueType). Sin embargo, la plataforma Kindle no acepta cualquier tipo de letra sino que se adhiere a unos pocos (me parece que son máximo 8). Así, un libro de ajedrez escrito para usarse en formato electrónico Kindle, no puede crearse con figurines porque no es un tipo de letra que use comúnmente esta plataforma.

Lo mismo pasa con los diagramas de ajedrez, los cuales representan muchas veces posiciones claves de las partidas que aparecen en los libros. Un diagrama de este tipo puede verse así:



Hay tipos de letra (truetype), que permiten hacer diagramas. Hay letras que representan cada pieza en casilla blanca o casilla negra y se pueden formar diagramas completos. De nuevo, esto es un problema para Kindle, porque este sistema no acepta tipos de letra tan específicos. La plataforma está diseñada para libros con los tipos de letra más comunes y aunque parece que hay herramientas para poder poner tipos de letra embebidos, no parece garantizar que los libros Kindle se vean bien en cualquier dispositivo. En resumen, y esto parece que puede aplicarse a libros que contengan tipos de letra específicos, diferentes a los que Kindle maneja por omisión: no se verán bien en ningún dispositivo que tenga el programa de lectura de Kindle o bien, en cualquier dispositivo móvil incluyendo el propio Kindle Reader y podríamos no notarlo si dichos tipos de letra los tenemos instalado en nuestra máquina.

¿Qué hacer? En particular para los libros de ajedrez la solución es utilizar diagramas que sean imágenes (aunque el resultado final sea de muchos más megabytes pues los diagramas serán imágenes JPG), y en la anotación de las partidas no usar los figurines, sino las letras que representan a cada pieza. Pienso que este problema puede darse en otro tipo de libros e imagino que poco a poco, con el avance de la tecnología, estos problemas se resolverán. Mientras tanto, hay que tomar en cuenta estos detalles que la guía Kindle no indica. De hecho, todo esto lo hallé en un libro que me costó 73 centavos de dólar (From Word to Kindle), de Aaron Shepard. Una guía de hecho mucho más amable que la que presenta Amazon y que menciona los potenciales problemas que pueden surgir cuando uno decide formar un libro para la plataforma Kindle.

Si usted está pensando en publicar un libro para Amazon Kindle, busque algunas de las guías más usadas para formar los libros para esta plataforma. Se puede, evidentemente, hacer con las indicaciones del libro gratuito que se puede descargar de Amazon, pero francamente, hay más de un autor que explica de mejor manera lo que la empresa virtual de libros debería explicar.

Wednesday, August 12, 2015

Mi libro en formato electrónico: Jugando a ser Dios



Hoy finalmente apareció mi libro Jugando a ser Dios, experimentos en vida artificial. Está en formato electrónico Kindle y cuesta 5 dólares. Es mi primera incursión en este tipo de formatos y cabe decir que generar un libro electrónico para el formato de Amazon no resulta trivial. Vamos, no es difícil per0o hay que sentarse y leer las guías que Amazon proveé para que el libro se lleve a buen término. De hecho, los libros electrónicos son archivos HTML de alguna manera y la virtud es que el sistema Kindle permite cambiar tipos de letra, poner notas en los textos, subrayar frases, enfatizar, etcétera.


La portada del libro la hizo mi hermana Marga, que es diseñadora gráfica. Hay muchas referencias y pienso que es un trabajo hecho con mucho cuidado, que de hecho, me llevó al menos 6 meses de investigación. Vamos a ver qué aceptación tiene. Alea jacta est! (la suerte está echada).

Saturday, August 25, 2012

Del porqué de ACTA, SOPA, PIPA y todo eso


En los meses pasados hemos sabido de esfuerzos de legisladores de otros países para regir las actividades de Internet. ACTA fue una de esas propuestas, la cual fue atacada por los defensores de la Internet como si les fuese la vida en ello. Wikipedia, por ejemplo, como muchas otras páginas, puso la suya en negros, es decir, inaccesible en general como protesta a esta iniciativa por regular la red de redes.

