Friday, June 01, 2012

Derechos de autor en las partidas de ajedrez

Recientemente el GM norteamericano Nakamura escribió en Twitter su sentir por un libro publicado sobre él, llamado Fighting Chess with Hikaru Nakamura (Ed. Olms), cuyos autores son Karsten Müller y Raymund Stolze. Escribió Nakamura: "It is truly disgusting that people are allowed to write books and profit off of our games without our permission". (Es realmente desagradable que se les permita a las personas escribir libros de nuestras partidas sin nuestro permiso).

Nakamura apunta a un añejo problema en el ajedrez: ¿Tienen los jugadores derechos de autor sobre las partidas que juegan? ¿no son las partidas de ajedrez como obras de arte o contenidos que deberían darles un valor en metálico a los autores de las mismas?

Ya Capablanca comentaba (ver aquí el excelente artículo de Winter): "A chess game, from its very nature and the manner of its production, must be the joint property of the two persons producing it ..." (Un juego de ajedrez es en su muy particular naturaleza y a la manera de su producción, propiedad de las dos personas que lo producen...), y de acuerdo con esta idea deberían los ajedrecistas percibir dinero si sus partidas son publicadas.

Emmanuel Lasker también habló del tema muchas veces, sobre todo en lo que concernía su participación en torneos por el título mundial. Hay evidentemente algo de razón su manera de pensar. Porque finalmente una partida de ajedrez puede ser considerada una obra de arte en el contexto puramente ajedrecístico y parece injusto que se pueda ver estos contenidos sin pagar por ellos. Sin embargo, cuando Lasker intentaba que sus partidas fuesen pagadas por quienes las publicaban, padeció el veto de los propios editores.

De hecho, desde hace muchos años (circa 1910), por ejemplo, las partidas disputadas en un torneo no son propiedad intelectual de los jugadores, sino del organizador del torneo. Ya alguna vez Gata Kamsky no quiso dar la papeleta de alguna de sus partidas y fue recriminado por el árbitro porque es una ley prácticamente no escrita pero real, que los organizadores son los dueños de ese material.

El asunto parece que da siempre para más. En 1909, en un complejo artículo del Dr. Josef Kohler, de la Universidad de Berlín, concluyó que otorgar derechos de autor (copyright) a las partidas es literalmente imposible. Un juego de ajedrez, dice, es como cualquier otro evento histórico y en principio puede ser descrito por cualquiera; no puede haber ni siquiera argumentos sobre patentes ya que no existen en una partida de ajedrez elementos de negocio o comercio.

Si hubiese, a todo esto, derechos de autor de las partidas de ajedrez, ¿quién y cómo podría exigir el pago de quienes las publicaran. Hoy en día hay un sinfín de publicaciones, virtuales y en papel, en torno al juego ciencia. ¿Quién podría llevar el control y además tener la autoridad legal para recolectar los pagos? Suena absurdo.

El punto quizás es otro: una cosa es publicar una partida y otra publicar los comentarios que un jugador hace de la misma. Así, publicar las jugadas de un encuentro debe ser gratis y sin cargo alguno, pero publicar los comentarios de un gran maestro, bien podría estar sujeto a un pago, y realmente lo está. Por ejemplo, Chessbase publica muchas partidas comentadas y evidentemente en muchos casos paga a jugadores titulados para que analicen y comenten los avatares de la lucha, o bien, cuando leemos los comentarios a alguna partida plasmados en un libro.

En mi opinión, la queja de Nakamura es absurda. Yo quiero creer que muchos de los libros que leyó, de partidas que analizó, lo hizo en libros que nadie pagó por ellos. Su nivel de ajedrez y el nivel del ajedrez mundial actualmente se vería sumamente mermado si la iniciativa de los derechos de autor de las partidas hubiese prosperado.

4 comments:

Eduardo Sauceda said...

Es un tema muy conocido, todos los intentos de poner copyright a las partidas han fracasado. Pero ahora hay un tema análogo, que me parece interesantísimo: ¿Es legal rentar ciclos de mi programa "Fritz" (o cualquier otro) para la nube?

Internet ha "democratizado" las supercomputasdoras. Ahora, en lugar de usar un mastodonte con 1000 procesadores, se pueden conectar miles de computadoras en línea. Y una función potencialmente lucrativa es el análisis de posiciones de ajedrez.

Un jugador quiere llegar a la valoración definitiva de una posición táctica. En lugar de dejar corriendo su procesador por horas, puede pedir ayuda a la nube, donde miles de computadoras prestan sus procesadores para resolver la posición en pocos minutos. Desde luego, debe haber un servidor que cobra por el servicio, distribuye la carga y les paga a quienes prestan su procesador.

El problema de copyright en este caso es poco claro. Aunque la licencia diga "está prohibido prestar el programa", en este caso el programa corre en la computadora del propietario del programa, y lo único que envía es un resultado. Seguramente este tema dará mucho de qué hablar en el futuro.

Ernesto said...

Pues lo que pueden hacer los jugadores que no quieran que alguien más lucre con sus jugadas de torneo, simplemente no participen en esos torneos.

Incluso organizar sus propios torneos, donde lo recaudado se reparta con los participantes.

Saludos,

Jesús said...

Naka siempre se las arregla para caerme cada vez más mal.

Eduardo Rey said...

El número de partidas posibles de ajedrez, aunque muy grande, es finito. Todas las partidas de ajedrez ya "existen"; realmente nadie las "crea" sino que las "descubre". Es como las matemáticas: la raíz cúbica de 127 ya existe, pero nadie puede "patentar" o cobrar derechos de autor por una solución.