Friday, October 02, 2009

Tras nuestra estrella

el día de ayer salió publicado en el Reforma la sección del astronauta mexicano José Hernández Moreno, el cual en su columna hace esta interesante reflexión que pienso merece ser más difundida:

Tras nuestra estrella

José Hernández Moreno
www.twitter.com/astro_jose
jose.nasa.astronauta@gmail.com

Si nos guiamos por la ley del menor esfuerzo, la que nos hace creer en la suerte, realizar los sueños no es fácil. La suerte la construimos a base de educación y trabajo en equipo. Una de mis principales preocupaciones es la educación, tema constante en mi vida, pues fue el cimiento que me ayudó a alcanzar las estrellas. Ahora que he podido conquistar mi sueño, quiero compartir este gran tesoro.

A los padres de familia les digo, el hábito de estudiar y leer forja hombres y mujeres de bien, entonces, dediquen tiempo a sus hijos y manténgalos ocupados en los libros. A los jóvenes les digo: ¿quieres ser médico, abogado, ingeniero, músico, o lo que se te ocurra? ¡estudia! No hay camino más firme para llegar al éxito. Pero no todo depende de la sociedad. Las instituciones educativas y gobiernos deben preocuparse por brindar educación de calidad, ya que sólo así vamos a lograr salir adelante como País.

La educación es el camino para construir futuros personales, pero también es una inversión a largo plazo para los gobiernos. Los recursos naturales por desgracia se van consumiendo poco a poco, ¿qué pasará cuando escasee el agua? ¿cuando el petróleo se termine? Debemos estar preparados y la única manera en que podremos preservar nuestra calidad de vida será hallando, a través de la ciencia, soluciones.

Año con año, miles de egresados universitarios salen a las calles en busca de esa primera oportunidad laboral, y se encuentran con una aguerrida competencia: pocos puestos y mucha demanda. Sin embargo, a veces ocurre que quienes se dedican a la ciencia y a la tecnología, hallan tan pocas opciones que optan por migrar. Es imprescindible que se tome conciencia de ello. La “fuga de cerebros” deriva de la falta de oportunidades. Por eso todas las iniciativas y propuestas para el progreso tecnológico deben ser consideradas, pues ¿qué será de un país sin científicos, ingenieros ni jóvenes innovadores?

El futuro está en la tecnología y la ciencia, y es ahí donde gobierno y empresas deben tomar cartas con mayor ímpetu, no sólo por el bien de los jóvenes, sino por el del futuro de la nación y la economía en el sector privado. El compromiso debe ser de todos y comienza en casa. Padres de familia, hijos, maestros, gobierno, instituciones, todos formamos el engrane que nos hace marchar rumbo al progreso que necesitamos.

Voy a compartirles una anécdota. Cuando ingresé a la escuela, no sabía inglés. Me costaba mucho trabajo y eso hizo que me aferrara a las matemáticas. A veces ya no quería ir a la escuela porque no entendía qué pasaba. Papá, al verme tan decepcionado, me hizo comprender que sentirse derrotado en algunos momentos es humano y normal, pero la clave está en aferrarse a un sueño que te haga levantarte una y mil veces hasta que lo alcances. Como todos los años pasábamos una temporada trabajando en las cosechas de California y otra en La Piedad, Michoacán, no me acostumbraba al inglés; finalmente a los 12 años, lo aprendí a la perfección y con eso, se abrió un nuevo mundo.

Vamos a aferrarnos a un sueño, como personas, familia, patria. No descansemos hasta superar los obstáculos. Apostemos por la educación, ciencia, tecnología, progreso, y sobre todo, por luchar para alcanzar nuestras propias estrellas.

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