Pero ¿por qué hay este afán de los gobiernos? ¿qué hay detrás de todo esto? Evidentemente hay muchos intereses tras la regulación de Internet. El problema es que como no se reguló desde un principio, ahora es prácticamente imposible siquiera el intentar controlarla. La cuestión es que la muy aplaudida libertad de expresión en el fondo no le hace gracia a los gobiernos. En un afán por mantener bajo control este elemento, que antes solamente le pertenecía a los medios impresos y electrónicos (al cual en alguna medida puedeen controlar), se les ocurren estas iniciativas que al final del día no son otra cosa que la censura en su forma más pura.

Desde luego que los gobiernos apelan a los derechos de autor para justificar sus iniciativas, aunque esto simplemente ya no sea aplicable. Por ejemplo, cuando nacieron los archivos de música mp3, nadie vio con malos ojos esta idea. Pero cuando esto se convirtió en un problema para la industria disquera, que mantenía unos márgenes de ganancia colosales, pues ya el asunto no les hizo gracia. Y entonces, en lugar de cambiar de modelo de negocios, decidieron que pelearían contra toda esta perversidad de los usuarios de Internet que comparten archivos en todas las modalidades posibles. Mala idea porque Apple, por ejemplo, se dio cuenta que el modelo tradicional de la industria de la música no podía mantenerse más y entonces decidió -vía iTunes- vender canciones separadas a 99 centavos de dólar. La idea fue tan interesante que el primer día Apple vendió un millón de canciones, aproximadamente. Eso demostró además, que la gente está dispuesta a pagar si se le da un precio justo. En el modelo tradicional había que comprar un disco compacto completo cuando quizás sólo nos interesaba una o dos canciones del mismo.

Evidentemente la tecnología sigue avanzando y el siguiente paso fue incorporar los libros a este esquema. Amazon ya vende, por ejemplo, más libros en formato electrónico que en papel, pero muchos internautas se han dado la tarea de digitalizar obras mayores y menores, usando un escáner y programas que pasan la información escaneada a archivos PDF. Esto de nuevo, pareciera ahora poner a la industria editorial en jaque, pues ¿de qué van a vivir? Lo mismo se han estado preguntando los de las casas disqueras y finalmente, siempre habrá quien compre sus obras. La diferencia es que ahora no podrán ganar lo que antes ganaban y por ende, quizás tengan que ser más selectivos cuando las editoriales deciden imprimir una obra o bien, cuando se disponen a ponerla a la venta en formato electrónico.

Pero regresando al punto, no es esto lo que les molesta a los creadores de ACTA, PIPA o SOPA. no. Los derechos de autor es simplemente una cortina de humo.

Lo que les molesta es que de pronto en las redes sociales la gente tenga un medio de expresión libre, sin censura, el cual puede dar una nueva cara a los problemas que cotidianamente vivimos en las ciudades. Los gobiernos tienen como contrapeso los medios y si a esto le añadimos que ahora gracias a Internet podemos -casi siempre por la vía de las redes sociales- decir lo que pensamos, pues acallar a quienes no están de acuerdo con las tantas cosas que hacen los gobiernos parece entonces imposible. Por ello mismo Wikileaks ha tenido tantas dificultades con las leyes y por eso su fundador está en la mira de los gobiernos poderosos: hay que mostrar mano dura y el Reino Unido, en este caso, está decidido a deportar a Assange para que enfrente esos extraños casos de violación por los que se le acusa.

Así las cosas, a mí me queda clarísimo que estas iniciativas de evidente censura es por la desesperación de controlar lo que ya es incontrolable.

Monday, May 21, 2012

Reclamo a Amazon



A mediados del mes de marzo de este año, pedí a través de Amazon un libro en particular. El costo del libro fue de unos 24 dólares (unos 9 dólares de gastos de envío). El 29 de marzo supuestamente la orden fue mandada vía "international standard shipping", lo cual significa que podría tardar hasta 3 semanas. No me urgía el libro, amén de que en general, los pedidos de Amazon llegan antes de lo estipulado.

