Monday, January 14, 2013

¿Qué hacer con los tramposos en ajedrez?


En los últimos años hemos sabido de jugadores de ajedrez, que ante la posibilidad de usar programas de computadora de manera subrepticia, se ayudan de los mismos para ganar partidas que sin ellos, desde luego, jamás ganarían e incluso, difícilmente empatarían.

Hay casos notables desde el año 1993, en donde un extraño jugador John Von Neumann (homónimo del famoso científico), Von Neumann, un joven de color con rastas le ganaría al fuerte GM Heigi Olaffson en la segunda ronda del Mundial Abierto, pero en otra partida posterior, perdió por tiempo en 9 jugadas. Aparentemente hubo problemas de comunicación con el sistema que se había ideado para presuntamente ayudarle a jugar. Von Neumann ganó 800 dólares en la categoría de no clasificados, pero los árbitros del torneo no le entregaron el premio ante las sospechas de hacer trampa. Se le pidió a Von Neumann que jugara una partida contra los árbitros, para verificar que sí sabía jugar al ajedrez. Se negó a ello y entonces se decidió no darle premio alguno. El personaje nunca más apareció en torneos.

Pero en 1999, en el torneo de Wijk aan Zee, el tópico más popular de conversación entre los grandes maestros era la aparente nueva estrella del firmamento ajedrecístico, Clemens Allwermann, un desconocido que había ganado el abierto de Boblinger, por encima de GMs y MIs. Había logrado 7.5 puntos en 9 partidas sin una sola derrota. Su desempeño era de 2630 puntos

 Allwermann en el torneo de Boblinger

Pero ¿quién era este Clemens Allwermann? Quizás un jovencito de 17 años que se estaba abriendo paso meteóricamente en los tableros de ajedrez? Desafortunadamente no. Se trataba de un maduro jugador de 55 años con un rating de unos 1900 puntos en los últimos 20 años. El desempeño (performance) de Allwermann lo habría puesto a la par del GM Artur Yusupov en ese entonces, en la lista de rating alemana.

Las noticias del triunfo del alemán dieron a todo tipo de especulación. Hartmut Metz mostró que todas las jugadas del alemán eran las mismas que hacía el programa Fritz, incluso las jugadas posicionales malas del programa. En la última ronda, el aficionado alemán barrió a un fuerte gran maestro y cuando éste se rindió, Allwermann no pudo resistirse a decir que era mate en 9 jugadas. Su rival no le creyó, pero Allwermann insistió: “verifíquelo, verá que es cierto”. Desde luego, Fritz anuncia un mate en 9 jugadas que ni Vishy Anand (el hoy campeón del mundo), pudo ver.

Nadie pudo demostrar fehacientemente que Allwermann había hecho trampa e incluso éste escribió una larga carta justificando su altísimo y sorprendente nivel. Para probar que no había hecho trampa, mostró la partida de la segunda ronda, en la cual estaba totalmente ganado, pero parece ser que por un error de transmisión no logró ganar enseguida. Allwermann no regresó el dinero del premio (unos 850 dólares) y amenazó con demandar a todo aquel que insistiera que había hecho trampa. Hasta aquí quedó este caso.

Feller en el campeonato francés

Pero en diciembre del 2010, la Federación Francesa de Ajedrez inició una acción disciplinaria contra los GM Arnaud Hauchard y Sebastian Feller, así como contra el MI Cyril Marzolo, todos sospechosos de haber hecho trampa, violar el más elemental código de ética de la competencia, minar la imagen del equipo olímpico, en la Olimpiada que se llevó a cabo en Khanty Mansyik (Rusia), entre el 21 de septiembre y el 3 de octubre del 2010.

Los franceses en la Olimpiada recibían las jugadas al celular del capitán del equipo y los involucrados se ponían en diferentes posiciones, ya fuese del lado en el que su equipo jugaba o en del contrario, en un sistema de señas visuales que le decían al ajedrecista qué jugada hacer.

Feller negó todas las acusaciones pero fue castigado por 2 años y medio. Vachier, quizás uno de los mejores jugadores franceses, supo que habían hecho trampa e incluso apoyó que se les castigara. Todo se supo porque se usó el teléfono celular de una empresa, la cual se sorprendió de los altos costos de mensajes SMS que partieron de Francia a esa parte de Siberia.

