Está a punto de cumplirse un año de la entrada del gobierno de López Obrador, y se esperaba que ahora sí las cosas cambiarían. 30 millones de votantes mostraron su molestia a los anteriores gobiernos, que no sólo no resolvieron la inseguridad en el país, sino que además, mostraron que la corrupción se había desatado.
El discurso de AMLO cuando ganó las elecciones parecía el de un estadista -a decir de más de un comunicador, y aseguraba además, que él no le iba a fallar a los que votaron por él. Sin embargo, a casi un año de su mandato, el de ;a "4a transformación", lo que se ve está lejos de las decisiones de un estadista o de alguien que pueda siquiera ser un gobernante más o menos razonable.
López Obrador tiene un esquema de mostrar los cinco días de la semana, lo que el gobierno está haciendo, y se transmiten estas conferencias de prensa, las "mañaneras", en donde los periodistas hacen preguntas de todo tipo. Parece haber en dichas conferencias a más de un "lamebotas", que aplaude todo lo que dice el presidente, pero también hay muchos periodistas que cubren la fuente y que están viendo que el presidente y su gobierno es un desastre.
Hablemos, por ejemplo, de su propuesta de seguridad: "abrazos y no balazos", "guácala y fuchi" a los delincuentes, "acusarlos con sus madrecitas para que los regañen por delinquir". Todo esto, desafortunadamente, es parte de una propuesta de seguridad, que se supone, está en el
Plan Nacional de desarrollo. Pero vean lo que dice: "
Con la convicción de que la violencia engendra más violencia, y tomando en cuenta el justificado reclamo ciudadano por la inseguridad, el actual gobierno decidió cambiar las medidas de guerra por una política de paz y seguridad integral que ataque las raíces mismas del descontrol delictivo y de la pérdida de seguridad y que tenga como objetivo inmediato la reducción de los índices delictivos."
Y continúa con los puntos de dicho plan de seguridad:
i. Erradicar la corrupción y reactivar la procuración de justicia
ii. Garantizar empleo, educación, salud y bienestar
iii. Pleno respeto a los derechos humanos
iv. Regeneración ética de las instituciones y de la sociedad
v. Reformular el combate a las drogas
vi. Emprender la construcción de la paz
vii. Recuperación y dignificación de las cárceles
viii. Articular la seguridad nacional, la seguridad pública y la paz
ix. Repensar la seguridad nacional y reorientar las Fuerzas Armadas
x. Establecer la Guardia Nacional
xi. Coordinaciones nacionales, estatales y regionales
xii. Estrategias específicas
Pero en ninguna parte de esto se menciona la lucha contra el narcotráfico, el poder de los narcotraficantes, entre muchas otras problemáticas.
Entonces ¿cuál es la estrategia de seguridad? Realmente ninguna: es un palabrerío inútil que no habla de ningún problema real, sino que se envuelve en huevo lo que se supone debería funcionar. Para ponerlo en términos sencillos, es como decirle a alguien: "toma al toro por los cuernos". Eso y no decir nada es lo mismo.
El problema de la captura del hijo del Chapo Guzmán y posterior liberación, por la amenaza de una masacre contra la población civil, o los hijos de los militares, hizo que el gobierno reculara. Y entonces el presidente dice que "salvaron vidas", cuando en realidad se mostraron impotentes ante el poder de los grupos de narcotraficantes de dicha zona. Días después unos maleantes balearon una camioneta y mataron a 9 miembros de la familia LeBaron, que viven en Chihuahua. 3 mujeres y seis menores. ¿Y qué ha pasado? ¿Qué investigación se sigue? Ninguna, cero, nada,
nil.
Pero vayamos más lejos. Las mañaneras del Peje muestran a un gobernante caduco, ignorante en muchos temas, que no sabe decir "no sé" y se atreve a hablar de cuanto tema se le ocurre, aunque sea precisamente una ocurrencia. Así, a alguna pregunta de un periodista, antes de contestarle lo estigmatiza preguntándole de qué periódico es, y si el enviado es del Reforma, entonces habla de que es un medio conservador, que son sus enemigos, que están en contra de la 4T, etcétera. Otras veces contesta con la primera estupidez, como cuando le preguntaron sobre la
Norma NOM 035 que, seamos francos, no tiene por qué saber necesariamente el presidente. Pero en lugar de decir "no sé", sale con una perorata que da vergüenza. Así, AMLO es prepotente, totalmente en contra de cualquier crítica y además, hablando siempre de más y muchas veces sin sentido.
Y puedo seguir, pensemos en la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAIM), suspendido por supuesta corrupción, aunque nunca AMLO probó nada. Y hay muchas declaraciones, incluso las de Jiménez Espriú, en donde se afirma que la suspensión de dicho aeropuerto no fue por ese motivo. Y entonces el Peje dice que construirá en Santa Lucía el aeropuerto, asunto que de acuerdo a la IATA no es víable, pero de acuerdo con lo que ha dicho López Obrador, ya iniciaron las obras en dicho lugar. Vamos a ver si siquiera lo acaban. En mi opinión eso no va a pasar.
Y lo mismo dijo de las refinerías a construir, al tren maya, que parece que ahora ha decidido cancelarlo por falta de dinero, etcétera. O bien, del invendible avión presidencial, que cuando alguien lo compre, dará dinero para quién sabe cuántas obras que ya AMLO prometió.
Por último, porque ya no quiero extenderme demasiado: su catálogo de chistes y ocurrencias, que empezaron con el "me canso ganso", para seguir con "lo que diga mi dedito", no le hace ningún bien a un país que quiere progresar, que quiere orden, que quiere que de verdad se viva mejor. AMLO se olvida que es nuestro empleado y que cuando se le preguntan cosas en sus mañaneras es para que conteste, no para que haga chistoretes o hable de beisbol. Pero a casi un año de su mandato, me parece muy claro que el presidente que tenemos es un ignorante, no entiende de política, menos de economía y como me dijo un investigador de la UNAM: "es un evangelista de clóset". Y así no se puede.
Yo pensaba que después de Peña Nieto no podía llegar alguien peor. Me equivoqué. La realidad siempre supera la ficción.