Pero he aquí que aún en la fecha de hoy no me ha llegado nada. Revisé en mi cuenta en Amazon y reclamé el asunto. Recibí como respuesta que un representante de Amazon me contestaría en menos de doce horas.

Tal vez un par de horas de escribir mi queja, me contestó la gente de Amazon. He aquí su carta traducida y resumida:
 
Hola,
Lamento mucho leer que la orden de su libro no ha llegado en la fecha estimada.  
Hemos investigado y hallado que el paquete se ha demorado mientras está en tránsito por factores externos y el responsable del envío está haciendo todos los esfuerzos por asegurarse que el paquete llegue a sus manos.  
Los paquetes internacionales se mandan a la empresa regional más cercana de envío que los manda a los clientes vía sus autoridades locales postales. Debido a que la entrega final se hace por el servicio postal local, la confirmación de la llegada del paquete no está disponible, incluso si el paquete fue monitoreado en ruta desde quien lo envía. El monitoreo y la confirmación de la entrega solamente pueden hacerlo si quien lo manda le informa a Amazon.  
Por favor, espere hasta el nueve de junio, antes de pedir un reemplazo o la cancelación del envío para que le regresemos su dinero. De otra manera, usted tendría que lidiar con los problemas de regresar el paquete enviado. En mi experiencia, los paquetes tardíos llegan no mucho después de la fecha estimada para el arribo del mismo. 
Entiendo que el esperar más días puede ser frustrante pero basado en nuestro conocimiento histórico de los tiempos de arribo a México, la mayoría de los paquetes llegarán antes de que se ordene un reemplazo del mismo. 
Para compensar este retraso, he avisado que se le regrese el costo total del envío, cuyo total es de 9.98 dólares. Ese dinero deberá aparecer en dos o tres días hábiles. 

Le enviaremos un correo cuando la transacción se haya completado. Puede ver sin embargo esto en el sumario de su cuenta en este enlace:

www.amazon.com/xxxxxx/xxxx/xxx (aquí viene el enlace, pues) 

Yo seguiré atenta sobre el tema de que usted haya recibido el paquete el 9 de junio a más tardar. En caso de que no lo reciba, me aseguraré que se le regrese el dinero o se le mande un reemplazo. 

Entiendo que el regresarle los costos de envío por la tardanza en la llegada de su paquete no compensa totalmente la situación. Por favor, acepte esto como un gesto de buena fe y una disculpa por cualquier inconveniente.

Saludos
Anantha K.C 
 
 
Un par de horas después recibí un correo indicándome que mi tarjeta había sido abonada con los 9.98 dólares. Así que debo verlo reflejado en mi estado de cuenta. Lo interesante aquí no son los 9.98 dólares, sino la manera en como Amazon lidió con mi queja, sus ganas de solucionar la dificultad y por ende, el hallar la satisfacción del cliente. Muchas empresas deberían aprender de las políticas de Amazon.

Confieso que no me hace gracia esperar más de la cuenta, pero bueno, creo que Amazon tiene la actitud correcta con los clientes y es claro que por eso es uno de los líderes mundiales en este nicho de mercado.

Friday, March 30, 2012

¿Correrán la misma suerte los e-books que los archivos de música mp3?


Ya he hablado aquí de lo que pienso sobre el problema de la piratería en la música, pero con la llegada de los libros electrónicos o e-books, hemos visto que podrían terminar igual que sucede con la piratería musical. Y la razón parece ser la misma: son fáciles de copiar, se pueden transmitir por la red y ya existe una serie de formatos por demás estándar, que hacen la vida más fácil a todos.

Amazon, por ejemplo, ha dicho que vende más libros electrónicos que en papel, y puede ser, gracias a la tecnología de las tabletas Kindle, originalmente hechas para leer documentos electrónicos y ahora para jugar, ver videos o llevar las calorías consumidas.

