Cuando era estudiante en la UNAM, en mi facultad, la de Ciencias, se suscitaban paros de actividades un día sí y otro también. Había una serie de estudiantes y profesores muy de izquierda, radicales como creo Moshinsky una vez definió como "delirantes", que a través de las Asamblea general de la Facultad, que había conseguido cierto poder, tomaba las decisiones de cuándo y por qué cerrar la escuela. Normalmente las razones para ello generaban un pliego petitorio, el cual debía ser resuelto por las autoridades de la propia facultad e incluso por rectoría.
Me acuerdo un día en particular, tenía un difícil examen e iba caminando a mi salón para presentarlo. De pronto pasó un helicóptero de la Policía sobre los edificios de la facultad. Y más pronto que tarde vi salir a un profesor -uno de esos líderes políticos de mi escuela- gritando desaforadamente "¡Miren, están invadiendo nuestro espacio aéreo!". Ese fue uno de los momentos más emblemáticos, en mi experiencia, de este movimiento de izquierda en mi escuela. Sin embargo, si mal no recuerdo, hubo uno que decidió la suerte de algunos de estos líderes. Llegaron a la facultad unos funcionarios de rectoría y los recibieron echándoles jugos, café y cuando líquido encontraron, además de basura y no sé qué más cosas, repudiando su presencia. Los funcionarios tuvieron que huir, pero rectoría los llevo al tribunal universitario y eventualmente expulsaron a estos rijosos de la UNAM. No importaron las quejas de los expulsados. Eventualmente se empezaron a ir y el movimiento de izquierda palideció. La Asamblea General dejó de tener la fuerza que había logrado y de alguna manera las actividades se empezaron a regularizar.
Hoy, sin embargo, noto que un movimiento similar se está gestando, aunque quizás no es de izquierda, sino de peticiones de algunos aspectos de la facultad y que la propia UNAM debería ir atendiendo (como la profesionalización de los profesores de asignatura, que viven en la precariedad salarial), amén de algunas peticiones para la igualdad de género, entre otras situaciones. Y este movimiento hizo una asamblea y le avisó al director de la Facultad de Ciencias que habían acordado por votación mayoritaria, un paro total desde el martes en la mañana hasta el 11 de abril. Bueno, coincide de alguna manera con el hecho de que la semana de 2 al 9 es "semana santa" y no habrá actividades en la universidad. Vamos, que me parece curioso que ocurra esta coincidencia, porque si en este paro nos vamos todos a nuestras casas, casi son dos semanas de vacaciones. Cabe decir que hasta donde entiendo, la dirección le dijo a los paristas que ellos tendrían que mantener las puertas cerradas, con vigilancia de ellos y que si no podían sostener esta situación, tendrían que regresar las instalaciones y acabar el paro total.
Y la dirección también convenció a los paristas para permitir que algunas actividades administrativas continuaran. Y por ello hoy fui a mi facultad, a firmar mi contrato y a recoger mis recibos de nómina. Sólo había una manera de entrar a la facultad y había un par de estudiantes, un chico y una chica, que controlaban el acceso. Cuando terminé el trámite de mis recibos quise salir, pero no me dejaron. Resultó que los estudiantes que iban a sustituir a aquellos que se habían quedado la noche "cuidando las instalaciones", no llegaron al relevo y entonces, los paristas estaban regresando las instalaciones a las autoridades. Pero ello requería que estas autoridades recorrieran las instalaciones para confirmar que no se habían sustraído objetos de cubículos o robado algún material. Y entonces,mientras no regresaran las autoridades de este rondín, nadie podía entrar o salir.
Entonces ya no me pude aguantar y le dije a los dos estudiantes que no permitían la entrada y salida de nadie lo siguiente: "miren, yo respeto su movimiento pero ustedes no respetan mi tiempo". Uno de los estudiantes me dijo: "es que llevamos 24 horas sin dormir, no llegaron nuestros compañeros de relevo y por eso cerramos hasta que se concluya la entrega de las instalaciones a la dirección". Le repetí mi descontento y le dije "no me importa si no has dormido, ese es tu problema. Tú estás impidiendo que salga y estás haciendo que pierda mi tiempo" y agregué: "lo que deberías hacer es estar estudiando". Y entonces me dijo: "Yo estudio en esta facultad". "Pues no lo veo", le contesté y añadí "no voy a seguir escuchándote. Sólo te digo que si quieres respeto por tu movimiento debes respetar el tiempo de las personas". La estudiante que estaba con él le dijo a su amiguito: "ya no le contestes a este grosero". Ya no insistí en un par de cosas, la primera es saber el promedio de estos idealistas estudiantes que no durmieron y dos, el que ellos mismos pongan en tela de juicio la validez de un movimiento en donde sus compañeros ni siquiera llegaron al relevo..
Por suerte llegaron las autoridades y pudimos salir los que estábamos secuestrados por estos estudiantes que, celebro, tienen ideales, pero que no son más que carne de cañón de algunos lidercillos que desde luego, no se van a quedar sin sus horas de sueño. Para eso tienen a estos alumnos que creen en estas ideas que van más allá de la parte académica.
Y antes de que alguien me salga con algún comentario absurdo, déjenme decirles que creo que la UNAM es un agente de cambio y que, finalmente, no podemos separarnos de las cuestiones políticas que nos aquejan como parte de una sociedad en un ambiente político muy particular. Pero también creo que las universidades, en particular la UNAM, tiene como principal labor la académica, que debería estar libre de todo empeño político y así entonces, los universitarios podrían sacar provecho de una de las mejores universidades que hay en al menos, toda América Latina.
La UNAM tiene un presupuesto en este 2023 de 52 mil 728 millones 127 mil 711 pesos y si lo contrastamos con Tlaxcala, que es de 25 mil 571 millones 563 mil 376 pesos, es prácticamente el doble. Es decir, la UNAM es un estado más del país, para todo fin práctico. Y si esto les parece poco, vayan y caminen por la UNAM. Vean el enorme espacio de Ciudad Universitaria, sus edificios, su infraestructura, es una universidad maravillosa que sigue siendo autónoma y que debería estar fuera del posible botín de los políticos.
Así que la cuestión a resolver es cómo lidiar con todos estos movimientos que, para que se les haga caso, hoy tienen que actuar coptando las libertades de otros. Yo se los digo a mis alumnos: "los que más pierden con estos paros son ustedes". Y esa es la verdad. El tiempo de clases en ocasiones no se recupera y se pierden días de semestres que eventualmente se convierten en semanas y en el peor de los casos, en meses. Y esto va en detrimento de la labor de la UNAM, que es en esencia preparar a las personas en el ámbito profesional. Y repito, no estoy en contra de movimientos sociales y políticos. Los que entran en la UNAM se sienten con derecho a pedirles de todo a las autoridades: más becas, más recursos, más libros, más lo que quieran, pero parece que la UNAM no puede pedirles (o más aún, exigirles), que al menos hagan lo que se supone deben hacer: estudiar.