
Hace unos días, apareció en el techo de la casa un gato, que está tomando plácidamente el calorcito mañanero. Cuando lo vi, le tomé una foto de inmediato y decidí hacer que se moviera de ahí, pero no lo logré. El animal, impávido, dormitaba, sin hacer caso a los jaleos que desde el piso hacía yo para sacarlo del techo transparente.
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