Para obtener un libro electrónico, el proceso es tan fácil como entrar al gran catálogo que tiene Amazon o Barnes & Noble, entre otras tiendas de libros gigantescas. Acceder al volumen que queremos, pagarlo con la tarjeta de crédito y, literalmente, tenerlo en nuestro dispositivo en un par de minutos.

Además de estas tablets para lectura, Amazon permite leer vía una aplicación para la PC. Con ello se incrementa el mercado potencial de lectores, aunque plantea una serie de problemas a los que distribuyen los contenidos, porque es claro que nadie quiere que les roben sus derechos legítimos de autores.

Si usted usa un Kindle u otra tableta dedicada a la lectura de libros electrónicos, probablemente no pueda copiar esos archivos para pasarlos a otras computadoras, propias o de terceros. Amazon, por ejemplo, ha tomado sus precauciones para que un libro electrónico no pase de mano en mano digitalmente, es decir para evitar la reproducción del archivo.

Sin embargo, no parece importar si hay libros protegidos contra copias,o si se hace difícil desbloquearlos para compartirlos con todos. Y no importa por qué hay en el mundo personas dispuestas a escanear si es necesario todo tipo de libros y subirlos a servidores de archivos como 4shared o depositfiles, por ejemplo.

Desde luego que hay muchos libros escaseados deficientemente, pero hay otros que no, que hasta parecen originales sacados de la edición electrónica. Para muchos basta con tener la información, aunque se encuentre en escaneos manchados o con páginas que aparecen torcidas, otros buscarán una edición mejor escaneada y. aunque tengan el libro en formato PDF, querrán comprarlo en papel. Tal vez esto es el recurso de algunos personajes que en la mejor tradición librera saben que no hay como un libro original, hojearlo, revisarlo e incluso olerlo, saborearlo con la vista, sentirlo físicamente.

Este problema de los libros electrónicos tiende a ser cada vez más común. Ya hay una buena cantidad de libros digitalizados en los más diversos temas, desde autoayuda hasta física cuántica, pasando por zootecnia. Con estos formatos electrónicos, compartir información es cada vez más fácil y hay cada vez más herramientas para un escaneo más limpio, como la que se muestra aquí  o esta otra. Me queda claro que la piratería de obras digitales como los e-books se convertirá en un tópico a discutir.

Monday, February 20, 2012

El ajedrez y los libros electrónicos



Hoy -como hago con mucha frecuencia- veía las páginas concernientes al ajedrez, una de mis aficiones favoritas, la cual raya -según quienes me conocen y no juegan este milenario pasatiempo- en una obsesión. En general repaso sitios como www.chesscafe.com, www.chessbase.com y algunos blogs donde se puede encontrar información no solamente de los eventos actuales, sino de libros y discos con información relevante al juego ciencia. Pues bien, vi que salió la revista British Chess Magazine, en su número de febrero del 2012. Viendo el índice en la página oficial de quienes la publican, hallo que hablan de uno de mis héroes del tablero escaqueado: Aron Nimzowitsch (así exactamente se escribe su nombre).

Baste decir que Aron Nimzowitsch es todo un personaje del tablero. En su mejor época (Carlsbad 1929), estuvo considerado como el tercer jugador del mundo (Capablanca y Alekhine, ambos campeones del mundo en su momento eran el uno y dos del mundo, con discusiones interminables de quién era el uno y quién el dos). De hecho el propio Nimzowitsch pensaba que tenía todos los atributos para retar a Alekhine, el cual había vencido a Capablanca en el mítico encuentro que tuvieron en Buenos Aires en 1927. Es más, Nimzowitsch presuntamente se mandó a hacer una starjetas de presentación que decían: "Aron Nimzowitsch, retador al Campeonato Mundial", aunque de acuerdo a Edward Winter, un puntilloso historiador del ajedrez, nadie en su momento pudo confirmar la existencia de tales tarjetas. Como sea, es una anécdota más del interminable catálogo de Nimzowitsch. Así pues, toda la información sobre el mismo es bien recibida.