Ahora se discute el éxito del búlgaro Ivanov, que logró un desempeño fantástico (400 puntos por encima de su rating), en un fuerte torneo abierto a finales del 2012. Las partidas del búlgaro han sido analizadas por el maestro FIDE Lilov y ha hallado que el ajedrecista jugó como Houdini, un programa presumiblemente el más fuerte del mundo. Y aunque siempre cabe la posibilidad de que un ajedrecista jugase el torneo de su vida, es claro que ya nadie cree en los reyes magos. La evidencia de posible trampa es abrumadora, aunque no se le pudo comprobar nada a Ivanov.

El asunto es ¿qué hacer con los tramposos? La Federación Internacional (FIDE, por sus siglas en francés), ha puesto reglas draconianas contra -por ejemplo- el uso del teléfono celular. Si, por ejemplo, suena el teléfono móvil de algún jugador, éste pierde automáticamente la partida. Y aunque parece una medida drástica, ha funcionado. Incluso Ponomariov fue sancionado por esta regla en un torneo. No se trata pues de si el que suene el teléfono indica que haga una jugada particular o no. No se discute eso. Simplemente no tiene por qué haber un teléfono funcionando a la mitad de un torneo.

Pero si esta es la actitud por el sonido que produce un teléfono al sonar, ¿qué medida debería de tomar la FIDE entonces con estos tramposos? Aquí el problema es demostrar que el presunto tramposo ha hecho trampa. Por ejemplo, en el caso del búlgaro Ivanov, nadie halló cómo estaba haciendo trampa, pero para la mayoría de quienes han analizado las partidas, les queda claro que dicho jugador jugó como uno de los motores de ajedrez más fuertes del mundo. El caso del GM Feller no puede probarse porque los jugadores se han protegido con una ley que impide que los mensajes SMS sean revelados públicamente por ser privados, pero evidentemente Feller y co-acusados, no han querido mostrarlos para demostrar que es falso que hicieron trampa.

En mi opinión, hay que cortar de raíz con este problema. Feller fue castigado con 2 años y medio fuera de las competencias de la FIDE. ¿Sólo dos años y medio? Muy flojo el castigo. Debió haber sido vetado de todas las competencias de por vida y además, quitarle el título de gran maestro. Quizás una medida de ese tamaño impida o desaliente a quienes quieran hacer trampa. Porque miren ustedes, hacer trampa en tan fantástico juego es dañarlo irremediablemente, va en contra del “fair play”, contra el juego limpio y contra la imagen que debe dar un ajedrecista, sobre todo un gran maestro. EDs de una falta de ética que simplemente es incalificable.

El Comité Olímpico Internacional sanciona de diversas maneras a quienes se les demuestra dopaje después de una competencia internacional. Algunos de ellos se les castiga con muchos años, se les retira la medalla ganada, se les exhibe como lo que son, unos tramposos y entonces toda participación posterior de estos tramposos se sigue escrupulosamente. Su engaño  pende sobre ellos como espada de Damocles.

Pienso que con los programas de ajedrez actuales, que juegan como grandes maestros, incluso en el teléfono, promueven la idea en algunos jugadores, de ganar con ayuda de ellos. Para más de uno la tentación es grande. Saben todos que eso es trampa, pero ¿qué más da? es un simple juego de mesa, ¿no? Pues no, no es un simple juego de mesa. El ajedrez tiene una riqueza extraordinaria, empezando por la histórica. Tal vez no exista juego más analizado y registrado que el ajedrez en  el mundo. Hay que acabar con las trampas. Se necesitan soluciones radicales. Los paliativos no parecen servir en estos casos.

6 comments:

Manuel "el ruso" García said...

Quihubas tocayo:

En Alemania, hace dos o tres años, un MI o algo por el estilo fue acusado de tramposo porque ganó varias partidas a rivales mucho más fuertes y, sobre todo, por su extraño comportamiento durante las partidas: desaparecía rumbo los sanitarios en cuanto le tocaba tirar. Esto fue en el campeonato nacional del país. En cuanto el árbitro lo interrogó al respecto, el muchacho confesó que consultaba un programa de ajedrez en un celular que llevaba oculto (era o es estudiante de derecho y tal vez pensó que con esa confesión aliviaba su situación en caso de enfrentar una demanda... quien sabe). Este caso dio rienda suelta a una larga serie de discusiones sobre cómo castigar las trampas y, sobre todo, cómo detectarlas.

