Saturday, September 08, 2007

De las tonterías que nos hace hacer el ego


El jueves pasado fui con mi madre a la sala Nezahualcóyotl, a un concierto de la orquesta juvenil de Veracruz. Fui porque en dicha orquesta participa la chelista Karla Jiménez, hija de uno de los alumnos máas queridos de mi papá, Rafael Jiménez, extraordinario guitarrista.

Lo primero que notamos es que había mucha gente realmente. Nos tocó en la parte de coro (Karla nos dio los boletos) y una parte del primer piso de la sala estaba apartado para -seguramente- algunas celebridades, las cuales no sabía en ese momento de quién se trataba.

Pues bien, al inicio del concierto salió alguien que no era músico, sino locutor, y dijo algunas palabras. Debido a que el sonido del micrófono enfocaba al primer piso y no atrás (el coro), no entendí mucho, pero agradecía al Gobernador de Veracruz el esfuerzo por promover la cultura. Se escucharon algunos silbidos en ese momento y pensé que ya el mexicano está harto de que los gobernadores hagan caravana con sombrero ajeno, como si sólo a ellos les gustaran los conciertos, o los actos culturales. El dinero con el cual se hacen todas estas cosas es de los mexicanos, pero quien se enorgullece de que se use para estos asuntos es en general un político que quiere ganarse favores.

Empezó el concierto finalmente, en donde la orquesta tocaría algunas obras de la trova veracruzana. Al final de la primera mitad, y ya a punto de irnos al intermedio, salió Susana Zabaleta, la actriz/cantante, la cual dijo no sé qué cuantas palabras, improvisando, desde luego, y cantó algo de Agustín Lara, si mal no recuerdo. Al terminar su participación, se fue a los camerinos entre aplausos, acompañada por el director de la orquesta. Éste regresó al escenario y algo iba a decir, pero no pudo, porque la Zabaleta estaba ahí. Tomó el micrófono sin decir "agua va" y comenzó con un monólogo entre sexy y pelado. No alcanzábamos a oír nada los que estábamos en el coro, pero doña Susana Zabaleta ya era la dueña del escenario y quiso hacer un bis. Dijo algo de cantarlo "a capella" e incluso, le dijo a los músicos a ver si le podían acompañar. Obviamente todo esto estaba fuera del programa. Albureó públicamente en algún momento, lo que provocó la risa de los asistentes, "sedujo" a un violinista de la orquesta, le dio un beso en la mejilla (el chavo estaba encantado), etc. Ya había perdido el piso. La cantante se le olvidó que este evento no es aquellos de la superficialidad que Televisa impone y además, por si todo esto fuera poco, hizo menos al Director de la orquesta, que finalmente es el personaje que sustenta la autoridad dentro del concierto. Pero a la Zabaleta le ganó su ego, su vanidad, su pose de siempre estar cachonda... Hay otros foros para hacer este tipo de shows, pero la mujer ya nunca entendió nada de esto. Se sentía diva, única e irrepetible y esto fue, en el fondo, un ridículo espantoso. Finalmente se soltó a cantar (la Zabaleta estudió música y canta ópera), añadiendo a su canto movimientos muy sensuales (cosa que tampoco va para un evento de esta naturaleza). Esta mujer es muy guapa y sexy, no me cabe duda, pero todo el numerito que estaba protagonizando era más para un cabaret, un centro nocturno, que para una sala de conciertos, y mucho menos para un lugar como la Neza, que de verdad -créanme- es cuando uno se siente orgulloso de ser de la UNAM. Es una sala magnífica. De hecho, me parece mucho mejor en todos sentidos que el Palacio de las Bellas Artes, pero bueno, esto es una apreciación personal.

El director de la orquesta entonces hizo ademanes de buscar cómo acompañar a la artista, y medio se pusieron a improvisar los violines. La cara de sorpresa (del director) sobre el espectáculo que Susana Zabaleta había montado era poco menos que un poema. Terminó su canto, Hubo aplausos. Salió del proscenio la actriz/cantante. Entonces el director (Tornero se apellida, creo), dijo unas palabras, agradeciendo al Gobernador de Veracruz, que estaba en la sección apartada del primer piso (un poco de rechifla)... Y ahí caí en la cuenta que todo esto lo había montado el Gobernador para hacerse promoción. Le pregunté a mi mamá si quería quedarse, pero no, así que mejor nos fuimos al empezar el intermedio. Vimos gente preparando bocaditos y vino de honor. A lo lejos vi al ¿diputado? ¿senador? Eduardo Andrade (hermano de Sergio Andrade), que departía fuera de la sala con otras personas. Vi mucha gente con facha de guarura, etc.

En el fondo lo que me parece lamentable es que el Gobernador se gasta un dineral para promover el evento al que fui, pero no porque sea un acto de la cultura, para que se observe el notable esfuerzo que hace esta orquesta juvenil, sino para lucirse de su gran interés por el arte, por la música, alquilando la Sala Neza para su maldito evento de promoción personal.

La moraleja es clara: este país no sirve y no aprendemos más.

1 comment:

yo said...

Saddam al goberdever... tarrán !!!!