El caso es que veo de nuevo el índice de la revista y decido que no la quiero, ¡la necesito! Busqué en los oscuros espacios de la red, en los torrents, en las redes p2p, todo sin éxito... Entonces encontré que estaba la versión para Kindle, con un costo de unos 7 dólares. Por esa cantidad, me dije, me compro la revista virtual y listo. Sin embargo, no tengo un Kindle y tampoco estoy para gastarme 150 dólares en este simpático dispositivo. ¿Qué alternativa tendría?

Hallé que hay una aplicación Kindle para ser ejecutada en la PC, además de que hay esta misma app para los teléfonos inteligentes. Entonces la descargué de Amazon y la puse en mi escritorio. Encontré que al descargarla e instalarla aparecen tres volúmenes gratuitos, los cuales son: Las fábulas de Esopo, Orgullo y Prejuicio, de Jane Austen y la Isla del Tesoro, de Robert Louis Stevenson. Al instalar la app en la PC (con Windows, aunque hay para muchos dispositivos móviles e incluso la Mac), encontré que me pedía mi cuenta de Amazon. Como soy cliente frecuente de esta tienda, di esa información y me di a la tarea de descargar la revista de febrero 2012 del British Chess Magazine.


No me di cuenta en qué momento la descargó, pero ya está en mi PC y de pronto me di cuenta que tuve acceso de inmediato a la información que acaba de salir y que me interesa mucho leer. También me di cuenta lo fácil que es ahora todo, particularmente en lo que se refiere gastar el dinero rápida y prácticamente sin que me diera mucha cuenta de ello. Inmediatamente después de la descarga apareció un correo de Amazon con el aviso de mi compra.

Evidentemente estamos hablando de 7 dólares, nada exagerado, pero es notable como se han implementado los mecanismos para comprar lo más rápidamente posible, en esta inmediatez en la que se vive actualmente.

Algo que descubrí es que puedo instalar la app en mi netbook y al registrar ésta con mi cuenta de Amazon, puedo también tener acceso a mis compras de libros Kindle. Esto resulta muy conveniente.

Con esta experiencia atrás, ahora me pongo a pensar más seriamente y sí, creo que un Kindle es una buena compra a la larga. No me había percatado hasta ahora de las posibilidades que esta nueva tecnología ofrece, particularmente cuando se trata de acceder a la información de manera prácticamente instantánea.

Monday, August 01, 2011

¿Correrán la misma suerte los libros que la música?


De un par de años a la fecha, el incremento de libros que pueden hallarse en formatos como PDF o DejaVú parece estar incrementándose cada vez a ritmos más acelerados. Sin duda tiene muchas ventajas tener libros en formato electrónico. Por una parte, ocupan cero espacio físicamente, se pueden ver con ilustraciones en color -pues las editoriales no tienen que imprimir en muchas tintas como en el caso del libro en papel- y además, cuestan menos ya que no hay costos de impresión.

Sin embargo, la industria editorial pensó -aparentemente- muy bien cómo iniciaría esta aventura de pasar a formatos electrónicos sus libros y no tener que lidiar con la piratería que se ve por ejemplo, en la música. No importa qué hayan hecho los de la industria musical en estos años para contener el fenómeno de copiado de música. Simplemente no lo han podido contener. Quizás la mayor dificultad resida, precisamente, en que la industria disquera no se quiere acoplar a los tiempos modernos y quiere seguir ganando los dinerales que ganaba antes de que llegaran los iPods, los reproductores de música electrónica y desde luego, el formato mp3, que comprime los archivos musicales casi sin perder calidad o mejor dicho, sin que los que escuchan la música noten esa pérdida en la fidelidad.

Pero regresando al tema que nos ocupa, la industria del libro electrónico empezó realmente cuando las grandes tiendas por Internet decidieron sacar un lector de libros en ese formato. Fue Amazon que con su Kindle, empezó esta revolución editorial. Cabe decir que los lectores de libros electrónicos ya existían desde hace años, pero por alguna razón no habían tenido éxito. Cuando salió el Kindle, tal vez la diferencia es que Amazon ya tenía cientos de miles de títulos en formato electrónico para venderlos. Ya había pues una tienda con muchísimos contenidos. Eso es, en mi opinión, lo que dio el gran brinco para que la gente empezara a adquirir el Kindle y a comprar libros en formato electrónico.