Todos hablaban de celulares, de auriculares ocultos en las orejas, de micrófonos, etc. pero nadie preguntaba a los expertos en nanotecnologías o algo por el estilo. Hasta que alguien por fin lo hizo. Le plantearon al experto todas las medidas ue se toman en algunos eventos internacionales: eliminación del contacto visual entre jugadores y público, retraso de 15 ó 30 minutos en la trasmisión de las partidas por internet, detectores de metales, etc. El experto escuchó y su primera pregunta fue "¿Le dejan a los jugadores llevar sus relojes de pulsera a los torneos?". Respuesta del reportero: "Sí" Y el experto corta la entrevista: "Bueno, pues entonces ninguna medida que me menciona sirve para nada."

Resulta que incluso con un pequeño receptor en un reloj de pulsera, que dé pequeños latidos en clave morse (uno de tantos ejemplos) es suficiente. Puedes pasar sin celular, sin laptop ni nada, pero hacer trampa. Luego otro experto dijo que eso también se puede hacer con las plumas para apuntar la partida, y que una persona con algunos conocimientos tecnológicos puede hacerlo sin tanto trabajo ni gasto en la cocina o recámara de su casa: un bolígrafo-receptor de códigos. No habría detector de metales tipo aeropuerto que lo encontraría. Quienes hablan de que el jugador búlgaro podría tener chips incrustados en el cráneo se van muy arriba. Hay mil y un maneras de hacer trampa, lamentablemente.

Un abrazo

Francisco said...

Ha llegado hasta los más altos niveles, con un jugador del calibre de Topalov acusado de hacer trampa ayudado por su manager Danailov, quien le comunicaría las jugadas a través de una código de señas tipo "beisbol" (rascarse la oreja, tocarse la nariz, etc). Yo estuve presente en una partida de Topalov y recuerdo que me llamó mucho la atención que de repente levantaba la vista y se quedaba mirando fijamente en la dirección de Danailov y honestamente si parecía que estuviera "leyendo" algo. Esto fue antes de que me enterara de estas acusaciones así que no pensé mal en ese momento.
Y cómo olvidar el vergonzoso "toiletgate" del campeonato del mundo Kramnik-Topalov de hace algunos años.

Morsa said...

Francamente dudo que Topalov y Dainalov se hayan prestado a semejante truco. Desde luego que puede quedar la duda, pero la realidad es que Topalov siempre demostró gran fuerza. Pienso que a ese nivel nadie hace trampa. Finalmente si se le descubre sería el fin de su carrera.

Arturo Espinosa (pupitetris) said...

Artículo relacionado:

http://rjlipton.wordpress.com/2013/01/13/the-crown-game-affair/

Y si tienen PlayStation 3 en casa, les recomiendo Pure Chess, está hermoso y trae problemas de "Mate en X movimientos", juego en línea y otras cosas lindas.

http://www.psnstores.com/review/review-pure-chess/

Saludos!

Arturo Espinosa (pupitetris) said...

Solución: jaula de faraday o un EMP a lo largo de la partida. Pero lograr esto es demasiado esfuerzo para el presupuesto actual de las competencias, me imagino.

Hitmontop said...

También hay otro tipo de trampas y comportamientos viles en los torneos de ajedrez. Seguramente tú conoces en México a jugadores que se dedican a vender o arreglar partidas. En las últimas rondas, me ha tocado ver a un par de famosos hermanos que cuando juegan juntos no atienden su tablero, sino los tableros vecinos. No sé a los demás, pero a mi eso me causa repulsión. En el futbol se hacen esfuerzos (como poner partidos decisivos al mismo tiempo) para evitar ese tipo de especulaciones, además de que el público y los periodistas critican y aborrecen ese comportamiento. Desgraciadamente en ajedrez todo mundo lo toma por algo normal. Podría intentarse por lo menos alejar los tableros, o exhibirlos y mostrar indignación. Sin embargo, resulta que los indignados son ellos cuando alguien no se presta a ese tipo de bajezas. Es un mundo al revés.