Amazon pensó, evidentemente, en todas las posibilidades. Uno puede hacerse de un libro electrónico para el Kindle teniendo este dispositivo y una tarjeta de crédito. La conectividad 3G del lector de Amazon permite descargar en un par de minutos cualquier libro que uno compre en su tienda virtual. Sin embargo, ese libro no puede ser copiado a otro Kindle. El fabricante ha tomado medidas para asegurarse que solamente el dispositivo que uno compró pueda leer los libros que se compraron para éste. De esa manera, la tecnología evitaba el pirateo de los libros. De hecho, estos pueden respaldarse en otros medios y aún así, no se pueden copiar a otro dispositivo que no sea el que fue dispuesto originalmente para estos libros. ¿Cómo hace Amazon cuando uno quiere cambiar de dispositivo, digamos por una nueva versión del lector electrónico, para permitir que mis libros comprados puedan ser leídos en el nuevo juguete? No lo sé, pero de seguro esto también está contemplado.

Es importante señalar que Amazon permite, además, la lectura de libros en formatos populares como PDF y DejaVú, que pueden ser cargados al lector sin ningún problema. Pero estos libros en estos formatos probablemente vienen de otras fuentes y no de Amazon, que tiene su propio formato para libros electrónicos.

No obstante todas estas medidas de seguridad, el ingenio de la gente sobrepasa todas las protecciones habidas y por haber. Por ejemplo, se está notando una tendencia a escanear los libros físicos y vía algún programa especializado, "pegar" las páginas escaneadas para así formar el libro completo. Hay también dispositivos físicos que permiten el escaneo rápido de los libros (lo cual es en esencia tomarle foto a cada página y después pegar todo en un archivo), página por página en el orden correcto. Como un ejemplo de esto, entren a 4shared.com y en la caja de búsqueda escriban la palabra "PDF". Observarán decenas de miles de libros que ya están a disposición de cualquiera, en forma gratuita. Es interesante hacer notar que esta labor de escaneo de libros, por parte de individuos que simplemente quieren poner a disposición un libro de forma gratuita (ignorando, desde luego, los derechos de autor, entre otras cosas), requiere de tiempo y esfuerzo. Hay libros muy mal escaneados que francamente no valen la pena, pero poco a poco empieza a notarse que los libros electrónicos que pueden hallarse en la red, son cada vez mejor escaneados e incluso, algunos parecen que salieron directamente del "output" que se entrega para la impresión a las editoriales.

Además, están saliendo una serie de dispositivos para escanear libros que en mi opinión, sería importante tener en las bibliotecas públicas, por ejemplo. (La foto que ilustra este artículo muestra el Book Saver Book Scanner, de la empresa Ion se ve fantástico).

Amazon vende ahora más libros electrónicos que en papel. Sin embargo, aunque esta tendencia siga, hay mucha gente que le gustan los libros tradicionales, aunque ocupen más espacio. Las ventajas del libro en papel son muchas, pero la principal es que se puede usar sin necesidad de tener ningún otro dispositivo más que la mente y los ojos. No importa si no hay luz. No hay que temer demasiado a que se moje (como podría ser el caso del Kindle), y además, si no lo usamos, lo podemos guardar por el tiempo que sea, que cuando lo abramos, estará dispuesto a ser leído de nuevo (con el libro electrónico habrá que buscarlo en los respaldos, ver si el medio en el que respaldamos sirve y sino, ir a Amazon o la editorial que lo haya vendido y decirle la dificultad, etc.).

Yo pienso que los libros electrónicos sufrirán la misma suerte que la música mp3. A la larga no habrá manera de contener el intercambio y la subsecuente piratería. Me es curioso ver que en cada industria se toman pasos para proteger la propiedad intelectual y siempre termina sucumbiendo a la piratería, la cual viola todos los candados y elimina todas las protecciones.